Curso de filosofía elemental · Sección preliminar
Preliminares
Texto completo de esta unidad literaria, reunido aunque el lector la divida en 18 tramos técnicos para mejorar el rendimiento.
CURSO
D. JAIME BALMES
PRESBÍTERO
CURSO
LÓGICA. - METAFÍSICA. - ÉTICA.
EDICIÓN GORREGIDA CON ESMERO
\9>4
PARÍS
CASA EDITORIAL GARNIÉR HERMANOS 6. RUE DES SAINTS-PÉRES. 6.
PRÓLOGO.
—Mr****-
Al escribir este libro, no he olvidado las observa* dones -que emití m El Criterio , sobre la necesidad de reservar para las otras partes de la Filosofía las cuestiones ideológicas y psicológicas. He procurado pues reducir á reglas breves y sencillas todo lo que se requiere para pensar bien ; y me abstengo de ventilar cuestiones difíciles , que no pueden comprender los jóvenes al pisar por primera vez los umbrales de Id ciencia. Cuando las examine en los demás tratados, haré notar las relaciones que puedan tener con la lógica. Convengo en que algunas de dichas reglas y las razones en que~se fundan , se entienden mejor después de haber hecho estudios serios sobre la ideología y la psicología ^ y que en el orden analítico , estas dos ciencias preceden ai arte de pensar ; pero en los libros de enseñanza no se busca lo mas filosófico, sino ¡o mas útil para enseñar. Por este motivo se ha distila
4 PROLOGO.
guido siempre entre el método de enseñanza y-el de invención.
Tocante á la exposición de las formas dialécticas, he guardado un medio : ni les doy excesiva importancia , ni las estimo en menos de lo que merecen; omito lo superfluo , sin olvidarme de lo útil.
Como el arte de pensar no se aprende con solas las reglas , hubiera multiplicado de buena gana los ejemplos en que se viese la aplicación de las mismas; pero me ha retraido el temor de que la obra saliese demasiado abultada , cuando mi propósito era reducirla á la menor dimensión posible. Además, he creido poderme excusar de extenderme demasiado, eon poner las citas de El Criterio , donde - se hallarán las ampliaciones correspondientes.
NOCIONES PRELIMINARES.
Objeto y utilidad de la lógica
!. El objeto de la lógica es enseñarnos á conocer ia verdad. La verdad es la realidad. Verum est id quod esl; es lo que es, ha dicho san Agustín. Puede ser considerada de dos modos : en ias cosas, ó en el entendimiento. La verdad en la cosa es la cosa misma ; la verdad en el entendimiento es el conocimiento de la cosa tal como esta es en sí. A la primera, la llamaremos veréad real, ú objetiva; á- la segunda, formal, ó subjetiva. El sol existe , esta es una verdad real ó en la cosa : conozeo que el sol existe, esto es una verdad formal , ó en el entendimiento.
Los conocimientos no valen nada si carecen de verdad. ¿ De qué sirve una muchedumbre de pensamientos á los que nada corresponda? El entendimiento debe ponernos en comunicación con los objetos ; si no los conoce tales como son en sí, dicha comunicación es nula, porque entonces el conocimiento no se refiere al objeto real, sino á una cosa diversa. (Y. El Criterio, cap. i.)
% La lógica natural es la disposición que ia naturaleza nos ha dado para conocer la verdad. Esta disposición puede pereccionarse con reglan fundadas en la razón y en la experiencia.
Hay reglas para dirigir el entendimiento al conocimiento de la verdad , y hay principios en que estas reglas se fundan : el conjunto de estas reglas y de estos principios constituye la lógica artificial. En cuanto prescribe las reglas es arte ; en cuanto señala la razón de las reglas es ciencia. Por ejemplo : el arte prescribe ta» calidades de una buena definición; la ciencia
6 FILOSOFÍA ELEMENTAL.
señala la razón de io prescrito en la regla : el arte dic&cuáies son las argumentaciones legítimas ; 4a ciencia enseña el porqué ha legitimidad.
Arte «s un conjunto de reglas para hacer bien alguna cosa ; y es posible formar un conjunto de reglas para llegar al cono - cimiento de la verdad : pues que, siendo la verdad el objeto ée-nuestre entendimiento, para- llegar 4~ella debe haber un camino que la reflexión puede hacernos conoce*. Trazado esta camino en un conjunto de reglas, tendremos la lógica como arte.
El entendimiento no es una facultad ciega : cuando sigue un camino , sabe , ó al menos puede saber, porqué lo sigue; luego -es capaz de señalar la razón de las reglas que observa para llegar al conocimiento de la verdad. Ei conjunto de estas razones será la lógica como ciencia.
Ahora podemos definir la lógica artificial, diciendo que ese! conjunto de las reglas que nos guian para conocer la verdad , | de las razones en que se fundan.
^ La lógica artificial puede-sernos útil ; pues que, si el entendimiento sirve para dirigirlas demás facultades, claro es~§ue puede dirigirse i sí propio por medio de la reflexión.
Faci^í/ades del alma de cuya dirección debe cuidar la iógica.
5. Las verdades son de diferentes ciases ; porque siendo la verdad la cosa misma, la diferencia de las cosas implica diferencia de verdades.
La diferencia de las verdades exige diferencia de medios p£ra alcanzarlas. Esta es una regla importantísima y fundamental. No todas las verdades se deben buscar por un mismo método. Quien discurra del mismo modo en las ciencias morales que en las matemáticas, en las de observación que en jas exactas ; quien busque la verdad en la literatura y en las bellas artes por el mismo método que en las ciencias, incurrirá en gravísimos errores. Cada órden de verdades requiere un método espécial que no se puede prescindir.
tÓGlGA. 7
4. El hombre , á mas del entendimiento , tiene otras facultades que la ponen en relación con las cosas ; por lo que una kiena lóaíea no debe limitarse al solo entendimiento ; ha de extenderse á todo cuanto puede influir en que conozcamos loa ebjetos tales como son.
Las facultades de nuestra alma de que debe ocuparse la lógica soa.la sensibilidad externa, -la imaginación, la sensibilidad interna ó facultad del sentimiento, y por fin la inteligencia.
5. fca sensibilidad externa es la que se ejerce por los cinco sentidos , ia vista , #1 oido , ^1 gusto , el olfato y el tacto. Esta nos pone en comunicación con el mundo corpóreo.
6. La imaginación es la facultad de reproducir en nuestro interior Jas-impresiones de los sentidos , independientemente del ejercicio de estos ; y de combinarlas de varias maneras , sin necesidad de sujetarse al orden con que las hemos experimentado. Aunque no tengo delante una pirámide que he visto, reproduzco su imágen en mi interior : hé aquí un acto de la facultad imaginativa, el cual se ejerce independientemente del sentido. He visto montañas, be visto oro, mas no he visto nunca una montaña -de oro; pero si quiero, puedo muy bien imaginármela, en cuyo caso reúno las dos sensaciones , oro y montaña, sin embargo de no haberlas hallado juntas en la realidad. He visto animales , y he visto locomotivas de caminos de hierro ; si me imagino un monstruo viviente , del tamaño y las formas de la locomotiva , y el ruido de esta lo convierto en aramido, y el humo que de ella se exhala lo trueco en aliento inflamado que sale de la boca y narices del monstruo , con la reunión de dos sensaciones formo un ser que no exiáte en k realidad.
7. Difícil es el explicar con palabras lo que se entiende por sensibilidad interna ; diremos sin embargo que es aquella facultad delicada que nos pone en relación con los objetos, independientemente de la naturaleza particular de la sensación externa , de la imaginación y del conocimiento. Esta definición je comprenderá mejor con ejemplos.
Hay un hombre gravemente herido; todos ven la misma herida, saben su causa, conjeturan su resultado. El sentido, la imaginación, el conocimiento son semejantes. Se acerca al
eorrillo una mujer ; un grito agudísimo sale del fondo de su pecho, ¿ha visto, imaginado ni conocido algo que no viesen y conociesen los otros? No; pero ha sentido algo que ellos no sentían ; es la madre de la víctima : hó aquí el sentimiento. En esto facultad se comprenden aquí todas las pasiones.
8. La inteligencia , tomada en su mayor generalidad, esl? facultad de conocer las cosas. Estas pueden ser conocidas d «na misma manera, y sin embargo ser objeto de sensaciones > imaginaciones y sentimientos muy diferentes.
9. Reunamos en un solo ejemplo el ejercicio de las cuatro facultades explicadas. Supóngase un estanque de agua á la vista de algunas personas. El agua del estanque es objeto :4o. de la iemibilidad externa, esto es, de la vista ; 2°. déla imaginación, para uno que aparte los ojos del estanque, pero teniéndole presente en su interior ; 5o. de la sensibilidad interna , para uno d&Jog espectadores que recuerda haber visto anegarse #a-el mismo estanque una persona querida, ú otro lance ingrato -6- agradable ;4fi~^dei entendimiento, papa-el, matemático que. calcula 4a superficie del estanque, el naturalista que examina las propiedades del agua, ó el médico que se ocupa de la influencia de los vapores de la misma sobre la salud de los habitantes de la comarca.
