Cuentos de mi padre · Unidad 96 de 116

Unidad 96 · 296 CUENTOS DE MI PADRE

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296 CUENTOS DE MI PADRE

Como lo hice estudiadamente porque así me convenía, olvidé por algún tiempo el desagradable imbroglio : pero muchas semanas después de ocurrir los sucesos relatados, recibí una tarjeta del abogado, en la que me daba una cita ; y ¿ cuál no sería mi sorpresa, cuando al entrar al día siguiente en su estudio, me encontré allí con el estafador en persona, quien platicaba, al parecer muy amigablemente, con mi defensor?

— Vé usted, — me decía éste al poco rato — ¡ No gano nada en el asunto ! — Y como yo protestara del arreglo, que ya él había aceptado recibiendo solamente un diez por ciento de lo que clara y esplícitamente confesaba haber distraído el ex-cajero, — ¡ Vaya ! ¡ Vaya ! — me decía empujándome por el hombro. — Con un buen millón de reis ha p'ra fazer muito fogol Y para colmo de desvergüenza me hizo extender un documento de chancelación absoluta, á cambio del cheque del diez por ciento de lo robado que me restituía el ladrón.

— ¿Y querrás creer, hijo mío, esa honorable persona, escapada gracias al poder de nuestro propio abogado de la celda pe-

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nitenciaría, ocupaba algunos meses más tarde una de las posiciones más espectables en la Corte ; y más tarde aún, mi uniforme diplomático se inclinó, lómenos que le fué posible, es cierto, ante el omnipotente favorito : quien nunca nos devolvió la llave de la caja de fierro que vació indebidamente.

Yo solté la carcajada; mi padre continuó: . Años después, contándole el percance al doctor Lamas, éste rió tanto como tú ahora: — Si ya lo sé, me dijo concomiéndose — si fué una muchachada suya, mi amigo. ¿Sabe usted cuánto le dejó el arreglo á Don Joao Antonio ? — Y como yo le contestara lo sabía, puesto que le había pagado por ello cuatro mil patacones. — ¡ Siete mil pesos oro! — me replicó, riendo á voces. El Senador Gavino iba á devolverles á ustedes, hasta con los intereses, los contos de reis de que había dispuesto con tal no hicieran público su robo en vísperas de ser electo. ¡ Ya vé usted si había, con lo que ustedes pagaron al abogado y con lo que éste sacó al acusado, que fué casi otro tanto de lo dado por ustedes, si había, digo, con todo ello : p'ra fazer milito fago !

— ¿ Pero ésto pasó en Rio Janeiro } —