Cantos de rebeldía · Unidad 18 de 34
Unidad 18 · MAGNIS VOCIBUS
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MAGNIS VOCIBUS
Magnis vocibiis
A LOS PUEBLOS LATINOS
Trágicamente bella, en pie sob:e una roca, de un rictus doloroso contraída la boca, tiende hacia el mar los brazos, trémula y delirante, y al mundo de su raza en su clamor invoca 1 una pobre Isla inerme, una pobre Isla loca, Ijajo las férreas garras de un Águila rampantel
¿Dónde cstím on el mundo nuestras madres latinas? ¿Dónde están en Améric<a nuestras fuelles hermanáis, que no escuchan los gritos que a las ondiis marinas confiaron las tristes riberas borincauas? ,Los gritos de socorro de angusÜas sobrehumanas que llevan en sus senos bis ondal3 cristalinas 1
112 JOSÉ DE DIEGO
¿Dónde estás, vieja Lola que, en la cuna del Lacio, criabas a tus pechos infantes de naciones, como infantes de mundos el sol en el espacio? ¿Dónde están, que no vienen, tus Césares caudillos, tus lanzas invencibles, tus ínclitas legiones, tus fauces tenebrosas, tus épicos colmillos?
Cuando en la decadencia de estos días infaustos, juzgaban tus rivales ya tus pechos exhaustos, su linfa inextinguible la hmnanidad absorbe... ¡ el rayo de tu genio en el éter s© ciispa y espande por los ámbitos la milagrosa chispa que une a los pueblos, desde las cúpulas del Orbel
Y si ahora no puedes ¡oh, dulce madre Italia!,- como un día en auxilio de Iberia y de la Galia, mandar a nuestros campos tu hueste en son de guerra... lel rayo de tu alma proyecta al Infinito y alumbra sobre el cielo nuestro expirante grito para que se oiga en todos los radios de la tierral
Conviértelo tú. Musa, en estrofas airadas, evocando los manes del cantor de LUSIADAS sobre la nave intrépida, que por sus alboradas cruzó prístina el Globo ¡y así el Bardo guerrero desde su prora cante, frente a su derrotero, la tragedia del Águila que sorprendió al Cordero!
CANTOS DE REBELDÍA 113
r tú, rebelde Francia, que por una centuria miste en servidumbre, bajo la horrenda furia la sajona garra que a nuestro pueblo oprime, con la débil mano de una niña sublime luyentaste a la fiera... | Duélete de la injuria > un pueblo de tu raza que por tu raza gime I
Tú, que ayudaste al Águila contra el Leopardo regio,
m iluminaciones de espadas y doctiinas,
ite ella erguirte puedes augusta, como Palas,
ira rememorarle con alto privilegio
ue no triunfó en América de las garras felinas,
no para que abriese la Libertad sus alas I
Santa madre Castilla, de místicos pendones,- anta madre Castilla, de pendones morados, lie encendieron a España sus rojos pabellones, as brillantes banderas do fulgores dorados, lorecidas de rosas de tumbas de soldados, lorecidas de lucos de orientes do naciones;
Una gota de sangre Uo tu León herido, Lina cota de sangre quedó en nuestra bandera, a última que te llama, la úlUina que has perdido en el mundo sagrado que tu fe descubriera... I y esa gota de sangre será un astro encendido, o la ceniza ardiont-' de un pueblo cu una b^gucrral
Camtoi d* Utbtldia. — 8