Compendio de las lecciones de filosofía que se enseñan en el Colegio de Humanidades de San Felipe Neri de Cádiz · Unidad 111 de 142
Unidad 111 · I'i; LA MOUALIDAD ÜK LAS ACCU)!Si:S.
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I'i; LA MOUALIDAD ÜK LAS ACCU)!Si:S.
í*RKüL.MA. Que es la moralidad de las acciones humanas?
Kespiesta. El carácter de bondad ó de malicia que toman por eíecto de bu relación con las leves morales ó con las reglas del deber.
P. En que se dividen las acciones por razón de su moralidad?
R. En buenas y malas, según que fueren conformes ó disconformes con la ley. En sentido mas rigoroso se llaman morales solamente las primeras, y moralidad el carácter que las constituye buenas, esto es; su conformidad con las reglas del deber (2).
F. Suelen las acciones morales designarse con otros nombres?
R. Las buenas se llaman aclos de virtud y también virtudes; las malas actos viciosos y vicios. Pero hablando con propiedad, los términos r/yíí^/ y rfno no se emplean sino para signilicar el habito de cumplir ó' de violar las leyes morales. So debe decirse, por ejemplo, que tiene la virtud de la templanza el que en una ocasión se contuvo; asi como tampoco debe atrii)uirse el vicio contrario á quien alguna vez se excedió. La virtud y el vicio no sou los actos buenos v malos, sino la disposición constante y permanente del alma á practicarlos.
P. Hay todavia otras voces espresivas de la cualidad moral d« nuestras acciones?
R. Las malas se denominan culpas v pecados, y en el lenguage legal muclias reciben el nom!)rede delitos v algunas el de crimines.
P- Qm diferencias hay entre estos conceptos?
R. Culpas ó pecados son las acciones en que se quebrantan las reglas del deber: las mismas se convierten en delitos, cuando la socieilad las prohibe aplicándoles la sanción de sus penas; y los d«*l¡tos s« üaman crímenes, cuando son muy í^raves. Asi puts
1 Vloleiulez Valdes, |>i()S|>€i¡dad apaíeute <le los malos.
2 Psic. sei . I." lee »."'
lodo crimen es delito y todo delito pecado; mas no al contrario, aunque en el uso vulgar es muy frecuente el confundir estas voces empleando unas por otras.
P. Cual debe ser la conformidad de las acciones con las reglas del deber para constituirse buenas moral mente?
R. Debe ser completa; y no lo es siní) á condición de que el hecho fuere legitimo, y morales, no solo el motivo y el ün de la acción, sino también sus circunstancias.
P. A qué llamamos hecho legitimo?
R. Al que está mandado ó no está [)rohib¡do por la ley. Las acciones son malas aunque la intención del agente fuere purisima, si haciéndolas, infringiere algún precepto déla ley moral. Nunca es licito obrar el mal, ni aun por el deseo y con el propósito de lograr mayor bien.
P. Qué son circunstancias de la acción?
R. Los accidentes accesorios que intervienen en ella. Se reducen á siete clases que los autores designan por me^lio de estas V oces latinas: quis, quid, cui, mibus auxiliis, ubi, quomodo, quando: esto es; calidad del sujeto de la acción ó del agente; calidad del objeto en quien la acción recae; iin trascendental de la acción, si lo tuviere; medios empleados para consumarla; lugar y tiempo en que se ejecuta; y estado ó situación del alma practicándola.
P. Las circunstancias de la acción modifican su moralidad?
R. Es indudable: la bondad y la malicia délas acciones se aumenta ó se disminuye, á veces* enormemente, i^or razón de las rircunslanciasdeqúe vienen acompañadas. Ln íiclo de injusticia es mucho mas grave en el juez ó en el magistrado, que no en la persona particular: el valor del beneficio subirá de precio si se dispensare al enemigo: mayor perversidad hay en el delito perpetrado para lacilitar la ejecución de otro, v.*g. calumniar para [Serderal calumniado, que en el que se comete sin esa intención ulterior: en igualdad de importancia, se castiga mas severamente el robo con violencia, que la sustracción ó el líurto: la oportunidad del socorro tributado al indigente vale masen ocasiones que el .servicio que se le dispensa; los respetos debidos al lugar enque el delito se comete, aumej^n su enormidad; y en todos la disminuye la irreilexion ó la repíignancia con que se cometieron.
