Compendio de las lecciones de filosofía que se enseñan en el Colegio de Humanidades de San Felipe Neri de Cádiz · Unidad 40 de 142

Unidad 40 · DE LA l'MON DEL M.MA T EL CÜERrO.

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DE LA l'MON DEL M.MA T EL CÜERrO.

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'' rt'qiíélSel'ci vinculo que Dios ha establecido entre el alma y el cuerpo? ^„,.fa^ta Hp cuantas conocemos, ca-

(1) Adelon: phyMolosic de Thomme. Este escritor embate al mai-riallsmo en su teíreno y con sus profurs .-.rmas.

t'áü ¡iicre l;i índole ilc las paites conmoneiUcs, la afinidad de l-.s .,. aciones con que se adunan, y su'recíproca infi, ic ,c' , cadí <• i de las partes conserva en la composiiinn la existencia nic le , Cí/I^r "«"'""i"';'» "i l>«'<lerla en las de losolros ingredienV; Dos licores mezclados en nna vasija, dos metales derretidos en i, crisol, se juntan y cohesionan mas ¿ menos estrechamente np! nunca en términos que desaparezca la individualidatl de '^ guna de las dos sustancias. Pues en el hombre la espiritual v h corpórea, con ser inlinila la distancia que las separa c,,,, estrecharse durante la vida actual tan intima y S.ciain e. o que las dos constituyen «na sola naturaleza , una sola perío ' un sol,, ser, una existencia única, de la cual participan *d es i"' ritu y el cuerpo, siendo no solo ¿omun, sino déntica en losls" llvas deMIm!."'!:'r" ?' T'^T ^'' '""«ificaciones aue son p ivaplacer v el dlí 2u "'"'" '?' •''"' ^"" Pf^W'^ •'«" *^"<''P0- El £ns J^^ln ci li -*'® '** '^«ns'e'O'ifs se experimenta en los órsah-?L^"?*' '? '•''^''"*'' f'""^'^" sensibles; el pensamiento lo sonm emhro con" M.'/i/r'' 'i '"'' '« «^'«'"««e; la actividad eill íír.TJl „' "" ^r '* «Jercitamos, cnmo si estos fuesen mas aiip sen dores e instrumentos de su acción. Por el contrario ht I»

oSnT "T^'f' '"^"'"^ '"'¡■'"'"^ del met-aids no corpóreo ¡ estado de salud o de enfermedad, sus instintos y sus neiesidide

se sienten -en el alma como si fuesen achaques L.vns, S*et-

ma?eriV'Ks!?."c"'í'"'* '•'"'. «^ "•='«« > 'an suiü^rior a todo lo qile s Ha fipí L !f ohfvaciones, y en su defecto la misma conciei -

Inicll ?n;iivic-!T'"""'"í '*" '" PW^onolidad hu'nana , siempre único e indivisible, prueban con evidencia que las dos susti c k

dades '^r' """''''■" '''' ''" P"*''''- «* confundir sus ?op¡¿!^ exfiftoncir ' ^"''"''^"'••''n'*'"'* asociadas en unidad do

P. Cual es el fundamento de unión tan admirable? rfnr.."i •"""•" neppnf'cucia en que las ha consiituidD el Criaíl='/'-*'"P1""'"'''''='« «'*' «"«-'le que cada cual necesita le h

quele'io,?' ^ hlr '"'" íf 'í ""« P^''» d"s^'-'>P'>íia '■lastuneion ' que le son privativas, ti alma no pue( e sentir ni nensir «in u

e vaVse",;?,"!'" 'í'V"í^^"f i '? "'¡«'nos no'pú'edcn'^ ? ?v1 „'! ?r2 .^'" '" asistencia del alma, ni ejercitar ningún movimlen

TAIcr /'r 17 '■■• ■''■•>" 5 ¡Í'-'J" "' i"n.erio ríe h^vol S:

