De la educación popular · Sección preliminar

Preliminares

Texto completo de esta unidad literaria, reunido aunque el lector la divida en 5 tramos técnicos para mejorar el rendimiento.

DÉLA

EDUCACIÓN

POPULAR.

Y"**

DE U

EDUCACIÓN

POPULAR,

por

Dr^. SARMIENTO,

MIEMBRO DE LA UNIVERSIDAD DE CHILE,

DEL INSTITUTO HISTÓRICO DE FRANCIA, DE LA SOCIEDAD

BE PROPESORES DE ENSEÑANZA PRIMARIA DE MADRID I PRIMER

DIRECTOR DE LA ESCUELA NORMAL

DE SANTIAGO.

SANTIAGO:

IMPRENTA DE JULIO BELIN I COMPAÑÍA.

4849.

Sr. v. Manuel Monttv

Mi (Ustigguido amigo : ,

Al íibandop^r al publico el contenido de lo» manuscritos que de tiempo atrás conoce U.„ permítame que recuerde que el pensamiento, el estímulo, i el objeto de mi viaje a Europa nacieron de U. Mia ha sido la ejecución ; i harto satisfecho quedaría, si los estudios que emprendí i presento en cierto orden sobre Instrucción Primaria, bastasen a aclarar las dudas que en 1845 lo hacian vacilar para echar las bases de la lejislacion de punto tan interesante.

Asociando mi humilde nombre al suyo, no hago mas que continuar en la escala que me corresponde, la obra que nos propusimos en 1841 , i que no hemos dejado de avanzar hasta este momento* Comunes nos fueron los ensayos, comunes los deseos de acertar. De U. venia el pensamiento político ; mia era la realización práctica. Este libro, si es lo que U. me pedia, es pues la obra de ambos.

OSO

No presté menos atención a las cuestiones de inmigración que me encargó examinar, i cuyos resultados presentara en mayor volumen aun, si condujera a su propósito una publicación ordenada.

He terminado este trabajo con el proyecto de lei presentado a la Cámara por U. Crei al hacer-: lo que este era su lugar, puesto que lo que precede no son sino los antecedentes.

Quedo de U. afectísimo amigo.

D. F. Sarmiento.

UVFORHE

PRESENTADO AL MINISTRO

DE INSTRUCCIÓN PUBLICA.

Santiago , Marzo 8 de 1 84a.

En 1841 i antes que la Escuela Normal de Instrucción Primaria fuese fundada, solicité del Ministerio del ramo autorización para trasladarme a Europa con el objeto de inspeccionar los establecimientos del mismo jénero, creyendo con este paso obviar las dificultades i desaciertos que podrianproducir en la práctica los conocimientos teóricos, únicos con que entonces contaba para el desempeño de las funciones de Director de la Escuela Normal que el Gobierno se proponía encomendarme. El señor Ministro Montt a quien me dirijí, sintió, sin embargo, que era premiosa la necesidad de dar principio cuanto antes a la enseñanza, juzgando oportuno diferir mi deseada escursion para cuando los resultados de la fundación de la Escuela Normal estuviesen, aunque fuese imperfectamente, asegurados. En 1845, terminado el primer curso normal, obtuve del Gobierno recomendación oficial para que el Encargado de Negocios de Chile cerca del Gobierno de Francia, el señor don Javier Rosales, interesase a las autoridades de aquel pais hacia el logro de mi empeño. Mi

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presentación al señor Guizot i la nota orijinal que acompaño del Inspector Jeneral de la Universidad de Francia i Vice-Rector de la Academia de París, en que ordena al • Director de la Escuela Normal de Versalles i a los Directores de las escuelas municipales de París "darme todas las noticias i datos necesarios para que me forme idea de los diversos métodos de enseñanza en uso," fueron las primeras manifestaciones del empeño del señor Rosales para hacer efectiva la recomendación del Gobierno de Chile a este respecto.

De mi inspección de la Escuela Normal de Versalles di en 1846 cuenta a la Facultad de Humanidades, la cual se digno con fecha 20 de Abril de 1847 acusarme recibo de los documentos que acompañaban mi esposicion, indicándome en términos honrosísimos para mí , la importancia i oportunidad de ellos.

Durante mi residencia en París continué examinando la enseñanza primaria, ya en los establecimientos municipales, ya en algunos particulares que gozaban.de merecida reputación. Entre estos últimos encontré el de M. Maurin, autor de un sistema apenas conocido en Francia i para cuya adopción hizo M. Cormenin en 1847, moción en la Cámara de Diputados. Recomendado eficazmente por M. Tissot déla Academia francesa, obtuve de M. Maurin los pormenores de su método, el cual responde al parecer a todas las cuestiones que hasta hoi embarazan la transmisión de los conocimientos rudimentales. M. Maurin, por un medio mecánico hasta cierto punto, cree haber conseguido desenvolver la intelijenciadel alumno, enriquecer, su memoria de datos preciosos, i despertar la facultad de pensar, sirviéndose como accesorios e instrumentos para obtener tamaños resultados, de la lectura, escritura, ortogra-

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fia I análisis gramatical los cuales ejercita el educando en una sola lección. Así, cuando yo examinaba las clases i encontraba niños que no sabia» leer lo que escribían, M. Maurin se esplicaba en estos términos. " No importa : unos aprenden primero a escribir, otros a leer; al fin todos concluyen por saber estos rudimentos con seguridad i perfección. La lectura es un medio, pero no el fin de la enseñanza , que lo es la materia que se lee, las ideas o los hechos contenidos en la lección, cosa tan descuidada por los sistemas conocidos, los cuales consagran todos sus esfuerzos a la tarea material de leer i escribir, sin que la intelijencia tome parte en este trabajo puramente de los ojos y de las manos,"

El sistema Maurin requiere, por otra parte, tan pocos utensilios, están sencillo i comprensible en sus elementos, i tan seguro en sus resultados, que creo vale la pena de ponerlo a prueba en la Escuela Normal, la cual solo debe ser un anfiteatro de esperi mentación.

Una parte de la enseñanza había, empero, sobre la que no podía prometerme hallar en Francia luz alguna. Hablo de los métodos de lectura aplicables al idioma español, la recta pronunciación de los sonidos que componen el idioma, i el estado de las ideas con respecto a la ortografía del castellano. Para estudiar estos puntos pasé a España, i autorizado por el señor Gil de Zarate, entonces Ministro de la instrucción pública, según la nota circular que adjunto, pude acercarme a los establecimientos principales i cosechar en ellos los escasos conocimientos que ministraban. Mis conexiones con algunos literatos me sirvieron mejora este respecto. El señor don Buenaventura Aribau, redactor de la Revista de España e Indias, se dignó comunicarme un método de lectura inédito , ideado por él i que parte

— 4 — del mismo principio que mí sistema gradual ; aunque menos perfecto en sus detalles, ya fuese porque aún no estaba preparado para ver la luz pública, ya porque no ejerciendo eomo profesión la enseñanza r el autor no podia preveer todos los casos que ofrecen dificultad a los principiantes. Una reforma, sin embargo, admite mi método i que adoptaré del sistema del señor Aríbau. En cuanto a la ortografía del castellano i cuestiones que dicen relación a ella, he adquirido conocimientos que puedo llamar completos, i bastarán, si no me engaño, a fijar las ideas a este respecto. Debí al señor Hartzenbuscb, bibliotecario real en Madrid, el que se me proporcionasen en la biblioteca de su cargo las impresiones i manuscritos de los siglos XV, XVI i XVII para esclarecer varias dudas o comprobar mis aserciones, i pocos dias después de mi salida de España, el Tiempo publicó una serie de artículos en que esponia yo "las razones que había tenido la Universidad de Chile para dar un paso adelante en la reforma ortográfica iniciada por la Academia de la lengua." Sobre el valor de las letras romanas, sus -verdaderos nombres i pronunciación lejítima, obtuve mas tarde en los Estados-Unidos deboca de M. Kraitsir, un sabio filógolo húngaro, revelaciones importantes que servirán para fijar irrevocablemente las ideas sóbrela nomenclatura de las letras adoptada por la Facultad de Humanidades, la cual, ademas de ser conveniente i lójica, reúne el mérito de estar fundada en los principios que han servido de base a la formación del abecedario que M. Kraitsir ha restaurado a su verdadera organización, profundamente filosófica. También en Alemania encontré puesto en práctica un sistema de enunciación de los sonidos, que conformándose con la sanción de la Facultad de Humanidades, corroboraba el método gradual por ella adoptado. En fin,

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para no economizar medio de instrucción, páseme en contacto con la Sociedad Literaria de Profesores de Instrucción primaria de Madrid, a la que tengo el honor de pertenecer ; bien que por la humildad de la condición de los maestros de escuela en España, esta sociedad no goce de mayor prestijio.

