Cuentos y poesías populares andaluces · Unidad 41 de 44

Unidad 41 · LA ANUNCIACIÓN. (1)

Texto completo en español de una edición de dominio público con fuente y huella registradas.

LA ANUNCIACIÓN. (1)

Cuando el Eterno se quiso hacer niño Le dijo al Ángel con mucho cariño: Anda, Gabriel, vete á Galilea, AHÍ verás una pequeña aldea, Es Nazaret su gracioso apellido; Junto á una casa hay un ramo florido; En esa casa, que de David viene, Hay una niña que quince años tiene; Está casada con un carpintero,

Y aun cuando es muy pobre así yo la quiero, Dile que quiero en ella hospedarme

Y en su seno puro tomar cuerpo y sangre. Fué el santo Arcángel bebiendo los vientos Hasta llegar al humilde aposento,

Y cuando vio á la hermosa María,

(1) Aunque hemos publicado ya en la Noche buena esta composición, la reproducimos aqui, no solo por su inimitable candor y encantadora sencillez, sino porque empezando esta pequeña serie de populares cantos religiosos con ella y concluyendo con las saetas de semana Santa, encierra en sí todos los hechos y misterios del nuevo Testamento, y demuestra á qué punto el pueblo Católico Español sabe y comprende su santa Religión.

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Le ha dado el encargo con que Dios le envia Dios te salve, dice con grande alegría, Dios te salve, Reina y hermosa María, El Señor es contigo y bendita tú eres. Única escogida entre las mugeres, Y bendito el fruto que has de dar á hiz, El Rey de los Cielos y tierra: Jesús.

EL NACIMIENTO DE DIOS

De casa de Zacarías Salió la sagrada Reina, De su esposo acompañada. Luego que á su casa llega Reparó un dia José, Sobresaltado y con pena, La preñez de su muger, Y entre sí á decir comienza: Inmenso Dios de Israel! Qué novedad es aquesta? Mi esposa veo preñada; Esto algún misterio encierra; Pero haya misterio ó nó, Ay Dios! qué terrible pena! Quiero ausentarme y dejarla, Partiré á remotas tierras; Mas si yo la desamparo, ¿Quién habrá de socorrerla? Muchacha, pobre y sin padre. El Cielo la favorezca! Quédate con Dios, María, Adiós, carísima perla,

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Que el apartarme de tí, Sabe Dios lo que me cuesta! Pero no puedo por menos. Que puede mucho una afrenta! ¿Cómo he de ver en mi casa Hijo que mió no sea? Quiero retirarme al sueño Mientras la hora se acerca. Apenas José dormía, (Bien puede decirse á penas) Bajó el ángel San Gabriel, Diciendo: José, despierta. Que este divino preHado Obra de la Omnipotencia, Viene á salvar á Israel

Y siglos há que se espera. Dándole gracias á Dios, Alegre José despierta;

Yáse al cuarto de su esposa, Libre de tan cruel sospecha,

Y postrándose en el suelo, Así á decirle comienza: Muy amada esposa mia, ¡Qué desgraciado que fuera Si yo te hubiese dejado! ¡qué desdichas me vinieran!

(Cumplidos los nueve meses

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Ha mandado el justo César Que los padres de familia A pagar un censo fueran, Cada cual á la ciudad Que fuese su descendencia. Era José de Belén,

Y por eso le fué fuerza , De irlo á pagar allá.

De lo que á María dio cuenta

Y el sentimiento que tiene Por estar el parto cerca.

Y la Virgen le responde: Esposo no tengáis pena, Que el llevar vuestra compaña Es mi mejor conveniencia.

Buscó José un jumentito Para acomodar la Reina Con las cosas necesarias

Y la cajita en que lleva Las fajas para el Infante, Por lo que Dios dispusiera.

Comenzaron su viage; ;Ay mi Dios y quien se fuera Con tan santa compañía, Para gozar de mas cerca De aquellos dos serafines Con el Sol que re ver verán!

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Cuando decía José:

¿Esposa que dicha es esta'i'

Que ha de venir con nosotros

Y ha de comer á mi mesa.

El deseado Mesías

Que anunciaron los profetas?

¿Cuando llegará la hora

Que yo en mis brazos le tenga?

Con estos dulces coloquios

Se divertían las penas,

De tan áspero camino,

De arroyos, montes y cuestas.

Era esto por Diciembre

En tiempo que llueve y nieva.

Que aquesto permitió el Cielo

Para probar su paciencia.

Luego que en Belén entraron

Van pidiendo puerta en puerta

Por hospicios y mesones,

Pero todos se les cierran;

Que como los ven tan pobres

Los huéspedes los desechan.

Descimsolado José,

Con su esposa se lamenta

Diciéndole, esposa mia,

Esto algún misterio encierra

Que no ha de haber quien recoja

— fM —

Al Rey del Cíelo en la tierra. Salgámonos de Belén, Que allá bajo está una cueva Que les sirve á los pastores De establo para las bestias,

Y si está desocupada Descansaremos en ella. Luego que en la cueva entraron, San José encendió candela Para defender del frió,

A la preciosa doncella. Esta barre el portalito, Muchos ángeles con ella; Siendo allá á la media noche Nuestra Santa Carpintera Parió al Salvador del Mundo, Cuando por los aires suena La música celestial Cantando divina letra: ¡Gloria á Dios en las alturas

Y paz al hombre en la tierra!