Cuentos, diálogos y fantasías · Unidad 58 de 248

Unidad 58 · Il6 CUENTOS, DIÁLOGOS lí FANTASÍAS

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Il6 CUENTOS, DIÁLOGOS lí FANTASÍAS

los genios y á los númenes. Por la unidad esencial que en mí hay, y de la cual hasta la inteligencia es emanado atributo, soy el Uno mismo. El Uno soy yo en los instantes dichosos de entusiasmo, de conjunción y de éxtasis.

Marino.— Por Hercules vivo, maestro, que me lleno de envidia siempre que te oigo afirmar esa unión, por la cual te pones en el Uno ó te identificas con el Uno. Se me ocurre, no obstante, cierta dificultad.

Proclo.— Explánala y te la resolveré.

Marino.— ¿Por qué, si hallas al Uno, hundiéndote en el abismo del alma, te allanas á buscarle en la naturaleza? ¿Por qué no estás siempre reconcentrado y como viviendo en la eternidad?

Proclo.— Para imitar al propio Uno. Porque el Uno y yo, además de ser el Uno, somos el Bien. Es nuestra ley no quedar en el centro, absortos en el absoluto egoísmo y en la inefable contemplación de nuestra esencia. Tenemos que salir fuera á crear y mostrarnos activos. De él y de mí emanan la voluntad, la inteligencia y la palabra, y ellas crean el mundo. Desenvuelve el Uno su idea, y van apareciendo el ser, la vida, y la harmonía, y el movimiento, y cuanto es y será. Desenvuelvo yo mi idea, y nacen el arte, las religiones y la ciencia. Y la creación del Uno y mi creación se compenetran y confunden y vienen á ser la misma. ¿Me entiendes ahora?

Marino.— Me pasmo de tu claridad. Con sobrada razón mereces apellidarte el sumo pontífice de todas las creencias, el gran ciudadano de todas las

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repúblicas y el archimetafísico de todas las metafísicas. No, Proclo, tú no eres un mortal.

Proclo.— En la esencia no lo soy. En la esencia soy eterno. Considerado en mi imidad, vivo en la eternidad primitiva: esto es, en un punto inmóvil, en el cual toda la duración infinita de los siglos se halla parada, cifrada y reconcentrada. Considerado en el ápice de mi mente, en la inteligencia, vivo en la eternidad secundaria; torrente de las existencias sucesivas, perpetuo tránsito, movimiento sin término, carrera sin meta, mudanza y proceso que no acaban.

Marino.— Y dime, maestro: el sacrificio que sin duda haces al salirte del Uno y penetrar con la mente, y con el discurso, y con el afecto en este universo visible, ¿qué principal propósito lleva?

Proclo.— Lleva varios propósitos; pero el principal es de la mayor transcendencia. La ley divina que sigue la historia me ha suscitado en el tiempo debido para una función importantísima. Mi espíritu toma carne hacia el fin de la civilización antigua para comprenderla toda en conjunto harmónico. El genio de la Grecia con sus castizas ó peculiares creaciones, con los sueños de sus poetas desde Lino y Orfeo hasta ahora, con su pensamiento filosófico desde Pitágoras hasta Jámblico, con los descubrimientos de sus matemáticos, astrónomos y físicos, y con las enseñanzas arcanas de Samotracia y de Eleusis; el genio de la Grecia, con los despojos opimos que trajo de Egipto, de Persia y hasta de la India, después de las conquistas del Macedón; todo este trabajo, toda esta aglomera -