Bulevar arriba, bulevar abajo: psicología al vuelo · Unidad 16 de 121

Unidad 16 · .JO BULEVAR ARRIBA, BULEVAR ABAJO

Texto completo en español de una edición de dominio público con fuente y huella registradas.

.JO BULEVAR ARRIBA, BULEVAR ABAJO

que viene á anunciar de golpe y porrazo la muerte de la madre de Madame. Ivonne se desmaya ; Luciano se arrodilla á sus pies y la rocia con éter. Ivonne vuelve en sí para recordar, entre un mar de lágrimas, la hermosura moral de la difunta. Luciano cabecea de sueño. — ¡Cómo! ¿Te vas á dormir? Hay que ir de prisa y corriendo á casa de la muerta. Luciano se despoja del traje de « Roi-Soleil » ; pero, en su aturdimiento, olvida quitarse la peluca, una majestuosa peluca del siglo xvn.

Ivonne, antes de partir con su marido, quiere enterarse de si su madre sufrió mucho al morir. — Murió dulcemente — dice el criado. — Acababa, por señas, de acostarse con el señor... — ¿Con qué señor? — pregunta Ivonne. — Con su padre de usted. — ¿ Con mi padre ? ¡ Si mi padre murió hace tiempo ! — ¿ No es usted la señora Pinevinette ? — Esta señora — dice Ivonne — vive enfrente, y con la misma pone en la calle al criado. Ivonne exclama con una alegría salvaje : a ¡ No, no es aquí, es enfrente, en casa del vecino ! » — Luciano está triste. Piensa sin duda en dos cartas que ha escrito : una á la agencia fúnebre, y otra á un acreedor anunciándole su herencia próxima.

La pieza termina con la entrada en escena de, la madre de Ivonne. — ¡ Ahí la tienes ! — exclama Luciano.

Feydeau nos ha hecho reir á costa de una muerta. La pieza está escrita con viveza y donaire.

Anatole France, si no es anarquista, lo parece ó lleva camino de ello. Dígalo si no su último libro, Lile des Pingoains, cuento filosófico á la manera del Garganlua, de Rabelais, y del Cándido, de Voltaire. Antes del « Affaire Dreyfus», el autor del Lys rouge era un ironista delicado, que difundía su mirada

BULEVAR ARRIBA, BULEVAR ABAJO 4 1

escéptica sobre todas las cosas, con una burlona sonrisa en los labios; parecía inclinado á la indulgencia; nada alteraba la serenidad de su espíritu observador é incrédulo. ¡ Qué lejos estamos del tiempo de Sylvestre Bonnard, del abate Jerónimo Coignard, del profesor Bergéret ! La injusticia cometida con el capitán judío le ha hecho perder su ecuanimidad, y de desdeñosamente optimista que era, se ha convertido en un pesimista tétrico á lo Schopenhauer.

La isla de los Pingüinos (ó de los pájaros bobos) es una historia simbólica de Francia, escrita por un ingenio muy perspicaz y volteriano.

Es un libro divertido y grave, que hace pensar y reir. En cuatrocientas páginas cuenta France la historia de la humanidad desde los primeros tiempos de la era cristiana hasta hoy. Algunos capítulos son singularmente profundos, de una profundidad humorística y otros, valga la franqueza, muy fastidiosos.

En los primeros siglos del cristianismo el viejo monje San Mael, apóstol de los bretones, va á parar, por una astucia del diablo, en la región ártica, á una isla glacial, habitada sólo por los pájaros niños. El santo, que no ve claro, toma á los pingüinos por mamíferos y les evangeliza. Gran conmoción en el Paraíso ; gran discusión teológica entre los padres de la Iglesia, sobre si los pájaros son dignos de bautismo. Los pingüinos se metamorfosean en hombres.

De la Edad Media pasamos al Renacimiento y del Renacimiento á la Revolución francesa; de las conquistas napoleónicas pasamos al « Affaire Dreyñis». Henos en los tiempos futuros. Las máquinas, la industria harán el mundo inhabitable. Hay partes en este libro que parecen escritas con la pluma corrosiva de Octavio Mirbeau. La salvación nos vendrá del anarquismo, que hará saltar en pedazos las capitales. Sobre itarán nuevas ciudades y todo volverá á ser