Conferencias filosóficas: Psicología (segunda serie) · Unidad 33 de 204

Unidad 33 · 74 CONFERENCIAS FILOSÓPICAfe

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74 CONFERENCIAS FILOSÓPICAfe

maravillosamente mayor que los estímalos que haii'i)odido producirlos. Así sacamos de la teoría de Bain tí^ la enseñanza á que se presta; sin exponemos á exageraéitífíes peligrosas. . <

Podemos ahora prepararnos á estudiar ' las sensádónes de movimiento eñ sus relaciones puraniíente mentale*; y nos conviene fijar de una vez el camino que hemos de seguir, y que nos servirá de norma para el estudio de todas las demás. •

No habréis olvidado ciertamente que las divisiones comunes de los departamentos del espíritu son puramente artificiales, desde que dejan de verse en ellos momentoé diversos de una sola actividad qiie se revela, ya en los estados de sensibilidad, ya en los actos volicionales, ya en los hechos intelectuales. Una misma modificación externa recorre todas esas fases, y es sucesivamente sensación placentera, dolorosa ó indiferente, imagen que suscita conceptos, é impulso que se traduce en actos.

Así es que, si estudiáramos aisladamente la sensibilidad, la inteligencia y la volición, nos expondríamos á interminables repeticiones ó á formarnos una idea totalmente errónea del espíritu; la que se han formado las escuelas espiritualistas, convirtiendo esas formas de la actividad mental én otras tantas facultades con sustancialidad propia é independiente. Impórtanos mucho más tener siempre á la vista la unidad perfecta del acto psíquico bajo sus múltiples formas internas, ver el dato de la experiencia, el producto de lo abjetivo, ocupando y fecundando el sujeto, para volver en forma de acto al exterior: esta acción y reacción mutuas de las dos actividades que abarca nuestro conocimiento de la realidad, es un principio fundamental que no debemos perder de vista ni aún en nuestras divi-' siones y descripciones.

Examinaremos, por tanto, cada uno de los modos que tiene el objeto para entrar en contacto, en comunicación con el sujeto. Estos son las sensaciones. Procuraremos seguir el trayecto de cada sensación en nuestro espíritu; veremos lo que es objetivamente, su lado físico, lo que es como estímulo.

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nergiopo, su difusioH por el organismo; Yeréiaos lo que es en tocias^' 1^»^ fases de su estado subjetivo^ primero para la sefií^hílidad, según su iatensidad y extensión,^ isegún sus caracteres de placer, dolor ó iridiferxincia; después para la voluntad, según vaya á ser motivo de acción ó abstención; por ^ytíino, para la inteligencia, donde la heiíios de conside]«Blí-.eii los tres estados que puede atravesar: raodificacióa inconsciente que sólo se revelará por sus resultados conscientes; plenamente distinguida de sus contrarias, ó ideaiifieada á sus semejantes en el foco de la conciencia, como percepción; conservada como impresión latente, con mayor ó menor aptitud á presentarse de nuevo como imíj.- gea. Así confirmaremos la verdad ya establecida, de que el circuito psíquico puede ser más ó menos. largo, pero tiene siempre tres estaciones distintas.

: Elsto confirmará también por qué he debido empezar pof las sensaciones de movimiento. Mucho contribuyen á las construcciones de la inteligencia, pero están aún más en e$a zona intermedia, en ese primer grado de la vida psíquica, en que el circuito psicológico recorre su trayecto menos largo. Nos dan la conciencia vaga, pero permanente ^e miestra personalidad, se acumulan en nuestro sensorio en la forma de tendencias, provocan sus especiales deterniinaciones, tienen su vida autónoma, no las separa de la^ acciones reflejas sino un grado poco mayor de conciencia, y fácilmente se convierten en ellas; están en los dos extremos del circuito como sensaciones y como movimientos; en fin, sirven á maravilla para elevarnos desde el lindero de lo meramente fisiológico á las fases sucesivas y siiperiores de lo plenamente psicológico.

Cluando hayamos hecho igual estudio y aplicación de las d^más sensaciones, así orgánicas como de los sentidos especiales, cuando aprendamos á verlas combinarse y auxiliarse, cuando nos- demos cuenta de cómo contribuyen, cada una por su parte y todas juntas, á formar las solicitaciones de la vida psíquica, tanto rudimentaria como completa, ¿quién duda que tendremos los materiales para abarcar el modo de funcionar variadísimo de esas esferas