Cantos patrióticos · Unidad 4 de 28

Unidad 4 · DON PEDRO GUAL.

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DON PEDRO GUAL.

^ yu, hija ^cpi^.

Del Guajeas en la riba deliciosa, por disipar su cruel melancolía, paseábase una tarde el gran tribuno de Venezuela-la Nación gloriosacon un poeta de la Patria mía.*

[*] Señor Arcesio Escobar.

8 CHAYES TORRES

Aquel viejo repúblico eminente

de estatura elevada,

noble actitud y despejada frente,

en su franca mirada

aun reflejaba inspiración ardiente

¡y de America hablaba y de Bolívar

con religioso anhelo!

Y el vate, joven, vigoroso, digno,

de algunas aves contemplando el vuelo que hacia el Norte emprendían,

se van-decía- acaso al patrio suelo!

Uno y otro se hallaban desterrados

por su austero civismo,

y los dos de nostalgia traspasados

Y hablando del pasado y la grandeza conque á Colombia ¡Libertad! viniste, bajaban la cabeza avergonzados del presente triste.

—Y en medio de mis penas llevo fija, Gual le decía al trovador transido,

una sombra ¡en la cual djejaré mi hija

huérfana y lejos del hogar querido!

Por mis varones, aunque enfermos sufren,

no me anonado, pues al fin son hombres.

¿Y á la huérfana virgen de un proscrito

de sus mayores le valdrán renombres?

Mas, aunque sé que nuestros mismos pueblos

olvidan á sus ínclitos hermanos

después que, por haberlos defendido,

á otras playas los botan sus tiranos,

el alma mía en el destierro lleva

la imagen de la Patria con carino

y por su paz y bienandanza eleva

tiernas pleg^^rias con la fe de un niño.

Vos, poeta, también hacéis lo que hago:

vuestra Patria lleváis en la memoria

CANTOS PATRIÓTICOS

y mostráis, en destino tan aciago,

que por la Patria el sufrimiento es gloria.

Bien: enfSeñad con el amor de;! numen á nuestros pueblos en sonoro canto, qiíe con la flor de la virtud perfumen • siempre á la Patria, que se quiere tanto!

Así el augusta ciudadano dijo; y aquel poeta ardiente que le escuchaba con amor de hijo, elevándose al Ser Qninipotente á nombre de la Patria, en santo anhelo, cantó la Fe, que dá fervor sagradro, la Esperanza, que alienta y dá consuelo, la Caridad, que gmipara al desgraciado.

Giraba en tanto el mundo. Y vino un día * en que á la voz del bronce, clamorosa, Guayaquil enlutada y silenciosa á solemnes excequias asistía. ¡Que Gual, á quien el nombre de la Patria fué rutilante lema, la Ley augusta guía, la Libertad inspiración suprema; Gual, el varón de probidad extrema, cargado de infortunio y decepciones, si bien de ciencia y de bonjdad'radiante como cuando les trajo á tres Naciones, de otras los lazos de una paz constante, ¡rendido había su preciosa vida dejando en sombras de destierro impío á sus hijos, sin madre, sin fortuna,

én las riberas de extranjero río!

Poco tiempo después, también en una tarde, surcando el agitado Atlante,