Américo Vespucio · Unidad 11 de 21
CAPITULO VIII.
Texto completo en español de una edición de dominio público con fuente y huella registradas.
Florencia--Monumentos de Vespucio--Obras escritas sobre él--Nacimiento y familia de Vespucio--Su relacion con Lorenzo el Magnifico--Comisionado por este, parte á España--Época de esta partida--Como fueron utilizados sus conocimientos.
El viajero que se haya detenido en esa encantadora ciudad de la Italia extendida sobre las orillas del Arno, que ha dado inspiracion á los poétas, pensamientos á los sabios é idealidad á los artistas y que por las selvas y jardines que la rodean, bien hicieron en llamarla Florencia, habrá notado, casi al fin de la ancha calle de Borgo Ognissanti, donde ahora existe un hospital conocido por de San Juan de Dios, por haber sido convento de los religiosos de esa órden, unas armas de nobleza sobre la puerta principal del mismo edificio y una lápida de mármol en la cual se lee la siguiente inscripcion:--
Américo Vespuccio Patricio Florentino Ob repertam Américam Sui et Patriæ nominis ilustratori Amplificatori Órbis Terrarum In hac olim Vespuccia domo A tanto viro habitata Patres Santis Joannis de Deo Cultores Gratæ memoriæ causa.
Tambien habrá notado el viajero que bajo la galería que está al frente del Palacio de Uficci, cerca del gran pórtico que dá al rio, entre las estátuas de los mas esclarecidos varones de la Toscana, se encuentra la de un hombre esbelto, de rostro altivo que ennoblece su nariz aguileña y su espaciosa frente, vestido á la usanza del siglo XV y á cuyo pié se lee:--Américo Vespucio.
Por último cualquiera que frecuente las Bibliotecas de Florencia hallará obras apasionadas escritas en elógio del mismo Américo y códices que contienen sus cartas, verdaderas unas y tal vez apócrifas otras, en que están referidos sus viajes y sus descubrimientos.
Pues estas demostraciones de un pueblo tan culto como el Pueblo Florentino, deben despertar el deseo de investigar si son puras exageraciones y si el viajero que abandonó sus nobles lares en busca de aventuras, no es sinó un impostor, como se ha dado en llamarle ó si ha desempeñado realmente un papel importante en el descubrimiento del Nuevo Mundo, mereciendo que su nombre designase el Continente inmenso que interceptó el trayecto que otro Florentino designó al intrépido Colon para ir en busca de recto camino á las Indias Orientales.
La vida, viajes y escritos de Vespucio nos darán la solucion de estas dudas á las cuales poca atencion se ha prestado; pero restituir su fama á quien la merece es un acto de justicia, una reparacion para la cual nunca es tarde y que puede vulgarizar un punto poco conocido de la historia.
Era la familia de Vespucio noble y antigua en Toscana por mas que su aparicion en Florencia no date sinó del siglo XIII, época en que dejó su residencia de Perétola, aldea situada como á tres millas de aquella ciudad, en deliciosa campaña hácia el Poniente.
Hombres ilustres y algunos no extraños á la poesía y á las letras contó esta familia, de la cual dice Ugolino Verini:
Venit et ex isto Soboles Vespuccia vico Egregis ornata viris, nec inhospiti Mussis.
Muchas obras piadosas fueron llevadas á cabo por miembros de esta familia, entre ellas un hospital y una Capilla sepulcral en la Iglesia de Todos Santos que hoy da frente á la Plaza Manin sobre la ribera del Arno.
Tambien cuentan las crónicas florentinas que esta familia en 1342, concluyó una paz con la no menos noble de los Grifoni de San Miniato y como esta época coincide con su retiro á Florencia y algunas de sus propiedades pasaron á esta última familia, parece cierto que estos arreglos ó transacciones fuesen la causa de su cambio de domicilio.
Mas de un siglo transcurrió entre esos acontecimientos y el nacimiento de Américo que tuvo lugar el 9 de Marzo de 1451 como consta de un libro de registro que se conserva en uno de los archivos reales.
