Crónicas de viaje : (1905-1906) · Unidad 77 de 177
Unidad 77 · 120 JOSÉ INGEKIEROS
Texto completo en español de una edición de dominio público con fuente y huella registradas.
120 JOSÉ INGEKIEROS
Sergi está eu ese punto de la vida éu que los abuelos tienen nietos menores de diez años. Hay cierta amable travesura en su bondad; sonríe siempre, pero con mesura, como si temiera que sus labios sufriesen por cualquier risa violenta. Es cariñoso, apacible, ligeramente protector; esto último suele disculpársele en homenaje a su mucho saber y a sus tranquilas canas. Si gusta de una persona suprime límites a la confianza y al respeto, se loma eamarada y en un par de días se inipouc ol tutearlo familiarmente.
Su discurso fué tan significativo como el anterior. Para Sergi un fenómeno psicológico es un hecho muy complicado si se consideran los factores que lo determinan. Depende de órganos que encontramos en el encéfalo y en todo el sistema ner\ loso ; de las condiciones biológicas del ser vivo, es decir, de todos los otros órganos y funciones de la vida, con las cuales está eri íntima relación; de las condiciones del ambiente social., área en que el fenómeno se mueve y donde adquiere formas parii(:uiare^^ o comunes; depende, por fin, de una serie ignorada y obscura de antecedentes de la vida individual, es decir, de la herencia : residuos de generaciones que escapan a nuestra investigación y permanecen en la sombra.
Lo que sabemos de la psiquis humana sólo es una ivtuestra superficial de actividades inaccesibles a nuestro análisis. Con frecuencia nos basta esa simple superficialidad, creyendo que ella es todo y nos dice todo; sin embargo, la couíñencia sjIo nos manifiesta el hecho elaborado, no el que se está elaborando. La psiquis seguiría siendo un vasto y profundo mar inexplorado sin el concurso de las ciencias biológicas y aun de la patología, la cual nos revela muchos fenómenos que pasan inadvertidos durante el funcionamiento normal. No es, pues, superfluo el concurso de los anatomistas, fisiólogos, iDsiquiatras, naturalistas, sociólogos, en un congreso de psicología ; todos son colaboradores y su esfuerzo colectivo contribuye a revelar las conflieiones propias de la actividad psicológica.
Esa labor no es un lujo de nuestra actividad p^íquicí!. o iin efecto de la curiosidad que impele a los sabios hacia oí descubrimiento de los misterios de la naturaleza orgánica; esa labor es una necesidad de la evolución hacia el perfeccionamiento del hombre individual y social. Se predica el ascenso hníUHiio mediante la educación, pero nuestro arte de educar es todaví-i poco científico, empírico en gran parte; el arte educativo sería eficaz si arraigara en el conocimiento de la naturaleza humana. Esta será una fecunda aplicación de la psicología.
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