Cantos del hogar · Unidad 21 de 41
Unidad 21 · ETí EL CIELO Y EN LÁ TIERRA " ^
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ETí EL CIELO Y EN LÁ TIERRA " ^
— No; sus hijuelos. Temeroso al mirar á dos extraños Escondió á sus polluelos inocentes.
— jAy! dime abuela, ¿les hicieron daños? Si los han de matar no me lo cuentes.
— No comprendes aún en tu inocencia Los nobles cultos en las almas fijos, Un padre siempre inspira reverencia A quien lo vé cercado de sus hijos,
Y lo mismo en las aves que en los hombres, En el espacio azul ó en el abismo, '
Grutas, nidos, hogar, — cuestión de nombres — ¡El amor paternal siempre es el mismo I
El pájaro del cuento receloso De la intención de aquellos campesinos, Les habló...
— ¿Cómo hablaba?
— ¡ Qué curioso
— ¿Hablaba como yo? I
— No, no; con trinos
— ¿Con trinos?
— No interrumpas.
— ¿Cómo es eso?
— Basta de preguntar; escucha. I
— Escucho.
— ¿No sientes tú, cuando me das un beso. Que, sin hablarte yo, te digo mucho?
Pues... no lo sé explicar, un dulce acento Inimitable, arruUador, divino. Con que una ave saluda al firmamento Al ver el nuevo sol, eso es un trino.
— ¿Eso es un trino?
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" EN EL CIELO Y KN LA TIERRA " 79
— Sí : con él expresan Las aves de sus dichas el tesoro... " :^ \
-^ Abuela, y qué ¿las aves no se besan? ^
■ — Tal vez, tal vez, pero en verdad... lo ignoro.
No hagas á cada paso esas preguntas Que resolver no puedo ni me toca; Tal vez se besen las que viven juntas.
— ¿Y se pueden besar sin tener boca?
— Me tiene siempre en infernal batalla La gran precocidad de tus antojos : Sábelo, chiquitín, sábelo y calla : í
¡Los pájaros se besan con los ojosl ¿ " :
— No, no es verdad, abuela. [v ;■
— iQuéosadíal ¿Es decir que yo miento? jVaya un chico I
— Yo he visto á tus canarios cierto día, Dándose de comer de pico á pico.
— Pero ¿dar de comer es dar un beso? ¡ Vaya con el chicuelo veterano!
— Pues ¿por qué los canarios hacen eso? Tú me das la comida con la mano.
— ¿ Por qué lo hacen ? No sé. Ya me provoca Esa curiosidad tan obstinada;
No se besa tan sólo con la boca... í
— Abuela, ¿pues con qué?... <
. — ¡ Con la miradal Y á un niño como tú, débil é inerme. Que no conoce el mal ni le acobarda, Viene á besar sus ojos cuando duerme, Lleno de amor el ángel de la guarda. v '
Ese ángel está aquí... v
— ¿Dónde?
" EN EL CIELO Y EN LA TIERRA "
— A tu lado. ^ Abuela, ¿entre tú y yo?
-Sí, '
— ¡ No lo veo I
— Ningún mortal á un ángel ha mirado Sino con la esperanza y el deseo, í
Quien tal ventura á conseguir alcanza Es porque tiene el alma limpia y pura.
— Dime, abuela ¿qué cosa es la esperanza?
— Una cosa muy clara y muy oscura. Lo que quieres hallar más adelante^
Lo que estando muy lejos ves enfrente, Lo que al ser más oscuro es más brillante, ¿Me entiendes?
— No.
— Pues calla, impertinente.
Me llevas por tan ásperos caminos, Que junto á tí desfallecer me siento; Me haces hablar de besos y de trinos
Y no me dejas proseguir el cuento. j
— ¿El cuento?
— Picaruelo, ¿ has olvidado El encuentro de aquellos labradores Con el nido de un pájaro encantado Oculto entre las ramas y las flores?
Sí, lo olvidaste ya; cesa mi empeño De contar esa historia... no prosigo; Cierra los ojos, velaré tu sueño ¡ Soy tan dichosa cuando estoy contigo I
-— ¿Me quieres mucho?...
— Sí, te quiero tanto
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