10. El conocimiento y el juicio de la verdad está únicamente en el entendimiento. Las demás facultades le auxilian ofreciéndole objetos exteriores ó afecciones de la misma alma ; poro ©lias en sí mismas no conocen. La naturaleza nos las ha dado ^para ponernos en comunicación con los objetos, para presentárnoslos bajo ciertas formas ,• y afectarnos de varias mañeras; pero reservando siempre el verdadero conocimiento á la facultad superior que debe presidir á todos los actos intern • -y externos del hombre : entendimiento.
11. Sin embargo, es tai y tan continua 4a necesidad que(H entendimiento tiene~4e-estas facultades, que si no acertamos/ ; dirigirlas bien , €aem©s^&n muchos errores. Asi y aunque el jesm tendimiento sea la facultad que la lógica se propone principa!^ mente dirigir, no puedo desentenderse de las otras, s© pena d@ ao lograr lo que intenta.
Gomo estas facultades auxiliares se hallan en comunicación inmediata con los objetos, de la cual carece el entendimiento
LÓGICA. 9
j~ para que este conozca, necesita que~aquoUas4e presenten materiales, 41e exciten é&aiguna manera ; resultare esteraos expuestos frecuentes errores por las equivocadas noacias, que ellas nos ofrecen. Son, por decirlo afeí, unos tasugos,cuya falta de veracidad extravía al entendimiento ; yasí, antes de tratar de esta facultad principal, procuraremos fijar las reglas que deben tenerse presentes para evitar que sirvan de-obstáculo en %\ camino de la verdad la facultadeque nos han sido concedidas como un medio paraconocerla
LIBRO I.
FACULTADES AUXILIARES.
CAPÍTULO 1.
Reglas para dirigir bien los sentidos.
i El objeto inmediato de los cinco sentidos es ponernos en comunicación con el mundo corpóreo ; pero no se limita á esto su utilidad , pues que , excitado nuestro espíritu por las impresiones sensibles, adquiere el conocimiento de cosas incorpóreas.
Para usar bien de los sentidos es necesario aplicar las reglas siguientes :
4a.
43. El órgano del sentido debe estar sano.
La experiencia de cada día nos enseña la» alteraciones que las enfermedades producen en nuestra sensibilidad : á un paladar indispuesto, todo le parece amárgo; el que experimenta una fuerte calentura siente un calor ó un frió intolerable en un aposento muy templado.
2*.
Í4. Ks preciso atender á la relación entre el órgano del sen» eldo y los objetos ; la que debe ser cual corresponde á las leyes de cada uno.
Un cuerpo cilindrico visto por el lado , nos presenta su longitud ; mirado de tal manera que la visual sea perpendicular
una de sus bases , nos ofrece un círculo. Estando el agua en la misma temperatura, la encontramos fria ó caliente, según la disposición de nuestra mano. Un mismo objeto se nos ofrece de maneras diferentes, según lo miramos al través de un vidrio de diversa configuración. Una campiña nos parece tener los colores mas ó menos vivos , según que la atmósfera está mas ó menos transparente.
3a.
i 5. Cada sentido debe ceñirse á su objeto propio.
Los sentidos tienen objetos característicos : la vista los colores, el olfato los olores, y así los demás. Cuando se quiere que un sentido dé testimonio de objetos que na le pertenecen, es muy fácil caer en error.
Hemos comido varias veces ha manjar que tiene el olor A, 'el color B y el sabor C; aquí juegan tres sentidos, cada cual con el objeto que le corresponde ; supongamos que sentimos el olor -A, sin ver el objeto que lo despide, y que desde luego atribuímos -al cuerpo oloroso el color B y el sabor C. Claro es qm S3ria muy fácil engañarnos, porque el testimonio do un sentido lo extendemos á tres objetos diferentes; pues que, por haber hallado unidas estas calidades en otro caso , inferimos que deben estarlo en el actual. Es evidente que el mismo olor A puede salir de un cuerpo que no tenga el color *? ni -t>l sabor «€ , sino otros muy diversos.
La vista juzga principalmente de ios colores, y á su modo y con ciertas circunstancias, nos hace también discernir ios tamaños y figuras; mas en cuanto á este último discernimiento, no siempre es juez competente , como se manifiesta en4a alte-
LÓGICA i 1
ración con que las distancias nos presentan un mismo tamaño, en la diversidad de figura que nos ofrece un objeto , según el punto de vista desde el cual lo miramos, y también en las ilusiones que sufrimos, creyendo que son de bulto figuras de sola perspectiva. A cierta distancia se nos presenta un objeto que nos parece de bulto, como, por ejemplo, una moldura, an pestillo de una puerta, ú otra cosa semejante ; pero lo que realidad hay es una superficie plana en que el pintor ha lucido la habilidad de su arte ; la sombra está distribuida con tal perfección , el efecto de la luz en aquel lugar ha sido calculado tan exactamente, que el objeto nos parece destacarse áe la superficie , y tomamos por un cuerpo real lo que solo sxiste en perspectiva. Los ojos, sin embargo, no nos han engañado ; nos presentan io que deben presentarnos con arreglo k las leyes de la luz y de la visión ; leyes fijas y conocidas de antemano , como se manifiesta en ei mismo hecho de haber el pintor calculado al efecto de su obra , contando con ellas. Luego el engaño no nos viene de los ojos , sino de haber sacado al sentido del objeto que le corresponde : la luz y los colores. I Cómo- se podia prevenir la equivocación? Auxiliando la vista 3on el tacto.
Mirada desde lejos una torre cuadrangular, se nos presentará redonda ; la vista tampoco nos engaña , nos ofrece el objeto lal cual debe ofrecérnoslo; pero nosotros le exigimos que á demasiada distancia y desde un punto da vista no conveniente, distinga enire-la figura redonda y la cuadrangular.
El oído en muchos casos nos indica con bastante aproximaron la distancia de un objeto ; pero es siempre con sujeción á las leyes de la acústica , fijas y constantes como las de ta vista. Si oímos á un ventrílocuo , nos parecerá que la voz salede un punto mucho mas distante del que lo está en realidad ¿Nos engaña el oído ? No ; él dice lo que debe decirnos coa arregio ásu naturaleza; pero nosotros, que ignoramos las circunstancias excepcionales del objeto que suena, ó que, am# cuando no las ignoremos , no estamos acostumbrados á las mismas , experimentaremos una ilusión completa, atribuyendo á engaño del sentido lo que solo dimana de nuestra precipitación en juzgar.
16. Los sentidos deben auxiliarse unos á otros, y su testimonio acorde es tanto mas fidedigno , -cuanto es mayor el número de los que empleamos para un mismo objeto.
El manjar que tenia el olor A , el color B, y el sabor C, ha desaparecido de la mesa, y se trae otro que despide el mismo ilor : el testimonio del olfato no basta para cerciórarnos de la identidad. Pero en auxilio del olfáto vienen los ojos, no solo hay el mismo olor, sino también el mismo color. En vez de un testigo tenemos dos , y por consiguiente se aumenta la probabilidad de que el manjar sea el mismo. Si á este testimonio se añade el del sabor, en vez de dos testigos hay tres, y en tal caso podremos asegurar la identidad del objeto.
5a.
17. No vale el testimonio de los sentidos euando los hallamos en contradicción entre sí; el fallo debe inclinarse hácia aquel que juzga de su objeto mas propio y con menos perturbación en el medio.
Un palo recto metido oblicuamente dentro del agua nos parece curvo ; la mano continúa encontrándolo recto ; el juicio debe ser favorable á la mano , porque se aplica inmediatamente al objeto ; y no se debe creer al ojo que ve al través de un medio no acostumbrado , cual es el agua.
6a.
18. No debe admitirse el testimonio dé los sentidos cuando está en contradicción con las leyes de la naturaleza.
Una persona sola en un lugar ve que los cuerpos se levantan en alto , sin que haya ninguna causa que pueda producir aquel fenómeno : debe creer que todo ha sido efecto de su imaginación 6 de un desvanecimiento momentáneo.
Aquí tratamos únicamente del órden natural, y prescindimos de los sucesos milagrosos.
7a.
19. No debe admitirse el testimonio de nuestros sentida» fiü&ndo está en contradicción con el de los demás hombres.
Estando varias personas reunidas en un mismo aposento, üna de ellas ve un espectro que atraviesa la habitación ; si los iemás no han visto nada, la aparición será puramente fantástica ; en la realidad solo habrá un producto d&l& imaginación.
20. Debe sospecharse del testimonio de los sentidos cuando se opone al curso regular de las cosas.
A cierta distancia vemos una persona que nos parece llevar el hábito de religioso, por ejemplo de san Francisco; como estamos en 1847 y no los hay en España, es muy probable que los ojos nos engañan ; en 1833 el testimonio déla vista habría sido menos equívoco.