En Jénova, donde las huellas de la República se conservan frescas aun por la multitud de establecimientos de educación i beneficencia, la riqueza asombrosa de sus dotaciones, i el interés que inspira todo lo que al bien jeneral conduce, visité los establecimientos de lunáticos, de ciegos, de sordo mudos, &c. ; i aunque no haya hecho sobre estos ramos estudios serio?, por temor de estender demasiado la esfera de mis observaciones, creo que deben formar parte estas especialidades de un sistema jeneral de enseñanza popular. Después de varias escursiones en Italia, estrañas al asunto de que por ahora me ocupo, me dirijí a Prusia, el pais como es sabido, mas afamado por la organización oficial de la instrucción pública. M. Dieterici, jefe de la oficina de estadística, a quien iba poderosamente recomendado, me presentó al Ministro de Instrucción pública, quien se dignó recibirme con muestras estremadas de atención, debido esto principalmente a la alta idea que del Estado de Chile se tenia formada i que corroboraba mas i mas el objeto que me aproximaba a él; pues en aquel conato de buscar los medios de mejorar la instrucción pública, encontraba nuevas pruebas del buen espíritu que presidia los destinos de la república, mui en contraste con el aspecto de desorden, atraso i barbarie que dejaban ver otras secciones americanas. La carta autógrafa que acompaño i la circular adjunta, mostraran a V. S. que no me escasearon allí tampoco las facilidades de inspeccio-

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nar los tan celebrados establecimientos de educación de la P rusia.

En Holanda obtuve, por medios menos oficiales, iguales resultados ; i a mi regreso a Francia, satisfechos mis deseos en lo que respecta a la enseñanza primaría, pude estenderme a otros ramos, que sin salir de la esfera de la educación popular, constituyen por el contrario su base mas solida. La educación de las mujeres atinjo también mi atención en Francia i Alemania, si bien en este último pais, ni la lei ni la costumbre establecen diferencia alguna para la igual repartición de la instrucción. M. Levi Álvarez, autor de una larga serie de libros de educación, muchos de los cuales han sido traducidos en todos los idiomas, dirije en París un establecimiento de señoras que ha producido resultados sorprendentes. No me ha sido de corto auxilio oir con frecuencia sobre educación femenil a Mme Tastu, célebre poetiza francesa i autor de tratados admirables de educación. También en los Estados-Unidos pude inspeccionar escuelas normales de mujeres, en las que el estudio de las matemáticas, la anatomía i la botánica, tenían un lugar preferente.

De algún tiempo a esta parte las doctrinas socialistas desdeñadas por las ideas dominantes, como sistema de organización social, habian arrojado en sus detalles nociones de que el espíritu publico sin advertirlo se dejaba penetrar, i que han dado oríjen a una multitud de aplicaciones prácticas de una ventaja incontestable. Pertenecen a este número las Cunas Públicas, en que jeneralizando a la so» ciedad el sistema seguido en las casas de espósitos , se crian los niños desde su nacimiento hasta la edad de diez i ocho meses; i las Salas de Asilo, la mas bella, la mas útil i la mas fecunda en resultados morales de todas las institucio-

— 7 — nes modernas. Una de las señoras fundadoras de una Cuna en Paris i Dama Inspectora de una Sala de Asilo, fué el amable guia que tuve para introducirme provechosamente en aquellos interesantes establecimientos. Las Cunas nos interesan vivamente en América, por cuanto a merced de medios intelijentes e hijiénicos aplicados a la crianza de los párvulos, se salvan millares de existencias que sacrifica la ignorancia de las madres, o la falta de recursos ; i nosotros que tanta necesidad sentimos de un rápido aumento de población, hallaríamos en el establecimiento de las Cunas un medio seguro de duplicar la que nace en nuestro territorio mismo i se estingue a poco de haber pisado los umbrales de la vida. Pero las Salas de Asilo tienen un alcance mas estenso. La moral del niño se forma allí en aquellos patios en que reunidos centenares de ellos, bajo la vijilancia apenas necesaria de mujeres intelijentes i solícitas, se abandonan a la movilidad de su edad, corrijiendo por lá influencia de la masa sobre el individuo, los vicios de carácter que dejan desenvolver los mimos o la inesperiencia materna, el aislamiento i la soledad del hogar doméstico, las propensiones orgánicas, o el abandono, en fin, en que los hijos de los pobres quedan, en. las horas consagradas al trabajo por las madres. Durante los cuatro años en que los niños pueden permanecer en las Salea de Asilo, i por medios que tienden a desarrollar la intelijencia, mantener despierta la atención i adornar la memoria, aprenden a leer, escribir, contar i cantar; puesto que el canto auxiliado por ejercicios i movimientos jimnásticos, es allí el medio de dar precisión i agrado a la enseñanza. Por limitado que sea el aprovechamiento de estos estudios, el niño sale para la escuela primaria, educado, moralizado i desembarazado de las dificultades que rodean el aprendizaje de los primeros rudimentos.

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Las Salas de Asilo, por otra parte, confiadas al Instinto maternal de las mujeres, dirijidas e inspeccionadas por señoras, producen ademas resultados sociales del mas alto carácter, interesando a las mujeres de las clases superiores en la cosa pública, de que nuestras costumbres las tienen apartadas, i poniéndolas en contacto con las madres de las clases abyectas, cuyas miserias aprenden a conocer. M me Gresier perteneciente a la aristocracia del Faubourg Saint Germain, guiada por un sentimiento de esquisita delicadeza, llevaba, durante losdias de nuestras visitas a las Cunas i Salas de Asilo, un traje tan simple que se confundía fácilmente con las maestras i nodrizas con quienes había de entenderse, produciendo sus consejos, encomios i observaciones, el efecto de todas las advertencias que nos vienen de los iguales i de los amigos. Toda la Francia se ha conmovido con el espectáculo de los saludables efectos de esta institución, i solo en Paris habia, hasta el momento de mi salida, veinte i seis establecimientos. La Sala de Asilo es, pues, un hecho conquistado por la civilización, i que entra por tanto en el dominio de la educación popular.

De Paris pasé a Londres, donde pude visitar dos establecimientos de educación primaria, suficientes para darme una ¡dea déla enseñanza. En Inglaterra, poruña de aquellas anomalías singulares de su organización política, el Estado no se entromete en la educación popular que explotan el clero anglicano o los disidentes. Las obras de JM. Combe, que se ha ocupado largamente de esta materia, me subministraron mas ideas sobre las Escuelas de Inglaterra que las que podia darme mi inspección personal.

Fué en Inglaterra también donde por la primera vez tuve conocimiento de la obra de M. Horace Mann, publi-

— o — tatl&énlos Estados-Unidos i reimpresa allí, que tiene por título " Informé dé ün t¡Ey e educacional en Alemenia , Francia, Holanda i Oran Bretaña/' M» Mann es el Secretario del Consejo (Board) de educación del Estado de Massachusset» i el ciudadano que mas puede vanagloriarse de haber dado ala educación primaria de su Estado la impulsión que hoi la constituye la mas adelantada de los Estados-Unidos. Después de haber visitado todos los otros estados de la Union, solicitó ser enviado a Europa para inspeccionar la enseñanza primaria en los demás paises del mundo civilizado ; i el libro de que hablo era el fruto de aquel viaje. M. Mann partiendo desde el Norte de la América i guiado por los mismos motivos, me precedía dos años en la misma empresa que yo habia acometido desde el Sud del continente, i salvo las diferencias que las peculiaridades de nuestros respectivos idiomas establecían, habíamos recorrido los mismos paises, i examinado las mismas escuelas ; de manera que sus observaciones corroboraban, rectificaban o completaban las mías. Desde que este importante escrito cayó en mis manos, tuve ya un punto fijo a dónde dirijirme en los Estados-Unidos, i poco después de mi arribo se me proporcionó la satisfacción de tratar personalmente a este noble promotor de la educación , recojiendo en la intimidad que establecían nuestras simpatías comunes, mil informaciones útiles de que he sacado gran provecho. Introducido por él al trato de varios profesores de Boston i de M. Kraitsir, el filólogo de que hablé al principio, he tenido que congratularme de la oficiosa i cordial acojida a que me hacia acreedor la alta estima de que goza el laborioso Secretario. El Ministro del Gobierno de Massachusset, a quien iba también recomendado por

el, ordenó a las oficinas publicas se me diese una colección

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de todas las obras publicadas oficialmente sobre la instrucción publica, entre ellas seis volúmenes del Informe Anual que el Secretario perpetuo del Consejo publica, estractando para ello de los informes particulares de las ciudades, villas i campañas, las innovaciones, mejoras i progresos que hace la enseñanza en todo el Estado. La lei que rije la Instrucción pública en el Estado de Massachusset, no es menos inportante que la de Francia de 1833, i sus resultados, dada la organización democrática de los EstadosUnidos, son aun mas tanjibles i seguros.

