De Fuerteventura a París · Sección preliminar
Preliminares y primeros sonetos de Fuerteventura
Texto completo de esta unidad literaria, reunido aunque el lector la divida en 1 tramo técnico para mejorar el rendimiento.
DE FUERTEVENTURA A PARÍS
DE rUERTEVENTURA A PARÍS
Diario íntimo de confinamiento y destierro vertido en sonetos por
PARIS
EDITORIAL EXCELSIOR
42, BOULEVARD RASPAIL
Copyright by, Editorial Excelsior ig25
A don Ramón Castañeyra, de Tuerto Cabras, en la isla canaria de Fuerteventura.
\Ay, mi querido amigo, cuanto viva mi alma y en la forma que viviere, vivirá en ella, hecha hueso espiritual o roca espiritual de sus huesos o sus rocas espirituales, esa bendita isla rocosa de Fuerteventura donde he vivido con ustedes, los nobles majoreros, y con el Dios de nuestra España los días más entrañados y más fecundos de mi vida de luchador por la verdad !
Usted, su venerable padre Don José, sus hermanos, nuestro buen párroco de Puerto Cabras, Don Víctor San Martín, mi posadero Don Paco Medina, el excelente Don Pancho López, espíritu zumbón y crítico, los amigos todos de la inolvidable tertulia cara a la mar que sonríe a nuestras trágicas flaquezas, ustedes saben todo lo que ahí
viví. Y ustedes saben cómo el día de mi liberación merced a la generosidad de la noble nación francesa, que me está dando aquí, en París, libertad y dignidad, dejé esa roca llorando. Es que dejaba en ella raíces en la roca y raíces de roca.
Les prometí a ustedes volver a esa isla y si Dios, el de mi España, me da vida y salud, volveré. Volveré con el cuerpo, porque con el alma sigo ahí.
Les prometí a ustedes también escribir — «para siempre», como dijo Tucídides — el relato de mi cautividad en esa bendita isla y hablar de ella, de ese «tesoro de salud y de nobleza» . Lo he de hacer. Y haré aquel libro de que le hablé y que se titulará : Don Quijote en Fuertev entura, Don Quijote en camello a modo de Clavileño. Mas por hoy, y como es cosa, que, por ser de combate, urge más, publico los sonetos que ahí escribí, a cuyo parto asistió usted, precedidos de los que había escrito antes de salir de la península y seguidos de los que luego me han brotado aquí, en París.
Y es justo que sea el nombre de usted el que primero vaya en cabeza de este libro doloroso, ya
DE FUER TE VENTURA A PARIS
que usted fué el verdadero padrino de esos sonetos, el primero que los conoció, el que los recibió todavía lívidos del parto cuando lloraban el trágico primer llanto y hasta asistió usted a la gestación de algunos de ellos.
Así resulta este mi nuevo rosario de sonetos un diario íntimo de la vida íntima de mi destierro. En ellos se refleja toda la agonía — agonía quiere decir lucha — de mi alma de español y de cristiano. Como todos los feché al hacerlos y conservo el diario de sucesos y de exterioridades que ahí llevaba, puedo fijar el momento de historia en que me brotó cada uno de ellos. Otros son hijos de experiencia religiosa — alguien diría que mística — y algunos del descubrimiento que hice ahí, en Fuerteventura, donde descubrí la mar. Y eso que nací y me crié muy cerca de ella-
Podrá decírseme, como ya se me dijo cuando publiqué mi Rosario de sonetos Uricos^ que he debido seleccionarlos y no darlos aquí todos. Pero me cuesta decidirme a una selección de cosa propia. Ni me gustan las selecciones ajenas. Huyo de las selectas o églogas.
Alguna vez un buen verso salva a un soneto malo y aunque se haya dicho aquello de honum ex integra causa, malum ex qualunque defectu, «bueno por lo entero, malo por cualquier falta», creo que hasta lo malo ayuda a comprender y sentir mejor lo bueno- ¿Y sé yo, además, si a los otros les ha de parecer lo mío como a mí me parece ?
¿Que por qué no he dicho en prosa lo que aquí digo en verso? Carlyle, en la crítica que escribió sobre las Corn-law Rhymes — ^en 1835 — decía : «Si el pensamiento interior puede expresarse hablando en vez de cantando, que haga lo primero, sobre todo en estos días inmusicales. En todo caso, si el pensamiento interior no canta por sí mismo, ese cantar de la frase exterior es algo de tono y timbre falsos de que podemos dispensarnos» Pero aparte de que no es fácil determinar qué sea y dónde comience y dónde acabe el canto y que la música del lenguaje, del pensamiento, no es la de los versos cantables, hay pensamiento que debe, por razones didácticas, verterse en verso. Así, la poesía gnómica o sentenciosa, muchos
refranes, recetas, etc. Es un medio de dar resistencia y permanencia a un pensamiento.
