América en fin de siglo : actualidades, sucesos, apreciaciones, semblanzas, datos históricos · Unidad 100 de 173

Unidad 100 · 182 BARONESA DE WILSON

Texto completo en español de una edición de dominio público con fuente y huella registradas.

182 BARONESA DE WILSON

célebre decreto en 10 de Septiembre de 1885. Se quería convocar un Consejo nacional que había de reunirse en Noviembre del mismo año para reformar la Constitución, cumpliéndose la idea sin obstáculo, y una vez que las bases fueron sometidas á la aprobación popular por intermedio de los municipios, los que del mismo modo hicieron ratificar la elección para el segundo período presidencial del doctor Núñez.

El 4 de Agosto de 1886 se promulgó la nueva Constitución que centralizaba el Gobierno nacional y concedía facultades omnímodas al primer magistrado durante seis años con carácter de dictaduras. Según el sapientísimo diplomático y eximio publicista panameño, doctor Justo Arosemena *, permitían las reformas constitucionales la elección para el Congreso de los empleados ejecutivos, lo que unido al vero más eficaz que anteriormente, daba al presidente una influencia preponderante en la acción legislativa. »

LEI

Pasaron ocho años. En ese larguísimo período presidencial, el Gobierno contuvo con mano de hierro todo conato de insurrección, y desde la risueña y ya histórica quinta de El Cabrero, donde con frecuencia buscaba tranquilidad y alivio el supremo jefe del Estado, se ocupaba de la ardua tarea política, siguiendo infatigable la vía emprendida hacía largo tiempo, dedicándose á la vez á un extenso trabajo intelectual relacionado con la obra gigantesca de la reorganización política-social, hasta que la muerte dió el mando por entero á otro hombre esclarecido, Miguel Antonio Caro, haciéndole árbitro en la dificilísima situación de Colombia, erizada de peligros y henchida de responsabilidades. Por los años 1889, se publicó una de las obras más culminantes del doctor Núñez, La Reforma Política en Colombia.

Hay párrafos que se nos antoja reproducir como un modelo de lenguaje, de alteza en ideas, de doctrinas que retratan de cuerpo entero al pensador, al estadista, al político, y que desarrollan los problemas de

interés general en el anchuroso campo del progreso.

* Aquel hombre ilustre falleció en Colón en 1866.

AMÉRICA EN FIN DE SIGLO 183

«El triunfo de los partidos se debe más á la falta cometida por los contrarios, que 4sus intrínsecos méritos. La reacción puede ser muy lenta, pero es infalible porque procede del poderoso instinto de conservación. Alguien lo ha dicho: el molino de la Providencia muele despacio, pero muele siempre. »

«Las reacciones que se cumplen por medio de la guerra civil, son de ordinario insuficientes y pasajeras. Los males sociales son siempre la viciada prole de un mórbido engendro que puede bien sintetizarse con la palabra injusticia.»

Al tratar del monopolio del poder, y ya sabemos cuán frecuente es en los países hispano-americanos, dice el doctor Núñez en el mismo y ya citado libro: «cuando éste (el monopolio ), implica, como es natural, el predominio constante, obligado de determinados intereses y de determinadas ideas, produce en las esferas del Gobierno el mismo maléfico efecto que la falta de renovación del aire en un edificio, porque hay ciertamente asfixia moral, como la hay material. En política es muy fácil tomar la pendiente que lleva al abismo en lugar de la que conduce á la cima.»

Al extenderse en lo que el sabio colombiano titula Vía sacra de las ideas en la conexión del espíritu de justicia con el sentimiento religioso, hace un retrato gráfico en algunas pinceladas magistrales:

«Todos reconocemos que el pueblo de la Gran Bretaña es un gran pueblo. La grandeza de la Gran Bretaña no la medimos por sus poderosas escuadras; ni por sus vastas fábricas; ni por sus espaciosos astilleros; ni por la prodigiosa cantidad de oro que en los sótanos de sus bancos se acumula; ni por lo que publica su incomparable prensa; ni menos todavía por el esplendor de sus palacios. Medimos solamente esa grandeza por el espíritu de equidad que prevalece en ese movimiento social y político. A ese espíritu de equidad debe la Gran Bretaña el haber podido verificar en los últimos cincuenta años, sin sacudidas ni alarmas, el milagroso fenómeno de convertir en República práctica una secular Monarquía aristocrática; que es lo inverso precisamente de lo que el vértigo de la pasión política, entre nosotros, ha pretendido. El espíritu de justicia que, como lo hemos dicho y todo el mundo lo sabe, caracteriza especial-