En un país donde reina la paz , oímos durante iargo rato UB ruido muy semejante al de un fuego de cañón bien sostenido,; debemos creer que el oido nos engaña y que hay otra causa cualquiera en que por de pronto no acertamos ; en tiempo de guerra el testimonio del oido seria de mayor autoridad.
21. El testimonio de los sentidos debe limitarse á las relaciones de los objetos con nuestra sensibilidad, sin extenderse á la íntima naturaleza de las cosas.
Un hombre rudo ve un papel blanco ; en seguida se interpone un prisma que descompone la iuz ; el papel queda cubierto de lindos colores. El rudo dice : « Esto no es la luz ; han teñido ^Upapel con algún ingrediente ; este vidrio no puede producir semejante variación. » El rudo se engaña , ¿y porqué? porque, en veí de limitarse al objeto de la vista , quiere juzgar do ia intima naturaleza de las cosas ; por la simple visión pretende conocer bástantela naturaleza de la luz, para decir que es imposible que , pasando por el prisma , produzca el fenómeno qm le sorprende.
14 FILOSOFÍA ELEMENTAL.
Otro ve el humo que sube hacia arriba, y cree que esto cuerpo no gravita hácia la tierra, que no pesa nada*, se engaña, porque extiende el testimonio de la vista á la naturaleza de la cosa. La vista no le engaña al manifestarle el humo subiendo ; ía equivocación está en querer inferir de la simple subida ia falta de gravedad.
Un cuerpo nos produce la sensación de olor : no nos engañamos en cuanto á la relación del órgano con ei objeto ; pero si queremos determinar el modo con que el órgano es afectado y el medio con que se le trasmite la impresión, el olfeto no dice nada sobre estas cosas.
En general, el testimonio de los sentidos es insuficiente para conocer la íntima naturaleza de los objetos corpóreos.-ta sensibilidad se nos ha dado para percibir los fenómenos , para proporcionaras noticias : la determinación de las leyes á que el mundo está sometido, y el conocimiento dé la esencia de los objetos, pertenece á otrp facultad, al entendimiento.
%<skt Los sentidos deben emplearse sin ninguna prevención.
La experiencia enseña que los sentidos nos presentan loe objetos diferentes , según que nuestro ánimo está prevenido de diferente manera. En una noche oscura una persona medrosa convertirá fácilmente en vestiglo amenazador un árbol cuyas ramas se agitan con el viento ; hay dos mas largas que las otras, y en medio de ellas se levanta un bulto que no es mas que una porción del tronco, ó una rama mas gruesa y maa corta que las demás. ¿ Quién puede dudar de que el bulto es Ja cabeza y ios 'ramos los brazos? El hombre lo está viendo, no -puede dudar de lo que tiene delante de sus ojos; pero lo que realmente hay es el miedo en su cuerpo ; el terrible fantasma es la cosa mas inocente del mundo. Si se le acercan a! medroso -otros que lo sean tanto como él, verán lo mismo que é) por estar prevenidos con el miedo del primer espectador. La terrible aparición quedará fuera de duda , si no acude algún hombre sereno que vava á devolver al fantasma -su naturales de árbol.
LÓGICA. 15
Al ponerse el sol en medio de caprichosos celajes^ ' veces la imaginación se recrea en trocar las nubes en extravagantes figuras : ora es un castillo rodeado de lindas almenas, en cuyo centro descuella una torre colosal; ora un gigante montado en un caballo mas grande que el de Troya; ora un mar de fuego cubierto de soberbias naves y bellísimas falúas. Al* principio cuesta algún trabajo el coordinar las varias partes, pero después de un rato en que la vista trabaja de acuerdo con la imaginación , poco falta si las ilusiones no se convierten en realidades ; ya nos parece que no imaginamos , sino que vemos.
Las opiniones , los deseos , la autoridad influyen muchísimo sobre nuestros sentidos. Varias veces he pensado que no seri tan unánime el fallo favorable á una orquesta , si no se supiese de antemano que la música es muy buena, ó desde un principio no lo dijesen los inteligentes ó los tenidos por tales. Al concluir todos están encantados ; y aunque no pocos representan una verdadera comedia manifestando lo que no sienten, también hay otros que con la mejor buena fe del mundo creen haber percibido la melodía , siquiera tengan un tímpano mas duro que el parche de un tambor.
Un hombre irritado habrá visto con toda claridad una sonrisa insultante en los labios de su enemigo , cuando este no se acordaba siquiera del que so cree ofendido, y si bien comprimía ios labios era para no hacer un solemne bostezo , faltando á las leyes de buena sociedad. Demóstenes huyendo en el campo de batalla creia buenamente que íe agarraban de la clámide , cuando en realidad no había otra cosa que los arbustos en que el fugitivo se enzarzaba.
IT.
23. Para perfeccionar los sentidos es necesario educarlos con mucho ejercicio , y bien dirigido.
Todos los hombres han menester de esta educación, aun los objetos mas comunes : en lo mas necesario la naturaleza r os ía proporciona á medida que nuestra organización se lesarrolla v for abecé Es probable que, cuando comenzamos á ver, no vemos bi"n > y lo mismo debe de suceder en los otros sentidos Con la exP?rí0Rcia se van rectificando los errores*
46 FILOSOFÍA elemental.
y cuando el hombre es capaz de reflexionar sobre ellos , la naturaleza le tiene ya educado de la manera conveniente para que no los padezca.
La perfectibilidad de los sentidos se extiende en una escala indefinida , como lo manifiesta la delicadeza á que pueden llegar en los ciegos el oido y el tacto. Los que se ocupan en una clase de objetos obtienen con el ejercicio una prontitud y perfección de sentido que asombra á los no ejercitados. ¿ Cuántas pequeñas diferencias no percibe un músico , que se escapan del todo á otros , aun cuando tengan por naturaleza el oido tan fino como él? ¿Cuántos pormenores, no solo artísticos sino también puramente visuales , no se ofrecen á un pintor ejercitado que sin embargo se ocultan del todo á otros que tienen la vista mejor, pero que no se han ocupado de pintura? El paladar, el olfato , el tacto se perfeccionan también con el ejercicio : quien está acostumbrado á delicados manjares nota con mucha mas facilidad las pequeñas diferencias del condimento. El que ha ' respirado muchos aromas los distingue con rapidez y exactitud. Un cambio de ropa interior, imperceptible para una persona grosera , será tal vez insoportable á quien las haya usado siempre muy finas. (V. El Criterio, cap. v.)
La imaginación.
La imaginación tiene dos funciones : i*, reproducir en lo interior las sensaciones recibidas ; 2a. combinarlas de varias maneras. Lo primero constituye la memoria imaginativa * lo segundo la inventiva de la imaginación.
Memoria imaginativa,
35. La perfección de la memoria imaginativa consiste en que ias sensaciones pasadas se nos representen pronta y fielmente, Aqui la belleza no entra para nada ; la imaginación en esie
LÓGICA. * 1
caso debe retratar, y Ja perfección del retratrista está en copiar exactamente el original.
26. La memoria imaginativa es perfectible como todas las facultades humanas ; su mejor auxiliar es el órden.
Esta regla se funda en un principio ideológico, á saber, que las impresiones se reproducen en nuestro espíritu según el modo con que las hemos recibido , ó según el arte con que las hemos coordinado , por medio de la reflexión.
Visitamos un gran establecimiento fabril : en uno de sus departamentos se reparan las primeras materias ; en otro se elaboran los varios objetos ; en otro se les da la última mano ; en otro por fin se los dispone en bultos ó cajones para hacer las remesas, ó se los distribuye del modo conveniente para que pueda examinarlos el comprador. Si la visita S9 hace con desorden, pasando de una á otra pieza, recorriendo ahora una parte de los almacenes , admirando luego la construcción ingeniosa de una máquina , y continuando de este modo sin ninguna regla , se verán muchas cosas ; quizás se las examinará muy bien aisladamente, pero será difícil recordarlas; por el contrario, si se ha procedido con método, formándose primero una idea general del edificio, de sus partes principales y de los objetos á que se destinan , fijándose luego en las divisiones y subdivisiones de cada departamento, siguiendo el orden de la fabricación, comenzando por las primeras materias y acabando por los estantes del despacho , se ligará todo fuertemente en la memoria ; el recuerdo de un objeto excitará el de otro, y con poco trabajo se podrá dar cuenta de todo lo que se ha visto, aunque haya trascurrido mucho tiempo.
27. Es necesario acostumbrarse á ordenar las cosas en la memoria como en un libro de registro ; de esta suerte se simplifica lo mas complicado , y se retiene sin dificultad lo que de otro modo se olvidaria fácilmente. No todos disponen del tiempo y paciencia que son menester para aprender la mnemónica, cuya utilidad para el común de los hombres es harto pronlemática ; pero todos pueden emplear esos medios de orden que no exigen ningún estudio científico y que se adquiere* fácilmente con un poco de cuidado y reflexión.
28. Para recordar con facilidad y exactitud, conviene ligar «os oléelo* en la memoria con alguna relación : esta rMied© ser
18 FILOSOFÍA ELEMENTAL.
de espacio ó lugar, de tiempo , de causalidad , de semejanza , según las cosas que se quieren retener.
