Cuentos de la selva para los niños · Unidad 9 de 37

Unidad 9 · CUENTOS DE LA SELVA 29

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CUENTOS DE LA SELVA 29

como los chicos, aprenden con gran facilidad malas palabras. |

- Cuando llovía, Pedrito se encrespaba y se contaba a sí mismo una porción de cosas, muy bajito. Cuando el tiempo se componía, volaba entonces, gritando como un loco.

Fra, como se ve, un loro bien feliz, que además de ser libre, como lo desean todos los pájaros, tenía también, como las personas ricas, su “five o*clock tea?”.

Ahora bien, en medio de esta felicidad, sucedió que una tarde de lluvia salió por fin el sol después de cinco días de tenmporal, y Pedrito se puso a volar gritando:

—““¡Qué lindo día, lorito!... rica, papa!... ¡la pata, Pedrito!...”” Y volaba leJos, hasta que vió debajo de él, muy abajo, el río Paraná, que parecía una lejana y ancha cinta blanca. Y siguió, siguió volando, hasta que se asentó por fin en un árbol a descansar.

Y he aquí que de pronto vió brillar en el suelo, a través de las ramas, dos luces verdes, como enormes bichos de luz.

—¿ Qué será? — se dijo el loro. — “Rica

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papa!...”” ¿qué será eso?... ““¡buen día, .

Pedrito!...?”

Il loro hablaba siempre así, como todos los loros, mezclando las palabras sin ton ni son, y a veces costaba entenderlo. Y como era muy curioso, fué bajando de rama en rama, hasta acercarse. Entonces vió que aquellas dos luces verdes eran los ojos de un tigre que estaba agachado, mirándolo fijamente.

Pero Pedrito estaba tan contento con el lindo día, que no tuvo ningún miedo.

—;¡Buen día, tigre! —le dijo. — “La pata, Pedrito!...?”

Y el tigre, con esa voz terriblemente ronca que tiene, le respondió:

—¡ Bu-en dí-a!

—¡Buen día, tigre! — repitió el loro. — ““¡Rica, papal... ¡rica, papa!... rica, pa- . pal...” !

Y decía tantas veces ““¡rica, papal”? porque ya eran las cuatro de la tarde, y tenía muchas ganas de tomar té con leche. El

loro se había olvidado de que los bichos del

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monte no toman té con leche, y por esto lo convidó al tigre. |

—Rico, té con leche! — le dijo. — “¡Buen día, Pedrito!...”” ¿Querés tomar té con leche conmigo, amigo tigre?

Pero el tigre se puso furioso porque creyó que el loro se reía de él; y además, como tenía a su vez hambre, se quiso comer al pájaro hablador. Así es.que le contestó:

—¡Bue-no! ¡Acercá-te un po-co, que soy sor-do!

El tigre no era sordo; lo que quería era que Pedrito se acercara mucho para agarrarlo de un' zarpazo. Pero el loro no pensaba sino en el gusto que tendrían en la casa cuando él se presentara a tomar té con leche con aquel magnífico amigo. Y voló hasta otra rama más cerca del suelo.

—¡Rica, papa, en casa! — repitió, gritando cuanto podía.

—¡Más cer-ca! ¡No oi-go! — respondió el tigre con su ronca voz.

El loro se acercó un poco más, y dijo:

—¡Rico, té con leche!