Todavía otro resultado inmenso por sus aplicaciones futuras obtuve en aquella tierra clásica de la libertad ; si bien por causas estrañas, el movimiento de las ideas no coresponde al bienestar material, el cual hace que allí como en Europa i el resto de la América, no sea irrisoria para la gran mayoría la igualdad que proclaman nuestras instituciones cristianas. Pero lo que a los Estados-Unidos les falta en ciencias especulativas, sóbrales en instintos que los conducen, sin darse cuenta de ello, a los mismos resultados que la razón no alcanza a poner en práctica en otras partes. El hábito de oir speechs políticos en las plazas i esquinas, toasts o sentityents en los banquetes, sermones en las cátedras i campañas, discursos de los abolicionistas aun en los wagones de los caminos de hierro, ha dado oríjen a una práctica i jeneralizádola por toda la Union, tomando ya el carácter de institución permanente de que gozan aun en las mas apartadas aldeas. Entre los muchos carteles que tapizan las murallas vése con frecuencia en las ciudades de los Estados-Unidos el anuncio pomposo que hace un tal, profesor de Química, Frenolojía, Historia o Astronomía que dá principio a una Lecture, invitando al respetable público se sirva honrarle con su asistencia. El artesano que

— lino ha tenido tiempo en su infancia de hacer estos estudios, tos padres de familia i las mujeres mismas asisten a aquel espectáculo tan barato como instructivo, continuando sin racar a sus ocupaciones, la educación que en otras partes se interrumpe bruscamente para el pueblo el dia que el niño abandona la escuela primaria. Sabios distinguidos no desdeñan comunicar al pueblo sus ideas por este fácil medio i M. Combe, el fisiólogo inglés, ha recorrido los Estados-Unidos dando en todas las ciudades Lectures o cursos públicos de Frenolojía.

Por poco que se medite sobre la importancia de esta institución, saltan a la vista un cumulo de consecuencias consoladoras. Por ella la esfera de la educación abraza toda la vida, i no hai jénero de ideas que estén vedadas al pueblo. La Lecture o discurso ha hecho en Inglaterra en tres años, con la cuestión de los cereales, lo que las mas sangrientas revoluciones no habrían alcanzado en un siglo, debido todo a la acción directa de la palabra, tan eficaz sobre las masas populares. Todos los que de educación popular se ocupan en Europa, han empezado a sentir que los millones que el Estado invierte en ella, se malogran por la impotencia de los medios de instrucción que solo alcanzan a la infancia, época de la vida en que el hombre menos necesita poner en ejercicio su razón i sus luces adquiridas. El examen que de la educación pública he hecho en los paises que mas han progresado en ella, me ha puesto por conclusión de manifiesto a la vista, que hai ya en el mundo cristiano, aunque en fragmentos aquí i allí dispersos, un sistema completo de EDUCACIÓN POPULAR que principia en la Cuna, se prepara en la Sala de Asilo, continúa en la Escuela Primaria i se completa en las Lecturas orales, abrazando toda la existencia del hombre.

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De todo lo que precede, me dispongo a formar un libra, en el cual no creyendo oportuno seguir la marcha itineraria de este informe, trataré especialmente cada una de las materias en que naturalmente se subdivide la EDUCACIÓN POPULAR. Cunas, su organización i objetos — Salas de Asilo, Sistema de rentas, de educación, enseñanza i local necesario — Escuelas Primarias — Edificios, instrumentos i utensilios — Sistemas conocidos — Sistema Maurin, observaciones pedagójicas. — Métodos i ramos de enseñanza — Sonidos españoles — Ortografía — Lectura gradual.— EscuelasNormales — Música vocal — Aparatos de química ^ mecánica, ijimnástica — Escuela Normal de Versalles — Sistema decimal de pesos i medidas — Jeolojía rudimental i museo mineralojico — Leyes de Prusia, Francia, Massachusset i Chile sobre organización de la instrucción primaria — Lecturas Populares (Lectures). Algunas láminas i planos ayudarán a la esplicacion del testo.

Creo que en los títulos que no hago mas que bosquejar,, se encontrará suficientemente espresado el plan de mi ensayo i el objeto que me propongo. Por mas que un sentimiento de timidez, i acaso de no confesado desaprecio de nosotros mismos , nos haga creer impracticable en nuestra pobre América la realización de un completo sistema de enseñanza popular, bueno es que la conciencia pública se vaya acostumbrando desde ahora a mirar el conjunto, como el blanco claro i perceptible a que deben tender sus esfuerzos sucesivos ►

Sirviéndome de la coyuntura que ofrecía la reunión del Congreso Americano en Lima,, i favorecido especialmente por el enviado plenipotenciario de Chile, el Sr. D. Diego Benavente, solicité para mi intento la cooperación de \o% gobiernos de Venezuela, Ecuador, Nueva Granada, Perú

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i Bolivja, comprendiendo que un libro que encierra doctrinas i prácticas de enseñanza, no llegará a interesar sino mui débilmente al publico. Por lo que al Gobierno de Chile respecta, apenas creo necesario impetrar su apoyo, que siempre ha dispensado a cuanto dice relación con la instrucción pública. A él he debido el carácter semi-oficial con el cual me ha sido dado realizar mi escursion ; i a la mejora i progresos de la educación popularen Chile serán consagrados todos mis esfuerzos en lo sucesivo.

Dios guarde a U. S. — D. F. Sarmiento.

(Traducido). UNIVERSIDAD DE FRANCIA.

Academia de Paris,

El Inspector Jeneral de la Universidad, Vice Rector de la Academia de Paris, suplica al Sr. Director de la Escuela Normal primaria de Versalles i a los Sres. Directores de escuelas municipales de la ciudad de París, admitan a visitar su escuela al Sr. D. D. F. Sarmiento, enviado a Francia por el Gobierno de Chile, con el fin de estudiar la organización de nuestras escuelas normales i de nuestras escuelas primarias.

El infrascrito espera que se den a este enviado todos

los datos necesarios para que pueda darse cuenta de los

diversos métodos en uso.

Rousselle.

En Paris a 27 de mayo de 1846 (Hai un sello).

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Dirección jeneral de instrucción pública.

El Sr. Director de la Escuela Normal Central, i los directores de las establecidas en las provincias , se servirán admitirla visita del ciudadano chileno D. D. F. Sarmiento, cuyo objeto es estudiar los establecimientos de instrucción primaria, i le facilitarán los datos i noticias convenientes para que pueda formar exacto juicio de los sistemas de enseñanza i del orden económico que se observa. Madrid 25 de Octubre de 1846.

El Director Jeneral de instrucción pública. — Antonio Gil de Zarate.

Respondiendo a los deseos que V. S. me ha manifestado verbalmente, acompaño una circular que le proporcionará la entrada, tanto a los seminarios para maestros de escuela, como también a las escuelas elementales i otros institutos de instrucción pública en nuestro Estado. En el caso de que V. desease mayores esclarecimientos sobre lo que concierne a la instrucción pública, i los establecimientos destinados a este objeto, el Consejero íntimo del Gobierno el Dr. Bruggerman se hará un placer en proporcionarle todos los detalles necesarios al logro de su objeto.

Aprovecho con placer esta ocasión de renovar a V. las seguridades de mi estimación la mas distinguida. — Eichhorn (Ministro del Rei de Prusia.)

Al Sr. Profesor Sarmiento.— Berlin 28 de Mayo de 1847.

— 15 — CIRCULAR.