Relación de espacio 6 lugar.
29. La experiencia nos enseña que , al acordarnos de un lugar, nos acordamos de las cosas contenidas en él. Así es indudable que , si nos proponemos recordar varios objetos , lo conseguiremos mas fácilmente y mejor, si los ligamos con la relación de un mismo lugar; lo cual se logrará tomando uno 6 mas puntos salientes , á los cuales podamos referirnos. La topografía de un país se nos conservará en la memoria mas fácilmente y con mas exactitud, si tomamos alguna cordillera de montañas, la corriente de un rio, un pico elevado ú otra particularidad cualquiera á la que refiramos todo lo demás.
Relación de tiempo.
50. En el tiempo se ordenan los sucesos tomando uno muy notable que sea como un eslabón mayor que los otros en la cadena de los acontecimientos. En esto se funda la útilísima costumbre de dividir la historia en grandes épocas , refiriéndose á la fundación ó ruina de un imperio , ó á otro suceso muy grande por su naturaleza ó resultados.
El curso ordinario de la vida también podemos distribuirlo en épocas notables por algún acontecimiento público ó privado, ajeno ó propio, que por sus circunstancias especiales deje en nuestro espíritu una huella difícil de borrar, como el principio ó el fin de una guerra, una peste, el entronizamiento ó la muerte de un monarca, el fallecimiento de una persona querida , un viaje, un cambio de fortuna ó de posición social, una nueva situación de la familia , y v,!:** cosas semejantes.
51 . Es evidente que , si las dos relaciones de espacio y tiempo se unen , grabarán mas fuertemente el hecho en la memoria ; claro es que recordaremos con mas facilidad una serie de acontecimientos que se liguen no solo con un lugar muy señtóado f sino también con una época may ttotable
Relación de causa y efecto
5$ Sobre la relación de causa y de efecto basta tener presente que no debe ser facticia , sino fundada en la misma naturaleza de las cosas ; de lo contrario es fácil olvidarse, porque fácilmente se olvida lo que es mero producto de la imaginación sin fundamento en la realidad.
33. En cuanto sea posible , conviene apoyarse en la realidad de las cosas : las ficciones , por ingeniosas que sean , no sirven tanto como los hechos.
Suele decirse que los mentirosos , si no han de contradecirse , deben tener mucha memoria ; y en efecto es así , como lo manifiestan las continuas contradicciones en que incurren. Un viajero que en realidad ha tenido una aventura P por ejemplo, un gran temporal , un asalto de ladrones , un vuelco de carruaje , un vado peligroso , la vista de una costumbre singular ó de un fenómeno raro de la naturaleza, contará siempre la misma cosa del mismo modo , con idénticas circuastancias de tiempo, de lugar, y de cuanto concierne al suceso; pero un mentiroso que para darse importancia ó por el simple prurito de referir cosas extrañas, cuenta como real una aventura fingida , cambiará fácilmente algunas circunstancias, lo cual pondrá de manifiesto su falta de veracidad. Para no contradecirse nunca , no hay medio mas seguro que referir sencillamente los hechos tales como han sucedido, sin añadirles ni quitarles nada. Asi es que el reo que dice la verdad dice siempre lo mismo; el que miente incurre en frecuentes contradicciones : en lo cual se funda el arte del juez para descubrir la verdad en medio de las imposturas con que la encubren las mañas del crimen , ó quizá la timidez de la inocencia.
Relación de semejanza
Zk. El recuerdo que naco de la semejanza es de ios mas na* turales. Con respecto á él observaré lo mismo que en el anterior. La semejanza debe ser verdadera , y no simple producto de nuestro ingenio. Un entendimiento agudo descubre semejanzas entre la> cosas mas diferentes ; pero como no se fundan
§0 FILOSOFÍA ELEMENTAL.
en la realidad , pronto falia el recuerdo de lo que en ellas estriba , á no ser que la singularidad de la ocurrencia sea tal , que por si sola se grabe profundamente en el ánimo, á causa de su extrañeza ó de su gracia.
35. A veces la imaginación nos presenta como sucedidas en realidad cosas que solo han existido en nuestra cabeza. Los calenturientos toman frecuentemente por sucesos positivos o que acaban de soñar.
Para evitar las ilusiones de la imaginación, recuérdense las reglas siguientes :
56. El testimonio d« la imaginación es poco seguro en un
enfermo.
La experiencia de cada dia nos lo enseña , no solo en ios casos de una fiebre intensa que produzca un verdadero delirio, sino también en las personas muy debilitadas por falta de alimento ó de sueño , ó por otras causas.
2a.
57. El testimonio de la imaginación, para ser fidedigno, debe ser claro y constante.
Las ilusiones fantásticas suelen ser oscuras y confusas, mezcladas con mil cosas inconexas , y además varían con mucha facilidad , no resistiendo por lo común á un cambio de lugar ó tiempo.
3a.
38. La imaginación no merece fe, cuando está en oposición con las leyes de la naturaleza.
Estas leyes son constantes, no se alteran sino por milagro; y la imaginación del hombre está sujeta á la influencia de mu< chas causas que la pueden trastornar. Así, pues, la prudencil aconseja que, en caso de duda, mas bien creamos que ha^ trastorno en la imaginación que mudanza en las leyes de la naturaloza.
4*.
39. Es preciso desconfiar del testimonio da *a imaginación, euando se opone al curso regular de las cosas.
En confirmación de esta regla pueden aducirse las mismas observaciones que se hicieron con respecto á los sentidos.
5a.
#0, El testimonio de la imaginación no merece crédito , cuando se opone al de los demás hombres.
Por lo común, mas fácil es que se engañe uno solo que muchos ; y si estos son la generalidad de los hombres , debe tenerse por cierto que el engañado es el individuo que discuerda.
6a.
U\ . Para juzgar con acierto del testimonio de la imaginación, debemos consultar, en caso de duda , la razón , los sentidos , las leyes de la naturaleza, el curso regular de las cosas, el testimonio de los demás hombres , empleando estos medios con arreglo á las circunstancias del objeto que la imaginación nos representa.
Inventiva de la imaginación.
h% La inventiva de la imaginación consiste en la facultad de combinar varias impresiones sensibles, independientemente del modo ron que las hemos recibido.
La regla fundamental para dirigir bien la facultad inventivas la siguiente :
43. La combinación debe ser la que corresponde al fin á que le destina el producto de la imaginación.
El fin principal de las artes útiles es la utilidad; el de las bellas, es la belleza : á estos fines debe subordinarse la inventiva de la imaginación. Es bueno reunir las dos cosas cuando sea posible ; pero nunca debe perderse de vista el fin respectivo.
22 FILOSOFIA ELEMENTAL.
En un odifi io para habitación , la belleza debe subordinarse a la utilidad, comprendiendo esta palabra la comodidad y cuanto se puede encerrar en la palabra útil, tratándose de habitaciones, En un edificio destinado á museo de pinturas, la utilidad debe subordinarse á este objeto, construyéndole del modo mas adaptado á que los cuadros produzcan debidamente su efecto artístico.
hk. La inventiva de la imaginación puede ser dirigida por dos principios, la ciencia ó el gusto. Entiendo aquí por ciencia el conocimiento de las leyes de la. naturaleza; y por gusto, aquella impresión indefinible que nos hace los objetos agradables ó ingratos. La construcción de una galería será dirigida por la ciencia, si el arquitecto atiende tan solo á las leyes de grovedad y equilibrio, para dar á su ebra la conveniente solidez, y lo será por el gusto, si el arquitecto solo considera el efecto que producirá á la vista.
45. Claro es que en ningún caso debemos ponernos en contradicción con las leyes de la naturaleza, sacrificando los principios de la ciencia á las inspiraciones del gusto. Un palacio podría ser muy vistoso y esbelto , pero de nada serviría la graciosa morada si amenazase desplomarse sobre la cabeza de sus habitantes.
46. En toda obra es necesario distinguir entre la parte de ciencia y la de gusto. En lo primero , es preciso atenerse estrictamente á las leyes de la naturaleza ; en lo segundo se debe atender á las inspiraciones de la sensibilidad, templadas empero y dirigidas por los consejos de una sana razón ; para aquello sirven la geometría, la mecánica, y todas las ciencias naturales; para esto aprovecha el estudio de los buenos modelos y el ejercicio de cuanto puede dar cultura y delicadeza á la fantasía y al corazón.
Ul. La preferencia por lo científico ó lo bello debe resolverse atendiendo á la profesión de cada uno. El ingeniero ha de cuidar principalmente de la ciencia ; el pintor de la belleza.
Una obra construida con arreglo á los verdaderos principios científicos , ya tiene su belleza natural , que , por sencilla , no deja de ser muy agradable. La simple observancia de los preceptos científicos asegura á las construcciones dos calidades que por si solas hermosean : unidad de plan y regularidad en la*
LÓGICA. 23
partes. Esto por sí solo ya es bello, como lo es una figura geométrica regular perfectamente delineada.
