Compendio de psicología · Unidad 28 de 62
Unidad de lectura 28
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ximo grado de claridad. Las impresiones situadas al exterior de este punto de vista, esto es, las que prece¬ den á la impresión inmediata son, pues, las percibidas indirectamente. Están ordenadas respecto al punto vi¬ sual en una serie de grados de claridad decreciente. Una representación orgánica de tiempo no es posi¬ ble hasta que el grado de claridad de algunos de sus elementos ha llegado á cero. Cuando esto acontece, la representación se escinde inmediatamente en sus partes.
12. El punto visual interno de los sentidos del tiempo se diferencia de los puntos visuales externos de los sentidos del espacio por hallarse en primera li¬ nea caracterizado, no por los elementos sensibles, sino por los sentimentales. Como todo elemento sentimental varía continuamente, á causa de las condiciones mu¬ dables de la vida psíquica, el punto visual interno ad¬ quiere la propiedad de la mutabilidad continua, que indicamos como el continuo transcurrir del tiempo. Por este trascurrir se entiende precisamente la pro¬ piedad, por la cual ningún instante es igual á otro ni tampoco ninguno puede volver á ser el mismo. Con este hecho se relaciona también la naturaleza unidi¬ mensional del tiempo, la cual consiste en que, en las representaciones de tiempo, el punto visual interno se encuentra en un flujo continuo, al cual no puede nunca retornar un punto idéntico. En fin, el hecho de que el orden en esta discusión única proviene siempre del variable punto visual en que el suje¬ to se representa á sí mismo, da razón de la propie¬ dad de las representaciones de tiempo de que sus ele¬ mentos, además de su orden recíproco, poseen una re¬ lación fija con el sujeto percipiente.
13.. Si tratamos de darnos cuenta de las ayudas de
esta recíproca disposición que inmediatamente asocia entre si las partes de una representación y de su orien¬ tación al sujeto, estos subsidios que nosotros, por ana¬ logía con los signos locales, queremos llamar signos temporales deben también aquí, de un modo manifies¬ to, consistir únicamente en algunos elementos asocia¬ dos á la representación que, considerados aisladamen¬ te, n.o poseen propiedades temporales, sino que las aiquieren por su combinación. Por las condiciones par¬ ticulares del desarrollo de las representaciones^tempo rales hasta desde el principio son inducidos á pensar que los signos temporales sean en una parte esencial elementos sentimentales. En efecto; en el curso de una serie cualquiera rítmica, cada impresión se halla in¬ mediatamente caracterizada por el sentimiento conco¬ mitante de expectación, mientras que la sensación obra solamente en cuanto suscita aquel sentimiento como se reconoce de una manera precisa cuando so¬ breviene una imprevista interrupción de una serie rít¬ mica. Por lo demás, entre las sensaciones, sólo las sensaciones táctiles internas son las partes que nunca faltan en toda representación de tiempo; en las repre¬ sentaciones táctiles constituyen los substractosinmedia¬ tos; en las representaciones del oído y en las que igual¬ mente revestidas de la forma temporal siempre se pre¬ sentan como fenómenos subjetivos concomitantes. De ahi que podemos considerar los sentimientos díí expec¬ tación como los signos temporales cualitativos, y á las sensaciones táctiles, como signos temporales intensivos de una representación de tiempo. Esta, por lo tanto, se deberá considerar como un producto de fusión de ambos signos temporales entre sí mismos y con la» sensaciones objetivas ordenadas en la forma tempo¬ ral. Asi aqui también las sensaciones táctiles internas,
graduadas por su intensidad, constituyen una medida homogénea de las disposiciones de las impresiones ob¬ jetivas cualitativamente caracterizadas por los senti¬ mientos concomitantes.