Por otra parte, ¡ qué intensidad de emoción no alcanza un sentimiento cuando se logra encerrarlo en un cuadro rígido, en una forma fija, cuando se consigue hacer un diamante de palabras con sus catorce facetas lisas y brillantes y sus cortantes aristas !
Pero no he de hacer aquí preceptiva. Los sonetos se defenderán a sí mismos y por sí mismos.
Sólo me resta enviarle, desde y a través del Atlántico, un largo y ancho abrazo y abrazar en usted a todos mis amigos de esa fuerteventurosa isla y a la isla misma.
París, 8 de enero de 1925.
Añoso ya y tonto de capirote, aburrido de tan largo jolgorio j una tarde pensó Don Juan Tenorio divertirse en hacer de Don Quijote.
Después de siesta se rascó el cogote, se ajustó más ceñido el suspensorio, mandó a Ciutti copiar el relatorio y puso al manso Rocinante al trote.
Mas al sentir la no ligera carga el p oh re bruto, enjuto de sudores, tropezó luego, se tendió a la larga,
renunció a la victoria y sus honores y tuvo allí Don Juan, mozo de adarga, que aligerarse haciendo aguas mayores.
Este primer soneto lo escribí antes de sacarme deportado de mi casa.
Bien se entiende que el tonto de capirote a que se alude es el Marqués de Estella, Miguel Primo de Rivera. El cual parece que no se ha querido dar cuenta de lo que quiere decir tonto. Porque en una u otra forma se ha declarado a sí mismo incompetente. Pero tonto quiere decir otra cosaTonto quiere decir que aunque desde joven se hubiese dedicado al estudio, en vez de correrla tomo un señorito frivolo, nunca habría llegado a saber nada bien ; tonto quiere decir tonto o sea defectivo de entendimiento. Eos discursos, las cartas, los escritos, las notas oficiosas del supuesto Dictador revelan la más trágica tontería. Y no es que los improvise y haga de prisa y corriendo. El hombre avisado hasta improvisando dice cosas de sustancia. Eos tópicos, las ramplonerías, las frases hechas, las metáforas — todo ello del común acervo — del Marqués de Estella son el más terrible cargo contra un Ejército que ha podido soportar a tamaño botarate y que le ha creído hasta elocuente o por lo menos ingenioso.
Lo del suspensorio, aplicado al Directorio, a la tropilla de generales que se prestaron a encubrir a ese tonto, no es cosa mía. Lo que hice fué ponerlo en circulación.
Conviene recordar que en España no se ha publicado jamás un Manifiesto tan grosero, tan insultante para la nación, tan bochornoso como el que firmó el 13 de setiembre de 1923, día del golpe de Estado, Miguel Primo de Rivera, capitán general de la cuarta región.
En él se hablaba, a nombre de los militares, de «nuestra moral y doctrina»; de «el que no sienta la masculinidad completamente caracterizada», lo que revela una sensibilidad, no mentalidad, de toro, caballo semental, garañón, carnero o macho cabrío, pero no de hombre; de «los de nuestra propia profesión y casta» y se restablecía la forma más vil de la Inquisición.
El trágico botarate se ha confesado alguna vez incompetente, ambicioso y soberbio, pero de buena fe. Y no es así. Ni incompetente, sino tonto ; ni ambicioso, sino bullanguero ; ni soberbio, sino grotescamente vanidoso. Y de mala fe, de muy
mala fe y recomido por bajas y viles pasiones. Con gatitos en la barriga, como dicen en su tierra.
¿Conque ihan a barrerte? Pura coba. Lo que hacen es ponerte roja y gualda de rubor y de bilis, que en la espalda te están, España, dando la gran soba.
Y si fueses al menos la Caoba con su gobierno de bajo la falda, harías que pusieran por guirnalda en lu sombrero de guión la escoba.
Nada de aquellas recomendaciones del régimen antiguo, el del embudo; ved al macho, señor de las legiones,
como bajo un fanal rie desnudo y ante el pueblo se rasca los calzones y el pueblo mira, por mordaza, mudo.
Famoso se hizo el caso de la ramera, vendedora de drogas prohibidas por la ley y conocida por la Caoba, a la que un juez de Madrid hizo detener para registrar su casa y el Dictador le obligó a que la soltase y renunciara a procesarla por salir fiador de ella.
Cuando el caso se hizo público y el Rey, según parece, le llamó sobre ello la atención, se le revolvió la ingénita botara tería, perdió los estribos— no la cabeza, que no la tiene — y procedió contra el juez tratando de defenderse en unas notas en que se declaraba protector de las jóvenes alegres.