El Sr. Profesor Dr. Sarmiento, de Santiago de Chile, desea, en comisión de su Gobierno, estudiar de cerca i por inspección personal la organización déla instrucción publica en nuestro Estado, i particularmente visitar algunos seminarios para la educación de los maestros de escuela i algunas escuelas elementales. Con este motivo encargo a los directores i rejentes de los institutos nombrados i otros institutos públicos, que permitan al Dr. Sarmiento no solamente la entrada en dichos institutos, sino también darle los datos que sobre su organización necesite i en jeneral facilitarle en cuanto sea posible los medios de llenar su comisión.

Berlín 28 de Mayo de 1847.— El Ministro de Cultos, de la Instrucción i de la Medicina.

ElCHHORN.

Santiago Abril 25 de 1847.

E recibido i puesto en conocimiento del Consejo de la Universidad la comunicación de V. fecha el Io. de Setiembre del año próximo pasado, en la qe participa sus observaciones en los establecimientos de instrucción primaria qe a visitado. El Consejo a oido con vivo interés la lectura de este documento, i a examinado atentamente los planos, modelos i reglamentos qe lo acompañan ; encargándome dé a V. espresivas gracias por la parte qe toma aun a esa distancia, en beneficio de la instrucción primaria de la República.

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Los documentos remitidos por V. ati llegado en circunstancias de estarse ocupando la Facultad de Umamdades en la formación de un plan de estudios para la Escuela Normal i de un reglamento para su réjimen interior. No necesito decir a Vd. el auxilio qe semejantes datos deben proporcionar a la Facultad para realizar con acierto su trabajo; diréle, si, para su propia satisfacción, qe adoptadas por el Sr. Ministro de Instrucción pública las idea de Vd., la Normal se encuentra en el dia, bajo el sistema de internado, establecida en Yungai. — Dios guarde

aVd.

Añores Bello.

Sr. D. Domingo F. Sarmiento.

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INTEODUOCIQN.

INSTRUCCIÓN PUBLICA.

El lento progreso de las sociedades humanas ha creado en/estos últimos tiempos una institución desconocida a los Siglos pasados. La instrucción pública, que tiene por objeto preparar las nuevas jeneraciones en masa para el uso déla intelijencia individual, por el conocimiento aunque rudimental de las ciencias i hechos necesarios para formar la razón, es una institución puramente moderna, nacida de las disensiones del cristianismo i convertida en derecho por el espíritu democrático de la asociación actual. Hasta ahora dos siglos habia educación para las clases gobernantes, para el sacerdocio, para la aristocracia ; pero el pueblo, fa plebe no formaba, propiamente hablando, parte

— 18 — activa de las naciones. Tan absurdo habría parecido entonces, sostener que todos los hombres debían ser igualmente educados , como lo habría sido dos mil años antes negar el derecho de hacer esclavos a los vencidos, derecho sobre cuya práctica estribaba la existencia de las sociedades libres. No es mi ánimo hacer aquí la historia de la serie de acontecimientos i de conquistas que han traído a los pueblos cristianos al punto a que han llegado hoi. Será esto quizá el asunto de un trabajo especial. Por ahora bástenos el hecho de que cada progreso en las instituciones ha tendido a este objeto primordial, i que la libertad adquirida en unos paises, el despotismo mismo en otros para hacerse perdonar su irregularidad, han contribuido poderosamente a preparar a las naciones en masa, para el uso de los derechos que hoi pertenecen ya a tal o cual clase déla sociedad, sino simplemente a la condición de hombre. Hai mas todavía : los derechos políticos , esto es, la acción individual aplicada al gobierno de la sociedad, se han anticipado a la preparación intelectual que el uso de tal derecho supone. Nada habría parecido mas conforme a razón que preguntar al que va espresar su voluntad en la dirección de los negocios públicos, si esa voluntad estaba suficientemente preparada i dirijida por una intelijencia cultivada i por la adquisición de todos los hechos que. autorizan a prejuzgar sobre el bien o el mal público que puede producir la línea de conducta que haya de adoptarse. Pero los acontecimientos históricos se han anticipado se puede decir ; i la lei no se atreve ya a poner por condición del uso del derecho que pertenece al hombre, por nada mas que ser un ser racional i libre, la capacidad en que se halla de ejercerlo prudentemente.

— 19 — Hasta no hace un año, podría decirse que existían entre los pueblos civilizados dps derechos civiles distintos : uno que se referia a la propiedad, otro a la persona ; aquella como garante de la intelijencia de la otra. Esta dife- " rencia sin embargo va a desaparecer con la última revolución de Europa, que dará por resultado final en la practica, como ha dado ya en principio, el derecho de todos los hombres a ser reputados suficientemente inteligentes para la jestion de los negocios públicos por el ejercicio del derecho electoral, cometido a todos los varones adultos de una sociedad, sin distinción de clase, condición, ni educación.

I esta igualdad de derechos acordada a todos los hombres, aun en los países que serijen por sistemas tutelares, es en las repúblicas un hecho que sirve de base a la organización social, cualesquiera que sean las modificaciones que sufra accidentalmente por los antecedentes nacionales u otras causas. De este principio imprescriptible hoi nace la obligación de todo gobierno a proveer de educación a las jeneraciones venideras, ya que no puede compeler a todos los individuos de la presente a recibir la preparación intelectual que supone el ejercicio de los derechos que le están atribuidos. La condición social de los hombres depende muchas veces de circunstancias ajenas de la voluntad. Un padre pobre no puede ser responsable de la educación de sus hijos ; pero la sociedad en masa tiene interés vital en asegurarse de que todos los individuos que han de venir con el tiempo a formar la nación, hayan por la educación recibida en su infancia, preparádose suficientemente para desempeñar las funciones sociales a que serán llamados. El poder, la riqueza, i la fuerza de una nación dependen de la capacidad industrial, moral, é intelectual

<— 20 — de los individuos que la componen; i la educación pública no debe tener otro fin que el aumentar estas fuerzas de producción, de acción i de dirección, aumentando cada vez mas el número de individuos que las posean. La dignidad del Estado, la gloria de una nación no pueden ya cifrarse, pues, sino en la dignidad de condición de sus subditos; i esta dignidad no puede obtenerse, sino elevando el carácter moral, desarrollando la inteligencia,* predisponiéndola a la acción ordenada i lejítima de todas las facultades del hombre. Hai ademéis objetos de previsión que tener en vista al ocuparse de la educación pública y i es que las masas están menos dispuestas al respeto de las vidas i de las propiedades a medida que su razón i sus sentimientos morales están menos cultivados. Por egoísmo pues de los que gozan hoi de mayores ventajas en la asociación , debe tratarse cuanta antes de embotar aquel instinto de destrucción que duerme ahora, i que lian de despertar la vida política misma', i la influencia de las* ideas que se irradian sobre todos los pueblos cristianos. Si todas estas consideraciones que no hago mas que apuntar no fuesen suficientes a formar convencimientos profundos, téngase presente ademas, que los Estados Sud Americanos pertenecen a una raza que, figura en última línea entre los pueblos civilizados. La España i sus descendientes se presentan hoi en el teatro del mundo moderno destituidos de todas las dotes que la vida de nuestra época requiere. Carecen de medios de acción, por su falta radical de aquellos conocimientos en las ciencias naturales o físicas, que en los demás países de Europa han creado .una poderosa industria que da ocupación a todos los individuos de la sociedad, la producción; hija del trabajo, no puede hacerse hoi en una escala provechosa, sino por la

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introducción de los medios mecánicos que ha conquistado la industria en los otros países; i si ia educación no prepara á las venideras jeneraciones, para esta necesaria adaptación de los medios de trabajo, el resultado será la pobreza i oscuridad nacional, en medio del desenvolvimiento de las otras naciones que marchan con el auxilio combinado de tradiciones de ciencia e industria de largo tiempo echadas, i el desenvolvimiento actual obrado por la instrucción pública que les promete progresos i desarrollo de fuerzas productivas mayores. Otro riesgo nacional i no menos inminente, es el que resulta déla inmigración de la industria estraña que puede i debe fatalmente aclimatarse entre nosotros La industria emigra de unas naciones a otras con los individuos que se espatrian buscando en suelo estraño mayores ventajas. Un crecido número de emigrantes de otras naciones que no sean la española, la única que nos es análoga en atraso intelectual e incapacidad industrial f traerá por consecuencia forzosa la sostitucton de una sociedad a otra, haciendo lentamente descender a las últimas condiciones de la sociedad, a los que no se hallen preparados por la educación de su capacidad intelectual e industrial, la impulsión de progreso i la trasformacion que esperimentará la sociedad ; de donde es fácil vaticinar a millares de padres de familias que hoi disfiutau de una posición social aventajada, la posibilidad de que con la acción de nuevos hombres i con su mayor capacidad de adquirir, sus hijos en no muí larga serie de años desciendan a las últimas clases de la sociedad.

Nuestros esfuerzos deben ser mayores para educar comT pintamente las jeneraciones próximas si se atiende a otras condiciones desfavorables que ha producido la colonización española. No bastaba el legado de atraso intelectual e in-

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dustrial que nos ha dejado i que a ella en Europa misma la ha hecho descender a la insignificancia i nulidad en que hoi yace sumida, siendo nada mas que una colonia en el seno de la Europa misma, a donde todas las demás naciones esportan sus artefactos para el consumo del pueblo que por incapacidad nacional no puede producirlos ; no bastaba tampoco que nos legase la ineptitud civil que a ella misma tiene envuelta bajo el peso de deudas insolventes en el esterior, i del mas espantoso desorden administrativo que se conoce en Europa en su interior ; era preciso ademas que de la colonización misma resultase para nosotros un inconveniente con que habremos de luchar durante siglos. Todas las colonizaciones que en estos tres últimos siglos han hecho las naciones europeas, han arrollado delante de sí a los salvajes que poblaban la tierra que venían a ocupar. Los ingleses, franceses i holandeses en NorteAmérica, no establecieron mancomunidad ninguna con los aboríjenes, i cuando con el lapso del tiempo sus descendientes fueron llamados a formar estados independientes, Be encontraron compuestos de las razas europeas puras , con sus tradiciones de civilización cristiana i europeas intactas, con su ahinco de progreso i su capacidad de desenvolvimiento, aun mas pronunciado si cabe que entre sus padres, o la madre patria. Debido a esta jeneral capacidad de todos los individuos que componen la nueva nación, una vez que quedaban abandonados a sí mismos, i dueños de sus prdpios destinos, los pueblos descendientes de las naciones que colonizaron el norte de la América, han marchado de progreso en progreso hasta ser hoi la admiración de los pueblos mismos de la Europa, a quienes han dejado muí atrás en la aplicación de todos los principios, de todos los descubrimientos i de todas las máquinas, como auxiliares

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del trabajó, que ha revelado o aplicado la ciencia humana entodos los paises civilizados. Mui de distinto modo procedió la colonización española en el resto de la América. Sin ser mas humana que la del Norte, por^aprovechar del trabajo de las razas indíjenas esclavizadas, acaso por encontrarlas mas dóciles también, incorporó en su seno á Tos salvajes ; dejando para los tiempos futuros una projenie bastarda, rebelde a la cultura, i sin aquellas tradiciones de ciencia, arte e industria, que hacen que los deportado» a la Nueva Holanda reproduzcan la riqueza, la libertad, i la industria inglesa en un corto número de años. No es posible deoir como se trasmite de padres a hijos la aptitud intelectual, la moralidad, i la capacidad industrial, aun en aquellos hombres que carecen de toda instrucción ordenadamente adquirida - pero es un hecho fatal que los hijos sigan las tradiciones de sus padres, i que el cambio de civilización, de instintos i de ideas no se haga sino por cambio de razas. ¿Qué porvenir aguarda a Méjico, el Perú*, Bolivia i otros estados, sud americanos que tienen aun vivas en sus entrañas como no dijerido alimento, las razas salvajes o bárbaras indíjenas que absorvió la colonización, i que conservan obstinadamente sus tradiciones de los bosques, su odio a la civilización, sus idiomas primitivos, i sus hábitos de indolencia i de repugnancia desdeñosa contra el vestido, el aseo, las comodidades i los usos de la vida civilizada? ¿Cuántos años, sino siglos para levantar aquellos espíritus degradados, a la altura de hombres cultos, i dotados del sentimiento de su propia dignidad?

I este mal que en aquellas secciones americanas es aparente i tanjible, no es menos real en las otras partes donde la obra de fusión de ambas razas está ya operada ; pero que no por eso opone menores dificultades al desenvolvi-

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miento del conjunto de pueblo» semicivílizados de Europa i de salvajes de )a América* Cualquiera que estudia detenidamente lo» instintos, la capacidad industrial e íntetectual de las masas en la república Arjentina, Chile, Venezuela i otros puntos, tiene ocasión de sentir los efectos de aquella inevitable pero dañosa amalgama de razas rucanees o inadecuadas'para la civilización. { Qué hábitos de incuria, qué limitación de aspiraciones, qué incapacidad absoluta de industria, qué rebeldía contra todo lo que puede conducirlas a su bienestar; qué endurecimiento en rm en la ignorancia voluntaria, en la escasez i en las privaciones de que pudieran si quisieran librarse; qué falta tan completa de todos los estímulos que sirven de aguijón a las acci.ones humanas! '

Si me propongo hacer sentir hondamente la enormidad del mal, no es sin duda para qué desesperemos de hallarle remedio. Por hondo que el abismo sea, no hemos de precipitarnos en él a sabiendas. Ruda es sin duda nuestra tarea, puesto que nos Cumple llenar el déficit de suficiencia que ha dejado a la Espafta en el límite dudoso que divide a los pueblos civilizados de los bárbaros, i el aumento de barbarie que nos trajeron la colonización i nos conservaron los indíjenas, Pero el movimiento que hoi precipita a las naciones cristianas a una organización social cuyas bases, por anchurosas i grandes, no nos es dado ni alcanzar a medir con la vista, ni menos abarcar en sus detalles, nos impone, sopeña de perecer bajo los escombros delaa. ya usadas formas sociales, el deber de prepararnos para la nueva existencia que asumirán bien pronto uniformemente todas las sociedades cristianas; que no será otra que el mayor desenvolvimiento posible de todos los individuos que componen la nación, allanando las dificultades que

— 25 — la organización actual opone al libre desarrolló de las facultades intelectuales i activas del hombre; protejiendo el Estado, o las fuerzas de la nación reunidas, todas las deficiencias individuales hasta lograr hacer partícipes de las ventajas de la asociación a todos los asociados, sin dejar escluidós como hasta aquí a los que no pueden bastarse a sí mispáos. Todos los grandes acontecimientos del mundo han de ser de hoi mas preparados por la intelijencia, i la grandeza de las naciones, menos ha de estribar ya en las fuerzas materiales, que en\las intelectuales i productivas de que puedan disponer. /

Esto supuesto, ¿cuál de los Estados sud-amerícanos podra decir que ha hecho lo bastante, para prepararse a la vida intelijente i. activa que como republicanos i como miembros de la familia cristiana deben llevar a cabo? Hái tradiciones de raza que obran todavía poderosamente sobre nosotros, i perpetúan los males de que» creíamos habernos librado por golo el acto de desligarnos de la España. Todos los gobiernos americanos han propendido desde los principios de su existencia a ostentar su fuerza i su brillo en el número de soldados de que pueden disponer. Estado ha habido, que ha organizado por la primera vez ejércitos superiores a sus fuerzas cuando no quedaban ni presuntos, ni posibles enemigos que combatir. Grande necesidad es por cierto la existencia de los ejércitos para pueblos habituados a no sentir otros estímulos de orden que la coerción; la infancia de los gobiernos requiere también quizá esta ostentación de fuerza, que halaga aun a aquellos mismos sobre quienes su existencia gravita. Yo no desapruebo " la existencia de ejércitos permanentes, condenados forzosamente a la ociosidad en América cuandp no se emplean

o en trastornar el orden, o en arrebatar la escasa libertad;