13 a. Desde el momento en que á las sensaciones táctiles internas 'pertenecen funciones análogas en él orden de las representaciones, tanto de tiempo como de espacio, la relación reciproca de las dos formas de ¿wtuición que encuentra su expresión en la representación geométrica del tiempo por medio de la recta, se lia he¬ cho más aceptable por esta concordancia de sustractos sensibles. Igualmente entre el sistema complejo de los signos temporales y los sistemas de signos locales siem¬ pre existe la diferencia esencial de que aquel tiene su fundamento principal, no en propiedades cualitativas de las sensaciones que se hallen ligadas á determinados órganos externos del sentido, sino en sentimientos que pueden presentarse para las sensaciones más diversas de modo completamente conforme porque, por si, no de¬ penden del contenido objetivo de las sensaciones, sino de su manera subjetiva de asociarse. Por otra parte, las condiciones muy variables de desarrollo de estos sentimientos explican la incertidumbre bastante mayor de nuestras representaciones de tiempo, respecto de las de espacio. Además, la influencia del curso sentimental llega en este punto á ser especialmente notable, porque la exactitud de la estimación subjetiva del tiempo depende, en primer lugar, de la duración de las extensio¬ nes de tiempo . La comparación que hacemos, de exten¬ siones de tiempo, por ejemplo, de intervalos de compa¬ ses que se siguen, es, en iguales condiciones favorables al grado máximo en aquéllas magnitudes que más se prestan á la distribución rítmica, qué en él sentido del oído, sé acercan al valor de 0,2" (7). Se observará que
aqui la exactitud de la percepción de halla determina¬ da por la oportuna alternativa de los sentimientos de expectacción y de satisfacción; hecho que permite reco¬ nocer con gran seguridad si una impresión nueva inte¬ rrumpe el sentimiento de expectación en una intensidad menor que antes 6 si la misma se produce con una ma¬ yor tensión del sentimiento mismo. En un suceder se de¬ masiado lento de las impresiones, los sentimientos de expectación predominan con exceso; en un suceder se de¬ masiado apresurado se notan, por el contrario, casi so¬ lamente los sentimientos de sorpresa que acompañan á cada impresión, pero nunca alcanzan más que una intensidad mediocre á causa de la intensidad poco im¬ portante de los sentimientos de tensión que les preceden. Con esto se explica que las impresiones rápidamente desenvueltas sean en absoluto las menos favorables para la observación de los elementos subjetivos de las repre¬ sentaciones de tiempo.
13 b. Naturalmente, ante el problema del origen psicológico de las representaciones de tiempo, ha sur¬ gido la misma contraposición de teorías nativistas y ge¬ néticas que encontramos en el estudio de las represen¬ taciones de espacio. Pero en este caso, el nativismo no ha llegado á una teoría propiamente dicha; suele limi¬ tarse á la opinión general de que el tiempo es una for¬ ma de intuición innata, sin que intente dar cuenta de la influencia de los elementos realmente demostrables y de las condiciones necesarias para las representaciones de tiempo. Las teorías genéticas de la antigua psicología, por ejemplo, la de Herbart, procuran derivar la intui¬ ción de tiempo exclusivamente de los elementos de la re¬ presentación. Pero por estos caminos, sólo se va á cons¬ trucciones especulativas en las que no se tienen en cuenta condiciones determinadas de la experiencia.
§ 12.—Sentimientos compuestos.
1. En el desarrollo de las representaciones de tiem¬ po se pone de manifiesto que la separación de las par¬ tes representativas y sentimentales en la experiencia inmediata es sólo un producto de nuestra abstracción. En las representaciones de tiempo esta abstracción se demuestra irrealizable, porque en ellas ciertos senti¬ mientos toman una parte esencial en la aparición de las representaciones. Así también las representacio¬ nes de tiempo, habida cuenta únicamente del produc¬ to final del proceso, esto es, el orden de ciertas sensa¬ ciones en su recíproca relación, y en su relación con el sujeto, pueden llamarse represenfaciones; consi¬
deradas en su propia composición, son productos com¬ plejos de sensaciones y sentimientos. Por esta razón, adoptan una posición oportuna de transición entre las representaciones y aquellas formaciones psíquicas que se componen de elementos sentimentales y que indi¬ caremos con el nombre específico de movimientos del alma. Especialmente éstos son semejantes á las repre¬ sentaciones de tiempo, porque, en el examen de su desarrollo, no es completamente posible la separación abstracta de los elementos sentimentales de los sensi¬ bles. En efecto; en el desarrollo de todas las especies 'de movimientos del alma las sensaciones y las repre¬ sentaciones entran como factores determinantes; y de la misma manera los sentimientos forman parte esen-
cial de la composición de las representaciones de tiempo.
