América en fin de siglo : actualidades, sucesos, apreciaciones, semblanzas, datos históricos · Unidad 127 de 173
Unidad 127 · 296 BARONESA DE WILSON
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296 BARONESA DE WILSON
de su territorio y por otras circunstancias, soporta bien la forma centralizada; el sistema federal es en ella, por ahora, menos exigente.
»La federación tampoco favorece las disensiones y guerras civiles; por el contrario, esteriliza y anula el espíritu de revuelta general, dando, como ya lo he dicho en otra ocasión, fácil y legítima salida á todas las ambiciones, localizándolas y comprometiéndolas en el propio terreno con el atractivo de los numerosos cargos públicos, ya legislativos, ya gubernamentales, que apareja ese sistema en cada provincia.
» Cesa de ser el Gobierno Supremo ó general, el blanco único de todas las aspiraciones; si alguna vez se turba el orden, el mal queda circunscrito 4 una localidad; y si éste es de trascendencia para la nación, las demás localidades, por conveniencia propia, concurren con el Gobierno general á detenerlo y ahogarlo en su invasora marcha.
»Normalizado y arraigado el sistema federativo, aun las disensiones locales irían haciéndose muy raras, é imposibles las de carácter general: las conmociones que afligen casi periódicamente á toda la República, desaparecerían por completo, extinguiéndose también, de hecho, los partidos puramente personales que hoy existen y que son la causa pertinaz de esas convulsiones: la federación es para éstas el único remedio radical.
> Con la federación, las agrupaciones y círculos de hoy tomarían mayor extensión y fuerza elevándose á la categoría de verdaderos partidos políticos y de principios, y la República entera un aumento de vida, de poder é importancia, imponderable. La provincia de Loreto, sobre todo, adquiriría proporciones gigantescas, y "el Occidente brillaría, además que por sí propio, por los esplendores del Oriente.
» Es sólo un exagerado y pueril temor á lo nuevo lo que retrae de la federación en el Perú á algunos espíritus esclarecidos, haciéndoles ver fantasmas y peligros donde todo es realidad, tranquilizadoras perspectivas y seguro y rápido desenvolvimiento.
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» El 2 de Mayo de 1896 es la fecha de la primera revolución de principios que, sin el menor asomo de personalismo, se ha verificado en el Perú después de la magna causa de la independencia. Y vosotros los que habéis tomado parte en ella, ya como simples ciudadanos, ya como empleados, ya como soldados del primer ejército federal, no tenéis motivos sino para enorgulleceros y ufanaros, no sólo por la bondad intrínseca de