Apuntes del natural : leyendas y artículos · Unidad 19 de 21

Unidad 19 · EL MONASTERIO BE SANTA PAULA

Texto completo en español de una edición de dominio público con fuente y huella registradas.

EL MONASTERIO BE SANTA PAULA

(SEVILLA)

(Grandioso espectáculo el que se ofrece á nuestros ojos al estudiar el cuadro que presenta España desde los últimos años de la décimaquinta centuria!

El impulso que á la benéfica sombra de los egregios Monarcas adquieren las artes y las letras; el desenvolvimiento que empieza á realizarse, merced á los poderosos estímulos que por doquiera halla la inteligencia; la atmósfera de gloria que nos rodea, y el entusiasmo arrebatador que arde dentro de todos los pechos, claramente nos anuncian los brillantes albores del Renacimiento. Todo entónces parece animado por un aliento vivificador: una falange de insignes artistas se extiende por los ámbitos de la Península; caen por tierra las enhiestas montañas para levantarse de nuevo y ascender hasta el cielo, convertidos sus sillares en aéreas y ligerísimas agujas, en flechas y pináculos, y á todas partes que la vista asombrada se dirige, ve alzarse palacios, aulas y templos, en cu-

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yos ornamentados y floridos muros se muestran los inmortales nombres de Juan Guas, Pedro del Rincón, Enrique de Arfe, Juan Francés y otros mil que á tan alto grado de esplendor elevaron las artes españolas. No fue Sevilla de las poblaciones que menos sintieron los grandes efectos del movimiento intelectual de que venimos hablando. Escogiéronla los Reyes Católicos várias veces por asiento; al presente existen considerables restos déla Casa-apeadero de la ilustre D. a Isabel; el Alcázar del Rey Justiciero á ellos debió señaladas obras de reparación, y, por último, en sus tiempos construyóse el notabilísimo monasterio de religiosas jerónimas deSanta Paula.

Importante es, á no dudarlo, el estudio completo de este monumento; nosotros trataremos más especialmente de su famosa portada, pues pocas obras de tan señalado valor se conservan al presente en España. Tres elementos de artes distintos se notan á primera vista: el ojival, plateresco y árabe. Eos lincamientos principales pertenecen al primero; su ornamentación al segundo, y las fajas horizontales de ladrillo agramilado que forman el muro son vivo ejemplo de la tradición artística arábigo-española. Difícil es que pueda presentarse otro modelo cuya combinación, tan correcta y peregrina, compita al mismo tiempo con la riqueza y brillantez del color: los cromáticos ornatos, sus atrevidas y ligerísimas líneas, sus mil primorosos pormenores cautivan nuestro ánimo y dejan suspensa á la imaginación ante el singular conjunto que en esta fábrica semuestra. Nada más sencillo ni más poético que el paraje

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en que se levanta. Figuráos un espacioso compás, al que sirve de ingreso una pequeña puerta con arco conopial y baquetones ojivales, sobre laque existió basta hace pocos años un hermoso cuadro de azulejos que representaba á la Santa tutelar: nada al pronto os llama la atención; en aquel vasto ámbito se ve plantado algo semejante á un jardín; junto á los altos y amarillos girasoles algunos escuetos cipreses, por cuyos oscuros troncos trepan las enredaderas de campanillas purpúreas y blancas; las ortigas y jaramagos crecen al pié de los rosales de diversos matices, y las verdes canas del maíz confunden sus elegantes y flexibles hojas con las ligeras y doradas espigas de la silvestre avena. Ya en el centro de este rústico pensil, volved los ojos, y á vuestro frente veréis la suntuosa portada: sobre el rojizo tono del ladrillo, los bellísimos grutescos italianos, compuestos de bichas, caulículos, mascarones y cartelillas, los azulejos de mil matices é irisados cambiantes, el ático ornado de flameros y querubes, más allá la torrecilla octogonal que da acceso á la parte superior del ábside, interrumpidos sus muros por ventanas semejantes á estrechas y prolongadas aspilleras, festoneadas de policromos azulejos, y, por último, el ábside con sus tres estribos, sus elegantes ojivas que rompen el muro, y sus negruzcas gárgolas representando fantásticos animales de alas de vampiro y bifurcadas colas. Mas si queréis que el cuadro adquiera toda la riqueza de que es susceptible, llegad á gozaros de éi á la caída de la tarde: entonces los débiles rayos del sol, iluminando su con-

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junto, os lo harán aparecer deslumbrador, y los matices azules, verdes y amarillos de sus feiences semejarán esmaltadas placas por su vivísimo oriente.

