Conferencias filosóficas: Psicología (segunda serie) · Unidad 116 de 204
Unidad 116 · CONFERENCIAS FILOSÓPíCAS 269
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CONFERENCIAS FILOSÓPíCAS 269
LECCIÓN DÉCIMA NOVENA.
Sumario. — Anomalías de la memoria. — Desórdenes generales. — Amnesia temporal. — Casos notables. — Opiniones de Colsenet y Ribót. — Amnesia periódica. —Caso típico de Macnish. — La amnesia periódica y el sonambulismo. — Desdoblamiento de la 'peráonalidad. — Hipétesis de Colsenet. — ^Amnesia progresiva. — Fases del mal, y su importancia para el psicólogo. — Ley que la rige.— Amnesia congénita. — Facilidad retentiva y rememorativa para grupos especiales de asociaciones. — Desórdenes parciales de la memoria. — Olvido de los signos. — Hypermnesia. — Las anomalías de la memoria comprueban experimentalmente la teoría expuesta. —La retentividad es un registro de impresiones.
Considerada la memoria, á la manera de la antigua psicología, como una facultad de la sustancia espiritual, fundamentalmente idéntica bajo sus diversos aspectos, el estudio de sus anomalías hubiera sido el acceso voluntario al más inextricable laberinto. Pero considerada, según la hemos presentado, como una mera función, el estudio de los desordene» á que está expuesta, servirá para afirmar y patentizar la concepción que hemos establecido y sus leyes.
Veremos que la memoria puede desaparecer súbita ó prpgresivamente, para reaparecer luego ó no . restaurarse nunca; veremos que puede anularse y revivir de un modo intermitente; que puede existir raquítica y atrofiada, ín-
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capaz de ejercicio y desarrollo; la veremos descomponerse en memorias parciales, sometidas á los mismos altibajos, tomando repentino incremento ciertas especies de recuerdos, borrándose totalmente otros, hívsta el punto de descomponer los estados de conciencia al parecer más simples en múltiples y diversos elementos. Difícilmente podremos encontrar en ningún otro departamento de la psicología tantas y tan decisivas pruebas experimentales en favor de la concepción moderna, y estas son de tal naturaleza que arrojan la luz del convencimiento sobre todo el campo de la ciencia. Y es natural, siendo los fenómenos de rememoración la base y fundamento de todos los que constituyen nuestra vida mental.
Ribot ha tenido el buen acuerdo de reunirlos en una copiosa monografía, dejándonos sólo el leve trabajo de escoger los más prominentes y sugestivos; y añadir algunos desenvolvimientos, ya propios, ya de otros psicólogos que h,an tratado la misma materia.
Siguiendo la división por él propuesta, consideraremos primero los desórdenes geneíales de la memoria, y luego los parciales.
Desde hace algún tiempo han dado los alienistas á ios primeros el nombre de afmiesias; y en éstas ha determinado Ribot cuatro formas, la temporal, la intermitente, la progresiva y la congénita.
La amnesia temporal consiste en la pérdida total de la memoria (á lo menos en sus caracteres aparentes), por un período de tiempo más ó menos considerable, y extendiéndose más ó menos sobre la vida pasada.
Los epilépticos presentan los casos más conmnes. Después de un ataque, puede haber para ellos un período durante el cual ejecutan diversas acciones, pero del que pierden la memoria, las más de la^ veces totalmente. Se convierten en verdaderos autómatas. Así, por ejemplo, un individuo,- estando de consulta en casa de su médico, tiene un acceso de vértigo epiléptico. Vuelve de él, pero ha olvidado por completo que ya ha pagado la consulta. Un oficinista se encuentfa ante su pupitre, con la cabeza un