Agustín Álvarez: su ética social · Unidad 9 de 23
Unidad 9 · 300 JosÉ INGENIEROS
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han comentado nuestras costumbres. En vez de escucharlos, acostumbran los sudamericanos indignarse; el patrioterismo, en los pueblos atrasados, ama hasta las miserias nacionales y prefiere padecer de ellas a - corregirlas por consejos de extraños. La clemencia con los que se descarrilan tiene visos de generosidad y fondo de puro egoismo; es una mentira convencional, y de ella esperan beneficiarse algún día todos los que se pueden descarrilar. Aquí, como en España, abundan los perezosos de talento, que lo malgastan en epigramas contra el trabajo, haciendo gala de *“*macaneos” que titulan idealismos y que son el fruto acumulado de varios siglos de quijotería. Bien se ganó sus tandas de palos el hidalgo manchego que puso en libertad a los bribones que le parecieron “víctimas” de la justicia; bien merecidos tienen los southamericanos sus caudillos rapaces y sanguinarios, ya que la común cobardía moral alimenta con leche de clemencia a los héroes de la viveza y del coraje.
En condiciones materiales de la libertad política propúsose Alvarez poner en evidencia la incapacidad de los pueblos miserables para ser libres; parecíale hipócrita el continuo ofrecimiento de excelentes “principios” políticos a poblaciones que necesitaban botines, jabón y abecedario. Suprimir los descalzos, los mugrientos y los analfabetos será siempre el primer paso hacia la libertad; lo demás es farsa: farsa principista, farsa democrática, farsa idealista, farsa partiótica,
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De allí proviene la incapacidad hispano-americana para servir los verdaderos intereses de la patria, sacrificando siempre las realidades a las apariencias. Hay todavia mucho Cid Campeador en cada gobernante; el honor, la gloria, el heroismo, son declamados incesantemente por los más viles buscavidas políticos, dignos de aquel famoso Cid que comía a menudo con dineros que le proporcionaban los moros. En vez de trabajar en los cimientos, nuestros politicos '“macanean” sobre el estilo de las cornisas, mostrando preferencia por los idealismos verbales y desdeñando las realidades efectivas que permiten asegurar la verdadera grandeza de la nación. “La prosperidad y la gloria” se dan puñadas; la prosperidad se hce trabajando; la gloria se miente hablando. Los patriotas de la península y sus descendientes de América son los hombres que hablan más y hacen menos. E
Muestra Alvarez el residuo picaresco que la herencia española ha dejado en la mentalidad criolla, junto con el sentimiento de providencialismo gubernamental. "Todos quieren vivir de Arriba, figurar en la administración del Estado, adelantar sin trabajo: “La pereza, la falta de iniciativa y el exceso de vanidad, hacen preferir la importancia aparatosa que da el puesto público a la independencia personal que da el trabajo privado”. La familiaridad del estilo y de las observaciones suele agregar una atracción pintoresca a los comentarios de Alvarez, como puede ver-