I. Alcanza la observación a descubrir todas las relii-imiñ¡

que constituyen la depen<lencia del alma'' relatione,

iP Pi n.riüf ^^"■" observables; pero es mavor incomparablemente el numero de las que .se niegan á la oblerv ación ' s n n,e . ,r

r'lMÍi' v'Tp^'''','''''" '•" '." «¡«>';nci-''. comprobada por a iv^'- saiKiad y la constancia de os efectos. Puodpn ñor Viemnl V i„- se con exactitud las ivlaciones entre los ór¿anokMos V l's Í,m "

cfn »?r/''"'''P""!'''"""^í •"" •■' •••'"'=' '• P«r" no suce^lV n,l^;' cuando queremos doterniiiiar la iijfiuenci.i i-.otoria de la or¿m zncion en los otros modos .le sentir v particHarm^nte en 1 *s enrtniono: de la intelifiencia I.a.s invesli^ciones fi.siX leas v fre-

ib9 » -.n^ íii no han Droaucido hasta ahora masque hipótesis ai-

't^^l^:^:^"^^ ScUente á todas las f«„-

*"'"'r¿astarqi,c de ellas conocemos para elevarnos á la inducción de algún princi^^iogeneraU j^ ,^

R. Si; a q"« ^>;''l'e™« XS Ulad yla constancia con que naturaleza humana, f«S" "'•''''?«'* '"*J^¡,¡igs pasivas es-

bien por las alteraciones ocurridas en c'los

que todas las causas que «'f'j»"'^ » *[»«» «¡'^^clirna, la temesta, como son el sexo, la eüad los J» menlo*> e^^'^^' ^^

nerátura etc., modifican la otra: ^; 'l"K''',*''j^,,os c on en que os órganos debe modificarse PO^/^^f^ ,'^? i-.-o ¿dtbn regular los órganos se encontraren; y que |?:?^?«' ^^g la actividad fobre ó irregular en sus resnllados el ^J'^^'V,. del aparato orgánico ellos, según fuere ««vor o menor a fiuiíza el aparaj) ^^ ^^

V ordenadas o viciosas las lunuones "?_ *" "';¿ :j ^..,,erse para siendo el cerebro órgano de ^«6/1 ?>"'*. "^ aun lue nopuetodas las operaciones mentales, no e-' >mp obablf. a¿"^fgg,,„¿ura da determinarse con^ceitew que las vamda^^^^^^^ ^^^^^^^

intima de esta entraña ^nflujan en as iieienuas

y en las diversas disposiciones .'"te f , fjf ^e^^'fe'de vWa la iníiombres (21: por eso no se "«"Hn^^ta n a sena e ae ^^ ^^^^^^^ leligcncia humana, niienl'a^ 'a s«slaiu.a i cei eor^ i _

endeblez no puede servir de instruimnlo al aima p

(1) En estos óltimos tiempo, se ha dado con im^^^^^ b>e'de frenologia, que au.ere 'le^'l ^¿"^fj* '^¿,l„ ¿, averiguar y deinvesligacones pr^x^'x^^d»» .f ° «' ^^^..-.^^ Codificaciones de esta terminar las correspondencias entie »» T , ,„orales<|ae se ad-

entrafta y las diferentes «l/'P^^Xenc"» de las elpLaciones írenológivierten e^'°^h°";t'"„Í;i~' demostrado 'aun entre los m.s.mo, cas es un hecho que P»?» ''°y P"' profundos estudios en fisiología y que mas se han distinguido P»""'P„" k,,I(, «ste aserto con datos iren anatomía. El ((ue deseare ver <=°™P'^X"'^°je 1826 dio á la .\caderecusables puede leer el informe 'I»* ^^„ÍXor Mr G„e„eau de Musmia de ciencias medicas de París el s»^'»P™ ""'„"„ Psicolog. lib. 2 » sy. Damiron cita algunos trozos de este discurso en rs b

'«"=• 1 •" . • . 1 í .,!„= ii.ipdpn también ser efecto de las

aistribSulus con rigorosa ignaldad en todas.

n •

cion y conserracioH de las ideas; por eso cuando las fuerzas Hol cerebro se debilitan, como sucede en la ancianidad, el vieor do espíritu decae y enflaquece; por eso finalmente se desconciertan las funciones mentales y se pierde la razón, cuando akun accidente agudo o crónico altera el organismo del cerebro, como acontece en el delirio y en la locura. YA alma se encuentra en estos casos como el pintor á quien le quitasen sus pinceles, ó lo «lesen por pincel una brocha. f , u

P. La acción del alma en el cuerpo es menos notoria aue l;i de este en aquella? ^

R. Es fenómeno de intuición en todos los movimientos esoon-

I. .^?c»* '^? ^^-^V ^f S''^^^^*'*' *«^ ^'*^^^"s ó los pies; para aplicar la \isla o desviarla de los objetos; para trasladarnos con elcuer-

