Criminología · Unidad 80 de 265

Unidad 80 · ANOMALÍAS COMBINADAS 155

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ANOMALÍAS COMBINADAS 155

estaba preparado para que en él viniera á florecer una forma clínica bien definida de locura, 'con el cortejo sintomático que suele observarse con más frecuencia en los delincuentes que enloquecen en los establecimientos penales, á punto de caracterizar la mayor parte de las llamadas «locuras carcelarias».

Sin embargo, su perfecta lucidez intelectual, su empeño en explicar y justificar todos los detalles de su conducta, la misma exaltación imaginativa que le llevaba 4 urdir falsos razonamientos en defensa de su crimen, todo concurría en esa época á dar la impresión de que este «amoral congénito» no era propiamente un «alienado», por lo menos en la forma y circunstancias que suelen admitirse como determinantes de la irresponsabilidad penal.

Después de la condena á muerte, tanto más trágica para el cuanto fué conducido hasta el banquillo con todo el aparato inherente á estas ceremonias, Castruccio quedó en la Penitenciaría nacional de Buenos Aires. Los empleados más antiguos del establecimiento aseguran que desde el primer día se le consideró loco; hablaba en demasía, sus razonamientos eran sofísticos, se inclinaba á todas las conclusiones absurdas, tenía una noción pleonástica de su personalidad ; era vanidoso, amoral, embustero, intrigante, viviendo en completa sobreexcitación mental. Al principio no se adaptaba á la disciplina carcelariu, encontrando en todo motivos de protestas y desorden; por otra parte, el régimen penitenciario de entonces no era el más propicio para encarrilar su espiritu caótico é inquieto, ni para hacer notar si su grado de locura requería el traslado inmediato á un manicomio.

En esa época la locura no era una excepción extraordinaria en la Penitenciaría, por cuyo motivo no se planteaba la cuestión de su diagnóstico estricto, El régimen de trabajo, primitivo y deficiente, no era perturbado por la existencia de algunos infelices que permanecían en sus celdas dando rienda suelta á sus delirios 6 dialogando con interlocutores imaginarios.

Esas cireunstancias impiden precisar la fecha en que la locura de Castruccio asumió caracteres definidos, entre los cuales predominaron las ideas delirantes v las alucinaciones de los sentidos. -

A los pocos años de estar en la casa, su carácter se modificó sensiblemente. Fué destinado al taller de imprenta y allí consiguió aprender ese oficio, no obstante lo acentuado de su desbarajuste mental. Su conducta fué adaptándose á la disciplina del medio carcelario, £ punto de que durante los últimos diez