Empero justo es que entremos de lleno en el estudio de que tratamos, para lo cual ántes- necesario será que registremos algo de su historia: data su fundación del año 1475, por la venerable madre Ana de Sanlillan, priora que fue de este monasterio, fallecida á 26 de Agosto de 1489, según manifiesta su losa sepulcral, que existe en el coro, y mandó construir su iglesia D. a Isabel Enriquez, marquesa de Montemayor, en Portugal, cuñada del Duque de Braganza, mujer del Condestable de aquél reino don Juan y biznieta de los Reyes D. Enrique de Castilla y D. Fernando de Portugal. Bien manifestó esta ilustre dama su desprendimiento y munificencia, pues nótase á primera vista que nada se escaseó en la fábrica, empleando los más ricos materiales. Mas vengamos ahora á la portada. Consta de un solo cuerpo, y aunque adosada al muro, se nota que está independiente de él: su construcción es de ladrillo agramilado, de corte tan regular y perfecto, que llama la atención á cuantos la examinan. Una serie de arcos ojivales concéntricos, que descansan sobre correctas basas, forman sus jambas, y el espacio que comprende la archivolta exterior es muy notable. Sobre un fondo de azulejos, que imita el tono del ladrillo, se ven, pintadas de azul y blanco, con algunos toques de otros colores, bellísimas fantasías platerescas, sobre las que, á trechos, se ostentan, encerrados dentro de circulares guirnaldas de alto relieve com-

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puestas de frutas y flores policromas, varios medallones con las figuras de San Roque y San Sebastian, San Cosme y SanDamiaú, y Santa Paula, en el lado de la derecha, y las de San Pedro y San Pablo, San Félix y San Francisco, y Santa Elena, á la izquierda, viéndose en la clave el Nacimiento de Cristo, de igual manera dispuesto. Como ya hemos dicho, todos estos relieves están vidriados con múltiples colores, excepto el último citado, cuyas figuras son blancas sobre fondo azul, recordando muy al vivo el estilo del famoso artista italiano Lucca della Robbia. Las grandes enjutas queá uno y otro lado aparecen, también están revestidas de preciosos azulejos, en que se ven pintados paisajes y nubes, sobre las que resaltan, en la parte superior de ellas, dos ángeles de alto relieve, asimismo vidriados, en actitud de adoración, sosteniendo en sus manos dos cuadrados cada uno respectivamente, en los que, sobre campo negro, se ve de relieve, y con caprichoso enlace, el monograma I. H. S., y por bajo de él un ángel á cada lado, de pié con las alas extendidas y un libro abierto en sus manos, sostenidos por ménsulas de barro con reflejos metálicos, lo mismo que el ya citado monograma. Una imposta, compuesta de dos cavetos, encierra Por su parte superior esta fábrica, sobre la que corre un sencillo y poco elevado antepecho de azulejos de cuenca, coronando el todo blancos flameros, alternados con cabezas de querubines, sobre los cuales descuella, en el centro, una marmórea cruz. Ya en el tímpano, atrae las miradas el soberbio escudo, de resalto, de los Reyes Católicos, esculpido en mármol

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blanco, con el águila nimbada, y los escudos, de azulejo, con el yugo y las flechas y los lemas TANTO MONTA: los espacios que estos tres blasones dejan entre sí revisten fantasías platerescas, entre ellas dos tarjetillas, en una de las que se leeS. P. Q. R., y en la otra PISANO. Sobre la primera hay otra, ovoidea, con la palabra NICYLOSO. Por último, en el arranque de la archivolta, y á la derecha, existe un pequeñísimo rectángulo con esta inscripción: