Compendio de psicología · Unidad 16 de 62
Unidad 16 · POR OUILLERMO WUNDT
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POR OUILLERMO WUNDT
Las diversas modificaciones que se observan en la re¬ tina, todavía impresionada á consecuencia de la acción luminosa, sirven de apoyo á la teoría de un proceso fotoquímicOf como, por ejemplo, el tránsito lento al es¬ tado incoloro de la sustancia roja que se ve en la retina no iluminada—emblanquecimiento de la púrpura vi¬ sual ,— y los microscópicos tránsitos del protoplasma pigmentado entre los elementos sensibles, los bastonci¬ llos y los conos, y, en fin, las variaciones de forma de los mismos conos y bastoncillos. Las tentativas para referir estos fenómenos á una teoría fisiológica de la excitación luminosa son, sin duda, prematuros. Es su¬ mamente probable que, con la diferencia de forma de los dos elementos, de los conos y los bastoncillos, se ha¬ llen también conexionadas diferencias de función. Pues¬ to que precisamente el centro de la retina, que es la región de la vista directa del hombre, contiene úni¬ camente conos, mientras que en las partes laterales predominan los bastoncillos, y puesto que además en la parte central, donde, por otra parte, no hay púrpura visual, la distinción de los colores es bastante más com¬ pleta que en las regiones laterales, las cuáles son, por otra parte, más sensibles á los grados de claridad, es natural suponer que estas diferencias se conexionen con las propiedades fotoquímicas de los conos y baston¬ cillos. Pero también aquí todavía falta la demostra¬ ción.
otro en una reconstitución (asimilación), sejrefiere á una ana¬ logía que se halla en contradicción con la realidad de los he¬ chos. El resultado de la mezcla de los colores complementa¬ rios es, subjetivamente, una anulación de la sensación de color; la mezcla de negro y blanco produce, por el contrario, una sensación media.
§ 7.—Sentimientos simples.
1. Como se ha notado en el § 6, los sentimientos simples surgen en una multiplicidad bastante más va¬ riada que las sensaciones simples, puesto que también los sentimientos que observamos asociados únicamen¬ te con los procesos representativos más ó menos com¬ puestos, son de naturaleza simple, como, por ejemplo, el sentimiento de la armonía sonora es tan simple como el sentimiento coasociado á un sonido aislado. Aunque se requieran varias sensaciones sonoras para producir una armonía sonora, y aunque ésta, en su contenido de sensación, sea una forniación compuesta, las cualidades sentimentales de ciertos acordes armó¬ nicos son, sin embargo, tan diversos de los sentimien¬ tos asociados á los tonos particulares, que, aquéllos, al igual de éstos, representan unidades que, subjetiva¬ mente, son en absoluto inseparables. Una diferencia esencial consiste únicamente en que los sentimientos que corresponden á simples sensaciones pueden ais¬ larse de la conexión de nuestra experiencia usando el mismo método de abstracción de que nos servíamos para la determinación de las sensaciones simples. Por ©1 contrario, el sentimiento simple que se halla aso¬ ciado á cualquier formación compuesta de representa¬ ciones no puede separarse jamás de los sentimiento» que entran en aquella formación como complementa subjetivo de las sensaciones; así, por ejemplo, es im-
posible separar el sentimiento de armonía del acorde do, mi, sol, de los sentimientos simples de los tonos do, mi y sol. Estos acaso cedan ante aquél porque se combinan con él, como más adelante veremos (§ 12, 3, á), en un único sentimiento total; pero nunca es posible eliminarlos naturalmente.
2. El sentimiento asociado con una sensación sim¬ ple se llama sentimiento sensorial ó también tono sen¬ timental de la sensación. Estas dos expresiones son sus¬ ceptibles, en sentido opuesto, de interpretaciones erró¬ neas; la primera porque induce á que se entienda por sentimiento sensorial, no solamente una parte de la experiencia inmediata que pueda aislarse mediante abstracción, sino una parte que se presenta realmente aislada; la segunda porque podría considerarse al tono sentimental como una cualidad sentimental que marcha invariablemente unida á la sensación, del mismo modo que el tono del color es una parte nece¬ saria para constituir una sensación de color. En ver¬ dad el sentimiento sensorial no puede presentarse sin una sensación, como no puede existir un sentimiento de la armonía sonora sin sensaciones sonoras. Si el sentimiento de dolor ó también los sentimientos de presión, de calor, de frío, muscular y otros se califi¬ caron á las veces como sentimientos sensoriales inde¬ pendientes, esto se debió á la confusión, todavía co¬ mún en fisiología, de los conceptos de sentimiento y de sensación, confusión por la cual ahora se llaman sen¬ timientos á algunas sensaciones como la del tacto, y otras veces se olvida la distinción de los dos elemen¬ tos en dtras sensaciones .que, como las dolorosas, van acompañadas de fuertes sentimientos. No menos fal¬ samente se le atribuiría á una sensación determinada un sentimiento bien establecido cualitativa é intensi-
vamente. Fijémonos más bien en que la sensación es solamente uno entre los muchos factores que determi¬ nan un sentimiento existente en un momento dado, porque, además, en ella tienen siempre parte esencial procesos, antecedentes y disposiciones persistentes; en suma, condiciones que nosotros, en el caso especial, solamente podemos entreveer de una manera frag¬ mentaria. El concepto de sentimiento sensorial ó de tono sentimental es, pues, en un doble respecto, pro¬ ducto de un análisis y de una abstracción; en primer lugar debemos distinguir el sentimiento simple de la sensación pura concomitante; en segundo lugar, en¬ tre los elementos sentimentales variamente mudables que pueden estar unidos, bajo diversas condiciones, á una sensación determinada debemos fijarnos en el más constante, en el cual faltan, hasta donde es posible, todas las influencias que pueden perturbar ó compli¬ car un simple efecto de sensación.
Entre estas condiciones, la primera se puede obte¬ ner de un modo relativamente fácil, cuando se tenga presente el valor psicológico de los conceptos de sen¬ sación y de sentimiento; la segunda, por el contrario, muy difícilmente. Con especialidad en los dos sistemas más perfectos de las sensaciones del sonido y de luz, en verdad ya no es posible alejar por completo tales influencias indirectas. Se puede llegar al tono puro sentimental de la sensación únicamente si se usa el mismo método que ha servido para la abstracción de la sensación pura; se podrá por lo mismo admitir que á la sensación, como tal, pertenezca solamece el tono sentimental que permanezca constante á toda varia¬ ción de las condiciones. Pero todo lo fácil que es apli¬ car esta regla á las sensaciones, es difícil en el caso de los sentimientos, porque, por lo general, las influencias
secundarias se hallan firmemente asociadas con la sensación, del mismo modo que la infiuencia primaria del tono sentimental. La sensación verde, por ejemplo, despierta casi inevitabl<^mente la representación de la vegetación verde; y hallándose coasociados á esta re¬ presentación sentimientos complejos, cuya naturaleza puede ser completamente independiente del tono sen¬ timental del color verde; no es posible determinar sin más si el sentimiento observado en el efecto de las impresiones es un puro tono sentimental, un sentimien¬ to despertado por representaciones concomitantes ó un conjunto de ambas cosas.
2 a. Esta dificultad ha dado ocasión á algunos psicólogos para impugnar la existencia de un puro tono sentimental, afir¬ mando que cada sensación suscita algunas representaciones concomitantes, las cuales solamente producen el efecto senti¬ mental. Pero con esta teoría forman contraste los resultados obtenidos en las sensaciones de luz, modificando experimental¬ mente las condiciones. Si las representaciones escuetas fueran decisivas para el origen de los sentimientos éstos tendrían que ser fortísimos, cuando el contenido sensible de las impresiones es, en máximo grado, semejante al contenido de aquellas re¬ presentaciones. Pero no es este el caso, sino que más bien el tono sentimental de un color es máximo si su grado d^ satura¬ ción alcanza un máximo. Por tanto, el tono sentimental más intenso corresponde á los colores espectrales puros observados en espacio oscuro, y éstos son, en general, muy distintos de los colores de los objetos naturales, á los que pueden referirse las representaciones concomitantes. Así tampoco se' puede sostener con razón la teoría que refiere, sin más ni más, los sentimien¬ tos de sonido á las representaciones. Sin duda, cada sonido es¬ pecial puede despertar representaciones musicales; pero conoci¬ das, por otra parte, la constancia con que se escogen ciertas cualidades sonoras para expresar ciertos sentimientos, por
ejemplo, los sonidos profundos para expresar gravedad y tris¬ teza, sólo es comprensible si las sensaciones simples sonoras llevan adjunto un tono sentimental correspondiente. El circula en que se mueve el que deriva estos sentimientos de representa¬ ciones asociadas llega á ser todavía más manifiesto cuando se pasa á las sensaciones del olfato, del gusto y á las sensaciones generales. Si, por ejemplo, el tono sentimental, agradable ó des¬ agradable, de una sensación gustativa puede acrecentarse con el recuerdo de la misma impresión ya experimentado, solamen¬ te es posible porque la impresión había sido agradable ó des¬ agradable en su efecto anterior.
