Criminología · Unidad 252 de 265

Unidad 252 · 368 CRIMINOLOGÍA

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368 CRIMINOLOGÍA

Bastó que saliera á vagar por la vía pública para que sus ac tos y sus palabras fueran reconocidos como de un loco y 1a policía interviniera, enviándolo como alienado á la sala de observación. Nadie supondrá que una megalomanía ya demencial, con signos físicos y mentales graves y complejos, pudo estallar y evolucionar en las horas que empleó J. para ir de la Penitenciaría hasta la Boca del Riachuelo.

Como conclusión del caso de error judicial expuesto, podemos. decir que se habría evitado si no se olvidara que detrás del delito y del sumario hay un delincuente de carne y hueso, de cuya persqnalidad física y mental no se puede prescindir si se quiere hacer justicia de verdad.

Obs. 24.—Condena y abandono de un alienado.,

A medida que adelantamos en el estudio de los alienados de-- lincuentes vemos aumentar la serie de errores judiciales cometidos en perjuicio de alienados. Los que se interesan por estos: estudios de psiquiatría forense, advertirán la semejanza entre este caso y el anterior; ambos son paralíticos generales, ambos. cometieron su delito en estado de alienación, ambos fueron condenados como responsables, ambos cumplieron totalmente su pena y ambos fueron reconocidos como alienados el día en que se les puso en libertad. Esa enumeración de circunstancias hace: inútil todo comentario,

A. L., modesto pintor, algún tiempo antes de su delito demostraba ya tener sus funciones mentales alteradas; por ese motivo se le hacia objeto de burlas y «titeos» en el conventillo donde vivía, contando con que su estado de euforia y optimismo le hacía recibir con gusto las chanzas. Del sumario levan-- tado por la policía, con motivo del delito que provocó su conde. na, se desprenden los hechos siguientes:

Que el 25 de Abril de 1908, 4 las tres más ó menos p. m., R. S., que ocupaba la pieza núm. 51 del conventillo indicado como su domicilio, tuvo un altercado con el anciano lL., que estuvo: trabajando junto á las letrinas, y que como consecuencia de la disputa, éste dióle en la cabeza con el martillo que usaba en esa: tarea, causándole una lesión de carácter leve y curable en cinco ó seis días, según informe del Dr. Carlos de Arenaza, que lo reconoció. Varios de los moradores intervinieron entonces en apoyo de L., á quien R. había excitado con bromas de mal género, que habian dado lugar á lo ocurrido, y entonces el último. fué á su habitación de donde salió armado de un revólver, v tras