— 26 — pero el ejército satisface una necesidad de previsión del Estado; como la educación pública satisface otra mas imperiosa, menos imprescindible. No es del todo probado que sin ejércitos permanentes, o siendo estos merlos numerosos, el orden no se habría conservado en cada Estado, o que habrían habido mas ni menos revueltas, a las que los ejércitos i los militares sin destino dan siempre pábulo i estímulo; pero es mui seguro que no educando a las jeneraciones nuevas, todos los defectos de que nuestra organización actual adolece continuarán existiendo, i tomando proporciones mas colosales, a medida que la vida política desenvuelve mayores estímulos de acción, sin que se mejore en un'-ápice la situación moral i racional de los espíritus. Se gastan en unos Estados mas, en otros menos de dos millones de pesos anuales en pertrechos de guerra, i personal del ejército. ¿Cuánto se gasta anualmente en la educación pública que ha de disciplinar el personal de la nación, para que produzca en orden, industria i riqueza lo que jamás pueden producir los ejércitos? La historia doméstica de cada Estado sud-americano está ahí para responder tristemente a esta pregunta. Las fuerzas productivas de una nación dependen menos de la feracidad del suelo (salvo casos excepcionales) que de la capacidad jeneral de los habitantes. Todos estamos de acuerdo sobre la ineptitud industrial de nuestras masas, producida por la falta de tradiciones de trabajo, i de la adquisición de muchas de aquellas prácticas, implementos i útiles de industria que no son sino la aplicación délas verdades matemáticas o los principios de la mecánica, i que están jeneralizados entre las otras naciones. La instrucción derramada con tenacidad, con profusión, con jeneralidad éntrela clase trabajadora , solo puede obviar a la insuperable dificultad que

— 27 — a los progresos déla industria oponen la incapacidad natural de nuestras jentes. Sabido es de todos, no ya la imperfección, desaseo, incuria i abandono del servicio de nuestros domésticos, la rudeza i estado embrionario de nuestros trabajos agrícolas, sino también la imposibilidad de establecer las mas simples fabricaciones por la ineptitud de los trabajadores del pais, para poner en movimiento i mantener en buen estado de conseyracion los mas simples aparatos. Dos fabricas en Santiago han debido la ruina de sus propietarios a esta causa principal. Los trabajadores inutilizaban las maquinas cada semana; los herreros que debían repararlas no comprendían nada de su mecanismo, i si algún estranjero se encontraba instruido, pedia por ello precios exhorbitantes, que a la larga hacian ruinosa la conservación del establecimiento.

Mil datos preciosos ha colectado ya la estadística inglesa i francesa, sobre la influencia que en la aptitud fabril e industrial ejerce tan solo un rudimento de instrucción; pero no haré mérito sino de las declaraciones obtenidas oficialmente en los Estados Unidos, de los fabricantes interrogados al efecto. Las respuestas de los individuos dejaran fácilmente traslucir el objeto i contenido de las pregun-, tas. M. J. K. Mili dice. "La casa de negocio que poseo, ha tenido durante 10 años la principal dirección de molinos de algodón , máquinas i obras de estampados en las cuales están constantemente ocupadas 3000 personas. Las opiniones que he formado de los efectos de la educación dada en las escuelas primarias sobre nuestra población manufacturera, son el resultado de mi observación personal, i confirmadas por el testimonio de los ajentes i directores que están en contacto inmediato con los trabajadores. De ellas resulta :

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u 1 .° Que los rudimentos de una educación en las escuelas primarias son esenciales para adquirir destreza i habilidad como trabajadores 9 o consideración i respeto en las relaciones sociales i civiles de la vida.

"2.° Que los pocos que no han gozado de las ventajas de una educación primaria jamas salen de la última clase de operarios, i que el trabajo de esta clase es improductivo, cuando se le emplea erroperaciones fabriles, que requieran el mas mínimo grado de destreza mental o manual.

"3.° Que una gran mayoría de jefes de taller, i otros empleados que requieren un alto grado de saber en ramos particulares, lo cual exije a veces un conocimiento jenerat de los negocios, i siempre un irreprochable carácter moral, han hecho su carrera desde simples operarios, sin mas ventaja sobre la gran porción de aquellos a quienes han dejado atrás, que la que resulta de una educación mejor. De la comprobación de los libros de una de las compañías manufactureras bajo nuestra dirección, resulta el numero relativo délas dos clases, lo que puede servir para apreciar todos los demás.

" El término medio de obreros empleados en los últimos tres años es de 1200, de los cuales 45 son incapaces de escribir sus nombres. El término medio de salario para las mujeres en los departamentos que exijen mayor intelijencia es de 20 rs. por semana. El ínfimo salario es de 1 ps. 60 céntimos. De los 45 incapaces de escribir los J están empleados en los trabajos mas ínfimos Es mui rara la

falta de educación entre nuestros hombres i muchachos empleados en las fabricas de algodón; i creo que los mejores molinos de algodón de Nueva Inglaterra con operarios como los 45 arriba mencionados, no darían producto ninguno, i que las maquinas se arruinaiian completamente.

— 29 — No puedo imajinar situación alguna en que la falta de una buena educación primaria sea mas severamente sentida, o acompañada de consecuencias peores, que en nuestras villas manufactureras."

J. Clarck se espresa así. " En nuestro libro de paga están inscritos los nombres de 1229 operarios mujeres, 40 de las cuales, por recibo de sus salarios ponen una marca : 26 de estas están empleadas por tarea. La paga media del trabajo de estas1 es de 18¿ por ciento menos que la de todos las demás ocupadas en el mismo departamento. Tenemos ademas 50 mujeres que en diversas épocas se han ocupado en enseñar en las escuelas. El salario medio que ganan estas es 17 J por ciento mayor que el término medio pagado en todos los molinos , i 66 por ciento mas que el de las 26 que no saben escribir sus nombres"

M. Crane, empresario de caminos de hierro, subministra los siguientes datos. "Mi principal negocio, dice, ha sido durante 10 años abrir caminos de hierro, en lo que he tenido constantemente empleados de 6*0 a 350 trabajadores, casi todos irlandeses, con excepción de los superintendentes, habiendo tenido bajo mi dirección como 3000 hombres en todo, de los cuales podían leer i escribir uno por cada ocho : independientemente de sus dotes naturales, los que podían leer i escribir, i tenían algún conocimiento en aritmética, han mostrado constantemente gran prontitud en aprenderlo que de ellos se exijia, i saber ejecutarlo, i han ideado con mas facilidad nuevos modos para hacer la misma cantidad de obra. Muchos de estos hombres han sido hechos superintendentes i son hoi empresarios."

M. H. Bartlett :

"Me he ocupado durante 10 años en manufacturas i he estado a cargo de 400 a 900 personas. He estado por tanto

— 30 — en contacto con una gran variedad de caracteres i disposiciones, i no trepido en afirmar que he encontrado que los mas bien educados son los que mas obra producen; i que aun entre la* mujeres que solo asisten las máquinas, se ve un resultado proporcional a las ventajas obtenidas en la infancia por la educación, dando invariablemente mejor producción aquellas que han recibido una buena educación primaria, que las que se han criado en la ignorancia."

Un hecho mas concluyente aun es el que psesentan las fabricas de Lowell , que pagando triples salarios que las fabricas inglesas, con doble costo en las maquinar, pueden competir en baratura i perfección de los productos con la fabricación inglesa, atribuyéndose esclusivamente e9te resultado a las ventajas que en educación llevan los trabajadores americanos a los ingleses.

M. Combe, el filosofo frenolojista ingles, inculcando sobre la necesidad deestablecer en Inglaterra un sistema de educación pública, da algunos detalles curiosos que no carecen de aplicación a nuestros pueblos. "Yo he vivido, dice, cerca de dos años en Alemania, i tengo alguna esperiencia sobre Ja condición i cualidades de su pueblo. He visitado laPrusia, Sijonia, Ba viera, Badén, Boemia i Austria, i tenido ocasión no solo de conversar con hombres i mujeres mui ¡lustrados de estos países, sino también de vivir en estrecho contacto con porciones del pueblo bajo; empleando algunos de entré ellos como domésticos i muchos otros como guias temporarios* cocheros, traficantes, &c. En algunas partes de Alemania, Hesse Homburgpor ejemplo, los dominios austríacos i Bohemia, el pueblo bajo ha gozado del beneficio de escuelas colocadas bajo la dirección del clero i la influencia de la civilización europea. Pero en Prusia, Sajorna i la Alemania del sud-oeste en jeneral, a mas de

— 31 — aquella se ha aplicado por la ayuda del estado una mas rigorosa educación secular. La diferencia de resultados es palpable. En los primeros paises el pueblo es jeneralraente no solo ignorante sino lamentablemente estúpido, i en la edad adulta, casi incapaz de instrucción. Aseguro esto, apoyado en la aseveración que de ello me han hecho patriotas filantrópicos e ilustrados que en aquellos paises trabajaban con juicioso ahinco en la mejora del pueblo en sus propias localidades. La constante queja era : nuestro pueblo es tan estúpido, son tan abandonados que no se guian por las instrucciones que les damos, ni ponen en práctica con juicio i perseverancia los medios de mejora que ponemos en sus manos. La misma observación he oido de parte de los filántropos deDorsetshire, que me han preguntado : ¿porqué es que nuestro pueblo no es solo ignorante, sino tan obtuso que parece incapaz de aprovechar de lo que deseamos hacer por él? Los propietarios irlandeses preguntan lo mismo. ¿Cómo es que aunque nosotros señalemos a estas jentes los medios de mejorar su condición, i los ayudemos para hacerlo, hai una constante tendencia en ellos, a relajar sus esfuerzos i caer de nuevo en sus antiguos hábitos? Una sola respuesta puede darse a esto. La falta de ejercicio i de educación del cerebro obstruye eljuegodelos poderes mentales; es débil, i prorito se fatiga; carece de actividad espontánea; i de allí es que cuando se le deja de excitar por atracciones esteriorés, cae en la inacción , i el alma no toma interés por bien futuro alguno, que haya de ser comprado a costa de un penoso esfuerzo presente.