P. Pero pueden las circunstancias pervertir las acciones que en si mismas son buenas?
R. Puede eslo suceder, y sucede con demasiada frecuencia. Bueno es hacer limosnas; pero esla acción de caridad perderá muchos quilates de bondad v de mérito, si se hiciere mortilicando con malos modos la delicadeza del menesteroso. Rueño es que el padre corrija y castigue, cuando fuere menester, ásu hijo; |)ero obrará mal, si* lohiciere traspasando los términos de la templanza.
P. Se ha inventado alguna fórmula que recopile la doctrina de estos principios?
R. Lo5 autores la compendian en este aforismo; bonum ex in-
teqracnma: mahm ex quocumqm defectit. Todos los elcmeiUos di! la acción, asi los esenciales como los accesorios, deben de ser buenos, para que la acción lo sea; el vicio en cualquiera de ellos altera y pervierte su bondad.
P. Las acciones en que se cumple ó se quebranta la ley moral, son todas buenas ó malas igualmente?
R. Los estoicos profesaron esta opinión; y Cicerón que se burlaba de ellos y de sus exageraciones (li hizo sin embargo frases muy elocuentes en defensa de tan estraña paradoja (2) Lo es tanto, que tenemos por ocioso el combatirla con raciocinios. Para conocer que hay diferenciíis muy notables, y á \eces enormes, no solo entre las varias virtudes y vicios, pero enlre los actos de una misma virtud y de un mismo ^icio, basta el sentido común. Acción buena es la de conservar la propia vida, y lo es también en ocasiones el sacrificarla. ¿Son iguales en valor moral estas acciones? Malo es mofarse del prójimo, y malo el darle muerte. Ks por ventura tan grande la malicia de la burla, como la del homicidio? A ser asi, todas las legislaciones criminales del mundo serian injustas, puesto que todas admiten gradación y escala en las penas, lo cual supone la diferencia reconocida en los delitos. Sin embargo, debemos advertir que en esta, como en las demás exageraciones de la escuela del Pórtico, se contiene algo de verdad y aun de grandeza. No son losados transitorios de una bondad inconstante y dudosa, sino la perpetua dedicación del alma ala virtud, quien forma y aquilata al varón justo: no es tanto el numero ni la calidad de los pecados, cuanto la voluntad de cometerlos, lo que degrada moralmente al hombre. Lntendida de este modo, es noble y sublime la doctrina estoica, y no tiene contra si mas que la forma paradójica en que la envolvieron sus profesores.
P. Hay acciones que no sean buenas ni malas moralmente?
U. Consideradas en ai)stracto son innumerables las(|ue so conciben sin car<ácler que determine su moralidad; precisamente todas lasque no estando mandadas ni prohibidas por las leyes morales, dejan de estar relacionadas con ellas; y por consecuencia deben carecer de una cualidad (jue s^pfunda en dicha relación.
P. Cómo se llaman estas acciones?
R. Indiferentes.
P. Estas acciones conservan su indiferencia en el acto de ejecutarse?
R. No: porque el hombre, fuera parte de las obligaciones especiales que nacen de sus variadas relaciones con el orden del universo y con su autor, tiene una (jue podemos llamar trascendental porque reasume las otras y se estiende y alcanza á todas las acciones y á todos los instantes de la vida.' Ksta obligación es la de moralizar sus actos, o*!.'. dándolos todos, hasta los mas indife-
(I) Pro, L. Murena.
{'¿) /£ |uaha ase peccata ct vectc facta; parad. IIL
rentes, al término de su creación. Para realizarlo ha recibido de Dios las facultades que posee; y cualquiera ejercicio de ellas qne no concurra á este lin, es por el hecho mismo, un abuso contrario á la ley de su naturaleza. Kn suma, el hombre nunca obra con deliberación, por indiferentes quesean los actos, sin proponerse algún lin. Pues este íin, ó está en armonia, ó no, con su fin último y supremo; ó lo ordena, ó deja de ordenarlo al lin para que exisle. Si lo primero, la acción será buena; si lo segundo, defectuosa: masó menos en amboscasos, se^íiin que la acción lo acercare ó lo desviare mas del supremo bien (I).