48. La belleza bien entendida no está en contradicción con las reglas científicas. Jamás será bella una estatua de mármol construida de tal modo que según las reglas de la mecánica no pueda sostenerse en pié , ó en otra actitud que le haya querido dar el escultor. En el lienzo no se caen las figuras aun cuando el pintor las conque en contradicción con las leyes de la mecánica; mas por esto no deja de notarse la deformidad, y el artista paga con la pérdida de su reputación el menosprecio de las leyes de la naturaleza.
U9. El arte no siempre anda por camino trillado : á veces se Wanta en alas de la fantasía y divaga por nuevos mundos» Entonces el artista prescinde de las reglas mecánicas ; pero esta libertad la adquiere cuando se ocupa de objetos no sometidos á las condiciones del universo corpóreo. ¿ Quién exigiría á un pintor el que representase una aparición sublime con sujeción á las leyes de la mecánica? En tales casos, todo se hace vaporoso, aéreo , fantástico; los cuerpos se espiritualizan , por decirlo así ; la grosería de la materia desaparece al impulso de laa ideas y del sentimiento.
En todas las materias , pero muy especialmente en las relativas á la imaginación, debe observarse la regla siguiente :
50. Nadie debe escoger una profesión para la cual no tiene disposiciones naturales.
La experiencia enseña que hay hombres muy á propósito para las construcciones mecánicas , así como hay otros incapaces de comprenderlas. Los extremos tanto en capacidad como en incapacidad son raros; muy raros son los que cuentan como Mangiamele ; pero también son muy pocos los que no son capaces de aprender los rudimentos de la aritmética. Entre los extremos hay una inmensa escala , en la cual los ingenios se bailan distribuidos; no es posible medir los grados de ella con exactitud geométrica; pero una prudente observación puede hacer notar en los casos respectivos, si hay ó no disposiciones felices, ó cuando menos regulares, para la profesión que m trata de escoger. (V. El Criterio, cap. i, § 3, y cap. m.)
LA SENSIBILIDAD INTERNA Ó FACULTAD DEL f ENTIMIENTO,
5H. La facultad del sentimiento debe ser mirada como una especie de resorte para mover el alma. El hombre sin sentimientos, perdería mucho de su actividad , y en algunos casos no tendría ninguna. La voluntad puramente intelectual es fria como la razón que la dirige.
52. El sentimiento, no obstante su utilidad como causa impulsiva , es un crHerio muy equívoco : una cosa no es buena ó mala porque nos agrade ó nos desagrade , ni existe ó deja de exitir porque sea conforme ó contraria á nuestros deseos ; nos agradan muchas cosas malas, y nos desagradan muchas buenas ; ora acontece lo que deseamos , ora sucede lo contrario. Quien toma sus gustos por norma de sus actos , se hace inconstante y corrompido ; quien juzga del ser ó no ser de las cosas por sus propios deseos , se engaña torpemente, formándose mil ilusiones que el tiempo disipa.
Para dirigir bien el sentimiento , recuérdense las reglas siguientes :
53. Un sentimiento favorable ó contrario á un suceso, nada prueba ni en favor ni en contra de la existencia del mismo.
Los que se olvidan de esta regla y juzgan de la realidad da las cosas por sus deseos, esperanzas ó temores, se lisonjean con ia idea de acontecimientos favorables , ó se atormentan con la imaginación de la desgracia ; no son capaces de formar concepto exs&feo de lo sucedido , ni de prever lo venidero.
54. Un sentimiento favorable ó contrario á un acto, nada prueba en favor ni en contra de la moralidad del mismo.
El vengativo experimenta un fuerte sentimiento que le excita á matar á su enemigo ; si juzgásemos del acto por el sentimiento , justificaríamos el asesinato.
LÓGICA. 25
El codicioso tiene un fuerte sentimiento que le aparta de devolver la riqueza mal adquirida ; si juzgásemos por el sentimiento, condenaríamos la justicia. La vida entera del hombre virtuoso es una lucha con sus pasiones.
3a.
85. El sentimiento tomado como un simple hecho natural * puede ser á veces un indicio muy probable , y poco menos que seguro , de la existencia de otro hecho.
El daño ó el peligro de una persona ofrecido á la vista de algunas mujeres revelaría cuál es entre ellas la verdadera madre : nadie pone en duda la sabiduría del famoso juicio de Salomón.
4a.
56. El sentimiento sirve para decidir del mérito de una obra en las bellas letras y en las artes, cuando se trata de objetos que se refieren á él.
La ternura, la delicadeza y en muchos casos la belleza y la sublimidad , no tienen otro juez que el sentimiento ; en tales materias , desventurado el crítico que , abundando en discurso, es incapaz de sentir.
5a.
57. En todos los actos de la vida, el sentimiento debe ser regido por la moral.
Este es el único medio seguro para evitar que el corazón nos pierda. El sentimentalismo , abandonado á sí propio , es un manantial perenne de extravagancia y de corrupción.
6a.
58. Aun en los objetos que pertenecen de una manera especial á la jurisdicción del sentimiento , es indispensable oir el dictámen de la razón y de la sana moral.
Un acto puede ser bello sentimentalmente ; y sin embargo ser profundamente inmoral. ¿ Quién negará que en la novela y en el teatro áe nuestros dias, aburdan los rasgos y pasajes taa
£G FILOSOFÍA ELEMENTAL.
propios para el hechizo del corazón como fatales á su inocencia ? La belleza de las pasiones no es siempre la belleza absoluta. El sentimiento nos presenta las cosas relativamente á nuestra disposición particular ; mas para juzgarlas del modo debido , es necesario considerarlas como son en si , ya en su naturaleza absoluta , ya en el conjunto de sus relaciones con los demás seres.
59. Para obrar con actividad , es conveniente avivar el sen* timiento favorable á lo que se trata de ejecutar.
Todos sabemos por experiencia que al estar agitados por una pasión , procedemos con mas actividad y energía , y que nuestras fuerras toman un grande incremento.
60. Cuando queremos evitar un acto , debemos ahogar los sentimientos que le son favorables.
Proponerse evitar un acto , y sin embargo conservar y fomentar en nuestro pecho una inclinación que nos impele á él , equivale á dejar la fuerza en la máquina y querer que no se mueva. Suele decirse de ciertas pasiones que no tienen mas remedio que la fuga ; esta máxima puede extenderse á todos los sentimientos, cuyas consecuencias debamos evitar. El hombre es tan débil , que para triunfar de sí mismo , necesita muy particularmente del recurso de los débiles, la habilidad : el gran secreto de esta consiste en guardarse de sí propio, en evitar el encontrarse consigo mismo , cara á cara.
9a.
6 1. El auxilio del sentimiento es de mucha utilidad hasta en los trabajos puramente intelectuales.
El estudio hecho con entusiasmo es mas intenso y mas sostenido. El fuego suave pero vivo, que arde en el corazón, multiplica las fuerzas del entendimiento , le da mas lucidez, y fecundizándole con su calor, hace brotar en él aquellas inspiraciones sublimes que cambian la faz de las ciencias. No hay
LÓGICA. 27
hombre de genio sin este sentimiento exquisito , que pertenece de una manera especial á la esfera de la razón : todos los grandes pensadores tienen momentos de elocuencia.
10\
62. El sentimiento, como todas las demás facultades dé! alma , es susceptible de educación.
La experiencia atestigua cuan diferente es el corazón de los hombres , según el modo con que lo han formado los padres , los maestros , y las varias circunstancias de la vida : además , también notamos á cada paso que las personas que han ejercitado mucho los sentimientos con la lectura de libros á propósito, ó con el estudio de objetos artísticos, adquieren una delicadeza de que carecen los demás.
44a.
63. La extremada delicadeza de sentimiento no es sinónimo de su perfección , y mucho menos de su moralidad.
Personas hay excesivamente sensibles y profundamente corrompidas. El quejido de un doliente será un tormento insoportable para una señora, que dejará perecer de miseria á sus infelices vecinos. Otra señora menos sensible derramará bienes y consuelos sobre cuantos infortunados llaman á su puerta, ¡ Cuántas hay que lloran tiernamente por la enfermedad de un perrito , y miran sin compasión la desgracia de un hombre ! Tal vez se encontrarían personas sensibles que formasen parte de la sociedad cuyo objeto es evitar el mal tratamiento de los animales, y que con la mayor serenidad del mundo dejarán perecer de miseria á sus colonos para engordar perros y caballos.
Se dirá tal vez que en estos casos no hay delicadeza de sentimiento, sino afectación ; mas esto no es exacto. El sentimiento es verdadero, pero está extraviado; porque cuando llega á ufc excesivo refinamiento, se convierte en un refinado egoísmo.
12a.
6fc. Todo sentimiento qjie se limita á una complacencia in
28 FILOSOFÍA ELEMENTAL.
dividual y qne no nos impulsa á un acto nobíe a ios ojos de la razón, es un instinto ciego, egoísta , de que debemos guardarnos. (V. El Criterio, cap. xix xxn. )
LIBRO II.
