Apuntes para la zoología de Tabasco : vertebrados observados en el territorio de Mascuspana · Unidad 21 de 35
Unidad 21 · CHRYSOTIS SP.
Texto completo en español de una edición de dominio público con fuente y huella registradas.
CHRYSOTIS SP.
Vulg. Cotorra de cabeza colorada.
CHRYSOTIS AUTUMHALIS, L.?
Vulg. Loro real. Loro palencano.
En todo el territorio de Macuspana abundan las tres especies anteriores. En ■las mañanas de Diciembre, al despuntar los primeros rayos del sol, es innúmera-
1 La Creación, loe. cit.
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ble la cantidad de estas aves que salen de los bosques y caen sobi’elos nai’anjale&- que limitan los potreros de las haciendas, sobre las plantaciones de cacao, cuyos granos, como es sabido, están envueltos en una pulpa agridulce muy agradable al paladar, y sobre todos los árboles frutales. A fines del año de 1874 permanecí más de un mes en la hacienda Concepción, distante un cuarto de legua de Macuspana, y allí pude observar algunos rasgos que caracterizan las costumbres de las cotorras. En una cerca de árboles de naranjo agrio (Ciirus vxdgaris, L.) cargados de frutos maduros veía posarse á mañana y tarde bandadas enteras que me empeñaba en cazar. Su arribo se anunciaba por una estrepitosa charla; pero tan luego como principiaban á comer reinaba el más profundo silencio, y solo se sabia su presencia por las cáscaras y semillas que continuamente dejaban caer. Aquel me pareció en los primeros dias el momento de darles caza, mas no tardé en comprender mi error, pues de tal manera se confunde el color verde de estas aves con el follaje y tal es la delicadeza de su oído, que cuando más las buscaba, ellas me estaban mirando y de improviso se levantaban por decenas rompiendo en su acostumbrada algazara.
Los loros i’eales son más numerosos en los terrenos pantanosos del Norte de Macuspana; en la Encrucijada, en los idos Chilajia y Chilagilla, en la laguna del Congo y el arroyo de San Carlos, se les ve cruzar en bandadas de un punto á otro del horizonte. Pero debo hacer notar que sus itinerarios obedecen á una ley invariable; estas aves se dirigen al occidente al ponerse el sol para pasar la noche y al oriente en busca de alimentos cuando aquel astro envía sus primeros rayos á la tierra. Durante muchos años viví observando en San Diego este rasgo co¬ mún á los loros y cotorras. Como era natural, la curiosidad y el deseo de darme explicación de tan singular costumbre, me obligaron á repetir mis observacio¬ nes y á consultar todas las obras de Historia Natural que llegaban á mis manos; pero si bien no me cabe duda de la verdad que asiento, debo asimismo decir que nada mencionan acerca de ella los autores. El príncipe de AYied, AVilson, Azara, el Barón de Humboldt, Schomburgk, AVaterson y Audubon, que tan bellas como exactas descripciones nos han dejado de las costumbres de los áridos americanos, guardan silencio profundo á este respecto. ¿No tuvieron aquellos sabios ocasión de fijai’se en este hábito, ó es exclusivo de los loros norte-americanos y reconoce por causa la influencia de circunstancias locales? Cuestiones son estas de tal im¬ portancia para la biología en general y las ciencias naturales mexicanas, que no vacilo en excitar á los naturalistas viajeros ó residentes en el país á que fijen su atención en ellas.
CONUBUS AZTECUS, Souancó. ,
Vulg. Perico, Periquito, Alcaparrero.
Es también muy numerosa esta especie. El nombre vulgar de alcaparrero que le suelen dar, i’econoce por origen la costumbre que tiene de invadir las planta-
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ciones (le cacao en Diciembre y Enero para alimentarse con las flores de la Erythrina coralloides, designadas en Macuspana con el nombre de alcaparras. También apetece las flores del Charamusco, que me parece ser la Inga anómala.