Apuntes para la zoología de Tabasco : vertebrados observados en el territorio de Mascuspana · Unidad 6 de 35
Unidad 6 · FELIS CONCOLOR, L.
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FELIS CONCOLOR, L.
Leopardns concolor, Moore; Mitzli, Hernández. Vidg. León,
Este cuadrúpedo, conocido en la América Meridional con el nombre de Puma, es poco abundante en Macuspana. Sin embargo, cuando aparece en algunas ha¬ ciendas perjudica bastante. Según me han asegiu’ado muchos campesinos, ataca de preferencia á los becerros, muletos y potrillos.
PAM. II. PROCYONIDm.
PROCYON LOTOR, Alien.
Ursas lolor, L.; Procyon lolor, var. Is. GeolTroy; P. Ilernanclezii, Waglev; P. Uernanclezü, var. mexicana, Baird; P. nivea, Gray; P. psora, Gray; Mapach quauh-pccolU, Hernández. Vulg. Mapache.
Este mamífero es uno de los más perjudiciales á las sementeras de maíz.
NASUA NARICA, Alien.
Viverra naricu, L.; Nasua leacorJujnchus, Tschudi; N. fusca. Tomes; N. soUlaiia, 'íar. mexica¬ na, Weinland; N. socialis el solilaria, de Saus-mre; Qiiauh pecoll sen Mcles moiilanus, Hernández. Vulg. Chico.
En algunas localidades de México se da el nombre de Tejón solo al Procyon lotor, denominación confirmada en la Biología Centrali-Americana, ZooL, v. I, p. 70, sobre la cual creo interesante entrar aquí en algunas explicaciones. Des¬ de muy niño oia hablar en San Diego de un cuadrúpedo común en aquella ha¬ cienda y en todo el Estado de Tabasco nombrado allí Chico-solo, sinónimo de Tejon-solo, para distinguirlo del Chico propiamente dicho. Más tarde tuve oca¬ sión de matar algunos, y cuando me dediqué á observar los animales, llamóme altamente la atención el hecho de nunca dar caza á una hembra. Comuniqué es¬ to á varios campesinos recomendándoles mucho se fijasen en el sexo de aquel mamífero, repetí cuantas veces pude mis observaciones, obteniendo en todas el mismo resultado, hasta que ellas y im exámen atento de los caracteres zoológicos me condujeron á esta conclusión: el Chico-solo es el mismo Nasua narica que, llegado á una avanzada edad, abandona el hatajo y vive errante y solitario en la sepesLira de los bosques.
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El Chico es tan perjudicial como el Mapuche; pero se domestica pei'fectamente. Yo logré conservar algunos tan dóciles y obedientes á mi voz, que llegaron á sen¬ tir por mí la misma adhesión que un perro.
FAM. III. MüSTELIDyE.
MUSTELA. BRASILIEFISIS, Sewaslonoff.
Mustela frénala, Liclitenstein; j\I. xantkogenys, Gray; M. noveboracencis, Frantzius; Piiíorius brasiliensis, Coues; P. frenalus, Baird. Vulg. Comadreja.
Este pequeño mamífero suele visitar por las noches las habitaciones de campo y los gallineros para devorar los huevos de las gallinas y pavos.
GALICTIS BARBARA, Frantzius.
Mustela barbara L.; Galera barbara, Moore; Tepeijlzcuitli seu Canis montanus, Hernández. Vul^- Cabeza-blanca, Tigrillo zapotero. ’ • o-
Es muy general la opinión que hace de este mustelido uno de los más feroces de Macuspana, creencia fundada indudablemente en la propiedad que tiene de aco¬ meter á los tianseuntes. Tuve ocasión dé observar que al pasar una persona de¬ bajo de un árbol en que habia algunos de estos animales, bajasen á tierra y cami¬ nasen largo trecho siguiéndole la pista. No obstante estos instintos, el Cabezablanca se domestica perfectamente. Yo conservé por mucho tiempo uno que, vi¬ viendo en completa libertad en la easa, á nadie molestaba; pasaba el dia oculto en los tablados en sociedad con un Nasua 7iarica, y al escuchar mi voz acudían am¬ bos con prontitud. El se empeñaba en hacerme caricias, le metía
los dedos en la boca, y á semejanza de los perros, me mordía suavemente ó se acos¬ taba en el suelo, tomándome las manos con la suyas y empleando el mayor cuidado para no causarme molestia con sus afiladas uñas. Acostumbrado á alimentarse con carnes condimentadas, no manifestó nunca tendencias á recobrar su primitiva libertad.
CONEPATUS MAPURITO, Coues.
