Compendio de las lecciones de filosofía que se enseñan en el Colegio de Humanidades de San Felipe Neri de Cádiz · Unidad 14 de 142

Unidad 14 · CUERPOS Y DÉLA DE CAUSA.

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CUERPOS Y DÉLA DE CAUSA.

Pregunta. Podemos esplicar con alguna mas detención cómo logramos estas ideas primitivas, ó este primer conocimiento de los objetos ó de las existencias estranas á la nuestra?

Respuesta. Esta es una de las cuestiones mas delicadas de la ideología fl. Para comprender su sentido antes de entraren la esplicacion, debemos advertir (lue el problema que se trata de resolver es este: ¿cómo las sensaciones (lue son modificaciones internas del principio espiritual, nos conducen al conocimiento de las existencias estranas á este principio, y (jue ninguna relación tienen con él ni con sus diversas moditicaciones.

P. Qué nombre se dá á este problema?

R. Se llama el problema de la exterioridad, porque lo {(ue en el se pide, es qne resolvamos en que consiste (jue el alma conozca las cosas fjcttriorrs a ella, o que están fuera de ella.

(1) Algunos rd(»sofos dáii e^lc iionibic ;i la parto de la Psicolo{;ia qne trata de la iiiti-iij^encia, pn'iK ¡pálmente a Ja r|uc csplica la formar i"n y el «^'vi^on df las ideas.

P. Que debemos hacer nosotros para acercarnos a la solución

(le este problema?

R. Antes de todo, observar lo que pasa en nosotros cuando recibimos alguna sensación. Desde luego se producen ciertos fenómenos fáciles de notar, los cuales pueden darnos mucha luz para resolver el problema propuesto. P. Qué fenómenos son cslob?

R. 1^ La misma ícíi^flfíoyi; modificación interior del yo o de ia sustancia espiritual: i."" Pera pcion confusa del objeto que la ocasionó: 3.'' Percepción distinta ó idea de ese mismo objeto. La sensación como tal, no es mas que una modificación intima del yo, o del principio que siente; pasa á ser percepción confusa cuando el alma la refiere al objeto que la produjo; y esta percepción confusii se convierte en idea, cuando el alma la distingue de todas las demás percepciones con quienes pudiera confundirse.

P. Esto supuesto ¿cómo lograremos resolver el problema que dá motivo á estas observaciones?

R. Si logramos esplicar como la sensación pasa a ser pempaon confusa del objeto, y como esta percepción confusa se convierte en percepción distinta ó en idea, indudablemente el problema quediri resuelto

P. Comenzando por el segundo estremo, ¿cómo la percepción confusa de la cosa sentida se convierte en idea? .

R. Distinguiéndose de todas las demás percepciones y haciendo distinguir el objeto percudido de todos los demás objetos con quienes antes se confundia. El ninoá cuya vista se ofrecen por primera vez los caracteres del alfabeto, recibe desde luego as sensaciones correspondientes á las diversas impresione^ que las figuras y el color de las letras hacen en sus ojos, y refiriendo eslas sensaciones á los objetos que las motivan, percibe contiisamente las letras; pero esta percepción n:; es distinta, no es laca, sino (uiando el niiioha loiíiado no confundir la percepción de una letra con las percepciones de las otras, y por C/onsiguiente no contundir los objetos de estas |)ercepciones, bus con la b, la b con la c, etc.: hasta que no consigue esto, no puede decirse que conoce o (jue tiene ideas de las letras del alfabelo. P. Como se verifica esta distinción?

R. Ejercitando el juicio: aíirmamlo las diferencias que disUnivuencada percepción particular, y por consiguiente cada objeto. La i)ercc¡)cion confusa se convierte en idea del mismo modo > por el misrn») procedimiento que la idea incompleta se estiende > se perfecciona.

P. Volvamos ahora al primer eslremo de la cuestión propuesta: ¿como se verifica, ó en qué consiste que la sensación se con- \ ierta en percepción confusa del objeto sentido?

R. Esto se verifica mediante la referencia que el alma hace de la sensación que recibe al objeto que la ocasiona, conociéndolo <omo causa dotada de la propiedad de producir aquel efecto P. Cómo hace el alma esta referencia?

