Compendio de psicología · Unidad 30 de 62
Unidad 30 · *^24 _ COMPENDIO DE PSICOLOGÍA
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percibido con la vista, puede suscitar un sentimiento intensivo, por la relación recíproca de los colores y uno extensivo por su forma. Una sucesión de sonidos se halla ligada con un sentimiento intensivo que co¬ rresponde á la relación cualitativa de los sonidos y á uno extensivo, que proviene de la sucesión en el tiem¬ po, rítmica ó arrítmica. Por eso, tanto los sentimientos extensivos como los intensivos, se hallan generalmen¬ te ligados al mismo tiempo con las representaciones del oído y las de la vista; naturalmente, en ciertas condiciones, una de estas formas puede desaparecer en frente de la otra. Así, oyendo durante un momento un acorde sólo se percibe un sentimiento intensivo; por el contrario, oyendo una serie rítmica de impre¬ siones sonoras indiferentes, aparece únicamente, y en grado notable, un sentimiento extensivo. En el anᬠlisis psicológico es, sin duda, conveniente determinar las condiciones en que puede surgir cierta forma sen¬ timental, excluyéndose en el grado máximo otra cual- ' quiera.
9. Entre los sentimientos intensivos que de tal modo se pueden observar, los que están asociados á combinaciones de colores siguen esta regla; una com¬ binación de dos colores, con el máximo de la diferen¬ cia cualitativa se hace también nuevamente agrada¬ ble en el máximo grado. Pero cada combinación es¬ pecial de colores tiene conjuntamente un carácter es¬ pecífico sentimental que se compone de los sentimien¬ tos parciales de los colores especiales y del sentimien¬ to total que surge como resultante de aquéllos. Ade¬ más, aquí también, como en los sentimientos simples de color, el efecto se encuentra complicado con aso¬ ciaciones accidentales y con los sentimientos comple¬ jos que de éstas proceden. En lo que respecta á la
combinación de más de dos colores todavía no se han practicado suficientes investigaciones.
Los sentimientos de las combinaciones de sonidos constituyen una variedad extraordinariamente rica, y precisamente el dominio sentimental en que de pre¬ ferencia se explica la formación atrás expuestaren las líneas generales de sentimientos parciales de diverso orden con sus entrecruzamientos variables según con¬ diciones especiales. El examen de los sentimientos es¬ peciales que de tal modo nacen es tarea de la estética psicológica de la música.
10. Los sentimientos extensivos pueden también distinguirse en espaciales y temporales, de los cuales los primeros, los sentimientos de forma^ pertenecen preferentemente á la vista; los segundos, los senti¬ mientos rítmicos, especialmente al oído, y ambos, en el principio de su desarrollo, al tacto.
El sentimiento óptico de forma se manifiesta ante todo en preferir las formas regulares á las irregulares, y luego, cuando le es dado escoger entre varias formas regulares, prefiere las organizadas según las leyes sim¬ ples. De todas éstas, las preferidas son las dos siguien¬ tes: la de la simetría con relación de 1:1 y la de la sec¬ ción áurea con la relación x -}-1: £c = x : 1 (el todo es á la parte mayor como ésta á la menor). El hecho de que, en la elección de estas dos leyes, la simetría ge¬ neralmente prefiere en la división horizontal de las formas la sección áurea, en la vertical es probable¬ mente un producto de las asociaciones, especialmente de las asociaciones con las formas orgánicas, por ejemplo, con la humana. La preferencia que se con¬ cede á la regularidad y á ciertas leyes muy simples no puede interpretarse de otro modo que admitiendo que es la medida de toda dimensión especial asociada
con una sensación táctil interna del ojo y con un sen¬ timiento sensorial concomitante, el cual, como senti¬ miento parcial, entra en el todo de un sentimiento óptico de forma. En este caso, el sentimiento total del orden regular que surge ante la visión de la forma total, se modifica después, por la recíproca relación, tanto de las diversas sensaciones como de los senti¬ mientos parciales. También pueden aquí agregarse, como partes secundarias, asociaciones y sentimientos á éstas conexos, pero siempre también fundiéndose, con el sentimiento total.
El sentimiento rítmico depende por completo de las condiciones formuladas para el estudio de las repre¬ sentaciones de tiempo. Los sentimientos parciales se representan en este caso por los sentimientos do ex¬ pectación, en tensión ó satisfecha, que en su sucesión regular constituyen las representaciones rítmicas de tiempo. La forma de las conexiones de los sentimientos parciales, y especialmente la preponderancia de algu¬ nos de ellos en el sentimiento total que se forma, aun en más alto grado qué el carácter momentáneo de un sentimiento intensivo, dependen de la relación en que los sentimientos inmediatamente presentes sq encuen¬ tran respecto de los precedentes. Esto se manifiesta especialmente en la gran infiuencia que todo cambio de ritmo ejerce en el sentimiento rítmico. Por hallarse de este modo generalmente asociados á determinado período de tiempo, los sentimientos rítmicos represen¬ tan el punto de tránsito más próximo á las emociones. Si también una emoción puede desarrollarse de todo sentimiento compuesto, con toda la condición para la aparición de un sentimiento, tampoco es, en ningún otro sentimiento, tanto como para éste una condición necesaria para la aparición de un cierto grado de emo-
ción que en este caso’únicamente suele estar moderado por la serie regular de los sentimientos (v. § 13; 1,7).
