Belmonte, el trágico · Unidad 42 de 50

Unidad 42 · 124 A B R A H A AI V A L D E L O AI A R

Texto completo en español de una edición de dominio público con fuente y huella registradas.

124 A B R A H A AI V A L D E L O AI A R

La muerte

La muerte es la más emocionante de las suertes. Es la lucha definitiva de los dos adversarios. Es la oposición de dos fuer* zas naturales. Es la síntesis de la fiesta de toros. Contra la fuerza brutal, contra la furia irreflexiva, contra ese odio derivado de una tendencia innata de hacer daño que caracteriza a la fiera, se presenta el talento, la destreza, el valor, virtudes que agrandan al hombre sobre la bestia. Es un bello símbolo. Mientras que muchos, casi todos los de su especie son animales pacíficos, bondadosos, trabajadores y útiles, el toro de lidia nace malo, lleva como lleva el prejuicio una sociedad, el instinto de atacar. En la plaza, es justo: allí se le provoca; tiene razón de embestir y defenderse. Pero en el campo, recién nacido, cuando nadie le ha hecho daño, cuando la Naturaleza le ofrece todos sus dones sin exigirle nada, cuando la vida no le ha dado ningún dolor, el toro atacará siempre, con crueldad ingénita, con afán insano, con tenacidad inexplicable. Mientras los demás toros trabajan, él embiste: mientras los demás se aman, él muge de rabia;

B E L M o N T E , EL TRÁGICO 125

mientras los otros abren la tierra con el arado brillante que resbala entre los muslos húmedos de los surcos, él estrella su astada cabeza contra un árbol o trata de herir a un compañero. ¿No es acaso la vida una dehesa donde tenemos que despachar miuras y asines? Esta bestia, mala por instinto, es la que va a luchar contra un ser orgánicamente inferior a ella, el torero. ¡Y con cuáles armasl Un cerebro, un corazón, un acero y un lienzo rojo I

Los incidentes

El quite

El quite es como una ironía delicada. Es el humour en el toreo.

El quite consiste en desafiar al toro y luego en convertir el ataque de la fiera en un gesto elegante. En el quite, el torero le roba al toro un triunfo. En este lance el toro, provocado, va en pos de un éxito sobre el torero. Este, como las personas de talento, se vale del ataque de la bestia para volver a triunfar. En el quite, el torero juega con el capote como la danzarina con el velo sagrado. El quite produce la impre-

A lí K A H A U Y A L D E L O M A R

sión de que el torero recogiera en su capa todo el odio de su enemigo, y, animando con él las volutas de su capa, lo disolviera en. el aire como el humo de un cigarrillo. El quite es un lance espiritual, aéreo, vaporoso, flébil., En él no hay músculos violentos ni actitudes gladiadoras; hay una gracia de onda que .se extingue, de pliegue que se deshace, de flor que se deshoja en silencio, de beso sin ruido, es como el agitar de un pañuelo; tiene la noble gracia gallarda de un pabellón que abre sus alas en el viento; tiene la suavidad del roce de dos caras infantiles donde la piel tuviera afelpaduras de melocotón.

En la gran orquestación de la muerte, la actitud de Belmente, ante el toro, es la melodía V cada movimiento un leit — motir