Campaña del ejército chileno contra la Confederación Perú-Boliviana en 1837 · Unidad 75 de 75
Unidad 75 · Parte que da el General don Mariano Osorio al Virey del Perú sobre la batalla de Maipii.
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Parte que da el General don Mariano Osorio al Virey del Perú sobre la batalla de Maipii.
l'Acnio. Sen
F.l aü d(! marzo próximo pasatlo coiitiiiuó todo el Ejcpcilo persif^uiendo al et)eiiiii(0 a Pang^ne, desde doudc lo siifuió el -21 la primi^ra división euinpiiesta de los batallo nes Infante U. Carlos y Concepción, piiinei-o y sef^undo eseuadi-on de Drafíones de la Franlera y tres píe/as de a !'\ de montaña, que por lo pmnlo pudieron liahiliLaise, con algunos liros para ellas, a las órdenes del Señor Briftadier don José Ordóñez, hasta Queuliereguas, regresando yo a Talca aquel mismo dia, con lo restante, pararecojer un crecido número de dispersos, componer el correaje y arreglarlo todo de nuevo, porque tmbiendo sido la acción de noche, era preciso que así sucediese a pesar iiel celo de los señores (iefes y Oficiales para llevar oi-denadas sus columnas en lo i]ue permilia la oscuridad en que inescusables esta clase de desórdenes, y mucho mas con la presa del rico botín hecho al enemigo, liallándose por otra parte la Caballeria en absoluta imposibilidad de hacer marchas foiitadas por lo mucho (|uc había trabajado y padeciilo, y calar bien mal montada: lo que se verihcó el aa i a3. El ai salí para Camarico; el -¿Tt se reunió en hts haciendas de Vargas t Quechere^uns distantes una de otra cinco cuartos
de lefrua' 1^1 ^6 acampó la primera di visión a l del Teño y las ulras a la izqiiintlu: el uj a Chimbáronlo: el aH a San Fernando: el uy a la liacicnila «le D. Manuel Valtlivíeso; y el 3ü al llefíar a la de D, Fpanirisco, dos leguas mas allá, se presenta ron entre ella y el Cacliapoal de 5oo a tioo caballos eiiemi}fOs que balieron los Draffones de la Frontera y Cliillan, dejundo en el campo alfíunos mnerlos, relirándose [trceipitadainente al olio lado de llancagua donde se hizo noche. VA 'ir a Pan de Azúcar; el i." del corriente ii la hacienda del Hospital: el -j al mirador de Tafílc; el 3 a la hacienda de la (Calera; el 4 liubo un pequeño encuentro en la pimía de los cerros que están delante de ella, y se caminó liasla las iimiediaciunes de la de Kspejo donde se pasó la noche sobre las armas. Kl 5 (tres leffuas de Sanliaj^o) luego que aclaró se eonlinuó basta sus casas, tomando |)o.steion en las eminencias inmediatas, haciendo pasar adelante los Lancei'os, Orapoues de Arequipa, y de Chillan para posesionarse <le unas lomas que Ib dominaban, rospeelou estarse tiroleandü eon el enemigo (os Dragones de lu Fionlera: en cuyo auxilio envié las cuatro eompañías de (Cazadores, y dos piezas de «4 '^'-' '*^~ talla, que quedaron en lo mas elevado de las tomas: y al flanco derecho a relaguardiade la altura que tomó el Gefe del Estallo Mayor U. Joaquín Primo, a cuyas órdenes iba esta división por haberlo solicitado, las que lucieron replegar al enemigo sobre el grueso de su Ejército. Kn seguida hice marchar la |>r¡niera y segumla división cou la restante arlilleria a las releridns lomas, y la columna de Granaderos a donde estaba [irimero. A(]uetlas siguieron caminando hasta ponerse al paralelo de la indicada altura, en donde formadas en masa eon claros de batallones, se colocaron a piezas de a 4 de montaña al llanco dereelio de la primera: dos a la izquierda de la segunda: otras dos donde se hallaban los Cazatlores y (iranaderos: dos de a 4 de batalla con los Dragones situados al frente en el intervalo de aquella a la segunda división: y las cuatro restan-
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tes, dos dtíl niisiiiu caliliie y dus de a 8 on la elevación de la loma que duiíiinalia todas las iiiniediaeioues. Los Lanceros del Rey y Dragoues lie Arequipa se situaron a distautiia de 2 cuaili-as, cubriendo el Uaneo derecho de la primera columna. Lo» de Chillan al i'reiile de las dos, repartidos en tiradores. Kn esta díspusicioii permaneció el Ejército mas de una hora, esperando eonoeer cuales eran las ideas del enemigo, (¡uien desde luego puso en movimiento sus columnas de infantería y caballería en varias direcciones, amenazando los flancos y nuestra posición por diferentes puntos, haeietido avnnyiar su ar'iilería que no cesó de hacer luego a nuestras columnas, de tal modo que lialtííndoinc al llanco izquierdo de laHeguudu, una bala de cañón de a 8 me inutilizó el caltallo {pie montaba: viendo a(|uel que con sus maniobras nada adelantaba, se rcsolvii) atacarme de frente. Dejé saliese de su posición, y en el momento di lasóiilenes al Coronel de Burgos I). José María Beza, ciuicii a pesar del nial estado de salud Cn que se hallaba, no pude disuadirlo dejase <ie seguir al Ejércilo. para que colocando los escuadrones de Lanceros del Rey, y Dragones de Arequipa al tlanco derecho déla primera columna compuesta del Infante, Concepción, y Compañía de Zapadores al mando del referido Sr. Ordóñez; al llanco izquierdo de la segunda compuesta de Burgos y Arequipa, mandada interinamente por el Comiindante de aquel D. Lorenzo Moría, los Dragones de la Kronlei'a, y que a relaguai'dia, como cuerpo de reserva, se colocasen las compañías de (íraitaderos y Cazadores, cou la Caballería de mi guai-dia. Aquellas se re|iartícron inmediatamente, y sin embargo de que fueron repetidas ordenes al Coronel Comandante de Dragones D. Antonio Morgado, para que con su cuerpo y las dos piezas avanzase soL)re su frente, apoyando la izquieixlu de las dos columnas de ataque puestas ya en movimiento hacia el enenñgo, no lo ejecutó; igualmente que el Coronel Cefe del Estado Mayor a quien se le repitió tres veces por tnis Ayudantes de Campo, para que
