América en fin de siglo : actualidades, sucesos, apreciaciones, semblanzas, datos históricos · Unidad 161 de 173
Unidad 161 · 284 BARONESA DE WILSON
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284 BARONESA DE WILSON
de caudillaje, de caciquismo tan funesto en los resultados ó por lo menos manantial de motines, de constante perjudicial desequilibrio, rémora para la marcha democrática, franca y libre de la República, y veto censurable para la elección de gobernantes.
En la nación argentina, como en todas las
potencias del universo,
la preponderancia mer-
La ADUuaANa Los LECHEROS
cantil está cimentada en el crédito nacional, que es como garantía de las transacciones entre los industriales europeos y los grandes centros productores, afianzando de eslabón en eslabón, hasta el honrado y modesto comerciante que tiene su centro de acción en círculo reducidísimo.
La crisis sigue latente y el malestar se cubre con talco y oropel, esperando la solución más ó menos lejana que la nueva administración inicie y lleve ¿d término después de tantos años que los gobiernos señalan derroteros escabrosos y vías difíciles, que no conducen sino 4 extraviadas y estériles fronteras, cuando tan cerca, á su alcance las tiene fecundas en prosperidades.
Por la renuncia del Dr. Sáenz Peña ocupó la presidencia el doctor J. M. Uriburu, y entonces se despertaron lisonjeras esperanzas, porque ya desde 1862 se le conocía como hombre político propagandista y partidario de la idea nacionalista, apoyada y defendida por el ilustre general Mitre.
La guerra con el Paraguay y la presidencia del Dr. M. Paz lo llevaron al Ministerio de Jus-
ticia, y en su desempeño
y en los cargos de Di-
CaBiLDO Y PoLicía La Apuana. Vista por el río
rector en las oficinas de tierra de Provincia y Juez federal de Salta, extendió su prestigio, consclidado en la carrera diplomática, siendo ministro en Bolivia y más tarde en el Perú. Sus aptitudes jurídicas y su actividad no fallaron en el Congreso americanista reunido en Lima en 1878; en aquel torneo de hombres ilustrados, como lo eran el peruano Dr. Arenas, el ecuatoriano
Ma ci dida. A AE AS a AA a a
AMÉRICA EN FIN DE SIGLO 285
Miguel Riofrío y el sagaz chileno Godoy, alcanzó el Dr. Uriburu justa nombradía por su ilustración y patriotismo.
Por aquel entonces hubo en la vida del ministro argentino un paréntesis poético, un episodio extraño á la política y á las lides parlamentarias.
El Cónsul general de república hermana, tenía una hija bellísima, gallarda como la palmera, donosa, adornada con todas las gracias de la juventud, con ricos dones de inteligencia, corazón de artista y alma apasionada. Al verse, se comprendieron, é identificándose, se amaron. La gentil limeña no tardó en ser la luz, el astro radiante en el hogar del austero diplomático: al darle su mano enlazó con él sus aspiraciones de mujer y de amante.
Estaba en Chile el Dr. Uriburu como ministro argentino cuando la nefanda revolución derrocó al presidente Balmaceda, obligándole á refugiarse en la legación del Plata, poniéndose bajo la salvaguardia de su bandera y de la caballeresca lealtad del plenipotenciario.
El suicidio del ilustre estadista chileno, no
dió lugar á que en un conflicto se aquilatara
aquella hidalguía.
J: M. UriBuRU
A poco fué á ocupar la Vicepresidencia de la República y después la suprema magistratura de
Presidente de la República
la nación, deslizándose el período legal entre financieras luchas y €sfuerzos sobrehumanos para salvar la difícil situación.
¿Será el general Roca, según se afirma, el sucesor de Uriburu?
La entidad política 4 que aludimos, ha demostrado en ocasiones varias, su alta suficiencia en el mando, y aunque parcos en elogios, creemos que la elección del general Roca será favorable para las arduas circunstancias en que se encuentra el país. No abrigamos la fatua pretensión de ser profetas, pero como continúan sin resolver problemas de capital trascendencia, en el zozobroso estado actual, ha de creerse que un gobierno nuevo tenderá con todo su patriótico interés á conjurar la tormenta, aunque para conseguirlo apele á un remedio heroico y radical.
La depreciación del papel moneda constituye un malestar general gravísimo, y el alza al cotizarse el oro ha sido presagio funesto desde hace más de tres años.
Las situaciones anormales que se prolongan y establecen una mar-