Campaña del ejército chileno contra la Confederación Perú-Boliviana en 1837 · Unidad 36 de 75
Unidad 36 · A-PÉNDIOE
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A-PÉNDIOE
CARTA DEL JENERAL SANTA CRUZ A DON CASIMIRO OLAÑETA SU PLENIPOTENCIARIO EN CHILE
(Duplicada)
"Lima, Noviembre ii de i8j6
■iSeñor D. D. Casimiro Olañeta.
II Mi amigo:
»He tenido el gusto de recibir sus cartas desde el ii hasta el 17 de Octubre, cuyo contenido es interesante. El coronel Magariños ha completado de viva voz algunos vacios, i he quedado, en consecuencia, mui al cabo de cuanto deseaba saber. Conviniendo en la ventaja de entendernos como otras veces por correspondencias privadas, seré tan prolijo como pueda en hacer a usted mis prevenciones, i en manifestarle el actual estado de las cosas en el Perú i con respecto a la guerra con que se nos amenaza.
"Prevengo a usted sobre todo que deseo la paz, no tengo objeto en la guerra, que quiero al pueblo chileno, i que me seria mui sensible causarle algunos males, en correspondencia a las hostilidades que su gobierno ha desplegado contra el Perú: cuanto usted haga a fín de contrariar los aparatos bélicos, disipar los recelos i disgustos que se hayan formado, í procurar
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una buena intelijenciit, merecerá mi aprobación i será un motivo de mi gratitud. Hasta I» llagada de la Escuíidra nada habia alterado estos mrs sentimientos que felizmente dominaban en todo el Perú; pero su presencia con pretensiones de entrar en el l'uerto, ha despertado el espíritu nacional, ha exaltado la indignación i ei entusiasmo popular de tal manera, que todo puede decirse ha cambiado contribuyendo mucho a multiplicar la i.pinion en favor de! Gobierno, a quien no se mira hoi sino como el protector de sus derechos ¡ el apoyo de su seguridad.
i'Por los impresos que le envío, se enterará usted de las contestaciones que hasta hoi han tenido lugar con el jefe de esa Escuadra i con el señor Ministro Egaña, i se asombrará de la táctica singular que se quiure adoptar de hostilizar nuestros buques i embargamos el Callao, a la vez que el Ministro negociase i nos impusiera sus condiciones. Se asombrará usted, como se asombran todos, de la rara anomalía de hacernos la guerra sin decla!*arla, pero hablando siempre de paz, i atribuyéndonos actos de hostilidad que no hemos iniciado todavía.
"No estoi, sin embargo, disgustado de esta táctica, supuesto el empeño de ese Gobierno de hacernos la guerra, porque ella nos ha valido el triunfo mas completo en la opinión de los nacionales i estranjcros, i porque ella ha disminuido todos los usos de alguna importancia a que podia haberse dedicado la flotilla de Blanco, No reconocido su bloqueo, como no lo será, ¿qué mal puede hacernos? Robar algunas aldeas de pescadores i si;nibrar nuestras costas de los escritos de Pardo, no puede compensar el sacrificio que está haciendo el Gobierno de Chile para mantener esta flotilla, sacrificios que no puede sostener seis meses i que le atraerá graves males. Negando nuestros mercados al comercio i a los frutos de Chile, i soltando media docena de corsarios, que nada nos cuestan, aniquilaremos su marina mercante i pondremos en consternacíoo a todos los productores i al Gobierno mismo, cuyos únicos recursos de aduana disminuirán considerablemente.
"La pre-iiencia He la Escuadra con un aparato tan hostil, ha excitado ciertamente la indignación pública, cuyo efecto inme> diato han sido los escritos que usted encontrará menos moderados que lo eran hasta ese momento. El Gobierno mismo no ha
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podido dejar de afectarse de la idea de que se le quisiera imponer con un armamento i i|ue no se haya apreciado la cau^a verdadera de su moderación. Jamas hemos sido tan fuertes.i usted sabe que cuando éramos ciertamente débiles, supimos imponer a enemigos fucrte^i que tentamos a nuestra vista: pero aseguro a usted que todo variará i que volveremos a tomar nuestro tono moderado, desde que se advierta en el Gobierno de Chile I en su conducta un sentimiento de razón i un deseo de negociar de buena (é.