Crnc „ü" !'^''* • ^ ^Í]"^V ^^^I^^ "" ^^^^¥^ q"«''^r; V como los miem- ?Mnc en ^^^^^c ''^^^^l'\^f,^^ ^"mpür las órdenes de la voluntad, los actos se verifican infaliblemente. Entre los hechos de conciencia evidencia ^' ^"^ ^^^ mas universal, mas frecuente, ni de mayor

I)rorexter1oíes"^^* alma en los órganos está limitada á los mieni

¡«.3 ^^ P^*" ^^^'**^- ^^ voluntad manda en toda la organización inierior, y es necesario que así sea, porque de otro modo no podría causar y producir los movimientos externos. Para que lo< mfn J f man«s se muevan, es indispensable que antes, ó cuando menos al mismo tiempo, entren en juego los innumerables resorrMníZ^J^^" ^^"^. ^?»í"'*'í» '<^ efectuar el mo^ imiento. Lo maimnri ¡Lo'' '^"^ '^^■^''^''^ '''"P?"^ ^* ''^'''^ y ¿ todos comunica las LTfn rfn f ^"^ ^"■^^^¿ ""^ sohimentc sin conocer su mecanismo, pero por lo común si saber siquiera que existen.

P. El alma obra inmediatamente en todos los resortes de la or-

frS^n "I"; o"" "•"*' ^' ? í^» aiííi'n órgano principal por cuyo medio trasmita su acción a los otros? i r i j

H¡H?¡ ^^ observación nada puede decirnos en este punto. Atendida la importancia que tiene el cerebro en las funcjones vitales es de presumir que sea este el instrumento exclusivo ó principal d¿ Jclnf.'*''^'^/* ^^^^ ^^^^ ^''^'"* ^» '0^ órganos del cíierpo; mas crm,P^pYlv.r' ""^'^ congeturaprobable. Lo que no admite duda fnc 2 ^^^^'^'^í<^ fl"? tawta influencia tiene en el ejercicio de motnr!*.«ír'' T."*•'!,*'^> .'" í^^ movimientos del apirato locoTp pÍ nf. ^T^*^"^d« bajo el imnerio de la voluntad, puesto mn p!tn n^"" '^^ V^ producimos íibremente tanto aquellas co-

v^ W . .L^"^P*^*'^"^^ ^^^ ^" ""^^ ^'^"^^^ ^" otros la cantidad de vigor > de fuerza que queremos.

P. Qué nos revelan estas observaciones.

forni^^¡br¿'^rf!"¡?=T'' V*'*V^^ ^"^ '',"^'*'*^ naturaleza, que puede «n? Pi l^fn^ ^'^^ •'"^•^"•. ^^ ^'^'"'^ ""^^^ eficazmente enlos orga-

ía v?vo^¡.i í '^'''''"^'^ ^» vivacidad v energía, a

ia vivacidad y energía de la acción voluntaria. *

16!

p Oiic í'onsíH'ücncias nacen de esic priiicii>io.'' K I ■" (Kie la inlhuiicia que el cuerpo licne en el ülmii no es ■ü)S()lula, supuesto (ju- oslii contra pesiHla por la acción de esta en a-

n lel- •> ^Uuie el no-Jer de los óiganos es incoiüparab emente mayor ue efile e<(os en ella, piuliendo v\ alma cmi sus hábitos modiíicar •X placer las exi-encaas de la organización. ¿Quien ignora los irodigiosque sabe\-ealizar la voli.nlad cuando loma con emm ~ o la?m|)res:i ; y como logra no solo vencer la resistencia de as nilas disposiciones orgánicas, pero transformarlas en otras entonuiicnle conlrarias á beneficio de un trabajo que si bien ofrec;- diíiculladesal principio, ^iene luego por electo de habito a peilor cuanto tenia de liioleslo y a conviMlirse en teiulencias no rmaos espontáneas que lo son las naturales? 3.- el m lujo de la oi- .anizacion no excusa ni disminuye nu.eslra cu.pabilidad en e. miemaiilamienlo i\^ los preceptos morales; ya porque la voluntad es duoña siempre de ejecular ó de impedir los actos a que esta dispuesta la oí-anizacion, va porque puede y debe íormaní lo buenos hábitos neutralizar con su inllvjo el de las exigencias dcslcm-

nladas de los sentidos. (Ij , ,, . . • ♦ „

P. Con ([ue nombres designamos esta doble ley de la natuia-

loza hiimana? , , . • / i^ i,. .

