Belmonte, el trágico · Unidad 44 de 50

Unidad 44 · ABRAHAM VALDELOMAR

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ABRAHAM VALDELOMAR

lo a muerte, el artista ya no es el sonriente e irónico adversario; es el que va a disputarse, palmo a palmo, lance a lance, segundo a segundo, la vida y el triunfo. Entonces Belmonte va a luchar, no ya solamente con su talento, sino con su valor y su audacia. Si el toro es, realmente, superior a ellos, vencerá; van a reñir con armas igualmente mortales, solos, cuerpo a cuerpo.

* » El héroe Y la ñera .

Extiende Belmonte la roja tela que tiene la gracia noble de una ala abierta 3- lanza un reto mortal. La bestia embiste 3' ataca y pasa rozando el pecho descubierto V varonil en tanto que alargándose sobre todo su cuerpo, se desliza la muleta del lidiador. Vuelve el toro a la riña y un nuevo golpe de la segura mano hace que la roja tela describa un arco grácil dejando al frente de las agudas lanzas del toro la erguida elasticidad de valeroso caballero; y un tercer ataque y una tercera parcial victoria hasta que la fiera cobra un temor ostensible ante el aúreo y trágico ser, contra el cual no pueden nada sus impulsos bruta-

BELMONTE, EL TRÁGICO

Íes. Se inicia nuevamente la lucha; ahora el toro despechado quiere tomar nuevos ímpetus. Por un instante el hombre y la fiera se revuelven, se mezclan, se rozan, se confunden; lucha desesperado e iracundo el toro, sereno y trágico el artista; se pierden, entonces, ante la velocidad del ^Tiempo que «se detiene » de pronto, los detalles de ese angustioso duelo en que el hilo de una vida está pendiente de los cuernos del toro y el corazón del íbrero,3^ empiezan a desfilar siglos, y a evocarse como ante un fantástico cinematógrafo, edades, héroes, audacias, glorias, muertes, sangre y lágrimas; y la lucha sigue y el silencio es muerte y his pupilas de Belmonte se iluminan de un extraño y pavoroso fulgor; su rostro adc[uiere sombras fatales, sus músculos cambian de volumen, sus facciones se alargan, hav una lívida luz en su frente concreta, ha aumentado de estatura; ha crecido dos veces y se forma en esas líneas una armonía insospechable e inexplicable sin ,una sola contorsión violenta. Su cuerpo es entonces como el esquema de una idea genial que se trazara sobre el toro y la lucha sigue, sigue larga, angustiosa, se-