"Como un contraste de esta condición de las masas ineducadas de Austria, Bohemia i la descuidada porción de Alemania, donde aun prevalece la inercia del siglo diez i siete, puedo asegurar que en los paises donde el sistema

— 32 — prusiano de educación ba estado en tuerza por 20 o 30 año?, hai palpablemente una actividad mental mas grande, i mayor capacidad de mejora en las mas ínfimas clases del pueblo, que no solamente sabe mas, sino que es mas capaz de aprender. El hábito de acción del cerebro, contraído desde la infancia, ha hecho comparativamente fácil el pensar ; i el aumentado vigor ha hecho mas fácil i agradable el perseverante esfuerzo en prosecución de fines morales ; en una palabra, el alemán no educadores hoi semejante al montañés de Escocia, al paisano de Irlanda i al labrador de Dorsetshire, no solamente ignorante sino débil de espíritu ; mientras que el alemán que ha pasado por la educación e instrucción de las escuelas prusianas, se aproxima mucho mas a la condición de nuestros educados, intelijentes i enérjicos operarios de Manchester i Birmingham. La gran recomendación del sistema prusiano está en que abraza ios miembros mas ínfimos de la masa social ; i cuando se compara la presente condición de aquella clase en Prusia con lo que era antes, i lo que continúan siendo sus igufeles en Alemania, no puede parecer fuera de propósito decir, que la educación ha puesto una alma bajo la mortaja de la muerte misma."

Los datos estadísticos en cuanto al grado de moralidad adquirida por los que han recibido alguna educación primaria, confirman aun mas aquella idoneidad del espíritu a mejorar la condición del individuo por el solo hecho de haber estado en ejercicio. Bastará observar lo que en los ejércitos i en las fabricas se nota, que los que saben leer visten con mas aseo, i tienen mas orden i método en todas sus acciones, i una constante aspiración a mejorar de condición. La estadística criminal inglesa acaba en 1846 de •fijar por los hechos i la comparación la cuestión mui de-

— 33 — batida sobre si el simple acto de aprender a leer i escribir, aunque no se hayan después empleado estos medios para adquirir instrucción, basta por sí solo a ejercer alguna influencia sobre el carácter moral de los individuos ; pronunciándose victoriosamente las cifras por la afirmativa ; a causa quizá de la capacidad i fuerza que con el mas débil ejercicio adquieren las facultades mentales, las cuales a su vez obran sobre el carácter moral, por aquella misma lei que hace que la humanidad vaya ablandando sus costumbres, i tomando mayor repugnancia a la violencia i al derramamiento de sangre , a medida que se civiliza por loa progresos de las ciencias. La estadística francesa subministra datos análogos que citaré mas detalladamente. Se ha pretendido, dice M. Allard, que los crímenes i los delitos aumentaban al mismo tiempo que la instrucción, i los amigos de la instrucción primaria han dejado por lo jeneral, pasar sin combatirlas las objeciones que se la hacen, como si las reconociesen fundadas. Según los cuadros estadísticos publicados anualmente por el ministro de justicia sobre 10,000 acusados cuyo grado de instrucción ha sido comprobado, se encuentran 4,359 solamente que saben al menos leer, i 5,641 que son completamente iletrados. Ahora sobre 10,000 habitantes, se encuentran 5,040 que saben leer, i 4,960 completamente iletrados. Hai pues una diferencia de 681, que corresponde a 16 por ciento en favor de la parte de población que ha recibido alguna instrucción. En efecto el número délos que han frecuentado las escuelas se eleva sobre un término medio de 10,000 habitantes, a 5,040, mientras que no hai en término medio mas que 4,359 entre 10,000 acusados. Este primer hecho prueba que la instrucción moraliza las poblaciones, pues que

— 34 — hai relativamente mas acusados entre la jente iletrada, que entre los que han recibido alguna instrucción.

Pero los adversarios de la instrucción dicen que el número de acusados que saben leer ha aumentado mucho, i que debe atribuirse este resultado al acrecentamiento del númemero de escuelas. Pero si el número de acusados letrados aumenta, es a causa de que hai aumento en el número de personas que saben leer. Puede llegar también el caso, en que todos los acusados sean letrados, cuando todos los habitantes sin excepción alguna, hayan en su infancia frecuentado las escuelas primarias, lo que en efecto sucede en algunos estados de la Federación norteamericana. Para demostrar que esta acusación es infundada, no deben pues limitarse a probar que el número de acusados letrados ha aumentado, sino que es preciso probar también que ha aumentado en una proporción mas considerable que la de los habitantes que saben leer. Ahora, el número deacusadosque saben al menos leer era de 3,981 sobre 10,000 en 1828, i de 4,375 sobre 10,000 en 1842. El aumento corresponde a un 9 por ciento ; pero según resulta de los estados militares, el número de jentes letradas sorteadas para el ejército habia aumentado en el mismo periodo de tiempo de un 35 por ciento; luego el número de acusados letrados ha aumentado en una proporción cuatro veces menos fuertes que el de jóvenes letrados."

Pero a mi juicio no es solo en las cifras de la estadística criminal donde deben buscarse solamente los efectos moralizadores obrados por la influencia de la cultura que dan al espíritu la adquisición de los primeros rudimentos de la instrucción. Cada uno ha podido apercibirse de una práctica que empieza aun entre nosotros mismos, i que es ya je-

— 35 — neral en todos los pueblos civilizados, a saber, la costumbre de anunciarse en el frente de los edificios, las fábricas, almacenes, efectos, libros que contienen, con los nombres de abogados, médicos, injenieros, i cuantas profesiones i objetos pueden llamar la atención a los pasantes. Esta práctica que de las ciudades europeas i norte-americanas hace un inmenso cartel, o una minuta de cuanto en ellas se contiene supone en el público el conocimiento de la lectura , para que los ojos puedan recorrer al paso aquellos significativos caracteres. No es posible sin duda darse una idea de la influencia civilizadora que tal práctica ejerce sobre la masa popular, sino apreciando loque ignora el hombre que no sabe leer, de aquello mismo que lo rodea, i sirviera a satisfacer sus necesidades, a tener noticia de su existencia. Sucede otro tanto con los vestidos. No hai obstáculo mayor para la civilización de la muchedumbre que el que opone la forma de los vestidos, que en nuestros paises tienen un carácter especial en las clases inferiores de la sociedad, de cuyo uso resulta para los que lo llevan inmovilidad de espíritu, limitación de aspiraciones por lo limitado de las necesidades i hábito inalterable de desaseo i perpetuo desaliño. Ahora es un hecho observado constantemente en las fábricas norteamericanas e inglesas, en el ejército francés, i pudiera hacerse entre nosotros la misma observación, que los individuos que saben leer visten de ordinario con mas arreglo i aseo, tienden a adoptar el traje que pertenece a las clases superiores que ha llegado a ser hoi el distintivo sine qua non de los pueblos cultos, i adquieren hábitos de limpieza en sus vestidos ; siguiendo el desenvolvimiento de estas cualidades en la misma escala ascendiente en que marcha el grado de instrucción del individuo.