2. Entre todos los movimientos del alma tienen un puesto de precedencia las combinaciones intensivas de sentimientos ó los sentimientos compuestos, porque en ellos las propiedades características de una formación especial son productos de un estado momentáneo; así que la descripción del sentimiento presupone sola¬ mente la aprehensión exacta de este estado momentᬠneo, pero no una comprensión de varios procesos que transcurren en el tiempo procedentes los unos de los otros. Bajo este aspecto, los sentimientos compuestos son á las emociones que consisten en un curso de sen¬ timientos y á los procesos de la voluntad, como las representaciones intensivas á las extensivas. Las va¬ riedades psíquicas intensivas en amplio sentido, inclu¬ yen, por tanto, además de las composiciones de repre¬ sentaciones intensivas, los sentimientos compuestos y las variedades extensivas abrazan, como formas es¬ peciales de órdenes temporales, además de las repre¬ sentaciones de tiempo, las emociones y los procesos de la voluntad.
y. Los sentimientos compuestos son, pues, estados intensivos de carácter unitario, en los que se puede percibir al mismo tiempo partes sentimentales espe¬ ciales más simples. En cualquier sentimiento de tal naturaleza podemos distinguir componentes sentimen¬ tales y una resultante sentimental. Como últimos com¬ ponentes sentimentales siempre se tienen sentimientc s sensoriales simples; sin embargo, algunos de éstos pueden constituir una resultante parcial, que luego entra, como componente compuesto, en el sentimiento total.
Todo sentimiento compuesto se puede descomponer.
1) en un sentimiento total resultante de la conexión de todas sus partes; 2) en los sentimientos •parciales que constituyen los componentes del sentimiento total y que nuevamente se pueden subdividir en sentimien¬ tos parciales de diverso orden, según que consten de sentimientos simples sensoriales (sentimientos parcia¬ les de primer orden) ó que ellos mismos ya sean senti¬ mientos totales (sentimientos parciales de segundo y su¬ perior orden). Donde existan sentimientos parciales de orden superior, pueden tener lugar combinaciones plurilaterales ó entrecruzamientos de los elementos, puesto que el sentimiento parcial de orden inferior puede simultáneamente entrar en sentimientos parcia¬ les de orden superior. Por tales entrecruzamientos la contestara del sentimiento total puede hacerse extra¬ ordinariamente compleja, y al propio tiempo el mismo sentimiento, á pesar de la naturaleza invariable de sus elementos, puede adquirir un carácter variable, según que prevalezca uno ú otro de los entrecruzaraientos posibles de los sentimientos parciales.
3 a. Asi, por ejemplo, al acorde musical de tres no^ tas, do mi sol, corresponde un sentimiento total de ar~ monia, cuyos elementos últimos, como sentimientos par¬ ciales de primer orden, son los sentimientos sonoros co¬ rrespondientes á cada uno de los sonidos do mi sol. En¬ tre éstos y él sentimiento total resultante están como sentimientos parciales de segundo orden, los tres sen¬ timientos armónicos correspondientes á los acordes de dos sonidos do mi, mi sol, do sol, y según que uno de ellos prevalezca ó todos conjuntamente se presenten con una intensidad casi igual, él carácter del sentimiento total tiene en este caso una cuádruple y diferente colo¬ ración. El predominio de cualquier sentimiento parcial complejo puede tener su razón, ya en la mayor intensi-
dad de sus partes, ya en sentimientos anteriores; si se va, por ejemplo, de do mi bemol sol á do mi sol se vueU ve más fuerte el factor parcial do mi; si, por él contra¬ rio, se va de do mi la á do mi sol, se vuelve más intenso el factor do sol. De un modo semejante una pluralidad de impresiones cromáticas, según que prevalezca esta ó aquélla composición parcial, puede tener efectos diver¬ sos; aquí, sin embargo, en razón del orden extensivo de las impresiones, la afinidad espacial ejerce una acción en sentido opuesto á la variación de la composición, mientras que la influencia de la forma espacial, con todas las condiciones que la acompañan, se agrega to¬ davía como factor esencial de complicación.
4. ‘ Si la estructura de los sentimientos compues¬ tos es, en general, compleja en su máximo grado, también presenta una serie de grados de desarrollo porque los sentimientos complejos procedentes de los sentidos del tacto, del olfato y del gusto son de una naturaleza bastante más simple que las ligadas con las representaciones del oído y de la vista.
