Cuadros de costumbres · Unidad 47 de 101
Unidad 47 · CAPITULO II.
Texto completo en español de una edición de dominio público con fuente y huella registradas.
CAPITULO II.
Hacia tres meses que María Josefa,— que solia ir á ayudar á las matanzas en casa del pudiente D. José Sánchez, conocido por Don José I, — habia sido llamada por este señor á su despacho. Cerrado que hubo la
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puerta, le preguntó, en vista de que estaba recien parida, que si quería hacerse cargo de ía crianza de un niño, mediante la retribución de seis duros mensuales. María Josefa, que era robusta y también amiga de agenciar para su casa, admitió desde luego la pro^
f)Osicion; y pocos dias después, en una noche oscura^ legó un hombre á su puerta, y sin entrar, le entregó un niño, diciéndole que se llamaba Gabriel. Por tres meses le habia criado, recibiendo puntualmente su retribución; pero pocos dias antes, al ir á Aracena á cobrar el cuarto, D. José I se habia negado á satisfacerlo, alegando que los fondos que para el efecto le habian sido entregados, se habian concluido; que no habiéndole librado otros, levantaba la mano en la crianza de ese niño, y que le llevase á la Inclusa, 6 hiciese de él lo que le pareciese. Fácil es de figurarse la tempestad que levantaron estas palabras en el ánimo de María Josefa, que era viva y vehemente, y la lucha que originaron en ella su amor de nodriza a la infeliz desvalida criatura, y su carácter interesado^ porque no era solo el seguir por el momento la doble crianza, (mas penosa á medida que las criaturas fuesen creciendo) sino que concluida ésta, se veia con la carga de otro hijo mas, sin retribución alguna: esto era muy duro para pobres. Pero, por otro lado, ¿cómo abandonar al angelito que en sus faldas se sonreía? Esto no podiani aun imaginarlo, cuanto menoshacerlo, una mujer del pueblo y del campo. A este mismo tiempo fué cuando el hijo de su cuñada murió, y María Josefa formó el proyecto que la veremos poner en planta á los postres de la comida, en que dejamos reunidos á los que actúan en este relato.
—No atino, — dijo el tio Bastían á María Josefa, — por qué te subes asina á mayores contra D. José I; por-
3ue siendo tú muy pluma, y sabiendo sacar agua de onde no hay manantial, tienes las voces — con acha— 3ue del niñoque estás criando, — de tenerle sangrado e la mano derecha; de lo que todos se hacen cruces.