Aquellas notas han sido uno de los baldones más bochornosos que se han echado sobre España, a la que el Dictador ha tratado como a otra ramera de las que ha conocido en los burdeles. Se ha complacido en mostrar sus vergüenzas y en sobárselas delante de ella.
Los que clamáis i(¡ indulto !)) id a ¡a porra que a vuestra triste España no me amoldo ; arde del Santo Oficio aún el rescoldo y de leña la envidia lo atiborra.
No he de ir cual carnero con modorra de esa sucia bandera bajo el toldo a soportar al general Bertoldo harto de retozar con una zorra.
Pus en el corazón y en la mollera serrín guarda esa taifa de cretinos auto-brutos. ;Ya cruje la escalera l
Y ellos se tambalean, pues los vinos nacionales — no sirve la solera — no cambian en leones los cochinos.
Llegué a Fuerteventura, donde fué ya escrito
este tercer soneto, el 10 de marzo de 1924, después
de diecisiete días de haberme arrancado de mi
hogar, días que pasé entre Cádiz — ciudad a la que quiero olvidar — , la navegación, unas horas en Tenerife y ocho días en Las Palmas de la Gran Canaria. En Fuerteventura me enteré de que había cuitados que pedían mi indulto cuando se me deportó, sin preceder expediente ni proceso alguno, por «acuerdo del Directorio», según se me comunicó y sin declararme razón ni motivo, como todavía hoy no me lo han declarado.
Lo del Santo Oficio y la leña, de la envidia se refiere a la invitación que en el horrendo Manifiesto se hacía a denunciar, añadiendo : «Garantizamos la mas absoluta reserva para los denunciantes, aunque sea contra los de nuestra propia profesión y casta, aunque sea contra nosotros mismos, que hay acusaciones que honran.» No se sabe si al acusador o al acusado.
Y cuando Don Luis Silvela, gobernador que había sido de Madrid y Alto Comisario de Marruecos, denunció que del dinero procedente de la tolerancia del juego prohibido por la ley iba una parte al Gobierno civil de Barcelona, estando encargado de éste el tenebroso general M. Anido y
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con parte del cual dinero se dice que se pagaba a los asesinos a sueldo que asesinaron entre otros al abogado, diputado a Cortes y paralítico Don Francisco Layret, no se sabe qué clase de garantías se dió a esa denuncia- Porque la de la reserva es el medio de no aclararlaEs, no ya trágica tontería, sino algo peor, el que un Dictador prometa garantizar reserva en acusaciones contra él o sus cómplices. Aquí su amo, pues el pobre Primo no era sino un monigote en manos del otro, el macho de los junteros.
Lo de «auto-brutos» alude a una de las más divertidas bertoldadas del Ganso Real — o sea el Primo — , que habló de los «auto-intelectuales». ¿Qué querría decir? ¿Los intelectuales que van en auto?
Lo de los «vinos nacionales», a otra de sus bertoldadas, y es cuando dijo que hay que ser alegre, pero con vinos nacionales. Lo que quiere decir cómo entiende la alegría el muy botarate. Aparte de que actuaba de comisionista de vinos de Jerez y la Rioja.
Cuando pasen los años y nuestros nietos lean
todo esto se sonrojarán de que hayamos podido tolerar en calma semejante baldón. Nunca fué una madre abofeteada, insultada, escupida, escarnecida y mofada por un hijo como España lo ha sido por Primo de Rivera. Aunque, ¿es eso hijo? ¿Puede eso tener madre?
Mientras cae el baldón sobre ti, España, con el silencio de la nieve, dora tu viejo sol en cada vieja aurora Credos, la vieja cumbre de tu entraña.
¿Por qué, Señor, persigues con tal saña a esta pobre familia pecadora que ríe llanto al par que risa llora del charco al borde, quebradiza caña?
Pobre madre infeliz que te quedaste peor que sin tus hijos, de madrasta de los de aquel que los llevó al descaste.
¿no oyes acaso lo que llaman casta les castizos? ¡Qué caro lo pagaste! ¿Cuándo susurrarás, (uSeñor, ¡ycrhastah?
Castizo, que es un término de origen puro y noble, ha llegado a significar, por el equívoco chulesco, de taberna, de timba y de burdel, algo denigrante. Es algo así como caballero. Toda persona honrada tiene que rechazar el honor de los Caballé ros, el honor de lance que lleva a los lances de honor.
Eslabonado con a; que viene el Cocoln otra vez lo de (.(¿quién mató a Mecofü^ y es porque el pánico ha vuelto al muñeco sobre fondo de memo en forma loco.
