Criminología · Unidad 57 de 265

Unidad 57 · PSICOPATOLOGÍA DE LOS DELINCUENTES 121

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PSICOPATOLOGÍA DE LOS DELINCUENTES 121

la siguen todos los que estudian la semeiología analítica de las perturbaciones mentales, desde Morselli hasta Gilbert Ballet.

«Puesto que cada uno de nuestros actos—dice Morselli—es el resultado de una tendencia, que á su vez es el producto de sentimientos y de representaciones, la causa de las anomalías y morbosidades de la conducta debe buscarse en esos factores internos y externos, es decir, en el estado de la sensibilidad y la afectividad, de la percepción y la inteligencia, del impulso y la voluntad». Y el acto delictuoso—lo mismo que los demás actos—siempre es el resultado de esos mismos procesos, más ó menos bien caracterizados ; ellos determinan su inadaptación social en la lucha por la vida. -*

1. Bajo la influencia de las excitaciones directas Ó indirectas del medio social en que vive, el delincuente puede reaccionar violando las normas morales y legales, por una ausencia congénita, degeneración adquirida ó anormalidad accidental de sus sentimientos sociales. Las excitaciones externas pueden asociarse con estados anormales de la afectividad, Ó producirlos, impidiendo la adaptación de los actos al criterio ético de la sociedad. Estas anomalías predominantes en las funciones afectivas constituyen la falta ó la pérdida del llamado «sentido moral» é implican una perturbación integral del carácter, reflejada menos intensamente en las funciones intelectuales y volitivas.

2. Las manifestaciones antisociales de la conducta pueden ser el resultado de anomalías congénitas, adquiridas ó accidentales de las funciones intelectuales; las deficiencias ó errores de la percepción, el juicio, el raciocinio ó la imaginación, pueden falsear la determinación normal de los actos ó impedir que sea exactamente apreciada su adaptación á las condiciones sociales de la lucha por la vida.

Lo mismo que las afectivas, estas perturbaciones modifican el conjunto de la personalidad y del carácter, rompiendo su equilibrio é influyendo sobre las funciones restantes.

3.2 En otros casos la conducta delictuosa es el resul-

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tado de una deficiencia ó perturbación de las funciones volitivas ; las reacciones de movimiento 'siguen anormalmente á las excitaciones del medio social, escapando al contralor de una -personalidad que no está convenientemente adaptada. El desequilibrio entre el poder dinamogenético de las excitaciones y el poder inhibidor de las representaciones sociales, facilita la producción de actos que siguen vías de ejecución reflejas ó automáticas, sin el concurso de la reflexión y sin el freno de los preceptos morales asimilados mediante la educación.

4. Así como en las clasificaciones de los caracteres no!- males existen tipos simples y tipos comtinados, junto á los casos precedentes encontramos otros en que las anormalidades de las dos ó tres grandes funciones mentales pueden coexistir en un mismo sujeto é intervenir directamente en la determinación del acto delictuoso. Entonces decimos que la conducta antisocial es el producto de un carácter patológico complejo.

El corolario de estas inducciones generales sólo puede dárnoslo la observación empírica y el estudio clínico.

Las teorías é hipótesis que no encuentran su confirmación en los hechos, nacen muertas; pero los hechos, á su vez, carecen de valor si no se acompañan de una interpretación general, que se resuelve necesariamente en una clasificación ó en una síntesis.