l\ La primera puede llamarse ley de ;a organización o de i(,s ofoaiios: la otra, lev del espírilu. Por aquella se consUtuye el alma hasla cierto punto bajo la dependencia del cuerpo; por esta rcA indica la superioridad que le compele; v iiace (píe el cuerpo se sv-

.;ole á su imperio. . . . , . , . -...o

P La lev de los órganos obra con sujeción a la del espíritu [\ \si debería ser; pero |)or desgracia nuestra no es eslo lo uue sucede. La organización es im vasallo rebelde que se suble- 'a coiilr.i la lev del espíritu v le dicta la suva. l>e aquí la lucha ¡)ernetua que el alma, ahora iriunfe, aiioia sucumoa, siente dentro de SI misma, 2) lucha en que la v irlud acrisola sus méritos, > cuvas dilícuitades pixlemos disminuir con la vigila¡icia sobre nosotros mismos, V con la formación de los buenos hábitos morales P. Cual es "la causa de que haya este desorden en la ley de los

órganos? . • . •

R La causa de este desorden ha sido siem(|re un enigma para la íilosoüia. La religión nos la explica revelándonos la degradación de nuestra naturaleza por el pecado del primer hombre,

(i) Véase el capítulo sobre la unión del alma y el cuerpo en el precioso tratado de 13ossuet, titulado del conocimienlo de Dios j de si mismo. En este capítulo, «lUe es una (djra acabada de psicolnjíia y de moral, se tratan a fondo las materias reducidas cu nuestra lección a

simples indicaciones. ,. , -

(2) Video in membris nieis aiiam legem ccntradicenlem legí men-

lis niea^ =S. Pablo.

Video nteliora proi)i;t|ur

Deteriora seipior

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l!»Vi(» 5 l'SlCOl.Ot.iA.

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cion y conserracioH de las ideas; por eso cuando las fuerzas del cerebro se debilitan, como sucede en la ancianidad, el viffor dH espíritu decae y enflaquece; poroso finalmente se desconciertan las funciones mentales y se pierde la razón, cuando algún acci" dente agudo p crónico altera el organismo del cerebro; como acontece en el delirio y en la locura. El alma se encuentra en estos casos como el pintor á quien le quitasen sus pinceles, ó le diesen por pincel una brocha. i' «, u ip

P. La acción del alma en el cuerpo es menos notoria oue la de este en aquella? ^ ^ •«»

R. Es fenómeno de intuición en todos los movimientos espon-

I. ^?cV '^ü* °^?^^'" I* ?^^^^' '«^ ^''^^^s ó los pies; para aplicar la vista o desviarla de los objetos; para trasladarnos con elcuer-

Prnc nn^Jí'^*'' • ^ ^íí-^; basta un simple querer; y como los miembros no estén impedidos de cumplir las órdenes de la voluntad los actos se verifican infaliblemente. Entre los hechos de conciencia ninguno hay que sea mas universal, mas frecuente, ni de mavoí cvifiencia. , *

brorexterioíe^? ^^* ^^"^^ ^° *^^ órganos está limitada á los miem-

¡nfo^L^^ P^*" ^*^''*^- í^ voluntad manda en toda la organización mierior, y gs necesario que asi sea, porque de otro modo no poaria causar y producir los movimientos externos. Para que lo* mpnl f '"«nos se muevan, es indispensable que antes, ó cuando menos al mismo tiempo, entren en juego los innumerables resor- ^Iní?/'^*^^" ^"^ concurren á efectuar el movimiento. Lo maiwl fio'' "í"^ ^^M'^o^ dispone el alma y á todos comunica las ñpS. nnf ^"^ ^"-^'^^ "^ solamente sin conocer su mecanismo, pero por lo común si saber siquiera que existen.

rr.r.1,.^- ^ ' oofa inmediatamente en todos los resortes de la or-

fr^mii^'^ln L"^'^^ ^' ? en algún órgano principal por cuyo medio trasmita su acción a los otros?