FACULTAD PRINCIPAL : EL ENTENDIMIENTO.
EL ENTENDIMIENTO EN GENERA!
SECCION le
Objeto del entendimiento
65. El entendimiento es la facultad de conocer. Su objeta ne tiene límites, no se circunscribe á las impresiones de los cuerpos como el sentido, ni á las representaciones internas de ellos como la imaginación , ni á determinadas relaciones de los objetos como el sentimiento ; se extiende á todo lo que? puede ser conocido , y por consiguiente á todo lo que existe ó puede existir.
66. A mas de la materia conocida, debe atenderse á la forrru del conocimiento , ó en otros términos, al modo con que el entendimiento conocedor se refiere á la cosa conocida : esto da origen á la clasificación de los actos intelectuales y á las variar roglas de que son susceptibles. Comenzaremos por ls condición mas universal é indispensable en todos los trabaja! tateles* tóales.
La atención.
67. La atención es la aplicación de la mente á un objeta*
LÓGICA 29 08. El primer medio para pensar bien es atender bien; sin esta condición es imposible adelantar en ningún estudio , porque sin atender no se ejerce debidamente ningún acto del entendimiento.
69. La atención debe ser firme , pero suave ; es necesario evitar el distraerse y el ensimismarse. Conviene trabajar por adquirir la flexibilidad suficiente para pasar de unos objetos á otros , según lo exija el curso de las cosas. Los excesivamente delicados en este punto no pueden ser interrumpidos sin desconcertarse. Ningún trabajo, por serio y profundo que seav debe hacernos olvidar de que somos hombres , y de que vivimos en medio de otros hombres.
70. El secreto para alcanzar una atención firme sin dureza , y flexible sin flojedad , consiste en estudiar con método, en ocuparse de los negocios con buen órden , y cumplir sus obligaciones con ánimo tranquilo y reposado.
71. La falta de método es por sí sola una serie de distracciones ; el desorden en la conducción de los negocios es un manantial continuo de desconcierto, pues llamando la atención hacia muchos lados á un mismo tiempo , la debilita. Las pasiones desordenadas turbin el corazón é imposibilitan al entendimiento para fijarse en objetos diferentes de los que á ellas halagan.
72. Todas las regla* de la atención pueden reducirse á lo siguiente : amor de la verdad ; método en el estudio ; órden en todas las ocupaciones; conciencia pura y tranquila. (El Criterio, cap. n.)
Divisiuu de los actos del entendimiento.
73. Los actos del entendimiento son tres : percepción, juicio y raciocinio.
74. La percepción es el acto con que conocemos la cosa, sin afirmar ni negar nada de ella. Si pienso en un color, sin afirmar que sea débil ó subido, feo ó hermoso, limitándome simplemente á pensar en el color, tendré una percepción.
75. El juicio es el acta (iue afirmamos ó negamos una «osa da otra*
SO FILOSOFÍA ELEMENTAL.
Si no me limito á pensar en el color, sino que afirmo interiormente que es claro ú oscuro, agradable ó ingrato, etc., etc., habré formado un juicio. 76. El raciocinio es el acto con que inferimos una cosa de otra Si , pensando en el mismo color y examinando sus calidades* Infiero de estas los ingredientes que han formado la materia colorante, y el modo con que se los ha combinado, haré u» raciocinio.
LA PERCEPCION.
Definición y división de la percepción y de las ideas.
77. Los objetos , para ser percibidos , deben estar representados en nuestro interior. A esta representación la llamamos idea. El acto con que conocemos la cosa, sin afirmar ni negar nada de ella , se denomina percepción.
78. Conviene no confundir las representaciones del entendimiento con las de la imaginación : estas son una reproducción interior de las sensaciones ; aquellas son de un orden superior, y forman el objeto de las operaciones intelectuales. Si recuerdo un círculo que he visto en un encerado, limitándome á reproducir en mi interior lo que antes veia con mis ojos , aquella tepresentacion interna pertenece á la imaginación ; pero si el círculo se me ofrece como una figura geométrica , cuyas pro* piedades considero , la representación es intelectual. Para comprender la diferencia de estas dos ideas , adviértase crue la simple representación del círculo la tiene el rudo como el geómetra , y que no carecen de ella los mismos brutos. Estos recuerdan también las figuras que han visto ; como el perro la de su amo , el pájaro la del lugar de su nido ; y asi todos ios demás, conforme á sus instintos particulares.
79. La idea considerada bajo diferentes aspectos* se divida en varias «¡lases.
LÓGICA. 31
SO. Idea clara es la que representa con mcidez el objeto ; y decura la que carece de esta calidad.
81. Idea distinta es la que lleva su claridad hasta hacernos discernir las varias propiedades de la cosa; siendo confusa ia que no llega á este punto.
82. Si la idea nos ofrece todas las propiedades de la cosa, se apellida completa ; en el caso contrario , es incompleta.
83. La idea es exacta, cuando las propiedades de la cosa nos las ofrece todas y con entera precisión de cuanto no pertenece á la cosa; y es inexacta, cuando le falta alguna de esta» calidades.
84. Se puede notar que los caractéres de distinta, completa y exacta no son otra cosa que grados de claridad ; porque es evidente que á medida que sea mayor la claridad con que se nos represente un objeto , veremos en él mayor número de propiedades , con mas distinción entre ellas , y con mas separación de todo lo que no le pertenezca.
85. Idea simple es la que no se puede descomponer en otras. Así entre las imaginativas, lo serán las de color, olor, etc., etc., y entre las intelectuales , la de ser : pues á quien no las tenga, no es posible explicárselas con palabras. Idea compuesta es la que se forma de varias simples, y se conoce en que se la puede explicar con palabras. Tal es la de triángulo , que se compone de las ideas de tres rectas unidas y que cierran una superficie; hombre, que consta de las de espíritu, cuerpo, y unión.
86. Idea abstracta es la que representa la propiedad sin inherencia al sujeto; como sabiduría, virtud, hermosura. La concreta es la que la representa inherente al sujeto; como sabio, virtuoso , hermoso.
87. Idea trm versal es ia que conviene á muchos sujetos ; como hombre, que pertenece á todos los hombres : idea individual es la que conviene á un individuo. .
88. Las ideas universales tienen también el nombre de especies y géneros.
89. Especie, ó idea específica , es la que conviene á muchos individuos; como caballo, que conviene á todos los individuos de esta especie.
90. Género , ó idea genérica , es la que abraza muchas especies; como animal, que abraza las de caballo, león» y toda*
32 FILOSOFÍA KLEMBNTAL.
las demás. El género se divide en supremo, ínfimo, y subalterno II supremo es el que no está contenido en otro ; como ser, que es la idea mas universal. ínfimo es el que no contiene á otros como metal. Subalterno es el que está contenido en los superiores, y á su vez contiene á otros; como cuerpo. Claro es que , según sean las diferentes clasificaciones de las ideas , lo serán también las de los géneros. Asi , suponiendo que la idea de reptil nos represente una clasificación de animales , bajo la que solo pongamos las diversas especies de reptiles , el género de reptil será ínfimo ; pero si admitimos una clasificación de serpientes en varias especies, la misma idea de reptil será un género subalterno.
91. La clasificación de un género en varias especies no se puede hacer sin fundarla en algo. Esto se llama diferencia. El género de animal comprende al hombre y al bruto : el fundamento de esta clasificación es el que el hombre es racional, y el bruto irracional. El género, animal, junto con la diferencia, racional, constituye la especie de hombre : el mismo género, con la diferencia, irracional, constituye la especie de bruto. Asi diremos que la diferencia es la idea característica que restringe la genérica á un menor número de individuos.
92. La idea individual se llama singular, cuando conviene á un individuo determinado, como Sócrates; y particular, cuando conviene á un individuo indeterminado , como algún filósofo.
95. Idea colectiva es la que expresa un conjunto de individuos, unidos con algún vínculo; como sociedad, nación, ejército, academia.
94. Idea absoluta es la que no excita por necesidad otra idea ¿orno ser. Idea relativa es la que excita por necesidad otra idea como efecto , la de causa ; padre , la de hijo ; igual , la de otro igual ; mayor, la de menor.
95. Idea esencial es la que es necesaria para el concepto de la cosa ; la accidental , ó modal , es la que no implica esta necesidad. Un hombre, sin alma racional , no es hombre; asi pues ia idea de racionalidad es esencial al hombre. Pero un hombre puede ser sabio ó ignorante , virtuoso ó vicioso , hermoso ó feo , sin dejar de ser hombre ; por consiguiente estas ideas serán accidentales ó modales en el concepto del hombre*
Reglas para percibir bien.
96. La percepción puede ser de objetos reales ó posibles, Cuando se trata de objetos reales, la perfección de la percepción consiste en percibidos tales como son en si. En cnanto á los objetos posibles , la perfección se cifra en percibirlos tales como deben ser, según la materia de que se ocupa el pensador, y las condiciones á que se la sujeta. Esto se entenderá mejo? con ejemplos.