K. Kii virlud de dos alirmacionos o do dos juicios; f." Aliiniaiido la relarioiidc elVcto a causa eiilre la sciisiícímh y c! olíjclo: 2." Alirmando una relación de analojíía cnlrc la iiidolc especial de la sensación y la índole especial del ohjolo. Siempre (juc á la sensación se siiíue la percepción del hjeto íjue la produce, hacemos indudablemenle esia doble aí¡nnaci< n, sin (¡ue ohsle el que n) lenp:am(5S conciencia de qu' la hacemos, lo cual c(>nsisle en que el háhilode renovarla á cada instanttí desde (jiic comenzó la vida, li.Mie ¿íaslado el sentimienlo de su í'ormacion.

P. ih\í' se necesita para que el alnia pueda alirmar la relación de efecto á causa enlre la sensación ((ue esperimcnia en sí misma y el objeto ({ue está fuera de ella?

R. Ks indis¡)ensable que vea ó perciba esta relación, pues(|uc sefruü dejamos espueslo en la lección anterior, para aíinnar las relaciones es menester verlas ó percibirlas.

P. Cómo percibe el alma la relación de eferfo h causa? ó lo que es idéntico, cómo se forma la idea de mumlidad?

R. Anies de responder á esla cuesli;;n, cíunic-ne liacers.^ carg() de su imjíortancia, la cual es laida, como íjuí' en su lestducion está cifrada la del problema de la í.vlcrloriiliKL Kl análisis que hemos hecho, nos ha Iraiiio á este resultado; ((ue el primer paso que dá el alma para trasladarse de deníro á íuera, de la sensación al conocimiento de los cuerpos (|ue la pr (lucen, ó empleando los términos de (jue usan hoy los iilósofos, de !o snhjcllro á lo obJelivOj del yo al no //o, consiste en afirmar (iwe sensación sentida en el alma esefeclo de una causii (|ue no es { ila, y <jii'^ por consiiíuiente está fuera de ella. Dado este |)aso, Ií;s deínas hasta lleííar á la idea clara y distinta del objefo, son fáciles de observar y se comprenden iM^rfc'clamenle conbxjueanles hemos dicho. Mas la diuiudladsc presenta de lleno en este primor escalón de ía inteliííencia.

P Qué dilicullad es esta?

R. La de esolicar c -mo se forma en el alma la idea de aimalidaú. '

P. Pero siendo esta una idea de relación, pnrece natural (¡ue se forme como todas las relali>as; comparando los lérnniios entre quienes la relación existe, percibiendo la relación y aiirmándola; no es asi?

R. Con efecto, asi se forman todas las ideas relativas; pero la (te causalidad, y particularmente la primera de todas, la primitisa noción de causalidad, que es de la (¡uc tratamos, no pudo formarse de este modo.

P. Por qué no?

R. Porcjue la comparación de los términos relacionados í|ue es Címdicion necesaria y baslaide para percibir las relaciones (jue entre ellos existen, no es suficiente á re^ ciarnos la de caus-ilidád. Para conocer esta relación, no basta verá un mismo t¡enq)o el objeto musa y el objeto rferlo: \\ur masípie comj)aremos eslos dos terminas, la ; elación d(í causalidad no se píesí'iiíará, Ínterin no

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veamos ai primero como caim y al sef-undo conn» ([kIo; para lo cual se necesita ver la acción ciuim \ la modiíicaci(tn cfeclo, asistir á la producción del efecto por la causa \ rec(uiocer al uno como producto y á la otra como productora. Pelo es evidente que el alma no puede conocer esto ni nada en el mundo esterior, mientras no ha sido, (permítasenos la espresion) presentada en él; mientras no esla en comunicación y contacto con los seres mat(_'riales (pie 10 componen, mientras no sabe (pie estos seres existen. Luei'o á el primer jiaso para llegar á este conocimiento es la idea íle aufsaluhid, siiiuese que no son las causas esleriores (piienes la re\elan al alma; sino (pie antes bien, es indispensable (jue el alma antes de conocerlas y para poder conocerlas, posea esta noción.