Viverra mapurito, Gmelin; MepUlis mapurUo, Lichtensteiii; M. Icuconola, Lichlenslein- M soleuca, Lichlenstein; M. nasuta, Beunelt; Thiosmus nasutus, Bugés; Conepatus nasulns cU u phitis intermedia, de Saussure; M. chüensis, Frantzius. Vulg. Zorro hediondo ’ ^ ’
Ningún naturalista ignora que la única defensa de este animal consiste en sa¬ turar la atmósferacon su peculiar fetidez, debida á un bumor contenido en dos glán dulas Cuando se ye perseguido por el hombre, los perros ú otro animal, comnrime aquellas por medio de los fuertes músculos que las rodean, y lanza ñor el , mencionado liquido. Nadie podría explicar lo bastante hasta qué nradn n inaguantable en aquel instante el ambiente; baste decir que si eUiecho Le lu “r en una habitación, es indispensable yentilarla yarlos dias, porque la ropa los mue¬ bles y los aposentos quedan impregnados completamente. En el cami o ¡e sabe la
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pi’esencia de un zorro en los alrededores, porque aun estando á cierta distancia se percibe su insoportable olor.
La superstición y la ignorancia, que por desgracia residen en todos los sitios del globo habitados por el hombre, han explotado á su sabor esta particularidad, in¬ ventando mil ridiculas consejas, dignas de ser miradas con el más supremo desden, pero que la observación recoge cuidadosamente y el fiel naiTador debe consignar siempre que se trata de añadir un dato más á la historia natural de una especie. Estando en la hacienda Limón vi un indio consagrado con empeño á la construc¬ ción de una hornilla sui generis, y habiéndole preguntado el uso que le daña, me contestó que era para famigar sus perros, porque el maligno viento del ^ot ? o les habia hecho perder el olfato y ya no seguian la pista del Cereque (Dasyprocia pnnciaia, Gray). Continué observando su labor sin perder ningún detalle, y mi admiración creció de punto cuando vi que aquel desgraciado, tomando cieito aire misterioso, revistiéndose del carácter de un hechicero, colocó en la lumbie de su hornilla fragmentos de colmillo de jabali (Dicotyles labiains, Cuv.), de co la de armado (Dasypus novemcinctus^ L.), de hiel de tepescuinte (Ccelogenys paca, Tomes), hojas de palmas benditas y Chile (Capsicum annuum,L.)- neo tinenti obligó á los pobres canes á aspirar el fatal humo desprendido e q singular conjunto de sustancias, lo cual terminado, manifestóse muy comp c porque estaba plenamente convencido que sus fieles compañeios e p p rian en lo sucesivo abundante caza.
LUmA FELINA, Coues. .
Musida felina, Molina; Nidria felina, Gray; Luirá chilensis, Bennelt; L. califoinica, laj. u g.
Perro de agua.
Pocas especies zoológicas deTabasco debieran ser tan estimadas como ésta si la industria diera á su piel las numerosas aplicaciones de que es susceptible. Está re¬ vestido este animal de dos pelajes, uno ordinario perceptible al exteiioi y otio finísimo exactamente igual al de la nutria de Europa, cubierto por el primero. La preparación de estas pieles es costosa por cuanto exige mucho tiempo para despojai’las del pelo ordinario, no habiéndose arbitrado hasta hoy un medio que facilite aquella operación. Unido esto á la natural indolencia de los habitantes, permanece nuestra nutria sin prestar á las artes su valioso contingente. El perro de agua es bastante común en Macuspana; le he visto en todos los rios y en muchos anoyos, especialmente en los del Higo y la Montaña en San Diego. estar muy conforme con las observaciones del Sr. Sumichrast en la pai S. L. de Veraeruz, pues asegura aquel sabio naturalista que la L. felina habita c e prefe¬ rencia en los rios pedregosos y muy poco en las aguas cuyo lecho es cenaj^oso. Sin poner en duda este hecho, creo encontrar su explicación en la escasez c e a imentos que tal vez ofrezcan aquellos rios á este mamífero ó en los enemigos^ que e obli¬ guen á refugiarse en las corrientes de la sierra. Los huecos de los áibo es y las
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cavidades de las rocas á inmediaciones de los litorales, son los sitios de reposo y las guaridas en donde oculta sus pequeñuelos la nutria. Se abriga la creencia errónea en Macuspana que puede vivir indefinidamente en el agua, siendo así que necesita salir de aquel líquido con frecuencia para respirar, como lo comprueba el haberse encontrado ahogado un perro de agua que cayó en una naza en el arroyo de Acumba.
El buen éxito alcanzado por el mai’qués de Courtivron en la domesticación de una nutria en la abadía de San Juan el Grande, Autun, según carta que con fe¬ cha 15 de Octubre de 1779 escribía al inmortal Buífon, y los servicios que una de Noruega educada, prestaba á su amo, según Montoppidan, los creo imposibles tratándose de la especie tabasqueña. He conocido varias personas consagradas á la solución de este problema; sus experiencias, así como algunas tentativas hechas por mí, fueron siempi’e de resultados negativos.