97. ¿ Se trata de un círculo real , por ejemplo , la rueda d© una máquina? La percepción será perfecta si se conoce con exactitud la forma circular de la rueda tal como as, hasta con las imperfecciones de su construcción. Si el círculo de la rueda no fuese perfecto , el percibirle como tal seria una imperfección de la percepción. Si hablamos de un círculo posible , entonces la perfección de la percepción consiste en hacer entrar en la idea de círculo todo lo necesario para la esencia del mismo.
98. De estas consideraciones se infiere que el conocimiento de la realidad es tanto mas perfecto cuanto mas se aproxima á ella ; y el de las cosas en el orden de la posibilidad , lo es tanto mas, cuanto mejor se cumplen las condiciones establecidas en los casos respectivos.
Para percibir bien se deben observar las reglas siguientes :
99. Atiéndase al objeto de que se trata , apartando la consideración de todo lo que no sea él mismo.
100. Si la idea nos viene por medio de palabras, fíjese é ientido de ellas con toda exactitud.
La confusión de las palabras produce confusión en las ideas : enumerables cuestiones se resolverían con mas acierto , ó se evitarían del todo , si se tuviese mas cuidado en fijar el verdac d«ro geni ido de los términos
3a.
101. Auxilíese al entendimiento con desenvolver las facultades mas á propósito para ponernos en relación con el objeto 'ue hemos de percibir.
En la literatura y en las bellas artes , no percibiríamos bien 1 no echásemos mano de la imaginación y del sentimiento.
102. Cuando la percepción se refiere á un objeto simple , conviene aislarle del todo y contemplar su idea, sin mezcla de nada mas.
5a.
i 05. Si el objeto es compuesto, es preciso analizarle y formarse idea clara y exacta de sus varias partes.
104. En el exámen de las partes no debe perderse nunca de vista el compuesto á que se destinan.
Pésima idea se formaría de las partes de un reloj quien, viéndolas por separado , no atendiese al lugar que deben ocu* par en la máquina , y á las funciones que han de ejercer.
7a.
105. Para asegurarse de que la percepción es cabal, será bueno hacer la prueba expresando interiormente con palabras la cosa percibida.
Muy á menudo nos formamos la ilusión de que hemos percibido bien el objeto , aunque no acertemos á expresarlo con exactitud. En general, la poca propiedad de las palabras indica confusión en las ideas.
Podrá haber mas ó menos cultura en el lenguaje , según la educación del sujeto, ó mas ó menos propiedad, según el mayor ó menor conocimiento del idioma , y la mayor ó menor costumbre de hablar sobre aquella materia ; pero ello es cierto
LÓGICA. 35
que cuando el conocimiento es claro y exacto , la expresión lo manifiesta de una manera inequívoca. « Ya lo entiendo , pero no lo sé explicar, » es un gran recurso para la vanidad y la ignorancia.
8a.
*06. Debe evitarse con sumo cuidado la precipitación.
Esta dimana algunas veces de la misma facilidad perceptiva, la que engaña á quien la posee , haciéndole creer que fea vista el fondo de la cosa , cuando no ha pasado de la superficie ; pero con harta frecuencia nos precipitamos, ya por impaciencia natural , ya por pereza , que á su modo es también muy activa cuando se trata de salir pronto del trabajo; ya también por una vanidad pueril que no nos consiente preguntar de nuevo, temiendo desacreditar nuestra perspicacia.
9a.
107, El acto de la percepción no debe estar precedido ni acompañado de nada que pueda hacernos formar un concepto errado.
En los libros y en las cosas encontramos todo cuanto queremos; la preocupación y las pasiones son á nuestro entendimiento lo que es á los ojos un vidrio colorado ; todo io vemos del mismo color del vidrio.
108. Es conveniente mirar la cosa en diferentes tiempos, en diversas disposiciones de ánimo , para asegurarse de que la hemos visto bien.
Esto es una especie de contraprueba excelente para descubrir la verdad. Por la noche , acalorados con la conversación á otras circunstancias , vemos un objeto de una manera ; nos acostamos, dormimos tranquilamente ; con el sueño, el cuerpo descansa, las pasiones se calman, el espíritu se sosiega : ai dispertar, pensamos de nuevo en el mismo asunto; ya nos parece todo variado ; y con harta frecuencia tenemos por un gran disparate lo que por la noche creíamos una medida sumamente tortada.
38 FILOSOFÍA ELEMENTAL
Las enfermedades , los disgustos, las incomodidades, los alimentos, la temperatura, en una palabra , todo cuanto afecta nuestro cuerpo directa ó indirectamente, influye también sobre nuestras percepciones ; por cuya razón es necesario tener siempre en cuenta las disposiciones de cuerpo y de ánimo en que nos encontramos , y hacer como el que se propone formarse dea perfecta de un edificio, que procura tomar diferentes puntos de vista.
14\
109. Si la percepción se refiere á objetos que puedan someterse á experiencia, es conveniente emplear esta piedra de toque.
Tenemos mucha inclinación á convertir en hechos nuestras ideas ; de aqui nacen tantos sistemas extravagantes en las ciencias, y tantos juicios equivocados en el curso ordinario de la vida. El pensamiento no altera los hechos independientes de ói, pero la impaciencia nos induce á dar á las cosas la forma representada en nuestro pensamiento. (V. El Criterio, cap. xhi
Expresión de las ideas y de sos objetos.
i 10. La palabra con que expresamos una cosa percibida se ilama término ó vocablo. Para expresar los objetos, necesitamos tener idea de los mismos ; pero es de notar que la palabra ao expresa la misma idea , sino la cosa representada por la idea. En la palabra mar, no se significa la idea del mar, sino el mar mismo. Asi decimos : el mar está agitado : lo que no es aplicable á la idea.
til. El término común 6 universal es el que expresa una propiedad que conviene á muchos , como sabio ; el singulai es el que expresa una cosa sola , como Platón.
112. Término colectivo es el que expresa un conjunto áe serew , como nación , academia , congreso.
i 13. El término común se divide en unívoco, equívoco, y análogo. Unívoco es el que tiene para muchos el mismo siguíífcado, como hombre. Equivocóos el que tiene signihcaaoá
IÓNICA. 31
diversos, como feon, que se aplica al animar y a un signo ce« leste. Análogo es el que tiene un significado en parte idéntico y en parte diverso ; como sano , que , encerrando siempre una relación k ta salud, se dice del hombre que la posee, del alimento que la conserva, del medicamento que la restablece.
iik. Para abreviar, observaremos que, como los términos, aunque expresen las cosas mismas , las significan mediante las ideas , son susceptibles de varias divisiones , del mismo modo que las ideas. Así se llaman términos universales , genéricos , específicos, individuales, particulares, singulares, colectivos, absolutos, relativos, abstractos, concretos, etc., etc., según expresen ideas de la dase respectiva. Los mismos ejemplos aducidos al tratar de las ideas (77 y siguientes) son aplicables á los términos.
Otras observaciones se pueden hacer sobre los términos • pero no seria este su lugar oportuno.
115. La idease expresa con la palabra : el uso de esta no es solamente para lo exterior, sirve también para lo interior antes de hablar con los demás, hablamos con nosotros mismos; iodos experimentamos esa locución interior con que el espíritu se da cuenta á sí propio de lo que conoce ó siente. Las ideas se ligan con las palabras, y estas son como una especie de registros á que encomendamos el orden y la memoria de las ideas.
116. De esto resulta que jamás será excesivo el cuidado que pongamos en fijar con propiedad y exactitud el sentido de lag palabras , no solo de las que empleamos para los demás , sino también de las que usamos para nosotros mismos. No puede darse á entender quien no se entiende á sí propio; esto último nos falta con mas frecuencia de lo que nosotros nos figuramos .
117. Entre las palabras conviene distinguir las mas importantes, las que son , por decirlo así, el eje sobre que gira la cuestión. En todas las materias nay algún término que descuella entre los demás , cuyo , significado es la clave para resolver toda*, las dificultades. Se le conoce en que expresa el punto principal de la cuestión , y ocurre á cada paso en el curso de la disputa ó del exámen , entrando como sujeto 6 como predsc idí de la proposición que sirve de tema.
FILOSOFÍA ELEMENTA!,
SPHB ACIONES AUXILIARES PARA LA BUENA PERCEPCION
La definición.
Para percibir bien , es muy importante el definir y dividí? bien.
118. La definición es la explicación de una cosa. Su nombre indica su objeto : definir señalar los límites , fines,
i 19. La definición es de dos maneras según que se propone explicar la cosa misma, ó el sentido de una palabra : ia primera se llama propiamente definición de cosa , rei; la segunda >de nombre , nominis.
120. La definición para ser buena debe expresar y explicar todo lo que hay en lo definido , y nada mas. Todo , porque sin esto seria incompleta ; nada mas, porque sin esto lo definido se confundida con cosas distintas.
