Cuadros de costumbres · Unidad 60 de 101

Unidad 60 · MAS HONOR QUE HONORES. 12 3

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MAS HONOR QUE HONORES. 12 3

esa verde España, para que se refresque, ha de llevar para el pelo (1), para que se acuerde.

CAPITULO V,

El tio Bastían, con el celo de los arrepentidos, apenas vio llegar á Juan Martin, se preparó á cumplir lo prometido. Estefanía se habia llevado á su acongojada hija al dormitorio; Gabriel fué á cuidar de ías muías. Así Juan Martin y el arriero quedaron solos, entablándose desde luego entre ellos el siguiente coloquio:

— Juan, ¿no te parece que harías bien en casar á tus muchachos?

—¿Qué está V. diciendo, tio Bastian?

— Lo dicho.

— Si de sobra sabe V. que no puede ser, ¿á que me viene V. con esa salida de pié de banco?

—Pero.... ¿por qué no quieres? Las cosas.... claras como la luz del dia. ¿Tú tienes otra cosa que oponer á Gabriel, que es una prenda, sino que es inclusero?

— ¡Como quien no dice nada!

— Por lo visto.... como tú eres un usía muy considerable.... buscas un yerno que tenga la sangre muy calificada; quieres un Don Don. Pues mira, hijo, en los tiempos que corren, en teniendo uno camisa limpia y viente reales en la faltriquera, se tiene un Don como una casa: traslado á D. José I. Hoy por hoy andan los diferios (2) tirados y puestos en rifa. Una Excelencia

(1) Llevar para el pelo, significa un sosquín en la nuca? por llevar antiguamente los hombres el pelo largo, hecho trenza y recogido con una cinta en forma de coleta.

(2) Diferios, dicterios. Está usado por dictados, ó trata-*:, mientos.

124 BIBLIOTECA DE LA ILUSTRACIÓN POPULAR.

vale dos cuartos; un Usía dos maravedises. No hay mas diterio legitimo que el de Tio, porque ese ni se otorga ni se compra, sino que lo dan las canas.

— Tio Bastian, no se ande V. por las ramas, á la raiz. De sobra sabe V. que Juan Martin no es un necio, y que está en que zapato de vaca no gasta listón. Pero también sabe V. que ha heredado buena sangre, y que no quiere chacalacas en ella, ni tilde en su estirpe. ¥ por mas que se eche V. fuera de la derechura, no me ha de negar en mis barbas que tengo razón.

— ¡Toma! razón la tiene todo el mundo: es lo mas cuotidiano que hay, y anda tirada por el suelo. Pero lo que te digo, Juan, es que Gabriel es completo; y que otro yerno mas aparente no has de hallar.

— Tio Bastian, para emparentar no se mira solo á la rama; se mira al tronco.

— Vamos, hombre, déjate de troncos; que los muchachos están encariñados, ¿y eso ya quién lo remedia?

— ¿Está Y. soñando despierto? ;qué habían de estar?

— Te digo que sí, y ya yes que lo que vas á hacer si te empestillas en no dejarlos casar, es hacerlos á ellos desdichaoSy ó empujarlos á que te desobedezcan.

— ¿Usted sabe lo que está diciendo, tio Bastian? NI Gabriel ni Ana dejarán nunca de acatar la patria potestad, ni saldrán de su crianza, que es «que á Dios en el cielo, al Rey en la tierra y al padre en su casa, todos los acatan.»

— Hombre, eso es un puro ispotismo, que no está en uso en el siglo civilizado, dijo el viejo marrullero»

— Déjeme V. de razones curruscantes, tio Bastian, repuso Juan Martin. A D. José I con eso, que entiende esa parla.

— Hombre, Juan.... mira que si te aferras en no querer, como que Gabriel es tan bien quisto, te lo van á motejar; y has de estar como el conejo, al que todos le tiran.