Eran sus padres Anastasio Vespucio é Isabel Mini, siendo el abuelo el primero que aparece en la familia con el nombre de Américo y era notario de la Señoria, empleo en aquellos tiempos de alta consideracion. Hallase su sepulcro en la base del campanario de la arriba citada iglesia de Todos Santos.
En su adolescencia instruyóse Américo en las letras bajo la direccion de su tio Jorge Antonio Vespucio, religioso de San Márcos, en compañía de Pedro Soderini, que fué Gonfaloniero vitalicio de la República y á quien aparecen dirigidas algunas de sus cartas.
En esta instruccion y ejercicios literarios y científicos, habiendo tambien sido discípulo del célebre Toscanelli, pasó sus veintisiete años, en cuya época era ya versado en ciencias físicas, cosmografía y astronomía.
Florecía en esos tiempos la célebre Academia Platónica, protegida por Lorenzo el Magnifico y frecuentándola, obtuvo la proteccion de ese poderoso Medici, sabiéndose de cierto que habitaba con él, pues existen varias cartas que le eran dirigidas en esta forma:
_Ad Amerigo Vespucci in casa di Lorenzo di Pier Francesco de'Medici_.
Los Medici tenian casas de comercio en varias partes del Mundo y sobre todo en España y no satisfecho Lorenzo de la administracion de esta última, encargó á Américo que fuese á inspeccionarla. Trece cartas recibidas por este en Florencia, felizmente conservadas, sirven para demostrar la época, al menos apróximadamente, de su partida para España.
Segun esas cartas encontrabase aun en Florencia en 1492, aunque la última de ellas data del 9 de Marzo de 1491, pues es sabido que en aquellos tiempos empezaba á contarse el año desde el 25 de Marzo, dia de la Encarnacion y arreglándonos al cómputo actual, aquella fecha correspondia al año expresado de 1492.
La primera carta escrita por Américo desde España, carta puramente mercantil, es de fecha 30 de Enero del mismo año, esto es: segun el cómputo actual, de 1493. Su partida de Florencia debe colocarse pues entre esas dos fechas, es decir cuando Colon estaba por hacer su primer viaje de descubrimiento.
El abate Bandini, autor de la vida de Vespucio, comete un anacronismo al fijar esa partida en 1490 y un error al suponerle otros motivos.
Al partir Américo á España, á mas de los estudios literarios y científicos que hemos visto habia hecho, llevaba una firme vocacion al comercio y á los viajes, que habian de proporcionarle las ocasiones de aplicar esos conocimientos y como dice muy bien el padre Canovai, autor de otra Biografía suya, es muy probable que el ejercicio del comercio importase para él tambien el ejercicio de la marina, pues asi como los grandes artistas no toman el pincel ó el buril para hacer obras maestras de improviso, asi tampoco podia Vespucio haber hecho sus grandes viajes y descubrimientos, sin haberse ejercitado ántes en el arte práctico de la náutica.
Como entró nuestro héroe en relaciones con el Rey de España, es un punto oscuro; el citado padre Canovai lo explica por el poco afecto que aquel Monarca tenia á Colon y por el deseo de hallar un hombre que lo eclipsara y encontrase ántes que él la solucion del problema deseado, esto es: el paso marítimo para el Oriente.
El Abate Bandini no explica mas satisfactoriamente el asunto; se limita á decir que habiendo presenciado Américo los grandes descubrimientos del primer viaje de Colon, concibió el deseo ardiente de emprender nuevas y mas vastas exploraciones, valiéndose de sus mayores conocimientos en la Cosmografía. Para explicar el acceso de Vespucio con el Rey, no dice sinó que este tenia un alto concepto de sus aptitudes. Pero esto no satisface, pues es poco verosímil que Don Fernando pudiese apreciar las aptitudes de un comerciante extranjero y hasta entónces desconocido.
En la historia de Colon todo se conoce, hasta los mas insignificantes detalles; en la historia de Américo todo es duda y misterio; parece que este hombre cayera de las nubes solamente para dar su nombre al mas grande descubrimiento de los siglos.
Si quiera estas dudas no se refieren sinó á la parte ménos importante de este estudio, pero al entrar á la historia de sus viajes verá el lector como esas dudas se agigantan y como aumentan esas dificultades.