Triste y agazapado está en el foco de la podre, prestando oído al eco, que no sirve querer hacerse el zueco por tontería o tal vez por descoco.
Busca el triste salvarse en el enroque, mas ni hay torre que pueda serle roca ni sirve al Corazón de la Alacocque,
que cuando al fin su San Miguel le toca ¡recuerdo de la abuela l es el disloque y tiembla el belfo de la austriaca boca.
A la frase gallega de «¿quién mató a Meco?», y que recuerda el argumento de Fuenteovejuna, la dió aire Don Kugenio Montero Ríos, el de la difusión de las responsabilidades. Cuando vi la última vez a Don Alfonso XIII, me dijo, entre otras cosas, que ya notaba cómo pedía yo que se depurasen las responsabilidades por el desastre de Annual, por la santiagada del general Silvestre — «¡ole los hombres!» — , y añadió : «Sí, sí, deben depurarse todas y las de todos, incluso las mías, si me alcanzasen.» Trataba, con su característica doblez, de desarmarme. Y luego ayudaba al golpe de Estado para impedir que se llegase a depurar la responsabilidad — la mayor de todas — que en la disolución moral y en el derrumbe de España le cabe.
El «Corazón de la Alacocque» alude al culto jesuítico 5^ pagano del llamado Sagrado Corazón de Jesús y a aquella dicha Gran Campaña Social que patrozinada por la Compañía de Jesús — entraba en ella Judas — tuteló Don Alfonso para tener que cortarla luego y rogar, como a mí me rogó, que no se hablase de ella más.
«Su San Miguel» es el día de San Miguel, 29 de setiembre, en que en el año 1868 — cumplía yo cuatro años — se echó de España a la pobre doña Isabel II, abuela de Don Alfonso.
«La austríaca boca...» Don Alfonso no es tanto un Borbón como un Austria, un Habsburgo, de la casta de Carlos II el Hechizado.
((¡Hay que aislar — dijiste — al pesimista!* para seguir viviendo del embuste, siempre temblando que llegue el ajuste de cuentas ron el corte de la lista.
MIGUEL DE UXAMUXO
Que si el abuelo de la gran conquista fué ascético y gotoso a dar en Yuste un deportista, en cambio, de tu fuste de un circo ha de rodar sobre la pista.
Almohada te da el juglar Caobo de la ciudad alegre y confiada — el Caobo no es sino un estrobo
en busca de tolete — con la espada de Bernardo abrazado como un bobo puedes dormir tranquilo en esa almohada.
«Hay que aislar a los pesimistas.» He aquí una frase de Don Alfonso, digna de su Ganso Real — un ganso que hace, como' el pavo real, la rueda — Primo de Rivera. Que si las de éste son bertoldescas, las de su rey son cacasénicas. Por lo demás, no sabe lo que quiere decir pesimismo 3^ es como aquel médico que recetando dieta láctea a un enfermo llamó pesimista al compañero que le dijo que con esa dieta se le moriría más pronto. Su optimismo suele ser de un género de niño pre-
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COZ de cerca ya de los cuarenta años que lee a Julio Verne y cree que «hoy las ciencias adelantan que es una barbaridad», texto que tanto él como su ganso real deben de tenerlo en su escogido repertorio castizo.
Sabido es que Don Jacinto Benavente escribió una comedia que se titulaba La ciudad alegre y confiada. No sabemos si alegre con vinos nacionales o con drogas-
Al i'crse aislado nuestro gran Felipe, ¿a quién diréis que reclamó en auxilio? Al cura de las timbas, a Basilio Alvarez, más famoso que la gripe.
¿O se trata tal vez de que le equipe para el día cercano del exilio o le prepare algiin castizo idilio sin miedo a que la brisa le constipe?
Con su zarpa heñirá la Unión Patriótica ese abad convertido en alcahuete y de esa España alegre y estrambótica
con escoba de espadas, mango un brete, barriendo el poso de cultura exótica nuevos nos dejará en un periquete.
Este soneto lo escribí al leer la noticia de que Don Alfonso había recibido en audiencia al ex abad Basilio Alvarez, tan conocido y no en sacristías, y que escribía en La Zarpa, de Orense, sus zarpazos.
¡Oh, fuerteveniurosa isla africana, sufrida y descarnada cual camello, en tu mar compasiva vi el destello del sino de mi patria ! Mar que sana
con su grave sonrisa más que humana y cambia en suave gracia el atropello con que un déspota vil ha puesto el sello de la loca barbarie en que se ufana.
Roca sedienta al sol, Fuertev entura, tesoro de salud y de nobleza. Dios te guarde por siempre de la hartura,
pues del limpio caudal de tu pobreza para su España celestial y pura te ha de sacar mi espíritu riqueza.