Anuncíele usted que estaremos prontos a oÍr sus cargos i a satisfacerle por los agravios que se nos imputan, i a convencerle de que no le hemos hecho ni procurado el menor mal. Si se probase alguna falta contra al^un empleado en el asunto de Freiré, le someteremos a juicio, le castigaremos, indemnizaremos a Chile de cualquier agravio que le hubiera resultado. Esta conducta, no solo la creo debida a él, sino al decoro mÍo, porque fundo mi política en la justicia, i no consentiré nunca en dar fundados motivos de queja a ningún estado vecino. En cuanto a Lavallc, fué una medida de precaución la que se tomó, suponiéndole fundadamente cómplice de alguna otra maquinación consiguiente al atentado del Aqiit/es, a cuyo bordo estaba i dejó un hijo del Jeneral Prieto; pero tan luego como me convencí (a los S minutos), del buen espíritu del pueblo i de que nn había que recelar de él, lo mandé poner en libertad í darle pasaporte. Él procuró en vano recabar de los ajentes estranjcros contestaciones que favoreciesen sus reclamaciones; ninguno culpó al Gobierno ni dejó de desaprobar el atentado del Aquilas. Sin embargo, cstoi pronto a dar por este hecho la satisfacción debida, como un homenaje a la justicia i a las inmunidades diplomáticas, por fundada que crea la determinación tomada entonces,
"Será justo a la vez cxijír que el Gobierno de Chile nos satisfaga por el atentado del Aijuiks, que nos vuelva nuestros buques i que desista del empeño que ha tomado en concitarnos enemigos, protejicndo la causa de Salaverry i la de todos los emigrados. Sus documentos oficiales están llenos de ofensas i de calumnias, i esti en vigor la autorización para declararnos la gutrra, a cuya disposición aun no he querido contestar po|
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no acercar los elementos hostiles que he procurado alejar. Créame usted, nunca he tenido mas prudencia ni mas anhelo de paz: la falta de objeto en la guerra i la conciencia de nuestra gloria militar, me alejan ya del teatro hórrido de las armas, queriéndome consagrar solo al mas útil i al mas benéfico trabajo de arreglar pueblos desgarrados por la anarquía.
Mando al señor Méndez su carta de retiro, accediendo a sus deseos; estando usted alH no hai necesidad de otro ájente que represente a Bolivia, hecha como estala Confederación, cuyo decreto encontrá usted en El Eco núm... El señor Méndez entregará a usted los fondos sobrantes que debe tener a su cargo, i aquellos datos mas- necesarios al conocimiento de u^ted para el curso de sus negociaciones. Mandaré a usted en esta ucasion o en la inmediata un secretario, que no he podido todavía encontrar, como lo deseo, debiendo ser de estos Estados i uno o dos oficiales que acompañen la Legación.
"Recibirá usted también una orden í poder especial que se le manda para recojer los fondos sobrantes que tiene Pardo. Con una copia de su carta en que ofrece devolver otros fondos descontando la parte correspondiente a sus haberes, etc., etc., mientras existió el Gobierno a quien sirvió. Trate usted de allanar eso lo mejor que pueda a ñn de recojer los sobrantes que no bajarán de )6,000 pesos, de los cuales tomará usted el sueldo de medio año mas sobre el que hubiere tomado de los fondos de Méndez, Como no sé todo lo que esto importa, limito esta mi orden hasta que usted me pase tas razones de lo que usted hubiese recibido i de los créditos que tenga contra el Estado.
