De la educación popular · Unidad 54 de 78

Unidad de lectura 54

Texto completo en español de una edición de dominio público con fuente y huella registradas.

M. Morin, para hacerme sentir la eficacia de su método en cuanto a ejercitar las facultades mentales, i hacer que atesorasen conocimientos, me hizo escojer entre varios libros uno del cual debia escojer un trozo para una nueva lección. Estos libros estaban marcados con puntos negros para señalar el largo de los renglones manuscritros. Indicado por mí un párrafo, el maestro dijo que iba a escribirse de nuevo ; pero apenas habia comenzado, varios alumnos interrumpieron diciendo, que ya se habia dictado aquel pasaje; i averiguando el hecho, resultó que en efecto, hacia un año o mas a que se habia dado aquella lección, lo que resultaba del hecho mismo de estar el libro marcado con puntos* Para mayor abundamiento, escribió en la pizarra un período de seis renglones, que hacia referencia a mi presencia en la escuela, lo indicó ala atención de los alumnos, inmediatamente les dijo que los que quisiesen salir al patio viniesen a recitarlo con la espalda vuelta hacia la pizarra. Todos los alumnos que se presentaron repitieron el periodo sin el cambio ni la omisión de una palabra.

Mientras la lección se daba, yo iba recorriendo las bancas i observando los diversos fenómenos que presentaba este estraño método. Muchos alumnos no entendian lo que escribían; otros mas adelantados en la lectura, cometían errores de ortografía o no sabian hacer bien las letras. M. Morin, lejos de querer disimular este hecho f

me lo hacia notar con frecuencia. Este niño me decia no

— 402 — lee todavía; no importa, él apretiderá. Como el objeto de la educación es instruirlos ; como el resultado final debe ser nuestro blanco, i este sistema es un conjuntó de lecciones que tiene por objeto formar él espíritu, enriquecer i robustecer la memoria, ejercitar la razón, íne Cuido poco de la pueril ostentación de mostrar niños fenómenos que saben leer corrientemente a los cuatro años, bien entendido que a los diez aun no se han apercibido de que las palabras que repiten, tienen un sentido i énciéttari materia de conocimientos útiles. El alumno en mi establecimiento es estimulado al trabajo por la necesidad de tomar parte en la distribución de las repeticiones, por el ahinco de terminar bien su renglón, lo que reanima i refresca la atención a cada uno que hace ; por el ausilio qne le prestan los pasantes , i por la repetición diaria de la combinación de las sílabas ^ la puntuación i la ortografía. Pero cualesquiera que sean los progresos que en estos ramos hagan r jamas pueden evitar hacerlos en lo que hace el verdadero objeto de la educación que es adquirir idefts. La lección les fuma a prestar atención 5 los datos se fijan por sí solos y se asientan en su mente } i al fin del periodo escolar el niño se siente nutrido de conocimientos jeíierales en diversas materias ; i con sus facultades mentales robustecidas para cualquier jénéro de estudio, por el hábito incesante de darse cuenta del valor e importancia de cada lección. Aplique este sistema a la educación popular, a las escuelas de campaña, i sentirá V. la revolución que puede operarse en la enseñanza primaria. El hijo def labrador pobre que asiste a la escuela con frecuentes e iñévitabtes interrupciones pasa un tiempo indefinido en aprender a leer ; otro en aprender a escribir ; otro aun en apren-

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der a ortografiar el idioma. ¿Qué ha aprendido mientras tanto que adquiría estos simples instrumentos de una instrucción futura, posible pero no siempre realizada? ¿En qué estaba, ocupada su mente durante las largas horas que pasó luchando con las dificultades de la lectura, la escritura i la ortografía? ¿Qué progresos ha hecho su intelijencia cuando ha aprendido perfectamente a leer i escribir i ortografiar incorrectamente, pues que por los métodos ordinarios no ha podido correjir los vicios de pronunciación? Mirado por el lado económico, mi método presenta igu^Jes ventajas. No son necesarios la serie de libros de lectura que constituyen el material de la enseñanza priinaria, nada de muestras de letra, nada de tableros, i de todo ese gran material que arruina a las municipalidades, Mi maestro de escuela, sin haber pasado por una escuela Normal, dotado solo de una buena pronunciación , falsas litografiadas, i un libro enciclopédico que contenga inis cuatro mil lecciones, está en aptitud de llevar una escuela, con el mismo acierto que yo mismo ; porque sabrá tanto como yo. Mi método se recomienda por su estrema simplicidad como todos los buenos descubrimientos , exije pocos gastos de planteacion, aptitudes comunes a los hombre# 4s rnediana educación , i da resultados que los sisteigqs, actuales con toda su sabia complicación i sus costos no í^in pretendido siquiera alcanzar."

Estas reflexiones apoyadas en el espectáculo de lo que yo mismo palpaba ejercieron durante algún tiempo una poderosa influencia sobre mi espíritu ; i mi deseo ardiente era regresar a América para poner a prueba este sistema. Mis convicciones se hein debilitado con el tiempo , no por otra razón que por la distancia de época, que dismi-

— 404 — nuye la fuerza délas impresiones. Sin embargo , hasta hoi es este sistema un asunto que vuelve a mi espíritu incesantemente. Tan lójico, tan efectivo, tan sencillo! No valdría la pena de ensayarlo, por algún tiempo, para apreciar sus resultados? Los maestros de escuelas particulares i poco numerosos, podrían ponerlo en planta; aun la de M. Morin se compone de 300 alumnos, en dos salas que hacen ángulo, comunicadas entre sí, í sin mas ausiliares que dos ayudantes que se ocupan solo de mantener el orden i remediar los pequeños tropiezos que la incuria de los niños no deja de crear con este o el otro motivo.

La lección una vez hecha con los detalles que arriba he indicado, el maestro la alijera, quitándole las repeticiones, i reduciéndola a un simple dictado, siempre con espresion de las sílabas i letras componentes que en francés ofrecen dificultades.

La aritmética se enseña en lección separada, poniendo un alumno en la pizarra o encerado, i los demás por el mismo orden sucesivo de lección de escritura repitiendo las operaciones de adición, sustracción, &c, para cuya simplicidad ayuda poderosamente el sistema métrico decimal, que reduce la enseñanza de toda la aritmética a las cuatro primeras reglas. Los pesos i medidas métricas están pintados en cuadros en la muralla de tamaño natural para fijar las ideas de los niños. Hai ademas trazadas las principales figuras jeométricas, con el objeto de hacerles conocer sus nombres i relaciones. En cuanto a la jeografia, M. Morin ha litografiado una enorme carta mural de pies cuadrados en la que por el sistema de Mercator está delineado todo el globo , las ciudades marcadas

— 405 — con puntos negros gruesos, i en caracteres visibles a la distancia, los nombres de los continentes, mares i principales divisiones. Un pequeño libreto en que están contenidas nociones jenerales i elementales en estremo sirve para el estudio de la carta, sobre la cual se proponen viajes a los alumnos, que tienen que ir señalando los ciudades, ríos i naciones que deben atravesar para llegar de un punto a otro. Esta carta de Morin es para toda escuela una adquisición indispensable. Tiene otras particulares, como ausiliares mas pequeñas, i trazadas rudamente a fin de que sus detalles sean intelijibles i aparentes a la distancia. Como continuación de la escuela, M. Belez su yerno, dirije un colejio particular bajo el mismo sistema en cuanto es posible, i con el ausilio de una colección de libros publicados por él mismo i que forman un curso completo de enseñanza secundaria.