Colección de lecturas recreativas · Unidad 108 de 223

Unidad 108 · PILATILLO

Texto completo en español de una edición de dominio público con fuente y huella registradas.

PILATILLO

A LOS ALUMNOS

dp:l colegio

DE NUESTRA SEÑORA DE LA ANTIGUA

EN LA CIUDAD DE ORDUÑA

Cuando por mi mala salud y mi mucha ventura quiso Dios traerme á este Colegio de Orduña, era uno de mis mayores entretenimientos veros jugar á las horas de recreo. Dábame esto cierto desasosegado consuelo, semejante al inquieto gozo de quien teme perder el bien que disfruta: aquella pura alegría vuestra, que tan simpático eco encuentra en el alma, aquella sencilla plenitud de dicha que nada busca más allá de las tapias del Colegio, revelan en vosotros, como en ninguna otra parte he visto, esa santa infancia del corazón, que garantiza al joven una edad madura llena de virilidad, y una honrada vejez exenta de remordimientos. Pero detrás de este lisonjero hoy veía yo un mañana incierto*, y la facultad de prever, que es de las más bellas y de las más tristes que tiene el hombre, hacíame pensar en vuestro futuro á la vista de vuestro presente... Parecíame entonces que por detrás de esas montañas que limitan á Vizcaya, veía adelantarse, como una avanzada de los vicios, la sombra del respeto humano, primer fantasma que se os presentará en el mundo; aterrador espantajo de jóvenes, gran vencedor de cobardes, que huye ante los que le hacen frente, y subyuga y encadena á los que ante él tiemblan: veía su negra mano revolverse entre vosotros, como la garra de un gavilán en un nido de pájaros; veía que á ninguno podía pillar por esas blusas tan largas, recuerdo del niño; veía que atrapaba á muchos por esos bigotes tan cortos, preludio del hombre!... Acordábame entonces de cierto Gabriel, colegial en un tiem-

[O A LOS ALUMNOS DE! COLEGIO

po, COmO hoy Nosotros, v para \ uestro solaz y provecho quise escribiros una página de su historia. Leedla y meditadla: y (liando os veáis en circunstancias análogas, que no tardarán en presentarse, acordaos de cuan fácil es caer... ¡Acordaos de cuan fácil es lc\ antarsel

Sé que amareis a Gabriel no bien le conozcáis, y por eso quiero dejaros aquí otro recuerdo suyo, (pie os será de prove cho. Conservaba él en un libro lujosamente encuadernado todas las cartas que le había escrito su buena y discreta madre. Al (rente de este pequeño monumento de maternal ternura y exquisita prudencia, otra persona que amaba mucho á ( ¡abriel y cuidó de su educación en cierto tiempo, había escrito algunas páginas, de las cuales extracto lo siguiente, para que lo tengáis por dicho á vosotros, cuando por ultima vez salgáis de este Colegio, dejando esa blusa que os ha salvado, y llevando esos bigotes que han de comprometeros

Hoy nos vamos á separar para siempre, y puedo decirte lo que de Jesucristo dice el Evangelio: In fineta dilexit eos. Los amó hasta el fin.» Conozco tu carácter, porque lo he estudiado muy despacio: conozco también la sociedad en que has de brillar, porque en esa misma sociedad me eduqué yo y en ella viví hasta que supe despreciarla. Por eso he procurado' con todas mis fuerzas grabar en tu corazón tres grandes principios, que no has de olvidar nunca, si quieres ser en el mundo lo que Dios exige de ti: digno hijo de tus padres, representante de una casa ilustre, y fiel caballero cristiano. Para ello, hijo mío muy querido, conserva siempre el santo temor de Dios, fomenta de continuo en tu corazón el amor de la familia, guíate siempre por el sentimiento del honor.

»En estas cartas de tu madre encontrarás máximas saludables, que te lleven por ese camino. Por eso he querido que las colecciones y las guardes: para que en todas las épocas de tu vida encuentres en su lectura, y la bendigas, la mano que te guió en tu infancia, en tu juventud, y quién sabe si también en tu edad madura. No sabes todavía lo que vale una madre, ni lo comprenderás tampoco hasta el día en que la pierdas. ¡Triste prerrogativa de la flaqueza humana, que no acierta á comprender el valor de lo que posee hasta que lo llora perdido!