Al hablar de estos créditos, no pasaré en silencio mi observación de que el influjo de este Continente es algo peligroso a usted. Ya empieza a descender a pequeneces que había olvidado en Europa, a hacer acusaciones injustas, i a quejarse sin motivo. Ningún boliviano tendrá menos raxon que usted para hablar otro lenguaje que el de la dignidad, de la armonía í de la consideración por su Gobierno, prescindiendo de mí que estoi mui satisfecho de usted. Le prohibo, pues, a usted esa clase de censuras temerarias ¡ acres, previniéndole que sea usted mui cauto i mesurado en las contestaciones a Bolivia, de donde le
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escribirán muchos importunos para probar sus sentimientos i examinar el temple con que regresa usted de Francia, mas que para demostrarle amistad, que debe creer en muí pocos. Es falso cuanto le digan a usted con respecto a que haí mal espíritu en Bolivia, dimde solo domina la apatía i el egoismo: no hai persona ni círculo capaz de emprender o procurar cosa notable buena ni mala, i se contentan con vivir con comodidad siguiendo sus costumbres ordinarias. Pronto estaré yo por allá i repararé las pequeneces que se hayan descompuesto. Entre tanto Brawn, a la cabeza de la Guardia boliviana responderá de la seguridad de la patria, sobre cuyas fronteras están ya Medina Celi i Campero, a quienes hice marchar con noticia de los aprestos que se hacían en Tucuman. Estos aparatos han calmado, según se me informa de Chuquisaca en un correo que he recibido esta tarde, asegurándome que todo lo demás seguia en buen orden. He recibido el bonito bastón que usted me mandó por mano de Magaríños, i lo aprecio como una prenda de su cariño. Usted habrá recibido la banda de la Lcjion que le he remitido en una de las ocasiones anteriores, para distinguir entre otras cualidades que lo hacen digno de ella, la lealtad Í el patriotismo con que ha servido usted a su ¡latria bajo de mí administración,
i'Las indicaciones que usted me ha hecho desde Europa, i me repite todavía como un misterio, exitan mucho mi curiosidad i mi deseo. Tengo otros motivos mas para querer que usted se me reúna lo mas pronto posible. Asi es que solo espero que arregle nuestras relaciones con esa República para llamarle. Si entre tanto hai una oportunidad segura por alguno de los buques de guerra, no la pierda usted para hacerme saber algo mas.
i'Estoi al cabo de la conducta de Lafuente, Pardo i demás emigrados, que valen mui poco por malas que sean sus intenciones: mas trabajo nos han dado los elementos i las cordilleras que los obstáculos que nos han opuesto durante la campaña, i no hai cuidado de que quieran ponerse otra vez delante de nosotros. Sus intrigas no tienen tampoco lugar cuando se trata de una guerra nacional i de los intereses mas sagrados del pais.
"Si usted no creyese conveniente representar también a Bo- •ivcniente, en razón de estaridjl
rada la Federaciotí, no lo hará, i no se perderá mucho, porque ya no tiene Bolivia asunto que ventilar separadamente con ese gobierno i es mejor entendernos mancomunadamente sobre todos los asuntos esterinres que ocurran en adelante, as( como hemos ya hecho el tratado con Norte América, i se está haciendo con Méjico, i lo harbmos luego con la Inglaterra, a nombre de toda la Confederación, que empieza su existencia, siendo reconocida por las naciones mas respetables.
''No puede usted imajinarse el entusiasmo, la adhesión í el ínteres que han tomado todos los estranjeros en sostener mi administración, i en auxiliarme de todas maneras. Si se nos declara laguena, los verá usted salir al frente i tomar la parte mas activa en anular los esfuerzos de nuestros enemigos. Por supuesto que bloqueo no habrá, i que los comodoros se anclarán mui luego promoviendo continuar contestaciones i harán dejenerar la guerra a disputas con ellos. La política franca, literal i firme que he adojitado, les ha agradado tanto, que puede decirse que se ha hecho una revolución de ideas i de esperanza* sobre la confianza que todos han concebido al ver un gobierno capaz de sostener sus compromisos. El Eco aclarará mas este punto que no cabe en una carta cuyo objeto es diferente. Verá usted también que nuestros códigos rijen en todo el Perú, pero depurados de algi:nas faltas que se han notado i acomodados a algunas circunstancias propias de estos países especialmente en cuanto a los delitos í propensiones mas comunes en él.
"He dicho a usted que escribiera defendiendo a mi gobierno, cosa que no puede ser mal vista ni vedada bajo de ningún aspecto. Esto es mui diferente de entrar en polémicas estrahas que tengan por objeto atacar a ese gobierno i apersonas. El silencio de usted, del Ministro encargado de sostener nuestros derechos i nuestra justicia delante de las calumnias que se viertan, sería una prueba de consentimiento en ellas. Usted debe pues desvanecer, aclarar i desmentir cuanto se escriba en acusación, t el mejor partido en tal caso, es pasar notas i escribir artículos para pu licarlos.