— 36 — Nótase este resultado sobre todo en los Estados Unidos donde la gran mayoría sabe leer, escribir i contar, con mui diminutas excepciones. Aquel espíritu de progreso no se limita al simple vestir que desde el mas ínfimo leñador hasta el banquero es uno mismo en sus formas diversas de paleto, levita, fraque, sobre todo, sin mas diferencia que la calidad de las telas, sino que se estienden a la forma de las habitaciones, al amueblado, menaje i a los aperos de labranza, i demás utensilios domésticos. Quien haya estudiado en nuestras campañas la forma del rancho que habitan los paisanos, i aun al rededor de nuestras ciudades como Santiago i otras los Huangmtúiet de los suburbios, habrá podido comprender el abismo que separa a sus moradores de toda idea, de todo instinto i de todo medio civilizador. El huanguaÜ nuestro es la toldería de la tribu salvaje fijada en torno de las ciudades españolas, encerrando para ellas las mismas amenazas de depredación i de violencia que aquellas movibles que se clavan temporariamente en nuestras fronteras. A la menor conmoción de la república, a la menor oscilación del gobierno, estas inmundas i estrechas guaridas del hombre degradado por la miseria, la estupidez i la falta de intereses i de goces, estarán siempre prontas a vomitar hordas de vándalos como aquellos campamentos teutones que amenazaban la Europa i la saquearon en los siglos que sucedieron a la caída del imperio romano. No sucede así en los Estados Unidos, donde la difusión de la lectura ha asimilado la manera de vivir del rico i del pobre. Las casas de unos i otros en proporciones distintas tienen sin embargo las mismas formas, iguales materiales entran en su construcción, i el menaje i los utensilios son de la misma clase, aunque de calidades diversas. Las fabricas de hierro, por ejemplo, proveen

— 37 — de aparatos de cocina a precios distintos según la capacidad i necesidades del comprador, a todas las clases de la sociedad ; i los aperos de labranza, los arados, las hachas, son suministradas aun a los mas remotos campeemos por las fabricas mas acreditadas, i según los modelos mas perfectos. De aquí resulta para aquellos estados, que las fuerzas de producción se han decuplicado en comparación de la Europa misma, por la razón mui sencilla de que siendo todos capaces de leer i teniendo el hábito de recorrer los diarios, encuentran en ellos los avisos de cuanto invento útil se hace, la receta de un nuevo proceder en agricultura o en las artes mecánicas, la descripción de una nueva máquina aplicable a los usos domésticos, i los precios menores a que pueden obtenerse i con mayor perfección los utensilios i objetos que les son ya conocidos, de donde resulta que los progresos de la civilización, i los descubrimientos de las ciencias, que en otras partes, en Europa mismo, tardan años i años en hacerse populares i aun conocidos, allí se propagan en un solo año i van hasta las estremidades lejanas de los bosques a recibir inmediata aplicación, i producir las ventajas en economía de costos i mayor cantidad de productos que se proponen alcanzar.

La moralidad se produce en las masas por la facilidad de obtener medios de subsistencia, por el aseo que eleva el sentimiento de la dignidad personal i por la cultura del espíritu que estorba que se entregue a disipaciones innobles, i al vicio embrutecedor de la embriaguez ; i el medio seguro , infalible de llegar a estos resultados, es proveer de educación a los niños, ya que no nos sea dado hacer partícipe de los mismos beneficios a los adultos. La concurrencia de los niños a la escuela, trae el efecto moralizador de absorver una parte de tiempo, que sin ella seria disipado en

— 38 — la ociosidad, i en abandono; habituar el espíritu a la idea de un deber regular, continuo, le da loque es hábitos de regularidad en sus operaciones; añadir una autoridad mas a la paterna, que no siempre obra constantemente sobre el moral de los niños, lo que empieza ya a formar el espíritu a la idea de una autoridad fuera del recinto de la familia; últimamente la reunión de masas de individuos, la necesidad de contener entre ellos sus pasiones, i la ocasión de estrechar relaciones de simpatía, echa sin sentirlo los primeros rudimentos de moralidad i de sociabilidad tan necesarios, para prepararlos a las obligaciones i deberes de la vida de adultos ; estas son las influencias indirectas que en cuanto a las mas inmediatas los documentos i observaciones que preceden dejan traslucir toda su estension. Seria una cosa digna de una estadística precisa i formada es presamente para el objeto, la comparación de las fuerzas de una nación, no ya según el número de habitantes que cada una posee, sino según el mayor grado de desenvolvimiento que a sus masas dá la educación recibida. Algunos estados del norte de América pueden servir de término de comparación, i desafiar a éste respecto a las naciones que de mas cultas blasonan eh la tierra. Compararíase, por ejemplo, a cuantos millones de hombres corresponden en fuerzas morales i productivas veinte millones de norteamericanos que saben leer, escribir, contar, i poseen otros ramos de instrucción, que visten todos fraque, llevan reloj, comen carne abundantemente, habitan en casas aseadas , ventiladas, pintadas, con vidrios, estores i chimeneas; trabajan con arados i hachas de patente ; poseen mil máquinas caseras para auxiliarse en el trabajo; leen diarios i libros, i tienen hecho voto de no beber licores espirituosos, i gozan de derechos políticos i ocupan sus horas de descanso

— 39 — en elejir sus majistrados; i por cuantos millones de hombres educados así, podrían trocarse sin pérdida para el estado 18.000,000 de individuos que poseía no ha mucho la Francia por ejemplo, que jamas han calzado zapatos, que llevan una blusa de nanquín desgarrada por todo vestido, quejamas o rara vez han tenido carne por alimento, que viven en desvanes o guardillas, no saben leer, i olvidan en la embriaguez i en la crápula los males que sufren.

Ni debe arredrarnos la dificultad de llegar a obtener por resultado una mejora en la condición de nuestras masas, tan rápida que la j ene ración presente alcance a cosechar sus ventajas. No datan tan de antiguo las leyes i los esfuerzos que en la mejora de la instrucción publica se han hecho en otras partes. En Francia estaba casi en el esta* do en que nosotros nos hallamos la educación popularantes de la revolución de 1830, que inspiró la lei de 1833 : quince años pues tiene solo de existencia la acción ordenada del estado, i délas fuerzas nacionales para desenvolver jeneralmente la intelijencia popular. La lejislacion de Nueva-York data de 1812 solamente, solo mucho tiempo después se instituyó la superintendencia de escuelas que ha da^o animación i vida al sistema : los demás estados norteamericanos han adoptado después i hasta 1845, han estado organizando sus sistemas de educación publica, aunque era bien antigua la práctica de dar escuela a todos los niños. En Massachusetts data la educación popular desde 1637, época de la fundación de las colonias; pero solo en 1838 se dictó la lei actual de instrucción pública; i en 1839 se creó el Board de Educación que la inspecciona; pudiendo decirse que el brillo que arroja aquella institución i los asombrosos progresos hechos en los últimos nueve años, se deben casi en su totalidad a la acción de un solo

— 40 — individuo dotado de capacidad, voluntad e influencia suficiente para obrar tamaño bien, ilustrando la opinión del público i del gobierno, alentando a los apocados, concentrando e impulsando la acción de los animosos amigos del progreso, señalando los obstáculos i guiando por el buen sendero que sus largos estudios, sus viajes i su diaria consagración le indican. La mayor dificultad que a la difusión de la instrucción se opone entre nosotros nace de que no se quiere bien lo mismo que se desea; de que no hai convicciones profundas, i de que no se ha sondeado bastante la llaga, ni apreciado suficientemente la estension del mal. Cuando aquella convicción nazca de este estudio, la aplicación del remedio parecerá a todos cosa fácil i hacedera, puesto que nada vamos a inventar, nada a crear que no haya sido ya puesto en práctica en diversos paises i dado resultados completos, habiendo todo el mecanismo de procedimientos convertídose en leyes i reglamentos vijentes, de una aplicación practicable bajo todas las condiciones de localidad, i según cada grado de civilización, i sistema de gobierno de las naciones que los han ensayado.

Los siguientes capítulos serán consagrados al examen ordenado de estas cuestiones, i el lejislador, el gobernante, i el ciudadano aneloso por el bien de su pais, verá al recorrerlos, que nada o mui poco queda en el terreno de lo incierto i dudoso; que el camino está ya esplorado; conocidos los medios; i en jeneral indicada la marcha que ha de seguirse para obtener los resultados con economía de gastos, brevedad de tiempo i seguridad en la aplicación délos principios claros i precisos que deben guiar a las naciones en punto tan importante para su ventura.