11. A causa de la inmensa variedad de los senti¬ mientos compuestos que se halla ligada con una va¬ riedad igualmente grande de sus condiciones, no se puede, naturalmente, pensar en una teoría psicológi¬ ca que los comprenda todos en una teoría de natura¬ leza unitaria, cual pudimos hacerlo, por ejemplo, en las representaciones de espacio y de tiempo. Asimis¬ mo en ellos se manifiestan algunas propiedades comu¬ nes, por las que se ordenan desde ciertos puntos de vista psicológicos generales. Estos factores son preci¬ samente dos, de los cuales se compone todo efecto sen¬ timental de tal naturaleza: en primer lugar, la rela¬ ción de los sentimientos parciales entre sí, y en según, do lugar, su reunión en un sentimiento total único. El primero de estos factores se explica más fuertemente en los sentimientos intensivos, el segundo en los sen¬ timientos extensivos; no obstante, de hecho ambos, no sólo están siempre asociados, sino que también se de¬ terminan recíprocamente. Así una figura, aun resul“ tándonos agradable, puede ser tanto más compleja, cuanto las relaciones dé sus partes se ordenen mejor en conformidad á ciertas reglas; y esto es también aplicable al ritmo. Asimismo, de otro lado, la reunión de las partes en un todo favorece la manifestación de las partes especiales constituyentes del sentimiento. En todas estas relaciones las composiciones sentimen¬ tales muestran la máxima semejanza con las compo¬ siciones intensivas de representaciones, mientras que el orden extenso de las impresiones, sobre todo el de las espaciales, hace posible mucho antes una coexis¬ tencia relativamente independiente de varias repre¬ sentaciones.
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12. Esta propiedad de la conexión estricta ó inten¬ siva de todas las partes de un sentimiento, aun en aquellos sentimientos cuyos fundamentos representa¬ tivos están ordenados extensivamente en el espacio ó en el tiempo, se conexiona con un principio valedero para todos los sentimientos, asi como para los movi¬ mientos del alma de que tenemos que hablar muy pronto y que designamos como el principio de unidad del estado sentimental. Este principio estriba en que, en un momento dado, es posible siempre un solo senti¬ miento total, ó bien empleando otra expresión, que todos los sentimientos parciales presentes en un mo¬ mento dado siempre se reúnen, finalmente, en un sen¬ timiento total único. Este principio de la unidad del estado sentimental se halla no obstante en conexión con la relación general entre representación y senti¬ miento, por la cual en la representanción encuentra su expresión un contenido inmediato de la experien¬ cia según la cualidad que se le atribuya, sin tener en cuenta el sujeto; en el sentimiento, por el contrario, se explica la relación que tal contenido de la experien¬ cia tiene al mismo tiempo con el sujeto.
§ 13.—Emociones.
1, El sentimiento, en conformidad con el carácter general del proceso psíquico, es un estado no durade¬ ro. En el análisis psicológico de un sentimiento com¬ puesto siempre debemos considerar como fijo un esta¬ do momentáneo del alma. Y puesto que esto se consi¬ gue tanto más fácilmente cuanto más graduales y con¬ tinuos sean los cursos de los procesos psíquicos, se ha adoptado la denominación de sentimientos principal¬ mente pará los procesos que se desarrollan con relati¬ va lentitud, como igualmente para aquellos que, como, por ejemplo, los sentimientos rítmicos en su cur¬ so regular en el tiempo, no traspasan nunca cierta me¬ dida media de la intensidad. Cuando, por el contrario, una serie de sentimientos que se desenvuelven en el tiempo se reúnen en un curso conexo, el cual, frente á los procesos antecedentes y siguientes, se especifica como un todo unido que tiene en general sobre el su¬ jeto una acción más intensa que un sentimiento es¬ pecial, entonces llamamos á tal curso de sentimientos una emoción.