P. Cómo la adquiere [lues?

R. Observemos los primeros fenómenos de la vida y tíil vez en ellos encímtraremcs resuella la dificultad. Kl infante desde que \iene al mundo, empieza á recibir un jcran número de sensaciones. Kstas sensaciones por lo (pie tienen de ufediras, (jue es el carácter con (pie hacen su primera manifestación en el alma, estimulan la actÍN ¡dad del infante; el cual la ejercita, ya para satisfacer las necesidades (pie siente, va para repeler el d(d(»r scntidí,- Unas veces lo consiiíue, otras no; pero sea cual fuere el resultado, laacti\ida(l de su alma esüniulada por las sensacienes, -e ha puesto en acción, y esta acción le produce otras sensaciones m:e- \as, aiira(lai)lesó dolorosas. Ls indudable (pie en este ejercicio á (pie esnoidáneamenle se entreiia la criatura desde (pie comienza á sentir; los óiv^anos materiales son los instrumentos de su acti\ida(l y la caiísa inmediata de las sensaciones (pie ella misma se procura; pero el iidanleaun no está en estado de hacerse carjio de la inler\enc!on necesaria de sus óríianos, ni tiene la menor idea de que tales órííanos existen y le pertenecen. Lo único que él siente son sus actos y sus moddicaciones; sus aclos producUms y sus modificaciones jiroilnddas, sus actos (ausa, y sus modificaciones cfcdo. Siente, pues, la relación entre sus actos y sus modilicaciones, y sentida la afirma, aunque no sea mas (p'ie (sscuray confusamente. Por esta primera afirmación ^¡ene á crearse en el alma del infante la idea de relación entre el vffclo y la causa, entre la caumy el (feclo. Mas todavía el fenómeno se mantiene encerrado en los limites del yo: la relación de causalidad está sentida y afirmada, pero entre términos i)uramenle internos, á saber; los movimientos de la actividad y las sensaciones recibidas ásu ¡mjnilso. Si el infante no recibi(?se mas sensaciones que las que él mismo se procura, las cosas quedarían en este estado , sin (jue le ocurriese el sospechar siquiera que había otras existencias fuera de la suya, y eslrañas á ella. Pero no es esto lo (pie pasa: sus acl()s y sus sens^acíones se multiplican, y entre esias ultimas si bien hay aíiiunas que son efecto de sus actos, hay muchas (pn; no lo solí, (jíie se producen, no solo con independencia de su actividad, sino á despecho suyo, y á pesar de los esfuerzos (jue la acli> idad hace para evitarlas. Desde el punto que este fenómeno se siente,

os natunil (¡ue el alma, (luc se encuentra modificada sin haberse dado á sí misma la modiíicacion; que siente el efecto sin sentir hi raiisa; la busque fuera de sí propia, la establezca y la atirme en una exislenc a distinta. He aquí el primer paso que la conduce del yo al no vo; de lo .r.ibjniro á lo objetivo, del sentimiento de si misma al sentimiento del mundo material que la rodea. El alma siente y afirma que la causa de la modificación que esperimenta no esta enella;liay mis: como las modilicacionessonmuy variadas, siente v afirma la analo^ria entre la índole particular de la modificacio'n que experimenta y la índole particular de la causa que la produce; y esta |)rimera 'afirmación mas ó menos repetida convierte á la sensación en percepción confusa; hace que empiece cí verse fuera del alma la causa del fenómeno que pasa dentro. Una vez lojírada esta percepción, los juicios sucesivos la van dilucidando hasta convertirla en conocimiento claro y distinto del objeto, ó lo que es lo mismo, en idea.

P. Cuál es la consecuencia final de estas observaciones?

R. Que todas las ideas sin escepcion, inclusas las primeras, se forman en virtud de afirmaciones ó juicios; y que ya formadas se convierten en términos de nuevas afirmaciones o juicios, mediante los cuales se van estendiendo y completando hasta llegar a su perfección.

P. Qué resulta por efecto de esa intima conexión entre la idea

V el juicio?

