América en fin de siglo : actualidades, sucesos, apreciaciones, semblanzas, datos históricos · Unidad 45 de 173
Unidad 45 · AAA AA
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AMÉRICA EN FIN DE SIGLO 85
¡Qué elocuentes han de ser para el viajero pensador las ruinas de la primera universidad de América, que en gran espacio se extienden y son objeto de excursión interesante para el forastero!; las suntuosas de San Francisco conservan en pie alguna capilla y las del palacio que hizo fabricar Diego Colón en una altura escarpada, míranse en las aguas del caudaloso río Ozama, glorioso por sus recuerdos históricos. ¡Cuántas veces sus ondas juguetonas habrán reflejado la pensadora figura de Colón, ya radiante con la alegría del triunfo al pisar por vez primera aquellas riberas lozanas, ya más tarde agobiado por la ingratitud y el infortunio!
Santo Domingo es un universo de memorias, es un libro abierto lleno de leyendas, de impresiones, de glorias imperecederas, ya se refieran á la época del coloniaje ó bien á las que pertenecen á su historia nacional y á sus luchas con los haitianos, verdaderos combates de independencia, en los cuales resaltó siempre el valor indómito que ha distinguido á los dominicanos.
La región cibaeña tiene en la mano todos los elementos de riqueza territorial, y precisamente las líneas telefónicas y el influjo de las ferrocarrileras han dado la pujanza poderosa que necesitaba.
Por otra parte, la navegación por el Yaque abre horizontes inmensos, descubre sendas fáciles y de magna trascendencia.
La República Dominicana posee un elemento inapreciable para su prosperidad. Crúzanla en todas direcciones anchos y hermosos ríos, riachuelos y arroyos, que hacen más fecunda aquella tierra fertilísima. Por las siempre verdes llanuras del Cibao serpentean las cristalinas y serenas corrientes, nervios que dan vida al tabaco, al café y al cacao. Los frutos son exquisitos, y las flores abundan y embelesan por la variedad y fragancia.
Los bosques rebosan en maderas de alto precio que activamente se utilizan y exportan, porque el pueblo cibaeño es esencialmente trabajador; más aun, civilizado, hospitalario y franco.
En aquel hermoso rincón de América, encuéntrase, como en Costa Rica, muy dividida la propiedad, y en su mayor parte cada campesino es propietario. Tal condición constituye un ser inteligente, iniciador y dispuesto á proteger cuanto redunde en favor del progreso nacional y de sus propios intereses.