Crónicas de viaje : (1905-1906) · Unidad 90 de 177

Unidad 90 · CLÓNICAS DE VIAJE 133

Texto completo en español de una edición de dominio público con fuente y huella registradas.

CLÓNICAS DE VIAJE 133

los positivistas, después que Ferri le obstruyó, según él, su ca rrera política en el partido socialista. Podríamos . . . % para qué ? Hombres, hombres de carne y huesos, hombres los de un bando hombres los del contrario.

Con asombro de los psicólogos extranjeros, que habíaono)? acudido a la cita para informarnos de psicología, a poco de terminar el Congreso aparecieron signos de tempestad en el horizonte. De Sarlo, Villa, Croce, rompieron el fuego contra los adversarios; siguió después la polémica por obra de los rapsodas menores, tanto más insolentes cuanto menos responsables.

Por una y otra parte, fué un desdorde repentino de pasiones, odios políticos, envidias científicas, rencores personales - la insurrección de lo trivial contra lo culto, el sacudimiento de la bestia que se oculta dentro del hombre. En semejante ]-ío revuelto el lodo salpicó por igual sobre todos los nombres respetables en la ciencia y la filosofía italianas.

La Psicología Patológica

Presidió los trabajos de la tercera sección, destinada a los trabajos de psicología patológica, Enrique Morselli, una de la^s personalidades más conspicuas de la psiquiatría moderna. Alienista ilustradísimo, crítico penetrante, filósofo sesudo, escritor galano. El sabio está completado por un artista. Sus obras fundamentales, la Antropología y la Semeiologia de las enfermedades mentales, serán libros cJásiecp.. Hay en ellos erudición vastísima, claridad perfecta de estilo, disciplina ejemplar en el análisis, criterios sintéticos irreprochables. Ha sabido hacer de la psiquiatría lo que Lombroso no pudo hacer de la antropología criminal. Tiene un riguroso espíritu de sistema. Cualquier alienista moderno puede llamarle maestro, sin reticencias. El físico le ayuda; es buen mozo, no obstante haber doblado ha tiempo los cincuenta años. Colegas envidiosos con* taron a los congresistas extranjeros que se tiñe el pelo y el bigote; es un pequeño desquite que se toman contra su mucho talento, pero es menester agregar que está muy bien teñido, si hay verdad en el chisme. Conversa mny bien y habla en público desplegando una persuasiva elocuencia de hombre snperior, de maestro que sabe mucho y dice muy bien su saber: parece nacido para la cátedra y merecería un puesto en la más emitiente academia.

Su discurso de apertura sobre ''las direcciones actuales

í \?f :-. ■ -

•x^^^fm-'w-^^^w^m