Compendio de psicología · Unidad 53 de 62
Unidad de lectura 53
Texto completo en español de una edición de dominio público con fuente y huella registradas.
Por tal camino, mediante una intensa participación del pensamiento filosófico, que en un principio había igualmente sufrido la influencia de representaciones semimíticas, se verifica, en fin, la separación del con¬ tenido mitológico total originario, en ciencia y religión. En esta separación, ligada, en parte, con las re¬ laciones entre religión y filosofía, los dioses naturales y los héroes dejan cada vez más lugar á representa¬ ciones morales de la divinidad. Gomo en el mito natu¬ ral, en la etapa moral de la religión, bajo la continua influencia de los viejos motivos, se verifican continuas formaciones en sentido regresivo. Dioses individuales, demonios y espíritus, ora constantemente, ora por po¬ cos instantes, provocan enérgicamente á la concien¬ cia. Ellos constituyen, en parte, los componentes se¬ cundarios mitológicos de la religión; en parte, por ésta rechazados, conservan una existencia más indepen¬ diente en calidad de supersticiones.
C).—La costumbre.
11. La costumbre se nos presenta, en cuanto es posible rehacerla en la historia, bajo dos aspectos, que pueden distinguirse como normas de voluntad: soc¿ales é individuales. Las primeras regulan la conducta del individuo en sus ocupaciones y en sus relaciones con los demás; las segundas determinan la forma de convivencia en hordas, familias, Estados y en las res¬ tantes agrupaciones sociales. De ahi que las normas * de las costumbres, lo mismo las individuales que las sociales, se hallen ligadas á la vida social del hombre; pero aquéllas se refieren á la conducta de cada hom¬ bre en la sociedad; éstas, á la conducta de los compo¬ nentes de la sociedad en su actividad común ^ que de¬ termina las formas de la convivencia.
Las normas individuales de la costumbre en sus co¬ mienzos, aún oscuros, se hallan ligadas con la evolu¬ ción del mito, y de una manera que corresponde direc¬ tamente á la relación intercedente entre los motivos internos y las acciones externas de la voluntad. En cualquier parte donde podamos indagar con alguna probabilidad de éxito el origen de tales costumbres, se presentan como productos ó como residuos de las transformaciones que se verifican en determinadas formas de culto. Los banquetes fúnebres y otras cere¬ monias funerarias de los pueblos civilizados, recuer¬ dan el culto primitivo de los antepasados; numerosas fiestas y usos practicados en días determinados al cambiar las estaciones, de los trabajos del campo y en la recolección, son residuos del culto de los demo-