Apuntes para la zoología de Tabasco : vertebrados observados en el territorio de Mascuspana · Unidad 9 de 35
Unidad 9 · FAM. II. CERVIDvE.
Texto completo en español de una edición de dominio público con fuente y huella registradas.
FAM. II. CERVIDvE.
CARIACUS VIRGINIANUS, Brooke.
Cervus virginianus, Bodclaert; Cervus mexicamis, Gmelin; Cariacns mexicamis, Brooke; Cerints mmoralis, Hamillon-Smilh. Vulg. Venado bayo, Moa en idioma Zoque.
Cuando los ríos se desbordan, abandonan los venados las^j/aya^ ó lugares ba¬ jos próximos á las lagunas, que parecen ser su habitación más favorita. Muchos perecen ahogados, y otros que logran alcanzar los sitios más elevados convertidos en islotes, sucumben atravesados por las balas de los cazadores, que penetran has¬ ta en las selvas más cerradas en cayucos (especie de chalupas), aprovechando las circunstancias que impiden la fuga de centenares de animales. No obstante esto, la especie de que se trata es muy numerosa, y sus pieles forman uno de los ramos más importantes de exportación extranjera.
CARIACUS RUFINUS, Brooke.
Cervus rufinits, Bourcier et Pucheran; Cervus Sartorii, de Saussure. Yulg. Cabrito, Yaco.
Es más raro que el anterior.
ORDO VI. GLIRES.
SUBORDO I. SIMPLICIDENTATA.
FAM. I. SCIURIDyE.
SCIURUSRUFIVENTRIS? Vulg. Ardilla colorada.
SCIITRTJS CINEREUS? Yulg. Ardilla rocilla.
SCIURUS SP. Vulg. Ardilla negra.
Estos loedores habitan en \o% Jahuactales, nombre con que se designan los bos¬ ques abundantes en una palmera (Bactris sp.), denominada Jahuacte, cuyos fru¬ tos, no obstante la duieza de su perispermo, parecen constituir su alimento pre¬ dilecto. Sin embaí go, las aidillas abandonan á menudo su habitación para invadir las plantaciones de maíz y de cacao, cuyas mazorcas apetecen mucho. De tal magnitud son los daños que ocasionan, que los propietarios de fincas de cacao se ven obligados á pagar una ó dos personas, á quienes dan el nombre de tiradores, con el exclusivo objeto de destruir estos animales. Este empleo es uno de los me¬ jores para ciertos individuos, porque además del sueldo que disfrutan mensualmen¬ te, tasado en ocho pesos, y la asistencia que se les da, obtienen veinticinco cen¬ tavos poi' cada cola de ardilla que presentan, como prueba de su cacería. Parece que en todas las localidades en donde se cultiva el cacao es perseguido por las ar¬ dillas, pues, según las observaciones del Dr. Frantzius, en Costa-Rica produce iguales devastaciones el Se. hypopyrrhiis
1 Biol. Ceni.-Amer., Mamm., Yol. I, p. 133 .
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