Ciento y un sonetos · Unidad 2 de 27

Unidad 2 · D. MARCELINO MENÉNDEZ Y PELAYO

Texto completo en español de una edición de dominio público con fuente y huella registradas.

D. MARCELINO MENÉNDEZ Y PELAYO

Un sonnet sans défauts vaut seul un long poeme: Mais en vain mille anteurs y pensent arrivcr, Et cet heureux Phénix est encoré a trouver.

BOILEAU.

SEVILLA 'V V

Imp. de E. RASCO, Bustos Tavera, i

Es PROPIEDAD DEL AUTOR.

CARTA AUTÓGRAFA

D. MARCELINO MENÉNDEZ Y PELAYO.

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REPRODUCCIÓN TIPOGRÁFICA

DE LA CARTA ANTERIOR.

Madrid, i8 de Febrero de 1895.

Sr. D. Francisco Rodríguez Marín.

Mi querido amigo: Grata noticia es para mí, y lo será sin duda para todos los amantes de nuestra poesía castiza, la de la impresión de sus sonetos, con el aditamento de los de su inseparable familiar el Bachiller Francisco de Osuna.

Los que gustan del gracejo castellano, neto y vigoroso, y al mismo tiempo culto y urbano, encontrarán mucho que aplaudir en los sonetos del compañero ó pasante, entre los cuales hay muchos que por la intachable ejecución, y por el vigor de la sentencia, y por el nervio del estilo, hubiera prohijado el mismo D. Francisco de Quevedo.

Pero así como éste, cuando se puso á editor de versos ajenos, reservó sus mayores aplausos para los que parecían menos afines con su índole propia, es decir, para las suaves melancolías del Bachiller Francisco de la Torre y las noches serenas de Fr. Luís de León, yo, sin la autoridad que él tuvo y que perpetuamente tendrá mientras haya gusto de letras en España, me atrevo á preferir los sonetos íntimos, amatorios y filosóficos de mi amigo Rodríguez Marín á los punzantes y alguna vez desolladores de nuestro común amigo el Bachiller. El arte del poeta es igual en todos y la lengua

me parece digna del siglo XVI. Cualquiera de los mejores ingenios que colaboraron en las Flores de poetas ilustres se holgaría hoy, si viviera, en poner su nombre al pie de tan gentiles inspiraciones. Hace mucho tiempo que no he leído sonetos castellanos que me satisfagan tanto, ni que recuerden en tanto grado los del buen tiempo.

A Ud., que es uno de los pocos que conservan el fuego sagrado de la tradición poética nacional, y que hace versos no por vano pasatiempo, sino por íntima necesidad del espíritu; á Ud., que vive á toda hora en trato familiar con los eternos maestros de nuestra lengua, incumbe más que á otro alguno perseverar en el camino emprendido, sin desalentarse por la indiferencia, ó, lo que es peor, por el criterio inepto con que los versos suelen estimarse en España. Ud. ha puesto en los suyos lo mejor de su alma, y lo ha puesto con entera sinceridad y pureza de sentimiento, ganándose á la vez la estimación de los hombres de buen gusto y de los hombres de bien. Ud., además, sin ningún género de pedanterías de esas que ahora llaman modernistas, y ateniéndose á la forma que nuestros grandes líricos consagraron para siempre, ha encontrado acentos vigorosos y personales, así para la poesía del amor como para la noble poesía de la indignación contra todo lo malo y lo feo.

Suyo siempre buen amigo

M. Menéndez y Pelayo.