h;^?í ^^ observación nada puede decirnos en este punto. Atendida la importancia que tiene el cerebro en las funciones vitales «na c?''^'"'"^'',^".^ ^^ ^^'^ ^* instrumento exclusivo ó principal de Jcinf.'*''^'®/* ^^^^ P*^^ ^'^''*** én los órganos del cuerpof mas pf mfo'L*f'^ ^^ f ^ ""^'^ congetura probable. Lo que no admite duda \!í 3^r ei.cerebro que tanta influencia tiene en el ejercicio de moto? !;t?f "^' "!?^^?i^''b7 .^^ /^^ movimientos del aparato locom?P pÍ nno ^í,f*'^"ido bajo el imnerio de la voluntad, puesto 2,n Pcfni 5^^^^^ V^ producimos libremente tanto aquellas co-

v^^nr V !^n f™P^^^"^^ ^^* ^" "'^^^ ^'"0 en otros la cantidad de ^n í^ fuerza que queremos. P. Qué nos revelan estas observaciones. fArm/.i. J""^.^P*^ ú otra ley de nuestra naturaleza, que puede ÍSl '.^f.r ''*' •'"^.^"^. '^ ''^^"^^ '^'^ eficazmente enlos " élLs mnHiíro^ P"^ ^^^^^^^0, imprimiendo^n

Ja ;f,.,"^.^,f 5^^c»o"«s corr^^^^^ en vivacidad v energía, á

Ja vivacidad y energía de la acción voluntaria. *

p Oue consecuencias nacen de este principio? u I ' Oue la influencia que el cuerpo tiene en el alma no t^ •ibsoíula, supuesto quo está contrapesada por la acción de esta en auel- iÁm el poder de los órganos es incoiaparablcmenle ma>or nuc el de estos en ella, pudiondo el alma con sus habilos modiíicar i" u placer las exigencias de la organización ¿Quien ignora los írodigios que sabe realizar la voluntad cuando toma con empcola?mpiTsa; y como logra no solo vencer la resistencia de as nalas disposiciones orgánicas, pero transformarlas en otras en eSile contrarias á beneficio de un trabajo que sijn.en ofrece dificultades al principio, viene luego por electo del habito a perder cuanto tenia de molesto y á convertirse en tendencias no menos esponláucas que lo son las naturales? 3.'^ el influjo de la oruanizacion no excusa ni disminuye nuestra culpabilidad en ei aueuraulamientode les preceptos morales; ya porque la voluntad es dueña siempre de ejecutar ó de impedir los actos a que esta dispuesta la organización, ya porque puede y debe lormando buenos hábitos neutralizar con su iiiflvjo el de las exigencias dcslem-

pladas de los sentidos. (I y* . ,, , j i ♦ „

P. Con qué nombres designamos esta doble ley de la natuia-

leza humana? , , , • •.„ /win Kv^

R La primera puede llamarse ley de !a organización o de los órganos: la otra, ley del espiritu. Por aquellase constituye el alma hasta cierto punto iiajo la dependencia del cuerpo; por esta revm- (iica la superioridad que le compete; y hace que el cuerpo se sr-

gete á su imperio. . . . , . , ;„u..o

P. La ley de los órganos obra con sujeción a la del espíritu.' R. Asi deberla ser; pero por desgracia nuestra no es esto lo que sucede La organización es un vasallo rebelde que se subleva conlra la ley del espirito > le dicta la suya. De aquí la lucha perpetua que el alma, ahora triunfe, ahora sucumba, siente dentro de si misma, (2) lucha en que la virtud acrisola sus méritos, > cuyas dificultades podemos disminuir con la vmilancia sobre nosotros mismos, V con la formación de los buenos hábitos morales P. Cual es la causa de que haya este desorden en la ley de los

órganos? ... • „

R. La causa de este desorden ha sido siemqre un enigma para la filosofiia. La religión nos la explica revelándonos la degradación de nuestra naturaleza por el pecado del primer hombre,

(1) Véase el capítulo sobre la unión del alma y el cuerpo en el preciosü tratado de Bossuet, titulado del conocimienio de Dios y de si mismo. En este capítulo, que es una obra acabada de psicología y He moral, se tratan á fondo las materias reducidas en nuestra lección a

simples indicaciones. ,

(2) Video in membris meis aliam legem ccntradicentem Jegí meu-

tis me.x =S. Pablo.

Video meiiora proucque,

Deteriora seciuor,

Ovidio.