La definición de la circunferencia es la siguiente : una línea curva reentrante , cuyos puntos distan todos igualmente de uno que se llama centro. Esta definición seria imperfecta si le faltase la palabra reentrante, porque no expresaríamos todo lo que se contiene en la idea circunferencia , y se la confundiría con un arco de círculo.
La definición del triángulo rectilíneo es : una superficie cerrada por tres líneas rectas. Si á esta definición le quito la palabra rectas, será imperfecta, porque no expreso todo lo que está contenido en la idea del triángulo rectilíneo, y así la definición conviene igualmente al mixtilíneo y curvilíneo. Si á la misma definición le añado la palabra iguales, será también imperfecta, porque expresará mas de lo que está contenido en la idea de triángulo rectilíneo en general ; y la definición será aplicable únicamente á los triángulos equiláteros.
Definiremos mal al hombre si le llamamos un compuesto de cuerpo y alma ; porque no diciendo que esta alma es espiri-
taal , no expresamos todo lo que está contenido en la naturaleza del hombre ; y si , por el contrario, decimos que el hombre es on compuesto de cuerpo y de alma virtuosa , habremos expresado mas de lo que está contenido en la naturaleza de la cosa definida ; y la definición convendrá no al hombre en general , sino al hombre virtuoso.
121. Para cerciorarse de que una definición es perfecta, conviene hacer la prueba , aplicándola á la cosa definida, teniendo presente la regla que sigue :
La definición debe convenir á todo lo definido, y á nada mas.
Animal racional , es buena definición del hombre , porque conviene á todos los hombres y á nada mas que al hombre.
Ser viviente , no es buena definición , porque conviene no solo al hombre , sino también á los brutos y á las plantas.
Ser intelectual , la definición no es buena , porque es aplicable Cambien á los espíritus puros.
Animal racional virtuoso, la definición no es buena, porque no conviene á todos los hombres , sino únicamente á los virtuosos.
i 22. La definición puede ser esencial ó descriptiva. La esencial es la que explica la esencia ó naturaleza íntima de la cosa. La descriptiva es la que nos da á conocer la cosa por algunas propiedades distintivas, mas no esenciales. Si conociésemos la naturaleza íntima del sol , la definición en que la explicásemos seria esencial. Ahora, tenemos que contentarnos con una definición descriptiva , diciendo que es el astro cuya luz constituye lo que llamamos dia , que nos ofrece las apariencias de «ales ó cuales movimientos , diurnos y anuos , que está en tal ó cual relación con los domas cuerpos celestes , designando asi varias propiedades, bastantes para distinguir á ese astro de todos los demás, pero que no nos explican su íntima naturaleza
123. El poco conocimiento de la esencia de los objetos hac® que sean muy contadas las definiciones esenciales, y que en la mayor parte de los casos debamos contentarnos con las descriptivas.
12&. Las definiciones que preceden á las cuestiones, deben ger las que basten para indicarnos la cosa de que se trata , y fijar bien el sentido de las palabras que se emplean. La deíi- v mek>n perfecta ha de estar al fin de los tratados, pueg que,
40 FILOSOFÍA ELEMENTAL
debiendo explicar la cosa , ha de ser el resultado de las investigaciones. Querer definir desde luego la cosa equivale á suponer lo mismo que se busca , á confundir la semilla con la cosecha*
125. Con estas observaciones es muy fácil entender el sentido y la razón de las reglas que suelen dar los dialécticos para \a buena definición.
4*.
1 26. Debe ser mas clara que lo definido.
Salta á los ojos que, si su objeto es explicar, debe aclarar la que explica.
127. Lo definido no debe entrar en la definición.
Si lo definido entra en la definición, no se habrá adelantado nada ; pues para explicar empleamos lo mismo que necesita ser explicado. El que definiese la obligación, diciendo que es lo que nos obliga á hacer ú omitir alguna cosa , faltaría á la regla ; pues ignorando lo que es obligación, tampoco sabremos lo que es obligar.
3a.
4$8, La definición debe convenir á todo y á solo lo definido. Esto se ha explicado mas arriba (121).
4a.
129. Debe constar del género próximo y i* ía última dife-» rencia.
Quien definiese al hombre una sustancia racional , faltaría á la primara parte de esta regla , porque el género sustancia no es el inmediato , y sí el de animal. La circunferencia es una curva reentrante : esta definición no es buena , porque la diferencia reentrante no es la última ó característica, pues que también es reentrante la elipse , y no por esto es una circunferencia (120).
130. Algunos encargan que la definición sea breve; y en afecto , con tal que se usen palabras claras , cuantas menos se empleen , mejor ; pero también debe evitarse el escollo , brem me laboro, ob&mrm fio, por amor á la brevedad me hago oscuro.
LÓGICA. 41
151 . Las palabras redundantes, si expresan alguna idea ajena á lo definido , hacen mala la definición , porque expresan mas de lo que hay ; y si solo significan lo que ya está dicho con otro término , son inútiles , y por tanto embarazan cuando no confundan.
152. Terminaré haciendo notar que en las definiciones es preciso guardarse , en cuanto sea posible , da palabras metafóricas ó figuradas en cualquier sentido. En estos casos , \tx imaginación es con demasiada frecuencia un obstáculo mas bie& que un auxilio : la exactitud se ve sacrificada al brillo de una comparación 6 á la ingeniosidad de un contraste.
La división.
155. La limitación de nuestro entendimiento no permite abarcar muchas cosas á un tiempo ; así empleamos el medio de considerarlas por separado , lo cual es preciso no solo cuando las cosas están separadas en la realidad , sino también cuando están unidas , y á veces aunque sean idénticas. Hasta en los objetos simples, distinguimos varios aspectos, á manera de partes, con lo cual se nos facilita la inteligencia de lo que nos seria muy difícil de entender. Así , una de las operaciones mas importantes es la división. 13ft. La división es la distribución de un todo en sus partes, 435. Según sean las partes será la división : cuando sean reales ó existan en la realidad, siendo además separables, será real ó física ; si las partes no son separables , siendo únicamente propiedades radicadas en un mismo sujeto, la división gerá metafísica ; euando sean lógicas ó solo existan en nuestro entendimiento , aunque con fundamento en la cosa , la división gerá lógica.
El hombre está compuesto realmente de dos cosas distintas y separables, cuerpo y espíritu. Dividiendo en estas dos partes al hombre, la división será real. En el hombre hay las propiedades de animal y do racional , pero no hay dos sujetos , porque el que es animal es el mismo que es racional ; dividiendo pues al hombre en animal y racional , la división será
metafísica. En el género de animal están comprendidos los hombres y los brutos, ó sea los racionales y los irracionales ; pero aquí la palabra contener no significa que haya en la realidad un ser compuesto de estas dos partes, ni que encierro estas dos propiedades , pues ni aun es posible por ser contradictorias , sino que la idea de animal puede convenir á diferentes especies. Asi estas partes se hallan únicamente en nuestro entendimiento ; y la división del animal en racional ó rracional será una división lógica.
Si dividimos el triángulo rectilíneo en sus tres líneas , la división será real; porque estas líneas son partes distintas y separables. Si lo dividimos en las dos partes : Ia. figura cerrada , 2a. tres líneas , la división será metafísica; porque, aunque estas dos propiedades sean constitutivas del triángulo > no son separables de manera que la figura cerrada se pueda separar de las tres líneas. Diciendo por fin que el triángulo se divide en equilátero , isósceles y escaleno , la división será lógica , pues aunque no existan ni puedan existir en ningún triángulo estas cosas juntas, hay la idea general de triángulo , aplicable á diferentes especies del mismo género.
136. En la división las partes deben enumerarse todas. Dividiendo el cuerpo humano en carne y huesos , ó en cabeea y tronco, se haría una división incompleta, porque se olvidarían otras partes.
137. En la división, la una parte no debe estar contenida en la otra.
Quien dividiese el orbe en sus partes principales contando entre ellas la Europa, y luego añadiese la España, dividiría mal, porque la España ya está contenida en la Europa. Solo debería hablarse de España cuando se dividiese la Europa en sus partes.
Tampoco seria buena la división del animal , en sensitivo y racional , pues que el ser sensitivo está ya comprendido en el ser animal.
3a.
138. Las partes de la división deben ser de une misma es pecie.
La división del cuerpo humano en sus miembros, como en cabeza , tronco, brazos , etc., etc., no debe mezclarse con la división del mismo en las varias especies de partes, como carne, huesos, sangre, etc., etc.
i 39. En la división debe seguirse el órden natural de las cosas ó de las ideas.
No estaría bien la división de Europa , empezando por Nápoles , saltando luego á Prusia , y siguiendo así un órden contrario al que realmente tienen los países.
La división de viviente en racional ó irracional seria defectuosa , porque se salta por encima de la idea de sensitivo. Asi el viviente se deberá dividir en sensitivo é insensitivo ; y luego el viviente sensitivo ó animal se deberá subdividir en racional é irracional.
5a.
lftO. No se deben hacer demasiadas subdivisiones. Esto , lejos de aclarar, confunde ; para formar idea cabal de los objetos , no conviene reducirlos á polvo.