No tienen razón los que atacan a García del Rio i a Mora, dos hombres eminentes que valen mucho i trabajan con provecho i consagración, cualidades muí poco comunes. Yo no puedo
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someterme a vulgaridades contra mis propias observaciones, ni dejar de apreciar los hombres que me sirven bien, porque en Chile o en otra parte, parezcan mal o sean mal queridos. Esta mi poUfica me ha proporcionado en todas las épocas de mi vida sacar buen partido de muchos hombres i contar con amigos consecuentes en lo cual soi verdaderamente rico.
i'Me encuentra usted padre de tres hijos que hacen todas mís delicias i estoi ahora temiendo perder a mi Chuquisaca, de la que he recibido ayermui malas nuevas. Simón es un atleta, en quien he fundado esperanzas muí grandes. La separación de mi familia me es ya insoportable, i el sacriñcio mas fuerte que puedo hncer a la gloria de mi patria i a la ventura de estos pueblos. He anunciado a la señora, que está en La Paz, el necesario que usted le trae. Se que lo apreciará, porque estima a usted conociendo mis afecciones.
"Es preciso concluir esta carta para que no se quede, estando próxima la salida del buque que ha de conducirla. La concluyo pues, encargando a usted que negocie la paz decorosa, es decir, del modo único que puede ser durable. Un pueblo ofendido jamas puede resignarse a conservar pactos que le impongan condiciones onerosas i humillantes. Deseo salud i buen espíritu i la mayor confianza en el cariño de su afectísimo amigo.
'iDespues de cerrada esta carta, la abro para advertir a usted de la declaración de guerra que acabamos de recibir del señor Egaña: parece que ella no deja ya duda sobre las instrucciones que trajo i sobre la mala fe de que vino escoltada esta aparente misión de paz. Puedo adivinar las instrucciones que trajo, las cuales parecen reducidas a las siguientes palabras: >iVaya usted " a ganar tiempo engañando al jeneral Santa Cruz, para dar II lugar a que la escuadra, admitida en el puerto del Callao, se " apodere de cuantas propiedades pueda tomar i aun de los ■< castillos, i cuando lo haya conseguido o se desengañe usted " de que no pueda conseguirlo, declare usted la guerra que he- " mos decretado.ir Hasta aquí pueden haberse seguido literalmente las instrucciones del gobierno de Chile, en adelante no serán tan dóciles a su voz los acontecimientos ni los sucesos corresponderán a sus esperanzas i maniobras.
Ya que se nos fuerza, haremos la guerra i la haremos con la
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enerjia i decisión que han distinguido al pabellón boliviano durante su campaña pacificadora, i la haremos del modo mas decisivo: la sentirá el gobierno de Chile i sus consecuencias serán también sensibles para un pueblo que por falta de opinión se ha plegado tan imprudentemente a las miras i a los caprichos de un ministro colérico e imprudente. No crea que la guerra se hará sobre las costas del Perú, la llevaremos a las de Chile, aniquilaremos su comercio i embargaremos la venta de sus frutos que no tienen mas mercado que el del Peni. Sin embargo, como de esto ninguna ventaja real puedo prometerme para los pueblos de la Confederación, como el mal que sufra Chile me será sensible, i como durante la guerra se paralizará un poco el progre-^o i el arreglo de estos pueblos, vuelvo a decir que deseo la paz i que la procure usted en cuanto sea posible.
"Usted recibirá su carta de retiro para el caso de sostenerse por ese gobierno la declaración de guerra anunciada por su Ministro, i hará usted de elLa el uso que le parezca mejor, o espei ara que se le intime su retiro. También es adjunta la última notti que se escribió para el Ministro Egaña i no la ha recibido por haberse hecho a la vela, i que usted presentará a ese Ministerio. Continuaré esta carta pasado mañana por otro buque que se me ha anunciado. Entre tanto le deseo a usted mucha habilidad para lograr el objeto deseado de la paz.
"De usted afectísimo amigo
Santa Cruz.
"Sama, 17. Nada tengo que agregar al contenido de la carta anterior que va duplicada.
Las escuadras están al Norte i no hai tiempo de saber de ellas, pero presumo que la nuestra entró a Guayaquil donde estará mui asegurada hasta completar las reparaciones que necesitaba.
Es adjunta una carta para el Presidente de esa República, que entregará después de enterarse de ella, van ademas nueve números de El Eco en que encontrará usted algunos documentos que le harán conocer el buen espíritu de este pais, donde parece que nos harán ganar mucho las ridiculas amenazas del Ministerio chileno, n