Al sentimiento total conexo con las sensaciones tác¬ tiles externas é internas se le suele designar específi¬ camente como sentimiento general, porque se le con¬ sidera como el sentimiento total en que encuentra su expresión el estado complejo de nuestro bienestar-ó malestar físicos. Desde este punto de vista los dos sentidos químicos inferiores, el olfato y el gusto, deben igualmente asignarse al substractum sensible del sentimiento general. En efecto; los sentimientos par¬ ciales que en ellos tienen origen se ligan en composi¬ ciones sentimentales indisolubles con los procedentes del tacto. Es muy verdad que pueden en un caso es¬ pecial los sentimientos ligados, bien con uno, bien con otro dominio sensitivo, tener tal predominio que ha-
gan que se desvanezcan por completo los restantes sentimientos. Pero igualmente siempre en todo estas variaciones de la base sensible permanece la propie¬ dad del sentimiento general de ser la expresión inme¬ diata de nuestro malestar ó bienestar físicos, y por eso, entre todos los sentimientos compuestos, es el más afín á los sentimientos sensoriales simples; por el contrario, los sentidos de la vista y del oído parti¬ cipan sólo excepcionalmente, con especialidad por in¬ sólita intensidad de impresiones, en el substractum sensible del sentimiento general.
4 a. El sentimiento general es la forma sentimental compuesta, en la cuál se Tía notadoprimeramente la com^ posición de sentimientos parciales; pero ál propio tiem-‘ po se Tía desconocido tolálmente la regularidad psicoló¬ gica de esta composición. Además, en la manera usual de la fisiología no se ha distinguido él sentimiento de su fundamento sensible. Por eso se ha definido el senti¬ miento general, bien como la conciencia de nuestro es¬ tado sensible, bien como la suma ó el caos indistinto de las sensaciones que nos es llevado por todas las par¬ tes de nuestro cuerpo. En efecto, él sentimiento general resulta de una multitud de sentimientos parciales; sin embargo, no es la simple suma de estos sentimientos sino un sentimiento total orgánico resultante de aque¬ llos, Ciertamente también es un sentimiento total de la estructura más simple posible estando compuesto de sen¬ timientos parciales de primer orden, esto es, de senti¬ mientos sensoriales especiales, sin que estos entren or¬ dinariamente en combinaciones especiales de sentimien¬ tos parciales de segundo ni de orden más alto. Sin em¬ bargo, en la mayor parte de los casos en el producto re¬ sultante predomina únicamente un sentimiento parcial' y esto acontece especialmente cuando una sensación lo-
cal muy fuerte se halla acompañada de un sentimiento de dolor. Sin embargo, también sensaciones más débiles pueden con su relativa preponderancia, determinar él tono sentimental dominante, lo que acóntese con especial frecuencia en las sensaciones de olfato y de gusto y en otras varias ligadas con las funciones regulares de los órganos, por ejemplo, las sensaciones táctiles internas que acompañan á los movimientos que se ejecutan al andar. Por lo demás, comúnmente esta preponderancia relativa de una sensación particular puede ser tan dé¬ bil que no pueda descubrirse el sentimiento dominante más que mediante la atención sobre él propio estado sub¬ jetivo. En este caso la dirección de la atención tiene la facultad de hacer que prevalezca cualquier sentimiento parcial.
5. En el sentimiento general se origina la distin¬ ción de los sentimientos contrarios de placer y de des¬ placer, la cual se trasladó, no sólo á los sentimientos simples especiales de que se compone, sino á todos los sentimientos. En cuanto el sentimiento general es un sentimiento total al cual corresponde el bienestar ó malestar físicos del sujeto, las expresiones placer y desplacer se hallan, en efecto, plenamente adaptadas para indicar los contrarios entre los cuales detenién¬ dose frecuentemente durante un tiempo más ó menos largo en una zona de indiferencia, puede aquél osci¬ lar. Así también estas expresiones pueden referirse á los componentes especiales en la medida de su parti¬ cipación en aquel efecto complejo. Pero no estamos completamente autorizados para usar estas designa¬ ciones en todos los otros sentimientos ó para hacer de su aplicabilidad un criterio para el concepto de senti¬ miento. Así que, en el sentimiento general, puede sos¬ tenerse la contraposición de placer y de desplacer,