Compendio de las lecciones de filosofía que se enseñan en el Colegio de Humanidades de San Felipe Neri de Cádiz · Unidad 43 de 142
Unidad 43 · El DOCTOR D. JUAN JOSÉ ARBOll,
Texto completo en español de una edición de dominio público con fuente y huella registradas.
El DOCTOR D. JUAN JOSÉ ARBOll,
Presbítero, Canónigo Doctoral de la Santa Iglesia Catedral de la misma, individuo del claustro y gremio de la Universidad literaria de Sevilla y de su Academia de Buenas Letras.
SEGUNDA EDICIÓN.
i 0^10 II.
mmUy LIBRERÍA, \ litografía de la sociedad de la rüyista medica .
á cargo de D. Vicente Caruana, PLAZA DE LA CONSTITICION NIMERO 11.
TOMO n. LÓGICA.
Scicnthi' relígio8Ítas. Ccn. I.
Esta obra está declarada útil para la enseñanza por real orden de 7 de octubre de rsio. Es propiedad del autor, que usará de su dereeho contra quien la reimprima sin su permiso. Todos los ejemplares van sellados.
liecelon preliminar.
DEFINICIÓN I DIVISIÓN DE L\ LÓGICA.
Pregunta. Qué es la lógica? , . ,. . , , ./
Respuesta. El arte de dirigir la inteligencia humana en la investigación y en la demostración de la verdad por medio de reglas íundadas en el conocimiento de la misma inteligencia y en el de las leyes á que están sugetos sus fenómenos.
P. Por qué la llamamos aHí? . , , , , .1 „
R Porque este e> el nombre propio de toda colección de realas destinadas á facilitar la ejecución de alguna cosa util y al mismo tiempo difícil. Nada iguala en importancia a la verdad y nada ofrece mayor trabajo que descubrirla y demostrarla: luego si la lÓRica con sus métodos disminuye este irAh^o y nos ayuda á vencerlo, no solamente le conviene aquel titulo, sino que debe llamarse el arte de las artes ó el arte por excelencia. Mas entiéndase que la lógica digna de este nombre no es el arte empirico formado de reglas arbitrarias y rutineras, sino que es im arte filosófico que deriva sus documentos de la ciencia de la inteligencia humana, cuyos principios aplica a la dirección y gobierno del liombre en sus relaciones con la verdad.
P Pero ñor ventura necesita el hombre de reglas para conocer y hacer uso de la verdad? Pues el juzgar y el discurrir no son tunciones espontáneas de los seres racionales? . . . -
R. Lo son indudablemente; pero una cosa es el ejercicio de las funciones, y otra su regularidad y perfección. Paralo Rimero se bastaií las facultades a si mismas; para lo segundo necesitan de enseñanza y educación. No decimos nosotros que e juzgar y el discurrir lo debamos á la logica:esto fuera atribuir al arte los dones de la naturaleza. Lo que decimos es, que para poder conducirnos con facilidad y con acierto en estas operaciones, para adquirir la sagacidad que nos hace distinguir prontamente la verdad, v la destreza que nos habilita para desenvolverla con exactitud son de grande utilidad los auxilios de la lógica, cuando sus preceptos han penetrado en lo interior del alma y convertídoseenliábitos intelectuales. Y no vale replicar q^'C estas ventajas las obtienen muchos sin haber estudiado as re£as del arte a cuya infiuencia las adjudicamos; porgue si tal. argumento valiera, t6das las artes deberían declararse innecesarias Muchos hablan con propiedad sin haber aprendido teóricamente la5^ re-
tías del lenguage; otros sin sabor las del cauto mudulaii con primor, y no fallan poetas impro\isados que alguna vez hacen buenos versos sin entender de versificación. Inferiremos de aqui que la gramática, la música y la poética son artes inútiles? Esta consecuencia sería absurda, lo primero porque las excepciones lejos de destruir la verdad de los principios, la justifican y la abonan: lo secundo porque la razón persuade y la experiencia acredita que las dotes naturales por aventajadas que sean, nunca llegan a la perfección, mientras el arle no viene en >u ayuda El que espontáneamente se expresa, canta, ó versifica bien, lo liara mucho mejor, si cultivare con el estudio la feliz predisposición que ha recibido del cielo: lo tercero porque los encarecimientos del poder de la naturaleza son recomendaciones inílirectas del arte, cuyas pretensiones están limitadas á seguirla, estudiarla y recoger y formular sus lecciones. La lógica no inventa las reglas que nos dá para la buena dirección v gobierno de las operaciones racionales; estas reglan, según digimos antes, no son otra cosa mas que aplicaciones prácticas de las observaciones hechas en esas mismas operaciones y en las leyes invarianles y constantes que presiden á su ejercicio. , P. Cómo deberá llamarse la acción espontánea de las operaciones racionales para distinguirla de la que es fruto de ia instrucción que reciben del arte?
R. Lógica natural, porque es la naturaleza quien inmediatamenle la ensena. El arte la perfecciona, pero no puede crearla: na> mas; sin ella el arte no puede dar un paso. Los preceptos de ia lógica artificial serán inútiles de lodo punto á quien antes de recibir os no hava ejercitado algún tanto las facultades mentales.
P. (.ual es el objeto de la lógica?
a. La inteligencia humana y principalmente la razón que es la facullad que forma la inteligencia. A todas estiende la lógica su enenanza, pero es porque todas sirven ó se asocian á la ra/on verdad^ ^"^ ^" adquirir, ahora en esponer y demostrar la
P. En cuantas parles dividimos la lógica? . K. En dos: una que establece las reglas por donde debe dirigirse la razón para asegurar la verdad de sus conocimientos y otra que fija lasque debe seguir para esclarecerla v fortificarla con sus demostraciones.
P Qué vienen á ser las primeras?
R., Reglas concernientes al juicio, pues la verdad de nuestros conocimientos esta en los juicios con que los formamos (I).
^V Que son las otras?
•íeglasdel discurso, entendida esta palabra en su acen- ^ ' r^^r y común, pues demostrar una verdad es formar una >ei:e ii- JUICIOS hablados ó d^* proposiciones que mwstrcn el vín-
(1) Psic. !• parí sec. 2^ lee. 9."
culo que une a la verdad demostrada con otra conocida de aquellos á quienes nos dirigimos (1).
P. Con qué nombres designamos esiris dos partes de la lógica?
R. Llamamos á la primera Crilim (i) y á la segunda Diaiécíi- <a (3). En aauella se establecerán las reglas del arle de juzgar, y en esta las uel arte de discurrir.