Esta expresión indica, ya de por sí, que no se está en presencia de contenidos subjetivos específicos de la experiencia, los cuales distinguen la emoción del sen¬ timiento, sino más bien de nuevos efectos producidos por la emoción á consecuencia de la composición es¬ pecial de ciertos contenidos sentimentales. De ahí que
entre sentimiento y emoción no se pueda trazar nin» gun límite preciso. Cada sentimiento más intensivo pasa á emoción y de esta sólo puede separarse me¬ diante una abstracción más ó menos voluntaria. Pero en aquellos sentimientos que desde el principio están ligados á un curso determinado en el tiempo, en los sentimientos rítmicoSf semejante abstracción es propia¬ mente imposible. El sentimiento rítmico efectivamen" te se distingue á lo sumo por la menor intensidad de aquel efecto complejo sobre el sujeto al que la emoción debe su nombre. Sin embargo, también esta diferen" cia es fluctuante, y tan pronto como los sentimientos producidos por impresiones rítmicas se han hecho más vivaces, como suele acontecer especialmente cuando el ritmo se asocia con un contenido sensible, que sus¬ cite fuertemente el sentimiento, los sentimientos rítmi¬ cos llegan á ser realmente emociones. Por eso los sen¬ timiento rítmicos, tanto en la música como en la poe¬ sía, constituyen una ayuda importante para represen¬ tar emociones y para suscitarlas en el que escucha.
2. La lengua ha indicado las diversas emociones con nombres que propiamente, como las designa¬ ciones de los sentimientos, no indican procesos in¬ dividuales, sino las clases en que se pueden com¬ prender una porción de emociones especiales, confor¬ me á ciertos caracteres comunes. Emociones como la alegría, la esperanza, la preocupación, la aplicación, la ira, etc., no solamente están en cada caso especial en que se presentan, acompañadas de contenidos es¬ peciales representativos, sino que también sus conte¬ nidos sentimentales y hasta la forma de su curso pue¬ den á las veces mudar de varias maneras. Cuanta más compuesto es un proceso psíquico, se presenta por naturaleza, tanto más particular en el caso espe-
cial, y por eso una emoción individual se repite en forma idéntica todavía más dificilmente que un senti¬ miento individual. Las designaciones generales de las emociones tienen, pues, á lo sumo, el significado de comprender ciertas formas típicas de curso que tienen contenidos sentimentales afines.
3. No todo curso conexo de sentimientos se llama emoción y puede como tal considerarse bajo una de aquellas formas típicas fijadas por la lengua. Asimis¬ mo la emoción posee, más que otra cosa, el carácter de un todo único que se diferencia del sentimiento compuesto en dos particularidades: presenta un curso determinado en el tiempo y tiene un efecto más inten¬ so y sucesivo sobre la conexión de los procesos psíqui¬ cos. La primera de estas particularidades tiene su ra¬ zón en que la emoción, frente á cada uno de los senti¬ mientos, es un proceso de grado más elevado, puesto que siempre incluye dentro de sí una sucesión de va¬ rios sentimientos; la segunda se halla íntimamente ligada con la primera, y se funda en el aumento de efecto que siempre lleva consigo la suma de senti¬ mientos.
Por estos caracteres, la emoción presenta, á pesar de la variedad de sus formas, cierta regularidad en su curso. Siempre comienza con un sentimiento inicial más ó nienos intenso que, con su cualidad y dirección, denota también la naturaleza de la emoción y tiene su origen, ó en una representación suscitada por un es¬ tímulo externo (excitación emotiva externa), ó en un proceso psíquico procedente de condiciones asociati¬ vas ó aperceptivas (excitación emotiva interna). Si¬ gue después un curso representativo acompañado de los sentimientos correspondientes, el cual, tanto por la cualidad de los sentimientos como por la rapidez
del proceso, ofrece en. las emociones diferencias espe»* ciales características. En fin, la emoción se cierra con un sentimiento final que queda, después del tránsito de aquel curso, en un estado de ánimo más sereno. En este sentimiento final declina la emoción, á menos que pase al sentimiento inicial de un nuevo estado emotivo. Esto acontece con especialidad en las emo¬ ciones que presentan un tipo de curso intermitente.
4. El aumento de los efectos que se observa en el curso de la emoción se refiere, no sólo al contenido psíquico de los sentimientos que la componen, sino también á los fenómenos físicos que le acompañan. En los sentimientos aislados, estos fenómenos se limi¬ tan á las más pequeñas alteraciones de la inervación, del corazón y de la respiración, que únicamente se pueden demostrar mediante métodos gráficos exactos. Pero esto sucede de una manera especialmente distin¬ ta en la emoción. Aquí no sólo aumentan los efectos sobre el corazón, los vasos sanguíneos y la respira¬ ción por la suma y sucesión de los estímulos sentimen¬ tales sucesivos, sino que los órganos externos de mo' vimiento son conducidos á participar en la infiuencia emotiva, puesto que entran en acción, por de pronto los movimientos de los músculos de la boca (movi¬ mientos mímicos), luego los de los brazos y de todo el cuerpo (movimientos pantomínicos) y á éstos en las emociones más fuertes, pueden también añadirse alte¬ raciones difusas de inervación, como el temblor mus¬ cular, sacudimientos convulsivos del diafragma y de los músculos de la cara y diminución de la tenacidad muscular como si fuera producido por la parálisis.
A causa de su valor sintomático, en las emociones se llaman á todos estos movimientos movimientos ex¬ presivos. Ordinariamente, surgen de una manera com-