Cantos de rebeldía · Unidad 16 de 34
Unidad 16 · 91 JOSÉ DE DIEOO
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91 JOSÉ DE DIEOO
Cruza por nuestros bosques en el carro, en las andas del Inca poderoso que murió sin gemir: canta el desgarro del magnífico Imperio luminoso: los manes de Atahualpa y de Pizarro rompan de los sepulcros el reposo... I Y resurjan con Ponce y Agueybana el dolor indio y la fiereza hispana 1
Hay caminos valientes en la sierra que se agarran al Yunque, la tribuna que te ofrece la cumbre de mi tierra, donde te puede coronar la luna. Convoca allí a los genios de la guerra, diles de nuestra estrella la infortuna ¡y vuelen tus estrofas militares por cien montañas y por cuatro mares I
Convoca a los poetas en la cumbre, para que sientan el horror qne inspira, la visión de la Patria en semdumbre, y ardan al fuego de la santa ira que hace saltar de las espadas lumbre y cánticos de muerte de la lira, I y sea un combatiente cada bardo y cada cuerda de la lira un dardo 1
Embracen en la lucha nuestro escudo y asombre al aire su clamor colérico, cuando Dios baga del Cordero mudo un cachorrillo del León ibérico. Si un falso dios de los Olimpos pudo blandir sus armas en el canto homérico, Nuestro Señor nos dio su Cruz sagrada I y una cruz con un filo es una espada I
El combate no es muerte, cuando advierte una vida inmortal, y no es suicida quién la inmortalidad busca en la muerte... isi hay que morir, muramos por la vidal ¡muramos por la Patria y por la suerte de la raza en nosotros perseguida 1 El sol es un sepulcro peregrino... I Nuestro sepulcro será el Sol latino 1
Tu nombre es santidad, tu nombro es choque: tu nombre es choque y santidad, poeta: esgrime nuestra cruz como un estoque: haz de nuestro dolor una corneta: un clarín penetrante que convoque a todos los dolores del planeta I y mientras gima nuestra Patria esclava vibre el clangor da tu corneta brava!
ALELUYAS
Canloi dé RebeiHa, — 7
Aleluyas
A LOS CABALLEROS DEL NORTE
Caballeros d^l Norte mirífico y fecundo, también el centro es parte de la bola del mundo.
Por una loca audacia de la extensión esférica, estas pobres Antillas son un poco de América.
En el principio, cuando el agua florecía. Dios las alzó del fondo con un fulgor del día.
Y, después de los siglos, viniendo di'l Oliente, los in'lios habitaron Islas y Continente.
Y, pasando otrtjs siglos, triunfantes en las olas, llegaron a csUus Islas las naos españolas.
Naves maravillosas, carabelas divinas, uunq^ue con el defecto magno de ser latinas.