R. Resulta que continuamente se está transformando la idea en juicio v el juicio en idea; siendo tan natural á la intelijíencia este doble* procedimiento, que puede decirse, que no dá un paio sin emplearlo.

P. Cuando transformamos la idea en juicio?

R. Siempre que la analizamos descomimniendo y afirmando sucesivamente las propiedades del objeto, cuya reunión nos representaba la idea. Asi, pues, la idea (|ue teníro del hovibre ^{^ transforma en varios juicios, cuando afirmo succsín amenté las distintas propiedades que he observado en este ser, y que la idea hombre recopila y me representa; cuando dií^o, por ejemplo, EL líOMfíltE es sensible, es inteligente, es activo, tieiw órganos matinales, es moría I ("Xc. porí[ue todas estas alirmacioneseslán recopiladas en la ¡dea que ten^iO del hombn.

P. Cuando se transforma el juicio en idea?

R. Siempre que reasumimos el producto de cierto numero de afirmaciones ó juicios, y [o convertimos en termino de otros nuevos: por ejemplo, tomemos la idea hombre t'ix el estado en que la acabamos de dejar, reprv^sentando el ser sensible, inteligente, acltvo, organizado y mortal; erijamos esta idea representativa de di- (•has [iropiedade's en término de otra nue>a serie de afirmaciones, diciendo, v. g. EL UOMfíHE es la criatura predilecta de Dios, ha nacido para pjseerlo cternamcnle, debe amarlo, d(be (onj armarse con sas leyes, debe referir á él iodos sus aciioues etc. Ks ^ isto que la idea bombra, sujeto de estos últimos juicios, reasume todo? los anteriores que íímcurrieron a formarla.

P. La transformación de que estanios hablando se limita soloá los términos del juicio?

R. No: puede también transformarse y se transforma con frecuencia la relación afirmada entre los términos.

P. Qué es l:ansformar la relación afirmada entre los términos?

R. Ks convertirla en término de otra afirmación. Sirvan do ejemplo los siguientes: A es igual á fí: la IGUALDAD entre A y U debe demostrarse. El circulo se diferencia del cuadrado: la DIFERENCIA entre el circulo y el cuadrado no necesita de prueba.— Los órganos corporales son distintos entre si: la DISTINCIÓN de los órganos corporales es causa de que las sensaciones no sean uniformes. Donde se ve que los sujetos de las se^íundas proposiciones en cada una de estas tres series son las relaciones afirmadas en las primeras.

P. Supuestas estas nociones, cómo deberemos determinar la naturaleza íntima de la idea?

R. Diciendo que es una modificación del principio inteligente, mediante la cual se conocen las cosas que son objeto del juicio, y por consiguiente de los pensamientos, opiniones y creencias, que, conn) hemos dicho, vienen á resolverse todos y todas en juicios.

P. La palabra yV^Yi se emplea solamente para significar la percepción ó el conocimiento de los términos singulares y «aislados del juicio?

R. Es muy frecuente el emplearla como sinónima de pensamiento, opinión, creencia, y juicio, y en ocasiones la usamos para representar una colección entera de juicios, pensamientos, opiniones V creencias relativas á un mismo objeto. Utilisima fué la IDEA (le aplicar la fuerza del vapor ú la navegación: la IDEA da la atracción unirersítl fué descubrimiento de Neuton. Tendremos IDEA del alma humana, cuando hayamos hecho progresos en la filosofia. En estos ejemnlos y otros innumerables que á su imitación pudieran formarse, la voz ?rfm equivale k pensamiento, creencia, verdad, ó á colección de juicios hechos sobre un objeto determinado. Y esto mismo prueba lo que tan prolijamente hemos ¡)rocurado demostrar en estas dos lecciones, á saber; que las ideas se foiman afirmando ó juzgando: que todas son el producto tle un numero mayor ó menor de afirmaciones, la resultancia de juicios mas ó menos atinados. Juzgando las adquirimos, y ejercitando en ellas el juicio logramos ensancharlas, esclarecerlas y perfe^€Íonarlas.

lieccioii cuarta*