Curso de filosofía elemental · Unidad 125 de 354
Unidad 125 · CAPÍTULO IV.
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CAPÍTULO IV.
LOS GESTOS ABBITRARIOS Y LA VOZ.
40e tiernos examinado los signos naturales, lenguaje de la sensibilidad; examinemos ahora la palabra, lenguaje de ía razón.
20. Desde luego salta á los ojos que la palabra no es signo natural de la idea, sino arbitrario; así lo prueba el que muchas veces no hay semejanza entre esta y aquel ; y lo confirma el que una misma idea está expresada en diferentes idiomas por palabras muy diferentes. Domus , maison , house , casa , son palabras que no se parecen, y no obstante significan una misma idea.
Siendo la palabra un signo arbitrario, su significación depende de que así lo ha establecido una causa libre. En el origen ia palabra ha sido comunicada por Dios al hombre (V. Ideología pura, cap. xvi y xvh ); después, las necesidades, el estado de instrucción , los climas y otras circunstancias han modificado el lenguaje.
21. El hombre puede también ligar sus ideas con gestos arbitrarios. La afirmación se expresa con una inclinación de cabeza , y con la palabra sí : lo primero se llama lenguaje de acción ; lo segundo, lenguaje hablado ó simplemente lenguaje. Una serie de expresiones enlazadas entre sí en el lenguaje de acción sin acompañarlas con palabras, constituye la pantomima, así como en el lenguaje hablado forma*el discurso.
22. Comparando la utilidad de estos signos se nota que la de la palabra es mucho mayor que la del gesto. La voz se presta á inflexiones y combinaciones que el gesto no puede imitar : la diferencia entre estos dos medios se echa de ver en los sordo-mudos. Además el gesto se dirige á la vista, la palabra ai oido ; una distracción de la mirada hace perder el hilo del discuro ; la falta de luz imposibilita la conversación. Por donde se muestra cuán sabiamente está dispuesto el que para la expresión de las ideas y de los afeccoa tengamos el órgano de la voz.
23. El aire arrojado de los pulmones con cierta fuerza produce un sonido ; y este , modificándose de varias maneras s
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constituye la voz y la palabra. Una espiración fuerte produce an ruido sordo , algo mayor que el de la ordinaria ; mas para que se llame voz se necesita la sonoridad que resulta de la vibración de los órganos por donde pasa el aire. Cuando suspiramos , arrojamos el aire con fuerza ; pero no hay la sonoridad necesaria para la voz : si el suspiro le acompañamos de / ah! entonces hay voz.
24. Es de notar que los movimientos de inspiración y espiración del aire se ejecutan independientemente de la voluntad ; pero el movimiento especial necesario para la formación de la voz está sujeto al libre albedrío , salvo el caso excepcional del ronquido en ciertas enfermedades y en el sueño. Se conoce el fin de esta diferencia considerando que la respiración es necesaria para la vida , y de consiguiente debemos tenerla siempre : si para ello fuese preciso un acto de voluntad , deberíamos estar continuamente atentos á la respiración , so pena de morir ; el sueño causaria la muerte ; pero la voz solo nos sirve para nuestras relaciones con los demás seres, y por tanto debe estar á nuestra libre disposición para emplearla ó no según nos convenga.
25. Arrojado de los pulmones el aire pasa por la traquearteria y llega á la laringe ; la que , como formada de cartílagos elásticos , le da un movimiento vibratorio de que resulta el sonido. Hasta aquí solo tenemos la voz , en la que suena una vocal mas ó menos clara según la posición de las partes de la boca. De la combinación de estas posiciones resulta la palabra con su asombrosa variedad.