3. Es bastante grande la variedad de sentimientos simples sensoriales. Los sentimientos que correspon¬ den á cierto sistema de sensaciones constituyen siem¬ pre un sistema en el cual con cada variación cualita¬ tiva ó intensiva de la sensación, marcha generalmen¬ te paralela una variación cualitativa ó intensiva del tono sentimental. Pero, al propio tiempo, estas varia¬ ciones relativas en el sistema de los sentimientos se producen de modo esencialmente distinto de las varia¬ ciones correspondientes en el sistema de las sensacio¬ nes; asi que también por esto es imposible considerar el tono sentimental como tercer elemento constitutivo de la sensación análogo á la intensidad y á la cuali¬ dad. Si se varía la intensidad de la sensación, el tono sentimental puede mudar, no sólo intensiva, sino tam¬ bién cualitativamente, y si se varía la cualidad de la sensación, el tono sentimental muda, no sólo cualita¬ tiva, sino también intensivamente. Si, por ejemplo, se aumenta la sensación de lo dulce, el tono sentimental pasa, finalmente, de agradable á desagradable; si la sensación dulce pasa poco á poco á la de ácido ó á la de amargo se nota que el ácido, y todavía más el amargo, produce, en igual intensidad de sensación,
una excitación sentimental más fuerte que el dulce. Toda variación en la sensación se Jiálla, por lo tanto, generalmente acompañada de una doble variación en el sentimiento. Pero también por el modo con que cada variación de intensidad y cada variación de cualidad del tono sentimental se hallan ligados entre sí confor¬ me al principio expuesto en el § 6, resulta que cada variación del sentimiento procedente en una dimen¬ sión, se mueve, no como la variación correspondiente de la sensación entre diferencias máximas, sino entre contrarios.
4. En consecuencia de este principio, á las máxi¬ mas diferencias cualitativas de la sensación, corres¬ ponden en el sentimiento, cualitativamente, los máxi¬ mos contrarios; intensivamente, los valores máximos, los cuales son de igual magnitud, ó cuando menos, tienden á serlo, según la propiedad especial de los contrarios cualitativos; al punto medio, entre los dos contrarios, corresponde el valor de intensidad, cero, siempre que se considere sólo la dimensión á la cual pertenecen los contrarios. Sin embargo, este valor de intensidad cero puede sólo notarse cuando el sistema correspondiente de sensaciones es un sistema absolu¬ tamente unidimensional; en todos los demás casos el punto medio neutro que existe en relación con una sensación determinada suele pertenecer simultánea¬ mente también á otra dimensión de sensación, y has¬ ta á una pluralidad de dimensiones, á la cual siempre pertenecen valores de sentimientos determinados. Así, por ejemplo, los colores del espectro, amarillo y azul, son colores contrarios, á los cuales también pertene¬ cen tonos sentimentales opuestos. Si ahora, en la se¬ rie de los colores se pasa poco á poco del amarillo al azul, el verde deberá ser el punto medio neutro entre
ambos. Pero, á su vez, el verde se halla en contraste sentimental con su propio color contrario, la púrpura, y además de esto, constituye, como todo color satu¬ rado, el extremo de una serie que contiene los tránsi¬ tos del mismo tono de color al blanco. El sistema de las sensaciones simples de sonido constituye un con¬ tinuo de una sola dimensión; pero precisamente aquí no podemos aislar, mediante abstracción, los tonos sentimentales correspondientes, como hacíamos con las sensaciones puras, porque la realidad nos ofrece, no sólo tránsitos entre sonidos de diversa altura, sino también tránsitos entre el sonido absolutamente sim¬ ple y el ruido compuesto de un complexo de sonidos simples. Consecuencia de esta condición, es que á cada sistema de sensaciones pluridimensionales, co¬ rresponde un sistema de tonos sentimentales entrela¬ zados, en el cual, generalmente, cada punto pertene¬ ce simultáneamente á varias dimensiones sentimen¬ tales, por lo que el tono sentimental correspondiente es una resultante de elementos sentimentales puestos en dimensiones de sensaciones distintas. De donde se deriva que, en el campo de la graduación cualitativa del sentimiento, no es posible establecer una distin¬ ción entre sentimientos simples y compuestos. El senmiento correspondiente á una sensación simple dada, á causa de las propiedades demostradas más atrás, es ya generalmente un producto de una fusión de varios elementos simples, á pesar de ser también indivisible, al igual de un sentimiento de naturaleza originaria¬ mente simple (véase más adelante § 12, 3). Una con¬ secuencia ulterior de esta propiedad, es que el punto medio neutro entre cualidades sentimentales opuestas, sólo puede ser un contenido de nuestra experiencia en los casos especiales en que el tono sentimental perte-
