Crónicas de viaje : (1905-1906) · Unidad 147 de 177

Unidad 147 · ■ ' CRÓNICAS DE VIAJE 2l3

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La psicología clínica ha demostrado fácilmente estas verdades; de ellas se deprende un nuevo criterio para el tratamiento de las enfermedades del espíritu, de los "dolores del alma" si se nos permite hablar en términos disparatados. Prescindir de esas nociones en la solución de los problemas morales es un absurdo. Metchnikoff ha dicho eso mismo en una fórmula feliz: "Cuanto más exacta y precisa deviene una noción, tanto menos tenemos la libertad de prescindir de ella". El mecanismo de las funciones psíquicas es j^'a bastante conocido — en la salud y en la enfermedad — para permitir un bosquejo aproximado de lo que debe ser la vida normal, es decir, una vida activa, inteligente y sana, conforme a las necesidades de la evolución individual y a las exigencias del medio en que el hombre vive.

. Enseñándonos a ver claro dentro y fuera de nosotros, dándonos la noción del esfuerzo útil, definiendo las condiciones biológicas de la felicidad humana, el conocimiento de nuestra propia personalidad nos mejora, nos fortalece, nos suaviza, nos instruye. Gracias a él podemos justipreciar el valor de nuestras ideas y sentimientos, distinguiendo los frutos sanos de los enfermizos, la salud del desequilibrio. Bajo la mentira de las palabras y la máscara de las actitudes, aprendemos a descubrir formas infinitas de inquietud mental y de neurosis.

La psicología enseña a evitar los caminos tortuosos, aleja de la maraña en que cae todo cerebro desequilibrado. Gracias a ella podemos distinguir los verdaderos trabajadores del pensamiento de los dialécticos y grafómanos que tanto estorban en las letras, las ciencias y la política. En su órbita caben el estudio y la profilaxis de muchas taras sociales. Ella nos da también una explicación, un alivio o un remedio para ihuehos estados depresivos : la cólera, los celos, la pereza, la timidez, las malas inclinaciones, el delito, el suicidio. |No son otras tantas causas de infelicidad?

Entrando al terreno clínico, pueden estudiarse fenómenos más graves aunque menos frecuentes: la obsesión, la alucinación, el sonambulismo, los desdoblamientos de la conciencia, todas las formas de la degeneración, la locura moral, las excentricidades, etc. jCabe dudar que todos esos factores de desequilibrio mental impiden al individuo llegar a la creencia de la propia felicidad? Un hombre que sienta cualquiera de esos trastornos o enfermedades de su personalidad, no puede creerse feliz ; y mientras no cree serlo, no lo es.