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Be reconcentrase sobre la primera y sejíunda división, a lin de apoyar en reserva el llaiico izquierdo de esta, no lo verificó, y sí solo la culiiitma de ("Iranaderos, pero ya tarde: las (ios divisiones se [lusieron en marcha en masa coii arma al brazo y sin tirar un Uro sohre las coliirunHS enemiftas hasta distancia de inedia euadra de ellas, que ataeai-un a la bayoneta arrulhunlolas coinpletanii^nte y tomándoles varias piezas de artillería, en tales términos, ijue un cuerpo de infantería enemiga t[ue estaba a la derecha priiteiptú a ¡fritar «Viva el lley», y a pedir pasarse. Kn este estado filé euando el enemigo notando la d(^bili<lad de nuestra izquierda, la flanqueó con una columna ileinfauterfa, cuya opet-aeion no hubiera eonseifuído. üi los (Coroneles Príiuo y Morgado ejeiíutan mis órdenes, siendo por el contrarío deshechos completamente, puesto (¡ue sus principales tuerzas liabion ya sido arrolladas. No contribuyó menos a esta desgracia, el no haber cargado los Lanceros y Dragones ríe Arequipa a las ya batidas columnas enemigas que habiaii puesto cu huida las nuestras, volviendo cara y poniéndose cu precipitada fuffa, de cuyas resultas se disper* sj el Ejercito de un modo que a pesar de las dilíjencias que hice personalmente para reunirlo, no fué posible.
En este estado se dirijió el Ejército liáeia la casa de Espejo, y sin embargo aalierou al campo por el callejón que mira al sur, mas de dos mil hombres de todas anuas con dos piezas de a 4 >le batalla. Entonces pregunté al capitán de Lanceros D. Ramoii Calía que los mandaba por no estar su Comandante, qué Jiierza había reunido: y me eontestó.niaa' de la que creía, y que pasaba de ino hfíinbres. En el momento le previne atacase como unos cien enemigos de caballcria (|ue se habían eori'ido por nuestra <lerecha sobre el camino real, con objeto de que balidos estos, pudieran salvarse aquellos: lo que no ejecutó, baliiendo anticipado antes ónlcm^s oportunas para (|uc la eabalturía se formase y contuviese al enemigo ijue venia persigoien' do los dispersos: lo que tampoco luvu efecto por el aban*
iloiio IuIhI <]ii(í liieicruii de »\is ciicr|ios loít(ipre&, y mucha |niiti' ih' los Olirialcs de caballi-i'iu. Kii visla tic eslo em- [irciuli mi teliruda liAein la (ro»ta Icnit'iido noltcias qm^ <mi la ritlorida casa de Ksj>ejo ai; reliijió en desói-den parlu de la iiiranterla y albinias pñ-xas de aililleria at manilo del Bi'ifi^aditíi' (íi-doñez. cuya suerte ifriioro liasLa el dia. Este desftraciado suceso que en lo'limiiami na imposible prever a vista dt^ unas tropas qui' en cuantas oeasicnies se presentaron al cnemítfu. lo balieron y arrottaron, y que perorada» por mi en persona al l'renle de banderas veinlicuali'o horas ánlcs. se hallaban lliMias «le entusiuítmo protestando morir en el eampo ánlc^ ijue retroceder, de lo eiial (lió prnel>as la inlanleria en el inonienlo del ala- (pn- a la bayoneta, (¡ue t'iu' horrorosa, presentii a la visla del hombre el cnailro mas lastimoso, y ailniira al mas diesiro y valeroso f;nerrero. mainieslando con baslante claridad cuan distante estaba de suceder semejarile aeontceiniienlo. si en ello no hnbieían inlhiido las causas ya hidieadas. Visto el des<H-tlen. no me i|ne<l('> mas arbitrio <pic einpreniler. como llevo dicho, la retirada hacia las montañas, dÍrijÍén<loinc a la boca del Maule aeornpañándome como unos mil hombres con innehos oliciales hasta Hejtar a este Puerto la noche del l'l después de babérsimie separado inuehos en el camino. Knire éstos lo hicieron inculpablemente por la í ni posibilidad de hacer las inai-chas a caballo, el ningún descanso, malisiinos caminos y peores alinienlos <ionde se encontraban, el (Coronel <le Hurlóos, D. José María Keza. el ('.mnandanlc de Arlilleríii I). Manuel Bayona, el Comandanle del ItataHon <ie .\requipa I). .losé Uoilil. mi .\yudante de ('anq)o I). José Valdes. el Capilan de Diajíones de .arequipa I). Alanuel liornas, a quien dejé comisionado en la orilla i/quiei-da (b^l Maule y a pesar de estar frravemenle herido en un bra<ro \ iraer la bala en él. me siguió basta allí constantemente en la marcha, desenqwñando [lor úllimo el encargo que le conlié y cumplió de leunir la tropa y retirarse eon eila a esle l'uer-