Compendio de psicología · Unidad 6 de 62

Unidad de lectura 6

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determinar voluntariamente su nacimiento y su des¬ arrollo y aislar las partes de un fenómeno complejo. Pero, en la ciencia de la naturaleza, ya se encuentran establecidos un uso distinto de estos dos métodos, se¬ gún sus diversos campos. En general, se cree el mé¬ todo experimental más necesario para ciertos proble¬ mas que para otros, en los cuales no es raro se llegue al propósito deseado mediante la simple observación. Estas dos especies de problemas se refieren, prescin¬ diendo del corto número de excepciones procedentes de relaciones especiales, á la distinción general de los fenómenos naturales en procesos naturales y en o6jetos naturales.

Cualquier proceso natural, por ejemplo, un movi¬ miento de luz, de sonido ó una descarga eléctrica, producto ó resultado de la descomposición de una combinación química, así como un movimiento esti¬ mulante ó un fenómeno de cambio en el organismo de las plantas ó de los animales, requiere la acción expe¬ rimental para la exacta determinación de su desarro¬ llo y para el análisis de sus partes. En general, tales acciones experimentales son deseables, porque sólo es posible hacer observaciones exactas cuando se puede determinar el momento de aparición del fenómeno. Son, pues, necesarias para distinguir entre si las di¬ versas partes de un fenómeno complejo, porque esto, en la mayor parte de los casos, solamente puede su¬ ceder cuando arbitrariamente se pasan por alto algu¬ nas condiciones ó se le agregan otras, ó también cuan¬ do se modifica su importancia.

Cosa muy distinta sucede en lo que respecta á los objetos naturales, los cuales, relativamente, son obje¬ tos permanentes que no necesitan producirse en un momento determinado, sino que á cualquier hora se

hallan á disposición del observador. Generalmente, tratándose de tales objetos, solamente se requiere una investigación experimental cuando queremos indagar los procesos de un nacimiento y de sus variaciones; en este caso encuentran aplicación las mismas consi¬ deraciones hechas en el estudio de los procesos natu¬ rales, porque los objetos naturales se consideran como productos ó como partes de procesos naturales. Cuan¬ do, en lugar de esto, únicamente se trata de la natu¬ raleza real de los objetos, sin tener para nada en cuen¬ ta su formación y sus variaciones, basta entonces la simple observación. En este caso se encuentran, por ejemplo, la mineralogía, la botánica, la zoología, la anatomía, la geografía y otras ciencias semejantes que son de mera observación, mientras en ellas no se introduzcan, como sucede á menudo, problemas físi¬ cos, químicos ó fisiológicos; en una palabra: los pro¬ blemas que se refieren á procesos naturales.

2. Si transportamos estas consideraciones á la psi¬ cología, aparece desde luego manifiesto que, por su propio contenido, se halla, sin duda, constreñida á se¬ guir el mismo camino de las ciencias en las cuales sólo es posible una observación exacta bajo la forma de observación experimental y que, por este motivo, nunca puede ser una ciencia de mera observación. En efecto, el contenido de la psicología consiste en jorocesos y no en objetos persistentes. Para indagar la apa¬ rición y el curso exacto de estos procesos, su compo¬ sición y las reciprocas relaciones de sus diversas par¬ tes, tenemos, antes de nada, que producir á nuestra voluntad aquellas apariciones y poder variar las con¬ diciones según nuestros propósitos, lo que únicamente es posible medíante el experimento y no por la mera observación. A esta razón general se agrega una es-

pedal para la psicología, que no es igualmente apli¬ cable á los fenómenos naturales. Puesto que en éstos hacemos abstracción del sujeto cognoscente, nos es posible servirnos, bajo ciertas condiciones, de la sim¬ ple observación; sobre todo si ésta, como en la astro¬ nomía, se halla favorecida por la regularidad de los fenómenos, en cuyo caso es dado determinar, con sufidente seguridad, el contenido objetivo de los fenó¬ menos. Pero la psicología^ no pudiendo, por principio, hacer abstracción del sujeto, sólo podria encontrar condiciones favorables para una observación casual cuando, en muchos y repetidos casos, las mismas par¬ tes objetivas de la experiencia inmediata coincidieran con el mismo estado del sujeto. No es posible que esto acontezca por la gran complejidad de los fenómenos psíquicos, tanto más cuanto que de un modo especial la misma intención del observador, que siempre tiene que estar presente en toda observación exacta, altera sustancialmente el principio y el curso del proceso psíquico. La observación natural, por el contrario, no se halla generalmente turbada por la intención del observador, porque desde el principio prescinde deli¬ beradamente del sujeto. Consistiendo uno de los prin¬ cipales objetos de la psicología en la exacta investiga¬ ción del modo de surgir y de desarrollarse de los pro¬ cesos subjetivos, es fácil comprender cómo, en este punto, la intención del observador altera sustancial¬ mente los hechos observables ó ella misma se suprime en todo. Por el contrario, la psicología, por el modo natural en que surgen los procesos psíquicos, se ve constreñida, precisamente lo mismo que la física y la fisiología, al método experimental. Una sensación se presenta en nosotros bajo condiciones favorables á la observación si la suscita un estimulo externo, por

ejemplo, una sensación del sonido por un movimiento sonoro externo, una sensación de luz por un estímulo luminoso externo. La representación de un objeto se halla siempre originariamente determinada por un conjunto más ó menos complejo de estímulos externos. Si quisiéramos estudiar el modo psicológico en que surge una representación, no podríamos usar de nin¬ gún otro método que el de imitar á este proceso en su desarrollo natural. De este modo tendríamos la gran ventaja de poder variar á voluntad las mismas ropre sentaciones, haciendo variar las combinaciones de los estímulos operantes en las representaciones, y asi, conseguir una explicación de la influencia que cada condición especial ejerce en el nuevo producto. Es in¬ dudable que las representaciones de la memoria no son suscitadas de un modo directo por impresiones sensibles externas, antes bien, sólo las siguen después de un tiempo más ó menos largo; pero es evidente qué también por sus propiedades y especialmente por su relación con las representaciones primarias desperta¬ das por impresiones directas, se llega á la explicación más segura cuando no se confía á su casual aparición sino que se saca partido de las imágenes que dejan los estímulos precedentes en un modo experimentalmente regulado. No de otro modo se hace con los sentimien¬ tos y con los procesos volitivos; á los cuales podría¬ mos poner en las condiciones más oportunas para una investigación exacta, si á nuestra voluntad produjé¬ ramos las impresiones que, según la experiencia, es¬ tán regularmente ligadas con las reacciones del sen¬ timiento y de la voluntad. No existe aquí ninguno de los procesos psíquicos fundamentales en los cuales no sea posible usar el método experimental, ni tam¬ poco ninguno que, por razones lógicas, no requie-