Compendio historico de la medicina española · Unidad 7 de 112

Unidad 7 · Sección tercera.

Texto completo en español de una edición de dominio público con fuente y huella registradas.

Sección tercera.

MEDICINA HISPAN O-CELT IYERO- GRECA .

A vernos precisados á buscar el átomo de arena , que con el tiempo y aglomerado á otro y otros, sirviera de fundamento á la medicina como ciencia dogmática, sostenida en casi todos los pueblos por supersticiones religiosas; le hallaríamos sin duda en la época que vamos á recorrer. Y con efecto : los celtas ó celtíveros confundidos en nuestra España, y en el principio de su dominación, con el termino de la Fenicia, y concluyendo para dar origen á la incursión de los griegos ; trasportaron consigo mismos su religión , sus ciencias, sus leyes, sus ritos y costumbres ; de las cuales se aprovecharon los primitivos españoles con quienes se comunicaron , lo mismo que los griegos con quienes se confundieron. Aun lado, cuanto ageno no nos pertenezca, para señalar aquello que concierna á la historia de la ciencia objeto de nuestras investigaciones.

Los filósofos celtas á cuyo cuidado estaba el cultivo de las ciencias, se dividían en tres secciones y eran estas, los Vates ó cumies, los basdos y los druidas , siendo aquestos últimos los mas sabios de todos, y quienes por haber cultivado la ciencia de curar, nos pertenecen. Entre las ciencias que enseñaban era una la médica, pero con tal recogimiento y misterio, que sus escuelas eran subterráneos muy ocultos, á cuyas circuntancias debieron aquellos hombres, el título de oráculos Los demas, teniéndoles como superiores en todos sus actos y determinaciones por materiales que apareciesen , llegaron hasta el estremo de creerles partícipes de los arcanos divinos , intérpretes de los dioses é intercesores entre estos y los hombres. A esta altura de tiempos debemos remontar la medicina de nuestro gentilismo.

Entre ellos, el desempeño de la medicina no consistía en la simplicidad que dejamos señaladas en las secciones anteriores; sino que comprendieron la necesidad de dirigir los pueblos para preservarles de las enfermedades; sus preceptos para conseguirlo eran reducidos pero conducentes: aconsejaban un buen régimen de vida, proscribían el uso de cualquier licor, y disminuían la efervescencia humoral, con el uso abundante del cocimiento de cebada mezclado con

= 18 =

miel ai cual llamaron ¡adro-miel. Fueron rigorosamente los primeros higienistas sin que por esta cualidad desatendieran la patología y terapéutica, trazadas por sus antepasados. Asi que, cuando percibían alguna enfermedad en sus dirigidos, trataban aunque misteriosamente, de combatirla con remedios bien naturales y sencillos sacados del reino vegetal y recogidos de la naturaleza con tantas ceremonias misteriosas, que por si solas eran capaces á sostener su crédito, entre aquellas gentes sencillas á la par que supersticiosas. La vervena, la pulsátila, y el musdago (especie de musgo) eran sus plantas favoritas , y no es necesario repetir que su propinación lo mismo que la de la goma de algunos vegetales , se hacia con toda solemnidad y ceremonia. La patología general aun cuando no la comprendieron empezó á conocerse, siendo en su consecuencia las enfermedades todas, clasificadas en dos grandes grupos ó estensas secciones : curables unas e incurables otras, y en dos clases también divididos los celtas médicos: la primera y mas súblime por sus luces, era constituida por las sacerdotisas, quienes en el templo siempre, eran las únicas que poseían los secretos para dirigir las enfermedades incurables (4). La segunda la formaban los druidas , á cuyos conocimientos estaba el cuidado de las enfermedades curables.

Esta misma distinción de enfermedades incurables y curables, de médicos sacerdotisas y de módicos druidas , encargados cada cual de la curación de unas; y sobre todo , los misterios y la superstición con que se propinaban los remedios para combatir las primeras, (incurables) patentizan el culto gentílico en España y lo mucho que prestó al ejercicio de nuestra ciencia , ¿ y como de otra suerte cuando hemos reparado que sus primitivos pobladores confundidos naturalmente con los fenicios y egipcios , recibieron de aquestos sus creencias religiosas? Estas mismas divinidades, trasportadas (si nos es permitido este lenguage) primero á nuestra Betica y especialmente á Itálica (Sevilla), y después al resto de la península, fueron reverenciadas. La medicina por su parte y acaso mejor los druidas por sus mismos intereses , la erigieron templos de adoración en varios pueblos , señalando á cada uno , una divinidad de las admitidas y que le daba el hombre. Tarragona, Ántequera, Sevilla y Guadix dieron culto en templos adecuados á Isis , reputado como Dios gentílico de la medicina ; Santi-Petri á Hercules (5) Antequera y Valencia del Cid á Serapis ; el Dios Apolo admitido también como médico aunque mitoló-

= 19 =

gicamente tenia sus templos en Osuna , en Caldas deMombuey y en Antequera; Esculapio en Cartagena, en Osuna, en Idaña, y en Valencia en el mismo sitio donde se edificó después el templo de la virgen de los desemparados ; (6) en Mataró , en Tortosa y en los Barrios se rindió culto al Dios Mercurio ; en Duraton á Termegisto ; á Osuus en Algeciras y Gibraltar ; al Dios Pan en Velez-Málaga y en Benicarló ; y á Diana como Diosa de la medicina , en Murviedro y en Albarracin. (7) Cuando consultamos nuestra historia médica hispano-greca y apenas encontramos datos de su influencia en los progresos ulteriores de la ciencia , nos vemos precisados á negar respecto á España, la que tuvieron en las otras naciones á las cuales lo mismo que á la nuestra , llegaron las incursiones de los habitantes griegos , lo cual nada es de estrañar á tenerse en cuenta , que la Grecia primitiva de nuestras incursiones , conocida en la historia con el nombre de Asiática era inculta y de conocimientos limitados. Ademas , las colonias egipcias , fenicias y otras como las celtíveras y cartaginesas que las habian precedido ; mas bien la prestaron que recibieron de ella. (8) Con todo ; creyendo que los dioses enviaban las enfermedades y particularmente la peste y el mal de corazón, les erigieron en nuestra España y en sus colonias de Denia , (reino de Valencia) los templos de Diana , de Efeso y de Minerva dedicados al cuito de estas divinidades , á los cuales acudia un immenso gentío de supersticiosos y adoradores. Algunas de estas mismas colonias mas supersticiosas aun , no se contentaron con los númenes referidos , sino que divinizaron á los astros ; y la luna y la luz eran invocadas bajo los nombres de Lucina , Diana y Proserpina en caso de enfermedades , y en el parto aquesta última como protectora de él. Y no paró en esto solo, sino que para mayor veneración y reverencia de estas mismas divinidades , á unas se las erigieron templos , á otras, inscripciones sobre lápidas , sin duda para eterna memoria. En Valencia y Tarragona tuvieron culto Serapis é Isis divinidades de origen egipcio. Alménos asinos lo demuestran las siguientes inscripciones.

En Valencia del Cid.

Serapi

pro Salute. p.

Herennii. Segó bri. Gallini.