neciente á una sensación determinada corresponde á los puntos medios neutros de todas las dimensiones á las que simultáneamente pertenecen. En los sistemas de sensaciones de varias dimensiones, especial¬ mente en las de la vista y del oído, esta condición limite casi se cumple de modo manifiesto precisamen¬ te en aquellos casos en que es de un valor práctico es¬ pecial para el desarrollo normal de los procesos sen¬ timentales. Aquí, de una parte las sensaciones de luz acromática tienen una claridad media y los grados de saturación de los colores de pequeña graduación que se agregan á aquélla; por la otra parte, las im¬ presiones sonoras del ambiente común, las cuales es¬ tán propiamente entre los sonidos y los ruidos, como, por ejemplo, la voz humana, constituyen la zona neu¬ tra de indiferencia de la tonalidad sontimental, de la cual se destacan los tonos sentimentales más intensos correspondientes á las cualidades de las sensaciones más marcadas. En consecuencia de esto, los senti¬ mientos compuestos que corresponden á las varias combinaciones representativas de las sensaciones pue¬ den en estos casos desarrollarse casi independiente¬ mente de los sentimientos sensoriales concomitantes.
5. De modo mucho más simple so constituyen las graduaciones cualitativas ¿intensivas délos sentimien- ’ tos simples que marchan paralelos á los grados de in¬ tensidad de la sensación. En su forma más perspicua se observan en los sistemas uniformes de las sensaciones del sentido general. Siendo cada uno de estos sistemas cualitativamente uniforme por estar geométricamente representado de un modo aproximado por^un punto único con las variaciones intensivas de la sensación que quedan, pueden marchar variaciones paralelas del sentimiento, aunque sólo de una dimensión, que se
lio
mueven entre dos opuestos. Por eso aquí es siempre fácil observar la zona neutra de indiferencia. Corres¬ ponde á las sensaciones moderadas de presión de ca¬ lor y de frío que están ligados con la intensidad nor¬ mal media de los estímulos generales sensitivos. Los sentimientos simples dispersos más acá y más allá de esta zona presentan un carácter resueltamente con¬ trario, en cuanto los unos generalmente pueden enu¬ merarle entre los sentimientos de placer, los otros en¬ tre los de desplacer (véase más adelante 7). Con estos dos sentimientos contrarios podemos producir con se¬ guridad solamente los sentimientos de desplacer, me¬ diante el aumento intensivo de la sensación. En los sistemas del sentido general, á causa del hábito á es¬ tímulos moderados, se ha producido para las intensi¬ dades más débiles un tan notable aumento en exten¬ sión de la zona neutra que, por lo regular, sólo una serie de sensaciones intensiva ó cualitativamente muy diferentes determina todavía sentimientos distintos. En tales casos, los sentimientos de placer correspon¬ den ordinariamente á sensaciones de intensidad mo¬ derada.
En ciertas sensaciones de los sentidos del gusto y del olfato, se puede, independientemente de esta influ¬ encia del contraste, observar del modo más completo la relación fija entre la intensidad de la sensación y el tono sentimental. Si aquí, reforzando su intensidad, en sensaciones débiles, el sentimiento de placer aumen¬ ta hasta un máximo, en una cierta intensidad media desaparece para luego pasar, por ulterior aumento de sensación, á un sentimiento de desplacer que crece hasta el máximo de la sensación.
6. La variedad cualitativa de los sentimientos sim¬ ples parece ser infinitamente grande, y, en todo caso,
más grande que la variedad de las sensaciones. Esto depende, en primer lugar, del hecho de que, en senti¬ mientos correspondientes á los sistemas pluridimensionales de las sensaciones, cada punto de sensación per¬ tenece simultáneamente á varias dimensiones senti¬ mentales; en segundo lugar, y principalmente, del he¬ cho de que á las formaciones muy distintas consisten¬ tes en varias combinaciones de sensaciones como á las representaciones intensivas, espaciales y temporales; y, en fin, á ciertos estados en el curso de las emocio¬ nes y de los procesos volitivos corresponden, igual¬ mente, sentimientos que son en si indescomponibles y que por ello deben enumerarse entre los sentimientos simples.